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Costa Rica

Costa Rica: Arbitrariedad monetaria y cambiaria – por Luis E. Loría

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‎“La pregunta importante es si el individuo puede prever la acción del estado y hacer uso de ese conocimiento como un dato cuando forma sus propios planes, con el resultado de que el estado no pueda controlar el uso de su maquinaria y que el individuo conozca con precisión qué tanto estará protegido en contra de la interferencia de otros, o si el estado se encuentra en una posición de frustrar sus esfuerzos individuales.”

—Friedrich A. Hayek, 1944[1]

Cuando no existen reglas del juego claras, se abre la puerta a la arbitrariedad

La observancia del Estado de Derecho (Rule of Law) sirve para diferenciar países en que existen condiciones favorables para la libertad de aquellos en los que prevalecen condiciones que favorecen la arbitrariedad. No puede existir libertad sin ley, tal y como aclaró, hace muchos años, John Locke. Es importante establecer la diferencia entre dos tipos de leyes, siguiendo la perspectiva expuesta por Hayek. El primero, la ley del Estado de Derecho, principios generales establecidos con anterioridad (ex-ante). Estos representan “reglas del juego” claras que permiten a los individuos conocer con certeza si el estado intervendrá o no bajo distintas circunstancias y, en caso que lo haga, de qué manera lo hará. También, indican qué cosas le están permitidas a los distintos actores, o qué se encuentran obligados a hacer, bajo distintas circunstancias.

El segundo, se refiere a un tipo de ley que, efectivamente, otorga a una autoridad el poder para hacer lo que considere apropiado. Como resulta evidente, un Estado de Derecho no se puede preservar en una democracia en la que se pretenda que cada conflicto de interés se resuelva recurriendo al arbitrio—a cargo de una autoridad facultada para ese efecto—en lugar de apegarse a reglas claramente establecidas.

 

Un “cheque en blanco” para la manipulación de la política monetaria y cambiaria en Costa Rica

“Por principio el Banco Central no anuncia intervenciones, solo las ejecuta.”

—Rodrigo  Bolaños, Presidente del BCCR[2]

En Costa Rica, no existen reglas claras que permitan a los ciudadanos conocer, con anterioridad, cómo intervendrá el Banco Central de Costa Rica (BCCR) bajo distintas circunstancias y, por lo tanto, las intervenciones—y no-intervenciones—del Central tienen la capacidad de frustrar los esfuerzos individuales. En otras palabras, la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley 7558, es una ley del segundo tipo en la que, literalmente, se le otorga un “cheque en blanco” a los siete miembros de la Junta Directiva del BCCR[3] para que manipulen, cuando lo consideren conveniente, la política monetaria y cambiaria de Costa Rica, sin ajustarse a regla alguna establecida de antemano o se les obligue a rendir formalmente cuentas a nadie por sus acciones u omisiones.[4]

Esta excepción al Estado de Derecho ubica a todo aquel que realiza transacciones económicas en Costa Rica en una posición extremadamente vulnerable y de gran incertidumbre.  El BCCR manipula la emisión de dinero, las tasas de interés y el tipo de cambio, entre otras cosas, que muchas veces hacen la diferencia entre ganar o perder para una empresa y entre crear o destruir un puesto de trabajo. También, como resultado de cada intervención (o no-intervención) del Central, se transfiere riqueza—porque así lo decidió su Junta Directiva—de un sector a otro de la sociedad. Esto resulta evidente al observar cómo se afecta de manera positiva o negativa, mes a mes, el poder de compra de los salarios, los ahorros y las pensiones denominadas en colones o en dólares. También, varían los alquileres y las cuotas de préstamos y los pagos establecidos en los contratos. Esto significa que algunos terminan pagando más o menos de lo que le corresponde como consecuencia de la manipulación de la política monetaria y cambiaria. En síntesis, gracias a que una (mala) ley lo faculta, las decisiones de la Junta Directiva del BCCR son responsables por una parte importante de las respuestas a las preguntas de quién obtiene qué, cuándo y cómo en la sociedad costarricense.

