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Paraguay

Paraguay: La capitalización como estrategia de desarrollo – por Hugo N. Vera Ojeda

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Las intenciones del actual Presidente del Paraguay, Horacio Cartes, parecen muy buenas y paradójicamente, hasta se está ganando cada vez más la simpatía de quienes no lo votaron y el enojo de muchos que si lo hicieron, precisamente porque sus primeras medidas apuntan a la austeridad antes que a la vieja costumbre de usar al Estado como agencia de empleos.

Aunque las medidas de austeridad son la receta correcta, uno no debe olvidar que la desintoxicación, es uno de los procesos más dolorosos que existen y no es recomendable quitar de golpe la droga al drogadicto, ni los subsidios a los mantenidos, ni a toda la caterva de planilleros de un ente público. Por qué? Sencillamente porque el síndrome de abstinencia causaría efectos colaterales y hasta podría liquidar al paciente, en el caso de las políticas públicas, generar una explosión social. No olvidemos el caracazo de 1989 en Venezuela que le costó la Presidencia a Carlos Andrés Pérez por desconocer este principio básico de política, pretendiendo quitar de una, los subsidios al combustible.

En ese sentido, el querer hacer bien las cosas no debe traicionar nuestra hoja de ruta. El primer paso es mantener la tranquilidad y no perder la confianza de los aliados políticos, que por cierto, históricamente jamás hubo tanta fuerza reunida en el congreso a favor del ejecutivo, tanto que asusta, aunque bien puede ser utilizado. El manejo del poder político y la administración del Estado, tienen su respetable diferencia con el sector privado y los principios de eficiencia y eficacia, aunque en el fondo son los mismos, para llegar a ellas, se requiere de una muy buena estrategia política y no administrativa solamente. El hecho de retroceder un paso, a veces es para tomar impulso.

El principal fundamento para la depuración del Estado, es muy simple: el Estado es el principal empleador debido al excesivo estatismo, lo cual nos llevará, más temprano que tarde, a una inflación galopante. Trabajar para el Estado, sigue siendo un muy buen negocio. Como llegamos a eso, de momento no importa, sino que hacer para revertirlo es lo importante.

Un diagnostico económico es muy importante para tomar decisiones. En tal sentido, no debemos olvidar que tenemos un brutal dominio del sector público en materiaeconómica, tanto que se llega a la desesperante tasa del 56% del PIB, lo que convierte al país prácticamente en un Estado de bienestar, al igual que los países nórdicos en cuanto a gasto público, pero con servicios africanos, a decir del economista argentino Ricardo López Murphy. Entonces, despedir a mansalva y reducir otros gastos públicos, sería muy bueno para la eficiencia del Estado, pero eso implicaría una inversión de alto riesgo al mejor estilo de los subprime, pues estamos tratando con gente y la gente tiende a enojarse cuando se les toca el bolsillo, al menos en forma directa y acelerada.

Debemos comprender que se necesitan de coeficientes más favorables al sector privado para generar riquezas genuinas, porque el Estado por su naturaleza extractiva no la genera, aunque la use. En síntesis, se necesita reducir el gasto público, pero con el menor riesgo posible y eso solo es posible mejorando la capitalización.

La capitalización es todo lo que el país genera como riqueza y cuanto más capital ingresa al país, aumentan los salarios y por ende la calidad de vida de sus habitantes. Hoy tenemos un ingreso per cápita (IP) de 4.800 dólares aproximadamente, al menos lo registrado, si sumamos al sector informal o negro, debería ser de unos 6 a 7.000 dólares, totalizando unos 30 a 60.000 millones de dólares como producto interno bruto (PIB). Esta cantidad de dinero que tenemos no es suficiente, y está muy por debajo de lo que precisamos para que la gente considere un mal negocio trabajar para el estado y sí para el sector privado. Necesitaríamos un ingreso per cápita de al menos 17.000 dólares como mínimo.

Lograr un IP de 17.000 dólares no es una fantasía, muchos, como el caso de Corea del Sur, que en 1953 tenía un IP de 160 dólares, inferior por cierto al de Paraguay, que tenía 250 en el mismo año, hoy llega a casi 40.000 dólares. El país oriental, pese a estar técnicamente en guerra con su vecino del norte, se ha capitalizado brutalmente y las consecuencias de ello están a la vista, la calidad de vida de ese país es increíble, aunque no sea el único, existen muchos otros ejemplos.

