Friday, July 31, 2009

Book review: "El Canalla: La verdadera historia del Che" por Nicolas Marquez

Ernesto Guevara de la Serna predicó y practicó el odio como factor de lucha.

Racista cabal, escribió “Los negros, los mismos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño”.

Sobre los indios anotará “en este tipo de trenes hay una tercera clase destinada a los indios de la región… es mucho más agradable el olor a excremento de vaca que el de su similar humano… la grey hedionda y piojosa… nos lanzaba un tufo potente pero calentito”. A los aborígenes mexicanos los definió como “la indiada analfabeta de México”.

Sobre el campesinado boliviano subrayó “son como animalitos”. Ni su mujer, Hilda Gadea, se salvó de sus humillaciones “Hilda Gadea me declaró su amor en forma epistolar y en forma práctica. Yo estaba con bastante asma, si no tal vez la hubiese cogido...lástima que sea tan fea”.

La homosexualidad será por el Che castigada en los campos de concentración que él dirigía en Cuba y definió al homosexual como un “pervertido sexual”.

Por su condición de asesino serial se autodefinió como “una máquina de matar”; por su fanatismo enfermizo sostenía que la moderación es una de “las cualidades más execrables que puede tener un individuo”; se consideraba a sí mismo como “todo lo contrario a un cristo” y confesó sentir un profuso “odio a la civilización” a la vez que enseñó que “la más fuerte y positiva de las manifestaciones pacíficas, es un tiro bien dado a quien se le debe dar”.

El Che contribuyó a instalar en Cuba el más prolongado y brutal totalitarismo de la historia moderna en América e intentó llevar adelante golpes de estado en el África y conspiró también contra Presidentes democráticos de la Argentina y Bolivia.

Sus apologistas lo veneran alegando que “murió por un ideal”, cuando lo trascendente en Guevara es que haya fusilado a mansalva por imponer sus inhumanos dogmas comunistas. Lo esencial en Guevara no es como murió sino como vivió.

Este libro, es la única biografía que destruye la historieta del Che Guevara “filantrópico y justiciero” para dar paso al Che Guevara real.

Desenmascarado el mito, ha muerto el “santo laico” y ha nacido "el Canalla".

Mas informacion en: http://nicolas-marquez.com.ar/

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Wednesday, July 29, 2009

Argentina: Manual de la ortodoxia Kirchnerista - por Agustin Monteverde

Dos pilares caracterizaron el modelo económico K: el tipo de cambio alto y el superávit fiscal holgado.

Desde un principio cumplí en advertir que el primero, vendido como la pieza productivista del modelo, era en realidad el atajo elegido por Kichner para asegurarse en forma rápida una abundante masa de fondos por la vía de exorbitantes impuestos al comercio exterior, en el marco de circunstancias internacionales absolutamente extraordinarias. La política de dólar alto fue sólo un medio para lograr la holgura fiscal. Eran los años de la abundancia y la popularidad, cuando un auténtico tropel de economistas considerados serios se esmeraban en alabar las dotes de “responsable y eficaz administrador” de Néstor Kirchner, a la vez que preferían omitir las múltiples violaciones a los derechos de propiedad y los mecanismos de mercado que desde temprano signaron su gestión.

Un puñado de díscolos insistíamos en afirmar que aquella solvencia poco tenía que ver con cualquier ideal de ortodoxia fiscal sino que pertenecía al plano tanto más realista y pragmático de las efectividades conducentes, con las cuales docilizar y ganar el favor de un variopinto abanico de gobernadores, intendentes, sindicatos, empresarios y ONGs. La solvencia fiscal, en el léxico patagónico, era tan sólo un eufemismo para referir a la necesidad crucial de una caja amplia y generosa, verdadera espina dorsal del poder kirchnerista.

Pero por su propia naturaleza, el modelo económico era intrínsecamente expansivo en el gasto; este desequilibrio, además de poner un plazo fijo a su supervivencia, afectaba la médula misma del esquema de poder.

Hoy aquellas previsiones se cumplieron y poco queda de aquel modelo K.

Sin viento de cola internacional, desapareció la posibilidad de hacer plata fácil
gravando hasta el infinito la exportación de commodities agrícolas.

El drástico derrumbe del resultado primario y el muy abultado déficit financiero ($ 1640,8 MM) —es decir, computados los servicios de la deuda— de junio, que se contrapone al superávit de $ 1258,5 MM obtenido un año atrás, sintetizan la angustiante realidad de franco deterioro fiscal.

De no haber mediado el giro de utilidades —devengadas pero no realizadas— del BCRA el déficit financiero habría cuadruplicado el superávit de un año atrás.

Mientras los ingresos por tributos del estado nacional crecen
nominalmente 9,9 % —en términos reales, caen— el gasto de operación, precisamente el más inflexible a la baja, salta a un ritmo de casi 47 %. Sin incorporar aún el aumento concedido en pleno período preelectoral, las remuneraciones trepan 37 % interanual —lo que evidencia un nuevo incremento en la planta estatal— y los gastos en bienes y servicios vuelan 80,3%.

Los subsidios al sector privado aumentaron 26 %, sin computar el reciente incremento dirigido a abonar los aumentos salariales para el gremio de los Moyano.

Nuevamente los ciudadanos deben cargar con el déficit operativo de empresas públicas vaciadas, que ya supera los $ 15 MM por cada día que abren sus puertas y sigue en ascenso.

Salta a la vista, asimismo, que la campaña electoral del oficialismo la pagamos todos: la inversión en infraestructura se duplicó frente a junio de 2008 y las transferencias de capital a las provincias crecieron 138 % y las corrientes
saltaron 145 %.

