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Book Review: “Jonestown: Religión y socialismo” de José Torra – FNST

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libereligsolEl 18 de noviembre de 1978 1,200 personas fueron asesinadas en lo que llamaron un acto de “suicidio revolucionario” para protestar por las injusticias del mundo. Mil doscientas personas reunidas bajo el ideal de crear un paraíso socialista.”

Palabras de José Torra con motivo de la presentación de su libro Jonestown: Religión y socialismo, el 4 de diciembre de 2013.*

No quisiera hablar sobre el contenido de este libro que presento sino más bien sobre el fondo que pretende llevar implícito; espero haberlo logrado, ustedes ya lo juzgarán.

También quisiera dejar clara la idea de denuncia moral detrás de la realización de este texto, para permitirles ver a través de los ojos del autor, el porqué es importante hoy, a 35 años de la tragedia de Jonestown, seguir denunciando esos hechos, seguir denunciando los problemas del colectivismo y el culto a la personalidad, seguir firmes sin dar paso atrás en contra del totalitarismo.

Entre 1917 y 1989 más de 120 millones de personas fueron asesinadas; 70 millones de muertos bajo el régimen de Mao; 23 millones bajo Stalin; 17 millones bajo Hitler; 2 millones bajo Pol Pot. La lista sigue y por alguna razón la gente sigue apostando por el socialismo y el nacionalismo. Tenemos una academia invadida por ideas en las que el individuo queda sepultado bajo términos como “el bien común”, “la equidad”, “la democracia”.

Esta misma academia ha sido la encargada de poner en la mesa de debate un conflicto, que nos dicen, sólo se resolverá mientras permitamos que el gobierno interfiera más y más en nuestras vidas. Porque ellos y sólo ellos conocen el problema y por lo tanto sólo ellos conocen sus soluciones.

Este conflicto; proletariado vs burguesía o, como el movimiento “Occupy” lo llamó, el 99% vs el 1%, ha sido la herramienta para hacer crecer la idea de que se requieren más y “mejores” formas de controlar la economía y la sociedad.

Un sistema cuya plataforma es la abolición de la libertad debería ser impopular ya que la sola idea de no ser libre es repugnante. Pero por alguna razón estas ideas siguen avanzando contra todo sentido común. Este avance está sustentado en dos factores clave:

El primero ya lo observaba Friedrich Hayek en su “Camino a la Servidumbre”, la forma más sencilla de atraer a la mayor cantidad de gente a una causa es un mínimo común denominador, en el caso de los hombres son nuestras características primitivas, aquellas que en las primeras etapas del ascenso de la humanidad desde el pantano hasta el espacio nos permitieron sobrevivir: el miedo y la ira. Estas dos emociones son explotadas día a día por los líderes en la búsqueda de mayor poder. Desde que César destruyó la república en Roma con la excusa de protegerla, hasta la aprobación de poderes especiales para Nicolás Maduro en Venezuela en fechas recientes, el miedo y la ira han logrado despertar a los vestigios de aquel hombre primitivo que hubiera cambiado cualquier cosa de su vida por una noche estando protegido del clima y las bestias salvajes. El progreso de la técnica, creado gracias a las ideas de individuos libres, hizo a un lado estas preocupaciones y las sustituyó por una vida cada vez más cómoda. Pero el miedo no desapareció, al menos no en todos, y una gran cantidad de gente sigue dispuesta a sacrificar algo tan importante como su libertad a cambio de la seguridad aparente que le prometen los estados.

El segundo factor de avance es la idea Marxista de que “tener es el enemigo del ser”. Si bien el miedo funciona en las mentes menos sofisticadas, la vergüenza y el orgullo son la herramienta para llegar a aquellas mentes cuyas preocupaciones van más allá de “¿qué voy a comer mañana?”. El totalitario en su búsqueda de poder convencerá entonces al que tiene, de que debe sentirse mal por tener; apelará a sus sentimientos, lo convertirá en una persona “caritativa”. Hasta ahí todo bien, si no fuera porque también lo convencerá de que es correcto forzar a todos a ser caritativos, de que es injusto que unos tengan menos que otros, de que es moral tomar la propiedad de unos con violencia para dárselo a otros, de que medios injustos pueden llevar a un fin justo y que por lo tanto el fin justifica los medios.

Cuando la única alternativa a estas ideas es el que cada hombre trabaje y se haga de propiedad por sus propios medios en ausencia de coerción, como es verdaderamente justo y moral, es obvio hacia dónde se va a inclinar la balanza, la vida fácil es más atractiva.

“En el imperio de las mentiras la verdad es traición”, escribió Ron Paul en su obra Revolution.

Cuando dejamos que un discurso demagógico interfiera con lo que sabemos por nuestra razón que es verdad, estamos renunciando a ser hombres para convertirnos en ganado que tarde o temprano desfilará hacia el matadero.

El 18 de noviembre de 1978, hace 35 años, 1200 personas, entre ellas 300 niños, fueron asesinadas en lo que su autor intelectual, Jim Jones, llamó un acto de suicidio revolucionario para protestar por las injusticias del mundo. Mil doscientas personas reunidas bajo el ideal de crear un paraíso socialista.

Esta obra que presento, busca a la vez narrar los sucesos que llevaron a este trágico acontecimiento y que también pueda el lector ver reflejada en la narración la historia del socialismo, la historia del totalitarismo, ese camino de servidumbre que comienza cuando decidimos abandonar la razón y la moralidad a favor de una mentira, que comienza cuando decidimos seguir una idea aparentemente bondadosa aunque irreal, cuando ponemos nuestra vida y nuestra libertad en manos de un líder, y que termina inevitablemente en una tragedia.

*Descargue gratis el libro aquí.

Fuente: Asuntos Capitales (México)

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