Cuando todo poder discrecional para la manipulación de la política monetaria y cambiaria—el “cheque en blanco”— se le ha otorgado a un grupo tan pequeño (siete miembros de la Junta Directiva del Banco Central), los esfuerzos de los distintos grupos de interés se concentran en intentar influenciar a ese grupo que ostenta el poder para que las decisiones que adopte le favorezcan. Estos esfuerzos se hacen tanto por encima como por debajo de la mesa.

Todos conocemos las discusiones abiertas, públicas y transparentes entre distintos grupos de actores que se ven afectados por las decisiones del BCCR. Entre estas encontramos, por ejemplo, las posiciones encontradas de cámaras de exportadores, turismo, agricultura, comercio e industrias en términos de cómo debería intervenir el BCCR en el mercado cambiario.[5] En contraste, existen presiones poderosas que, normalmente, no se conocen públicamente. Como muestra un botón. En 2009, Rodrigo Bolaños, en aquel momento como Ex Presidente del BCCR, en un intercambio con Bernal Jiménez Chavarría, miembro de la Junta Directiva del BCCR, explicó:[6]

“Y aquí es importante sacar a cuenta la realidad del entorno en el que se toman las decisiones de política monetaria. Los banqueros son un grupo poderoso políticamente, no solo porque como buenos financistas diversifican sus riesgos políticos con nexos y financiamiento a diferentes partidos políticos, sino que también gozan de fuertes respaldos en otros sectores importantes que son clientes de los bancos.”

No es posible crear un mercado cambiario competitivo en Costa Rica

En el mercado cambiario costarricense, el nivel y las variaciones en el tipo de cambio no se determinan por la libre oferta y demanda. [7] Cuando algunos grandes jugadores—particularmente el BCCR—cuentan con la capacidad de manipular el valor de la moneda haciendo uso de información privilegiada (a la que no tienen acceso el resto de los jugadores), el mercado se torna ineficiente y, por ende, pierde el poder de transmitir información relevante a los distintos actores de la sociedad para lograr una coordinación eficiente. El tipo de cambio deja de registrar toda la información relevante acercas de cambios en las circunstancias y transmite señales que no son confiables para guiar la acción de los individuos. Las consecuencias directas de esta situación son que se frena la inversión y las transacciones, como resultado de una mayor incertidumbre, y que se induce a las empresas a tomar decisiones de inversión y a diseñar estrategias equivocadas, que no servirán cuando se corrijan las distorsiones temporales en el tipo de cambio.

La situación descrita arriba no se corrige, como ha sugerido el BCCR, desde hace años, incluyendo a más participantes en el mercado mayorista, intentando desarrollar un mercado de coberturas cambiarias o dejando flotar “libremente” la moneda. Ya se incluyó más participantes en el MONEX y la situación no mejoro. Las coberturas cambiarias nunca se desarrollarán porque nadie debería estar dispuesto a apostar por un determinado nivel de tipo de cambio cuando sabe que este será manipulado, sin previo aviso, por el ente emisor. No existe análisis de riesgo que sirva para predecir las decisiones arbitrarias de la Junta Directiva del BCCR en materia cambiaria.

La libre flotación de la moneda deja de ser una opción viable cuando el mercado cambiario es ineficiente, como se explicó arriba, esa flotación no sería libre. El principio de laissez faire no se puede defender ante la presencia de un mercado que no funciona y que es fácilmente manipulable. La implementación de una supuesta libre flotación solamente contribuiría a magnificar los problemas actuales.

Desigualdad por diseño

“La desigualdad es, sin duda, más fácil llevar, y afecta mucho menos la dignidad de la persona, si esta es determinada por fuerzas impersonales que cuando esta se debe al diseño.”

—Friedrich A. Hayek, 1944[8]

Cuando la desigualdad es causada por decisiones conscientes que adoptó un grupo poderoso y con alto grado de discrecionalidad es más difícil de aceptar—y es mucho más injusta—que cuando esta obedece a condiciones iniciales, diferencias en capacidades, malas decisiones personales o golpes del destino que nadie puede controlar.