La primera mitad del año también marcó el retorno al déficit financiero, con $ 1738 MM acumulados —sin el aporte compulsivo de aquellos que libremente habían optado por el sistema de capitalización superaría los $ 6200 MM— frente a un superávit de $ 12829 MM en el mismo semestre del año anterior. Pese al auxilio artificial que prestaron los fondos apropiados al sistema de jubilación privada y la distribución de ganancias sobreestimadas del BCRA, el resultado primario cayó más de $ 13000 MM (65 %) contra el mismo semestre del año anterior y se ubicó en $ 7167,8 MM.

En seis años, el gobierno kirchnerista se devoró los más de U$ 70000 MM de ingresos extraordinarios que significaron la conjunción del viento de cola y los impuestos distorsivos. No contento con ello, ha echado mano en otras cajas —desde la ANSES al BCRA, pasando por el PAMI y la “rescatada” empresa de aguas metropolitana— que ya le resultan insuficientes y amenaza llevarlas consigo “al bombo”.

Pese a los ingresos excepcionales que significó la megaconfiscación de los ahorros previsionales particulares —otra apropiación marketineada como “salvataje”— el déficit de la ANSES más que se duplicó en junio, alcanzando la friolera de $ 1460 MM cuando aún no se ha abonado el aumento de haberes dispuesto por la ley de movilidad jubilatoria. El año cerrará con un abultado quebranto, que se proyecta mayor para el próximo.

El previsible resultado es la obvia consecuencia del otorgamiento masivo de jubilaciones sin los debidos aportes y del ruinoso financiamiento a tasa subsidiada (inferior a la inflación) de planes de estímulo y gasto estatal con que el gobierno ha malversado los fondos jubilatorios. Mientras la porción de jubilados en zona de pobreza trepaba a un máximo histórico, la aplicación dispendiosa de los fondos de la ANSES se convertía en soporte de la vertiginosa carrera política de los señores Massa y Boudou.

Con inaudito desparpajo y no obstante la elocuencia de los números, el novel ministro declaró que “hemos sido prudentes y cuidadosos en el uso de los recursos y en la efectividad del gasto”.

El agujero fiscal ya se devoró los ahorros jubilatorios y nos asisten serias sospechas sobre el estado real de los fideicomisos públicos y del fondo de garantía de los depósitos. Insaciable, el kirchnerismo va por más: ya sucumben los retiros militares y las cajas profesionales (el gobierno bonaerense ha aprendido algunas enseñanzas de Guillermo Moreno). Si la situación aprieta y los DEG del FMI no llegan rápido, el encaje de los depósitos en dólares sería un próximo y apetecible bocado para las fauces del fisco.

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Tuesday, July 28, 2009

Argentina: La cuadratura del circulo en el que estamos - por Gabriela Pousa

En la Argentina, el absurdo puede llegar a límites insospechados: sólo basta observar cómo día tras día se suceden hechos que escapan a toda lógica.

Está claro que la renovación política es una utopía desde hace muchos años en la Argentina. Los mismos personajes harto conocidos se mueven por el escenario sin que importe demasiado qué rol ocupan, ni si están capacitados para llevarlos a cabo. Cualquiera puede ser presidente o ministro. Los ciudadanos votamos a los emergentes del escándalo o del juego mediático. No hay valorización del tiempo, de allí que aquel que se tome un descanso y esté ajeno al devenir de los temas que se suponen son los esenciales para estar “informados” queda en desventaja por más que ese silencio haya servido para reflexionar, capacitarse y regresar un poco más sabio. Nadie pretende demasiado.

Si hay pueblo fácil de conformar ese es el argentino: con garantizar una mediana estabilidad o no erigirse en el centro de la escena con alaridos y mal trato parece bastar. Al menos lo parece en estos días en que los modos de Néstor Kirchner han sido repudiados en las urnas por la mayoría. Es cierto que, a juzgar por los acontecimientos que son de dominio público, nadie ha entendido demasiado qué se dijo o se quiso decir a través del sufragio. Ni siquiera quienes lo han emitido están actuando con plena conciencia de lo sucedido. De otra manera no se explica este desborde de paciencia que estamos presenciando frente a renovadas afrentas por parte de la dirigencia.

Si alguien hubiera hecho una lectura real del mensaje en las urnas, nada de lo acontecido en los últimos días hubiera sido noticia. ¿O habrá que aceptar que nos expresamos mal? ¿Cómo entender si no que Daniel Scioli surja, de repente, como un paladín de la negociación política o se le dé valía por una simple visita a la muestra del campo? ¿El mismo hombre que días atrás fuera rechazado por los votantes es, ahora, el emblema del cambio? El absurdo puede llegar a extremos impensados, está claro.

Que los medios se detengan a dilucidar por qué el gobernador bonaerense aparece en primer plano es una demostración de lo banal y circunstancial que resulta el reclamo ciudadano. Al margen de ello, es necesario asumir que el oficialismo sigue haciendo y deshaciendo a sus anchas lo que queda de país, y sigue también manejando las marionetas que él mismo ha creado para matizar el decorado.

Ha impuesto el “diálogo” como sofisma para dilatar respuestas a planteos que son harto conocidos en el Ejecutivo. El conflicto del sector agropecuario, las carencias que provocaron el mismo, etc., son materia repetida y no escapan al conocimiento de Cristina Fernández quien pretende, con poco éxito, sacarse el “Kirchner” de encima aunque más no sea en las letras de molde y negritas. ¿Qué novedades hay que llevarle? La oferta de Scioli para ser el mensajero resulta fútil y hasta podría leerse como una nueva tomada de pelo.

