Fracasan las negociaciones en Cancún
Todos hemos perdido, pero lo que más sufrirán serán los países pobres
Por Ronald Bailey *
Cancún, México: Las ambiciosas negociaciones en materia comercial del 5to encuentro ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), no han logrado alcanzar los objetivos planteados gracias a las irreconciliables diferencias entre lo que solicitan los países pobres y lo que los países ricos están dispuestos a resignar. Los países pobres han celebrado esta noche un hecho que muy pronto entenderán que esta lejos de ser una victoria y que en realidad los hipotéticos vencedores son los únicos vencidos. El hecho de que los grupos de presión que representan a los productores americanos de algodón, a los productores europeos de remolacha azucarera y al sector textil de los Estados Unidos, también celebren, debería preocupar a lo países pobres que optaron por dar un abrupto final a las negociaciones. En lugar de adoptar reglas favorables al libre comercio, que hubiesen incrementado los ingresos en el mundo en un monto total de 230 mil millones de dólares anuales y que hubiesen procurado a 200 millones de pobres en países en vías de desarrollo la posibilidad de salir de la pobreza (según lo indica un estudio reciente del Center for Global Development) los países más pobres abandonaron Cancún con las manos vacías.
Las negociaciones colapsaron al momento de tocar temas vinculados directamente a la liberación del comercio agrícola. La propuesta de los países en desarrollo consistía en que la Unión Europea, los Estados Unidos y demás países ricos, eliminasen los subsidios a la producción y exportación de productos agrícolas. En una propuesta distinta, los países pobres organizados bajo el nombre de G-20 (conocido también como G-33) que incluye a países como: Brasil, China, India, Kenya y Sudáfrica, insistieron en que les permitieran proteger a sus agricultores manteniendo los aranceles altos a la importación de productos agrícolas provenientes de los países desarrollados. En otras palabras, lo que los países miembros del G-20 pedían es que los países ricos abran sus mercados, permitiéndoles al mismo tiempo mantener cerrados los suyos a las importaciones del resto del mundo.
Poco antes de la ruptura de las conversaciones, los países pobres habían logrado algunas concesiones significativas por parte de los Estados Unidos y la Unión Europea, los que se comprometieron a reducir un poco los subsidios agrícolas y a bajar notoriamente los subsidios a sus exportaciones. A cambio de esto, pedían a los países más pobres que bajen sus barreras arancelarias a las importaciones de productos agrícolas. Fue entonces la Unión Europea la mayor culpable del violento final de las negociaciones, con su insistencia de que las reglas sobre inversión y facilitamiento del comercio, sean incluidas en las negociaciones, pese al hecho de que al menos unos cien miembros de la OMC ya habían rechazado de plano la idea de negociar esos dos temas. Los llamados “temas de Singapur”, desviaron el foco de atención de todos los temas importantes vinculados a la liberación del comercio mundial; y para cuando la Unión Europea se dignó a no mencionar más aquellos temas tan irrelevantes, ya era demasiado tarde para detener la inminente ruptura.
¿Que pasará en el futuro? En primer lugar, el colapso de las negociaciones implica que: las industrias y sectores protegidos de todo el mundo, continuarán recibiendo sus anhelados subsidios y por ende los consumidores continuarán pagando sobreprecios durante muchos años más. Esta claro que una nueva y muy dañina ola de proteccionismo podría recorrer el mundo aprovechando la fuerte turbulencia económica global. En segundo lugar, las organizaciones sin fines de lucro y antiglobalización de los países ricos, aprovecharán la situación para intensificar la campaña destinada a terminar con la OMC y con el libre comercio, mientras continúan esforzándose por introducir sus preocupaciones medioambientales y sociales en los acuerdos futuros de la OMC. En tercer lugar, el objetivo de las negociaciones comerciales apuntará de ahora en más hacia la obtención de acuerdos bilaterales y regionales. Cuando esto ocurra, los países más pobres y con economías más pequeñas, descubrirán que los países más desarrollados tienen poco interés en negociar tratados comerciales con ellos. En consecuencia, estarán condenados durante varios años más a enfrentar altos aranceles y barreras contra sus productos. La única declaración oficial que hubo en la reunión de Cancún, fue el anuncio de que se reunirán una vez mas en Génova, el 15 de Diciembre próximo para determinar si pueden o no hacer algún progreso en la materia.
Los únicos ganadores en Cancún han sido los intereses creados, como lo es el caso de: múltiples industrias moribundas, agricultores que reciben subsidios en los países más ricos y los ideólogos antiglobalización. Los auténticos perdedores han sido los cientos de millones de pobres que se hubiesen beneficiado con los puestos de trabajo, los mayores ingresos y los precios más bajos que el libre comercio trae aparejados.
* Ronald Bailey, es corresponsal científico de la revista Reason y becario de International Policy Network
Traducción: Eneas Biglione - Hispanic American Center for Economic Research www.hacer.org
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