“Jamás imaginamos que el mercado cambiario fuera ineficiente y que nos iba a dar tantos problemas”, fueron las palabras de mea culpa que expresó un alto funcionario del BCCR, a mediados del año 2008. Un poco más de un año de vigencia del experimento de bandas cambiarias, que inició el 17 de octubre de 2006, fue suficiente para darse cuenta que el riesgoso experimento cambiario había sido un rotundo fracaso y que solamente se mantenía con vida porque el Banco Central estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para prolongar su vida artificialmente, sin importar el costo para la sociedad—tal y como lo ha hecho hasta la fecha.

En el Programa Macroeconómico 2011-12, publicado el mes de enero pasado, “El Banco Central reconoce que una excesiva apreciación del tipo de cambio real no justificada por cambios en sus fundamentales tiene costos en términos de producto y empleo.” [9] En el gráfico 1., se muestra la evolución del Índice de Tipo de Cambio Efectivo Real multilateral (ITCER), desde el inicio de las bandas cambiarias, en octubre de 2006, hasta diciembre de 2010. Durante ese periodo, el ITCER pasó de 102.9 a 79.5, lo que representa una caída del 22.7%.

Gráfico 1. – Indice de tipo de cambio efectivo real multilateral.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCCR.

 

Nadie niega, hoy, el impacto negativo que la apreciación del tipo de cambio tiene sobre las actividades productivas relacionadas con la exportación de bienes y servicios, la inversión y el turismo. Por supuesto, esto, como también lo reconoció el Presidente del Banco Central, en una conferencia reciente, contribuye a incrementar la mortalidad de empresas que no son rentables al tipo de cambio actual, pero que sí lo serían a un tipo de cambio más elevado.[10] Según un reportaje de El Financiero, Alberto Trejos, Ex Ministro de Comercio Exterior, opina que la apreciación del colón es quizás el factor contractivo más importante que el país está enfrentando.[11]

Estamos sentados sobre una bomba de tiempo, gracias a la combinación de un esquema de bandas en un mercado ineficiente y un contexto de excesos de liquidez internacionales. Frente a esta situación, la propuesta de Rodrigo Bolaños, Presidente del BCCR, se puede resumir como: No vamos a hacer nada, porque no tenemos margen de acción. Al respecto, don Eduardo Lizano, Ex Presidente del BCCR, comentó: “Hay que analizar cuál es el margen, pero se me pone a mí cuesta arriba decir que el Banco Central no tiene ningún margen y que, consiguientemente, se vaya por donde se vaya el tipo de cambio y el desempleo…”[12]

Al menos desde la entrada en vigencia de las bandas cambiarias, los individuos y las empresas han sufrido, injustamente, de desigualdades por diseño, gracias a decisiones arbitrarias de la Junta Directiva del BCCR. Por esa razón, se justifica la intervención de la Defensoría de los Habitantes para exigir al Central que explique sus intervenciones y que indique, con transparencia, a quiénes ha beneficiado y a quiénes ha perjudicado. [13] Lamentablemente, dudo mucho que el BCCR—dado que no se encuentra obligado por ley—se digne a responder a la Defensoría y a los ciudadanos por sus acciones.

¿Quién paga el costo de la intervención en el mercado cambiario?

La gran pregunta que se plantean los dos últimos presidentes del BCCR, Francisco de Paula Gutiérrez y Rodrigo Bolaños, es: ¿Quién paga el costo de la intervención en el mercado cambiario? En ese sentido, reconocen que existe un problema serio, pero, para evadir la responsabilidad por enfrentarlo, intentan escudarse bajo la excusa de que una intervención en el mercado cambiario para subir el tipo de cambio dispararía la inflación. Esta es una posición realmente conveniente, desde un punto de vista político, ya que se presentan frente al pueblo como defensores incondicionales del poder adquisitivo del colón costarricense y enemigos acérrimos del impuesto inflacionario, el impuesto más injusto de todos.[14]

¿De cuánto estamos hablando? De acuerdo con Rodrigo Bolaños, el monto de la compra para intervenir en el mercado cambiario para elevar el tipo de cambio podría ascender a $3.000 millones. El BCCR estimó que eso tendría un costo anual en inflación del 7.56%.