En este trance, no hay dos días en la Argentina en que el tema de debate sea el mismo. El grado de distracción es magnánimo y coopera justamente a la estrategia oficial por hablar de agendas sin establecer ninguna a conciencia. Al día de la fecha, hay tantas agendas como intereses sectoriales dando vuelta. La trama en la que se nos ha enfrascado es de una dinámica macabra. Quién ayer era el protagonista de máxima, hoy se convierte en un actor secundario del que nadie habla y viceversa.

De esa forma, Guillermo Moreno que ocupara las portadas de los medios la semana pasada, le cedió el lugar a Hugo Moyano, y éste supo recular para que sea Daniel Scioli quién distrajera durante el fin de semana. Todo cómo si el problema de la Argentina estuviera en el elenco de la obra que hace años venimos presenciando, y no en su ejecutor, en quién ha desarrollado la puesta en escena y sigue moviendo los hilos detrás de ésta.

Resulta asombroso como los temas se dispersan. El mentado llamado al “diálogo” comenzó siendo una convocatoria oficial a 100 partidos políticos con el sólo fin de acordar una reforma política que, de la noche a la mañana, salió de la galera oficialista como el asunto más urgente y trascendente de la Argentina. Paradójicamente, además se trata de la misma reforma que años atrás, el kirchnerismo decidiera abortar.

La ley de internas abiertas y simultáneas se sancionó en el año 2002. De haberse instrumentado posteriormente, el peronismo sólo hubiera tenido un candidato en el 2003, razón por la cual el ballottage habría sido librado entre Carlos Menem y Ricardo López Murphy, por ser los dos políticos que más votos obtuvieron en sus respectivos espacios y también en la elección general. Esto no sucedió por obra y gracia de Eduardo Duhalde que “pateó” para adelante la norma a fin de evitar que Menem lograra otra reelección. De toda esa maniobra, surgió ni más ni menos que Néstor Kirchner.

En 2006, gracias a un proyecto del Frente para la Victoria, las internas abiertas y obligatorias quedaron finalmente de lado; el poder ya se había ganado.

No hace falta ningún sondeo de opinión pública para advertir que este tema, aunque sea central para un sistema democrático real, no es hoy prioridad para la ciudadanía. El país atraviesa problemas de mayor envergadura que ameritan respuestas con urgencia. 17 millones de argentinos se hallan con sus necesidades básicas insatisfechas. En plena pandemia, la situación de la salud pública hace mella, el frío encuentra el doble de indigentes viviendo en las calles de la provincia de Buenos Aires, en el interior hay desnutrición infantil en grados impensados…

Ante esta realidad, hasta el INDEC es pura anécdota no más. Discutir cómo se miden las estadísticas y elevar tal discusión como leitmotiv de la convocatoria política es un cachetazo para quienes no pueden llegar a fin de mes con la mesa servida.

Las provincias, a su vez, se hallan paralizadas por déficit presupuestarios que nadie explica demasiado. En los municipios comienza a haber serios problemas a la hora de pagar sueldos, y los sectores productivos están mermando sin pausa en sus servicios. No faltan revueltas sociales aisladas ni amenazas de paros como la que plantean los productores lácteos.

Pese a todo ello, en lugar de respuestas concretas se sigue debatiendo la cuadratura del círculo, y la “agenda” que se oferta encuentra a Cristina Fernández de Kirchner recibiendo -cada tanto-, a algún político opositor o gobernador como si la foto de ocasión resolviese algo. A este paso, y considerando la cantidad de dirigentes que hay en el país, las reuniones fotográficas acabarán con el calendario, y de ese modo será posible que el gobierno cumpla con todo su mandato. Eso sí, los únicos no convocados al diálogo son apenas los ciudadanos.

En este contexto, no debe asombrar que quienes hasta ayer eran kirchneristas aparezcan como “aliados” opositores con virtuales soluciones que, en rigor de verdad, ni siquiera emanan de sí mismos sino de quién, por detrás, los envía disfrazados a cumplir un rol para el cual tampoco están preparados. La presencia del gobernador bonaerense en la Rural fue más artificial que la nariz de Michel Jackson.

Mientras se discutan esas nimiedades que no aportan un ápice y se siga dilatando el tiempo, averiguando si se va o se queda Guillermo Moreno, si Daniel Scioli operará para cumplir no con el pueblo sino con su ambición mirando al 2011, o se analice si Hugo Moyano se abraza con “los Gordos” en el sindicato; Néstor Kirchner tendrá el camino liberado para seguir dirigiendo la trama de una película cuyo final nos volverá a dejar paralizados e incluso con el peligro de quedar en manos de quien ya nos ha condenado. Al éxito sí, pero al suyo propio que es, paradójicamente, nuestro fracaso…

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Argentina: La impresionante capacidad de destruccion economica de Kirchner - por Roberto Cachanosky

Un análisis cuidadoso demuestra que la crisis internacional no es responsable en modo alguno de los problemas argentinos.

La actividad económica argentina continúa su caída acelerada como si estuviera en un tobogán enjabonado. La fuga de capitales continúa a pesar de las medidas tipo KGB que implementa el gobierno. La desocupación crece al igual que la pobreza y la indigencia. Los números fiscales muestran un rojo furioso, con lo cual desapareció la famosa caja que disciplinaba a gobernadores e intendentes. La inflación hace estragos en los presupuestos familiares y podría seguir con datos económicos que muestran el estruendoso fracaso del famoso modelo que lleva adelante un improvisado en economía como es Néstor Kirchner. Su esposa, que, cuando tiene tiempo va a la Casa Rosada a sentarse en el sillón de Rivadavia, viene argumentando desde fines del año pasado que todo esto nos pasa (en rigor no reconocen todos los problemas mencionados) en que la culpa es de la crisis mundial. Para Cristina, Néstor fue un genio merecedor del Premio Nobel de Economía que fue boicoteado por la crisis internacional.