Para lograr que el país sea una especie de imán para las inversiones del mundo, necesita modificar sus reglas y también un toque de audacia en cuanto a algunas reformas.

Las reformas más audaces, podrían ser, fundar al menos dos ciudades de administración especial, con reglas similares a Macao, Shanghái o Hong Kong, que por más que sean de la soberanía china, son ciudades totalmente independientes en cuanto a legislación y administración.

Podríamos elegir cualquier ciudad, como Villeta, Chacoi, Ayolas, etc. En estos lugares las reglas deben ser totalmente seguras para las inversiones, como por ejemplo dar garantías de cien años de continuidad al sistema de modo a dar previsibilidad. El sistema financiero constituye el eje principal de estas ciudades de administración especial. La libertad financiera consiste en desligarse de los excesivos controles que imponen supuestos cánones de seguridad, lo cual acarrea el ahuyento del capital. Honduras ya ha modificado su constitución e inaugurado la primera ciudad libre de América latina, lo que nos indica que su implementación, es simplemente una cuestión de voluntad política.

Teniendo dos ciudades de administración especial, el país tendría dos poderosos pulmones para atraer, cual oxígeno, al capital del mundo. Y si tomamos el parámetro de que, de Argentina, se fugaron más de diez mil millones de dólares, solo el día en que su Gobierno anunciara el cepo cambiario, no podemos imaginar la cantidad que vendría a este país a través de esas dos vías. Estas ciudades, en poco tiempo serían más ricas que todo el PIB del país mismo, pues el dinero se queda donde hay seguridad y poca burocracia y ni que decir, si a esto le sumamos, bajos impuestos y la eliminación de aranceles proteccionistas. Las ventajas vendrán desde el mismo día en que el Estado Paraguayo, anuncie que esas dos ciudades son de administración especial y que en cien años no habrá cambio de modalidad, de modo a dar seguridad jurídica a la inversión.

El primer síntoma, de hecho será el negocio inmobiliario. Las tierras, que por cierto deben ser todas tituladas antes de declarar la ciudad como de administración especial y lo debe ser bajo el principio utipossidetis. Es decir, los poseedores de esas tierras, directamente deberán ser propietarios sin más requisito que demostrar esa posesión. La valoración de esas tierras se disparará por las nubes, enriqueciendo de entrada a esos poseedores. La inversión que atraerían esas dos ciudades, sin contar otras medidas que se pueden ir sumando, harán alcanzar la meta del IP requerido para que a la gente no le sea más tan difícil conseguir un trabajo que no sea como empleado del Estado precisamente.

La simplificación del pago del tributo, hará que la gente encuentre más fácil y rentable pagar sus impuestos que dárselo a funcionarios corruptos, aumentando los ingresos estatales, sin necesidad de crear ni alzar más impuestos. Un Estado con fondos podrá indemnizar a funcionarios nombrados, quienes con ese cobro, sumado a la situación de capitalización con que se encontraría el país, hará que cualquier inversión que haga, aun cuando sencillamente lo guarde en un banco, no lo haga pasar hambre y hasta pueda enriquecerlo de acuerdo a lo que opte hacer.

Si estas medidas parecieran muy fantasiosas, miremos los ejemplos. Estonia respetó esta transición y hoy tiene una respetable economía, con un Estado depurado y eficiente. Macao, Shanghái y Hong Kong, son verdaderos pulmones del gigante asiático como lo es China y sus más de 1.500 millones de habitantes. Singapur, Corea del Sur, Australia, otrora economías débiles, tanto o más que la nuestra, hoy son potencias económicas, sencillamente porque han modificado sus reglas, para que estas sean un imán antes que un repelente para el dinero que sobra en el mundo.

Fuente: Fundacion Libertad del Paraguay (Paraguay)

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Discussion

One comment for “Paraguay: La capitalización como estrategia de desarrollo – por Hugo N. Vera Ojeda”

  1. FELITACIONES POR ENFOCCAR UN TEMA FUNDAMENTAL PARA EL DESPEJE ECONOMICO DEL PARAGUAY,EL TRATAMIENTO DESPACIO
    DEL PACIENTE PARECE RAZONABLE POR LA SITUACION ECONOMICA Y SOCIAL QUE VIVE LA REPUBLICA DEL PARAGUAY.

    Posted by cesar | September 10, 2013, 7:49 pm

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