El BCCR celebró la caída de la inflación anual a 4,05% y 5,82%, en 2009 y 2010, respectivamente, pero al mismo tiempo ha generado una distorsión importante en el mercado cambiario que crece en el tiempo (ver gráfico 1.) y cuya corrección tendría un costo anual en inflación del 7.56%. Incluso, es posible que el impacto inflacionario de la intervención sea mayor, si se toman en consideración que las expectativas inflacionarias se saldrían de control. En otras palabras, las pérdidas acumuladas del fracasado experimento de bandas cambiarias ya suman $3.000 millones, continúan creciendo y no hay nada que haga pensar que esa tendencia se va a revertir en el futuro cercano, mucho menos algo que sugiera que podrían desaparecer en el corto o plazo.

La pregunta de quién debe pagar por los costos de intervención en el mercado cambiario tiene, en realidad, múltiples respuestas. La posibilidad de emitir billetes y disparar la inflación es una de ellas. Alternativamente, se podría dividir esos $3.000 millones entre la población de Costa Rica, los trabajadores empleados o los miembros de la Junta Directiva del BCCR. Esto resultaría en cuotas de $665,3, $1.534,1 y $428.5 millones, respectivamente. Desde mi perspectiva, lo más justo sería que los responsables de las decisiones que nos han conducido a esta situación sean quienes paguen por el costo del ajuste requerido.

El fin del experimento cambiario

Desde cualquier óptica, resulta irresponsable mantener vigente un experimento cambiario que nunca va a funcionar y que, en adición a sus pérdidas acumuladas, contribuye a la eliminación de puestos de trabajo y conduce al cierre injustificado de empresas—destruyendo la capacidad productiva nacional, imposible de recuperar en el corto plazo. La situación parece insostenible, ya que los problemas asociados a ese experimento frustrado solamente crecen en el tiempo. Para evitar caer en una espiral inflacionaria, es necesario que la intervención en el mercado cambiario sea de una sola vez y que, luego, se proceda a cerrar el portillo a intervenciones adicionales, para no crear problemas de expectativas. Esto es posible con una dolarización oficial de la economía que, a su vez, eliminaría la posibilidad de que el BCCR manipule, nuevamente, el tipo de cambio en el futuro, para favorecer a unos en perjuicio de otros. Para tal efecto, en la Comisión de Asuntos Económicos ya se encuentra el proyecto de Ley de Protección del Poder Adquisitivo de los Salarios y de las Pensiones de los Costarricenses, Expediente 17.778, presentado originalmente por ANFE ante la Oficina de Iniciativa Popular.[15]

* Luis E. Loría es Presidente de la Asociación Nacional de Fomento Económico de Costa Rica.
Fuente: Revista Actualidad Económica

[1] Hayek, Friedrich A. 1994. The road to serfdom – 50th anniversary ed. With a new introd. by Milton Friedman.

[2] Avalancha de dólares obliga a intervención. La República. 17 de diciembre de 2010. Disponible en: http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?id_menu=98&pk_articulo=42036

[3] Los siete miembros actuales de la Junta Directiva del BCCR son: Dr. Rodrigo Bolaños Zamora, Presidente del Banco Central, Dr. Fernando Herrero Acosta, Ministro de Hacienda, Dr. Bernal Jiménez Chavarría, Lic. Jorge Alfaro Alfaro, MEE José Eduardo Angulo Aguilar, Lcda. Laura Suárez Zamora, Lcda. Silvia Charpentier Brenes.