Recordemos que ya Cristina había dicho en EE.UU. que Argentina no necesitaba un plan B, sino que los que necesitaban un plan B eran los países desarrollados y, poco tiempo, tuvo que poner cara de pocker y salir a anunciar los famosos planes para comprar autos, camiones, bicicletas, calefones, heladeras y demás alquimias para tratar de dar vuelta una crisis económica que tenía sus causas en los descalabros internos, patrimonio exclusivo de Néstor, y no tanto en la crisis internacional. Puesto de otra forma, si bien la crisis externa tuvo algún impacto en la actividad económica interna, esa influencia está lejos de explicar el fenomenal caos en el que estamos metidos.

Para entender porqué los Kirchner son responsables de este lío económico y la culpa no es del mundo, primero tengamos en cuenta que aproximadamente el 57% del total de las exportaciones argentinas provienen de los productos primarios (fundamentalmente granos) y de las manufacturas de origen agropecuario. Es decir, el grueso de las exportaciones está basada en lo que produce el sector agropecuario y la industrialización de esa producción primaria. Ese mismo sector que Néstor desprecia y Cristina dice que quieren ganar muchos a costa de los más pobres, la protesta de la abundancia y de las 4x4.

Ahora bien, junto con esta nota hay dos gráficos para mostrar si la crisis internacional pudo haber afectado, como se excusa el matrimonio, para producir el destrozo económico interno que estamos viviendo.

Primera pregunta: ¿de dónde saqué estos dos índices que voy a mostrar? Del sitio del Ministerio de Economía, en la Secretaría de Política Económica (toda una ironía el título de esta secretaría considerando que a esto difícilmente pueda llamársele política económica, más bien le iría mejor el título de Secretaría de Destrucción Económica). Y, para que ningún kirchnerista (si es que todavía se encuentra alguno que lo declare públicamente) me acuse de tomar mal los datos, aclaro que dicha Secretaría de Política Económica cita como fuente al benemérito INDEC. Por lo tanto, cualquier protesta sobre lo que arrojan las cifras, por favor dirigirse a Moreno.

El primer gráfico muestra el Índice de Precios de Exportaciones de productos primarios de Argentina, en el cual tienen un peso decisivo los productos agropecuarios. ¿Qué muestra? Que luego de la caída de los precios de los productos primarios de exportación que se produce a partir de la crisis del sudeste asiático (1997), la crisis rusa (1998) y la devaluación del real en 1999, los mismos se estabilizaron en torno a un valor índice 80 y justo a mediados del 2002 comienzan a recuperarse, con la suerte que tuvo Néstor de que en el momento que se sentó en el sillón de Rivadavia los precios comenzaron a subir en forma casi continua salvo un breve período en 2005. Luego, literalmente se dispararon.

¿Cuánto bajó el índice de precios de exportación de productos primarios desde el pico en el tercer trimestre del 2008 y el primer trimestre del 2009 (última información disponible en la el sitio del Ministerio de Economía)? Bajó el 24,6%. ¿Explica esta caída la catástrofe económica en que estamos metidos? No, porque si bien bajaron desde ese pico un 24,6%, todavía están un 53% por encima del nivel que tenían cuando, entrando por la ventana, Kirchner llegó a la presidencia y un 43% por encima del promedio 1997/2001, antes de que él llegara al gobierno. O, si se prefiere, está por encima un 31% del promedio 2004/2007, antes de la crisis internacional y cuando, según Cristina, crecíamos como nunca había crecido Argentina en los últimos 200 años (siempre me preguntó de dónde habrá sacado las estadísticas desde 1809 para poder comparar. ¿Se las habrá preparado el INDEC?).

Si hacemos el mismo trabajo con el segundo gráfico, el que muestra el Índice de Precios de Exportación de Manufacturas de Origen Agropecuario, el resultado es casi el mismo. La baja del índice es del 24% respecto al pico del tercer trimestre del 2008, pero está un 58,3% por arriba de mayo del 2003 cuando Kirchner llegó al gobierno y un 35,7% por encima del período 2004/2007.

Veamos algunos datos más. El precio del trigo (fuente FMI), Golfo México, en junio pasado estuvo un 87,4% más alto que cuando asumió Kirchner. Las comparaciones para el mismo período son: maíz 110% arriba, poroto de soja 172% más alto, harina de soja 148% más, aceite de soja 157% más, aceite de girasol 194% más alto. Pregunta, ¿qué hubiesen hecho Néstor y Cristina si les hubiese tocado los mismos precios que le tocaron a De la Rúa? Obviamente el helicóptero hubiese sido demasiado lento. ¿Tal vez el tren bala que van a construir?

Todo lo anterior muestra que la oportunidad que desaprovecharon, y sigue desaprovechando, el matrimonio para crecer en serio. Pero también refleja la impresionante capacidad de destrucción que tienen. Porque, aún con estos precios un poco más bajos, igual sigue habiendo precios muy buenos en el mercado internacional y la crisis interna no solo no afloja sino que se profundiza.

No fue la crisis internacional la que nos llevó a este desquicio. Han sido las políticas de los Kirchner lo que destruyó el país sumergiéndonos, como decía al comienzo de la nota, en la inflación, la recesión, un gasto público que dispararon al infinito, las regulaciones fascistas de la economía, la confiscación de flujos y stocks de riqueza del sector privado y la falta de seguridad jurídica que derivó en una gigantesca fuga de capitales, los que hicieron que la economía explotara y, seguirá explotando mientras sigan en el mismo rumbo.

La economía argentina no se reactivó en los últimos años gracias a Kirchner, sino a pesar de Kirchner, por lo tanto, no descubrió ninguna teoría económica insospechada, sino que confirmó, sobre el hambre y la desocupación de los argentinos, lo que un país no debe hacer para caer tan bajo.

Si con los precios de exportación que tuvo Néstor y ahora tiene Cristina la Argentina sigue cayendo, el problema no es el mundo. El problema es el matrimonio y su capacidad de destrucción.

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Tuesday, July 14, 2009

Argentina: ¡Hambre cero, ya! - por Marcos Aguinis

Mucho se habla y mucho se hace para terminar con el absurdo del hambre en la Argentina. Sabemos que es un absurdo y sabemos que no debería postergarse su solución. Porque la solución está al alcance de los dedos.

El admirable Juan Carr ha vuelto a reiterar su sueño desde la Red Solidaria: ¡que para el año 2020 se termine con la atroz tragedia! Pero, ¿debemos esperar tanto? ¿No es como pedirle a un enfermo que aguante mientras impedimos que le lleguen los medicamentos apropiados?

He dicho "impedimos". Claro que sí, impedimos. Porque los medicamentos ?es decir el dinero para conseguir la comida necesaria- se derrocha con impunidad en otros rubros con sucios fines políticos. Para colmo, incentivados por ideologías paleontológicas y mezquinos intereses sectoriales.

No desplegaré el catálogo del ineficiente uso que se hace de las multimillonarias cifras que se recaudan. Sólo me concentraré en un solo caso que, repito, no es el único, por desgracia.

Acaba de informarse que "nuestra compañía" o "su compañía" ?como prefiera llamarla-, la querible, manipulada y deteriorada Aerolíneas Argentinas gasta más de 6 millones de pesos por día. ¡Por día!, insisto, de cada semana, de cada mes, de cada año. Son centenares de millones de pesos por mes, miles de millones por año.

Tantos millones deberían ser tenidos en cuenta, imaginados, pasados ida y vuelta por cada una de nuestras oxidadas neuronas. Porque aún no han suscitado el escándalo lógico, no han prendido en una lúcida indignación, no nos hacen preguntarnos en qué clase de manicomio hemos convertido a nuestro país.

¿Es imprescindible que se cometa semejante derroche? No.

Pero ocurre que nos metieron en la sangre la idea envejecida de que debemos tener una aerolínea de bandera nacional que surca gloriosa los cielos del mundo. Países más relevantes que el nuestro dejaron morir aerolíneas quebradas, como Suiza o Dinamarca o Estados Unidos, para no citar muchos otros. Para salvarlas no las estatizaron ni "nacionalizaron" (palabra que se utiliza para disimular la estatización al servicio del gobierno o sus corporaciones asociadas, no del pueblo confundido).

Chile, en cambio, tiene una compañía ejemplar, que luce la bandera tricolor de su país en todas las naves y folleterías, que ofrece un servicio de excelencia y se ha convertido en una de las más prestigiosas del mundo. Se llama Lan Chile (dice por todas partes Chile) Y es... ¡privada! ¡Qué pecado! Sí, es privada, a nadie se le ocurrió estatizarla ni nacionalizarla, pese a que el gobierno chileno es socialista desde hace tres lustros. Lan Chile rinde buenos dividendos a sus accionistas y éstos pagan con puntualidad sus impuestos. No le cuesta un dólar al ciudadano. Y fíjese: el ex secretario de Transporte argentino, Ricardo Jaime, para regresar a su provincia lo hizo en la puntual y segura Lan Chile. Paradoja interesante, ¿no?

Con el despilfarro descomunal de Aerolíneas Argentinas en un sólo día se puede acabar de inmediato con el hambre que afecta a millares de conciudadanos. No hace falta esperar hasta el año 2020.

El viejo y sabio Aristóteles dijo "lo que es de todos no es de nadie". Así nos va con las estatizaciones, que la administración K ha vuelto a poner en marcha con su fogosa ideología setentista. Inumerables ciudadanos creen que, de esa forma, las empresas se convierten en propiedad de todo el pueblo. Mentira. No son del pueblo, sino de un sistema perverso que rinde beneficios directos o indirectos a quienes ocupan el Gobierno, más las corporaciones afines.

El pueblo paga, gasta y sufre para que esas empresas estatizadas o nacionalizadas ni siquiera tengan la delicadeza de rendir cuenta de sus fechorías o ineficiencias (por ahí, excepcionalmente, guardan algunos estrechos islotes de honestidad).

En síntesis, mientras quemamos 6 millones de pesos por día, sufren hambre centenares de miles de familias. ¿La Red Solidaria y Juan Carr han pensado en tan siniestro ridículo? ¿Se atreverán a manifestar su indignación? ¿Advertirán que las entidades que "son de todos", en realidad no son de todos? ¿Comprenderán que no es preciso aguardar hasta el 2020, sino dar un fuerte, inteligente, moderno y enérgico giro de timón?

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Tuesday, July 7, 2009

Argentina: La grilla para el 2011 - por James Neilson

A menos que haya una campaña electoral en marcha, la clase política argentina se siente tan angustiada como un narcómano privado de su droga favorita. Se entiende: es mucho más emocionante estar en campaña de lo que es gobernar o prepararse para hacerlo.