[4] Al respecto, en 2009, el entonces Gerente General del BCCR aclaró: “(El Banco Central) no avisará con antelación la fecha del cambio (a flotación) y, entre tanto, continuará tomando las decisiones que permitan que la operativa de este nuevo régimen sea eficiente”. Bandas cambiarias deben sustituirse a corto plazo. El Financiero, Edición 739, del 19 al 25 de octubre de 2009. Disponible en: http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2009/octubre/25/inteligencia2121037.html

[5] Central no sucumbirá a demandas empresariales. Diario Extra, 1ero de noviembre de 2010. Disponible en: http://www.diarioextra.com/2010/noviembre/01/nacionales10.php y Central podrá compra más dólares en el mercado cambiario. La Nación, 4 de noviembre de 2010. Disponible en: http://www.nacion.com/2010-11-04/Economia/UltimaHora/Economia2579589.aspx

[6] Loría, Luis E. Crímenes de Política Económica. La Prensa Libre. 27 de noviembre de 2009. Disponible en: http://www.prensalibre.cr/pl/comentarios/14484-crimenes-de-politica-economica.html

[7] Loría, Luis E. ¿Tiene sentido la política cambiaria? La Nación, 23 de mayo de 2008. Disponible en: http://wvw.nacion.com/ln_ee/2008/mayo/23/opinion1547895.html

[8] Hayek, Friedrich A. Op. Cit.

[9] Banco Central de Costa Rica. 2011. Programa Macroeconómico 2011-12. Disponible en: http://www.bccr.fi.cr/documentos/publicaciones/archivos/Programa%20Macroecon%C3%B3mico%202011-12.pdf

[10] Bolaños, Rodrigo. Presentación del Programa Macroeconómico del BCCR, 2011-2011. Academia de Centroamérica, 10 de febrero de 2011.

[11] Siete vías para el crecimiento. El Financiero, Edición 803, del 22 al 30 de enero de 2011. Disponible en: http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2011/enero/30/enportada2658193.html

[12] Lizano: ‘Se me pone cuesta arriba decir que el Central no tiene margen’. La Nación, 15 de noviembre de 2010.

[13] Ver, por ejemplo, Defensoría pide cuentas al BCCR sobre sistema de bandas cambiarias. La Prensa Libre, 13 de enero de 2011. Disponible en: http://www2.prensalibre.cr/pl/nacional/37670-defensoria-pide-cuentas-al-bccr-sobre-sistema-de-bandas-cambiarias.html

[14] Ver: Gutiérrez, Francisco de Paula ¿Quién paga la cuenta? El Financiero, edición 795, del 22 al 28 de noviembre de 2010. Disponible en: http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2010/noviembre/28/opinion2528398.html y Banco Central calcula el efecto de intervenir tipo de cambio. La Nación, 3 de noviembre de 2010. Disponible en: http://www.nacion.com/2010-11-03/Economia/NotasSecundarias/Economia2576322.aspx

[15] El proyecto se encuentra disponible en: http://www.anfe.cr/zona-de-descargas/

 

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Discussion

2 comments for “Costa Rica: Arbitrariedad monetaria y cambiaria – por Luis E. Loría”

  1. […] 3. En relación con el punto 2., la Junta Directiva del BCCR ha abusado de los ‘cheques en blanco’, que le otorga su Ley Orgánica, para tomar decisiones arbitrarias, sin rendir cuentas a nadie, para redistribuir de manera injusta la riqueza–quitándole, muchas veces, a quines menos tienen para darle más a algunos de los grupos que más tienen–[ver "Arbitrariedad monetaria y cambiaria"]. […]

    Posted by 3 breves comentarios acerca de la opinión del Presidente del Banco Central - Luis E. Loría - El Espectador - | July 6, 2013, 5:58 am
  2. […] Entre los beneficios claros de la dolarización oficial se encuentra el que permitiría eliminar buena parte de la arbitrariedad en el manejo monetario y cambiario que tanto perjudica a los costarricenses (ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria“. […]

    Posted by Abuso de poderes del Banco Central perjudica a los costarricenses - Luis E. Loría - El Espectador - | July 16, 2013, 7:05 am

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