Así, ya antes de terminar el conteo de los votos del domingo pasado comenzaban a proliferar en diversos puntos del país afiches decorados con los rostros sonrientes de políticos que se imaginan capacitados para guiar los destinos de la Argentina postkirchnerista. No sólo se ofreció para el trabajo el vicepresidente Julio Cobos, sino también personajes de posibilidades por ahora muy remotas como el gobernador chubutense Mario Das Neves y el camionero Hugo Moyano.

Hasta Néstor Kirchner dice creerse “una alternativa en el 2011”, pero tal y como están las cosas le sería difícil conseguir una concejalía en Río Gallegos. Es de prever que muchos otros intentarán participar en la carrera; pueden soñar porque en el turbulento mundillo político nacional todo parece posible; al fin y al cabo, a mediados del 2001 a nadie se le hubiera ocurrido apostar un centavo a que el santacruceño irascible Kirchner resultara ser el próximo caudillo hegemónico y que durante años gozara de un índice de aprobación rayano en el 70 por ciento.

La impaciencia que manifiestan los pre-precandidatos que quieren sacar el máximo provecho de lo que acaba de suceder, es lógica. Si bien todos los integrantes del elenco selecto de presidenciables reconocidos han tenido el buen gusto de asegurar que las próximas elecciones nacionales tendrán lugar en el 2011, saben que podría adelantarse la fecha si por algún motivo la ocupante actual de la Casa Rosada –o su marido– deciden que es demasiado pedirle continuar dos años y medio más en el cargo.

Conscientes de que en cualquier momento los Kirchner podrían depararnos otra sorpresa mayúscula, como hicieron al adelantar las elecciones legislativas, los interesados en suceder a Cristina no tienen más alternativa que la de mostrarse siempre listos para rendir cuentas ante el electorado, lo que los obliga a privilegiar el corto plazo por temor a asustar a quienes prefieren ilusiones agradables a realidades feas y que podrían verse convocados a votar en cualquier momento.

Las elecciones del domingo nos brindaron una instantánea del estado de ánimo colectivo del país en un día determinado, pero no ofrecieron muchas pistas sobre cómo seguirá una película que ya podría depararnos muchos sobresaltos. El panorama reflejado por el voto fue sumamente confuso. Lo fue tanto que dos perdedoras emblemáticas de la jornada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la fundadora serial de agrupaciones políticas Elisa Carrió, pudieron proclamarse triunfadoras porque en escala nacional sus movimientos respectivos, el kirchnerismo y el Acuerdo Cívico y Social más afines, captaron aproximadamente el 30 por ciento de los votos cada uno. En países como los Estados Unidos, una proporción tan baja de los votos sería juzgada catastrófica para un partido de pretensiones nacionales, pero en vista de la extrema fragmentación que caracteriza la política argentina puede considerarse promisoria.

De más está decir que muy pocos se sintieron impresionados por la interpretación interesada de los resultados ensayados por Cristina, su marido y Lilita. De acuerdo común, los más beneficiados por el electorado que, haciendo gala de un espíritu pluralista, cuando no salomónico, repartió sus votos sin dar a ninguna fuerza una mayoría absoluta ni preocuparse por “los modelos” presuntamente propuestos por los candidatos y sus apadrinadores, fueron el vicepresidente y referente opositor Julio Cobos, el intendente porteño Mauricio Macri y el peronista disidente Carlos Reutemann, el único del trío que se arriesgó personalmente y que derrotó al socialista Rubén Giustiniani por un margen muy estrecho. Pero, como dijo antes de que le viniera la noche un tal Néstor Kirchner, en estas lides ganar por un solo voto suele resultar suficiente.

De no haber nacido en Colombia, Francisco de Narváez formaría parte de la elite, pero a juzgar por su reacción frente al batacazo que protagonizó comprende que su triunfo debió más a la voluntad mayoritaria de castigar a Kirchner que a sus propios méritos. Sin esperar un momento, De Narváez se alineó detrás de Macri cuya protegida, Gabriela Michetti, tuvo un desempeño decepcionante: ella también tuvo que conformarse con poco más del 30 por ciento de los sufragios en un distrito en que pudo haber soñado con una mayoría absoluta.

Otro presidenciable en potencia, el santafesino Hermes Binner, no ha querido anotarse para el 2011. Aunque su correligionario Giustiniani perdió ante Reutemann, logró reducir al mínimo la ventaja que disfrutó el ex piloto de Fórmula Uno apenas un par de meses antes cuando se daba por descontado que triunfaría sin tener que esforzarse. Binner prefiere concentrarse en gobernar su provincia, pero si el péndulo ideológico se mueve hacia la izquierda en los meses próximos, podría sentirse tentado a postularse. Por ahora, el lado así supuesto del espectro político está casi vacío, a menos que uno incluya a una variedad de personajes que, antes de que los kirchneristas se apropiaran de la palabra, se hubieran calificado de “testimoniales”.

Además de tener aspiraciones presidenciales, Cobos, Macri y Reutemann se asemejan políticamente o, si se quiere, ideológicamente. Para emplear las metáforas automovilísticas que en homenaje a Lole son de rigor hoy en día, corren en la misma escudería, la de los políticos razonables y dialoguistas que son reacios a perder el tiempo en abstrusas cuestiones doctrinarias. Son pragmáticos más o menos conservadores, si bien todos se saben constreñidos a aludir de vez en cuando a su sensibilidad social y manifestar respeto por el evangelio progresista. También lo es el gobernador bonaerense Daniel Scioli, que para su frustración salió magullado del torneo en que fue obligado a participar por Kirchner, el dueño de la caja salvadora, pero recibió como recompensa la jefatura del segmento oficialista del PJ que tratará de ampliar para que abarque a los rebeldes antikirchneristas, de este modo brindando la impresión de que sus eventuales rivales acepten su liderazgo.

No es un detalle menor: en política, las jerarquías de este tipo pueden resultar decisivas, motivo por el que De Narváez ya ha dejado saber que no le interesa la invitación de Scioli. En vista de la capacidad notoria del motonauta para flotar por encima de los desastres que sepultarían a políticos que, a diferencia de él, no tienen piel de teflón, sería prematuro descartarlo por completo, pero le costará bastante recuperar el terreno que acaba de perder merced a la torpeza realmente extraordinaria del ex presidente hegemónico.

En la Capital Federal, el electorado fue cruel con Carrió. Aunque en el país en su conjunto el Acuerdo Cívico y Social que tanto contribuyó a armar hizo una elección respetable, el que su protegido Alfonso Prat-Gay se viera aventajado por el cineasta Fernando “Pino” Solanas, un castrista, chavista y admirador del fanático religioso iraní Mahmoud Ahmadinejad, fue un golpe muy duro. Prat-Gay es sin duda un hombre talentoso, pero es evidente que no está hecho para las campañas electorales en que una sonrisa oportuna o una consigna feliz valdrán mucho más que cualquier cantidad de conocimientos.

Bien que mal, todo hace pensar que el destino le ha reservado a Lilita el rol de comentarista aguda e imaginativa, además de promotora de alianzas políticas novedosas, no el de una futura presidenta en el caso de que el país optara nuevamente por una mujer. Con tal que el calendario electoral no se comprima demasiado, Carrió disfrutará de tiempo suficiente en que recuperarse de las heridas no muy graves que fueron ocasionadas por su resistencia a competir directamente con Michetti, pero para tener posibilidades le sería necesario que el país político experimentara otra de sus mutaciones periódicas.

En cuanto a la decisión de tantos porteños de abandonarla para entregarse a Solanas, parecería que cuando de las elecciones se trata son como los londinenses que votaron por Ken “el Rojo” Livingstone, un gran amigo de los yihadistas islámicos y antisemita esporádico, sólo porque les encantaba su postura provocadora. Hace algunos años, el espíritu contestatario porteño contribuyó a catapultar a Macri a un lugar expectante entre los aspirantes a alzarse con el premio más codiciado de la política nacional; el domingo pasado, lo perjudicó.

Por lo pronto, la grilla de partida se ve encabezada por Macri, el representante del conservadurismo moderado relacionado con el peronismo sin que haya militado en aquel movimiento tan difuso y proteico, Reutemann, un peronista sui generis que es capaz de congraciarse con el gorilaje, y Cobos, un radical que no vaciló en acompañar a Cristina en la fórmula ganadora del 2007 para entonces erigirse en un símbolo del antikirchnerismo, una proeza que, lejos de dejarlo aislado, sirvió para convertirlo en uno de los favoritos para triunfar en la próxima contienda presidencial.

Los siguen otros como Felipe Solá, Moyano, Scioli, tal vez Binner, Carrió y algunos gobernadores provinciales deseosos de emular a Carlos Menem y Kirchner que al mudarse a la Casa Rosada llegaron rodeados de una multitud de viejos amigos y servidores. Los gobernadores o ex gobernadores ambiciosos cuentan con la ventaja de tener equipos ya preparados, lo que los ayuda a avanzar rápidamente en la versión local de las primarias, pero acaso sería mejor que en adelante el electorado les cerrara el camino: por ser cuestión de gente acostumbrada a la virtual impunidad, las camarillas provinciales son proclives a ser muy pero muy corruptas.

La caída de Kirchner y el traspié de Scioli han dejado al peronismo sin un jefe indiscutido. Si Scioli no logra aferrarse al regalo que le dio Néstor, los compañeros se encolumnarán tras Reutemann por tratarse del afiliado con la imagen más atractiva. Con todo, si bien Reutemann, un hombre de largos silencios y frases enigmáticas, cuando no indescifrables, luce desde lejos, existe el riesgo de que si pasara mucho tiempo en el centro del escenario la mayoría llegue a la conclusión de que no hay mucho detrás de la fachada del ex deportista, que es sólo una imagen y nada más.

Macri tiene el mismo problema. Nadie lo ha acusado de ser un intelectual. No es un orador. A veces le cuesta ordenar sus pensamientos. Así y todo, a pesar de no ser formalmente un peronista en su ADN hay bastantes genes como para convencer a los muchachos de que en el fondo es uno de ellos, de suerte que no sorprendería demasiado que Unión-PRO se expandiera en la provincia de Buenos Aires y más allá hasta que quede en forma pasajera incorporada el grueso del movimiento que a su modo encarna lo que los psicólogos llamarían el id nacional.

Por su parte, Cobos podrá contar con el respaldo muy valioso del aparato político radical que, si bien un tanto oxidado, ha sobrevivido a los repetidos desastres que se han abatido sobre la vieja UCR. Aunque muchos radicales son reacios a perdonarlo por haberse asociado con los Kirchner, entienden que es la única persona que está en condiciones de permitirles volver a cumplir un rol central en la política del país.

Descartando a De Narváez, de los ganadores –directamente en el caso de Reutemann o por sus vínculos con candidatos exitosos, de los comicios más recientes–, Cobos parece ser el mejor ubicado, aunque para conservar su posición tendría que esperar que el hundimiento del kirchnerismo haya desprestigiado tanto al peronismo en su conjunto que en el 2011, o antes, el electorado decida que, como sucedió en 1999, le convendría probar suerte con una alternativa genuina.

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Argentina: La peor hora de K - por Marcos Aguinis

No es bueno hacer leña del tronco caído, suelen decir los sabios. Pero en la Argentina hierve esa tentación. Néstor Kirchner se ha obstinado en provocar tanto daño a nuestra institucionalidad para mantener su hegemonía, que resulta difícil contener la catarata de fobia que ya suscita su sola presencia. Ahora es necesario mantenerse atentos contra los embates ciegos que nazcan de su rabia. La Argentina necesita gobernabilidad, paz interior y medidas consensuadas para hacer frente a los monumentales problemas que se alzarán en el futuro próximo.

Para ordenar el cúmulo de temas que inspira la severa derrota sufrida por el oficialismo y las consecuencias que colorean el horizonte, empezaré por el protagonista central de la batalla que tuvo lugar en el reciente comicio: Kirchner.

Es un hombre que apareció en la política pocos años después de haberse recuperado la democracia. Antes había tenido una pálida e irrelevante participación en los movimientos de la izquierda comandada por Montoneros y luego se escondió en la remota Santa Cruz con su reciente título de abogado para hacer fortuna mediante la ejecución de hipotecas. Como es sabido, la ejecución de hipotecas suele terminar con el arrebato de heladeras, muebles y hasta casas de quienes no pueden pagar sus deudas. Ahí no funcionan los principios de la clemencia ni de la justicia social.

Lo acompañó en este trabajo su esposa Cristina Fernández. Para evitar cualquier riesgo –o quizás por oportunismo- jamás firmó él ni ella un solo habeas corpus para defender a alguien perseguido por la dictadura, y esto marca una notable diferencia con numerosos profesionales que en aquel tiempo se jugaron la vida en favor de sus semejantes. Además, cultivó buenas relaciones con los oficiales destacados en Río Gallegos, lo cual no implica delito, sino un asombroso contraste con el odio que luego lo invadió contra todos los uniformados y hasta la misma institución nacional de las Fuerzas Armadas.

Se convirtió en un hombre muy rico. Le importaba aumentar de forma contínua su patrimonio. Se le arraigó la cultura de la especulación y nunca entendió la cultura de la producción. Para él uno acumula cuando quita algo a otro, no cuando invierte, pierde, vuelve a invertir, suda, persevera y obtiene finalmente una ganancia. Se le consolidó una incomprensión ciega hacia el campo –que no conoce- y todo tipo de producción vinculada con el riesgo y la limpia competencia –que jamás practicó.

Fue intendente y más adelante gobernador. Como gobernador desarrolló todos los males que reproduciría en mayor escala como Presidente. Recuerdo que antes de asumir fue publicado un artículo de investigación periódística sobre "El feudo de Santa Cruz". Ahí se denunciaba el autoritarismo desembozado de Kirchner y su voracidad por el poder absoluto. Había modificado la Constitución provincial para llegar a ocupar el sitial de gobernador durante tres períodos seguidos. Cuando le entregó el mando a su sucesor, porque debía partir hacia la Capital Federal como Presidente, dijo que "le prestaba" la provincia. Es un chiste y, como todo chiste –lo sabemos desde Freud- carece de inocencia. Modificó el Tribunal Supremo para que no le condicionara sus caprichos. Manipuló a la prensa. Hizo difícil la vida de los opositores. Convirtió a su esposa en senadora de la Nación. Y zalameó a Carlos Menem como "el mejor Presidente argentino" para obtener sus favores.

Hacia el ocaso de Menem empezó a manifestar, junto con Cristina, cierto aire diferencial, con la vista puesta en los nuevos y aún inciertos tiempos que se venían. Ese artículo de investigación molestó mucho al matrimonio, que no estaba acostumbrado a recibir críticas y jamás se había mirado en el espejo.

Como Presidente aumentó su tendencia a la crueldad y el arrebato. Abofeteó a diestra y siniestra. No hubo casi sector que no recibiese sus agravios: inversores extranjeros, Fuerzas Armadas, jueces, periodistas y medios de comunicación, empresarios nacionales, políticos opositores. Sólo se cuidó con los sindicatos. Y pretendió convertirse en el adalid de los Derechos Humanos mediante la alianza con figuras lamentables como Hebe de Bonafini y la persecución excluyente de militares, sin ocuparse de los delitos de lesa humanidad realizados por organizaciones terroristas, como determina la Corte Penal Internacional.

En síntesis, creció exacerbando el odio entre los argentinos, un mal de larga tradición que había comenzado a ceder a partir del Preámbulo constitucional que recitó Alfonsín en su campaña y los esfuerzos por ajusticiar sólo a los principales responsables de la tragedia vivida por nuestro país, con el deseo de llegar a un nuevo Acuerdo de San Nicolás (que se adelantó en un siglo a los Pactos de la Moncloa). El objetivo era poner las máximas energías en el futuro, no en el pasado.

Kirchner, a la inversa, procuró que vivamos en el pasado, cargándonos de resentimiento e insatisfacción, para mandarnos con su omnipotente voluntad. Y mantenernos ciegos ante el futuro. Por eso jamás expresó un sueño sobre la Argentina ni puso en marcha ninguna política de Estado.

Consiguió transformarse en la figura central del país. Llegó a ser casi un rey absolutista, para quien no hay diferencias entre su persona, el Estado y el gobierno. Jamás reunió al gabinete, ni respondió a preguntas de la prensa, ni dialogó distendido con nadie que pensara de otra forma. Manipuló directa e indirectamente a la prensa, que quedó prisionera de la pauta publicitaria oficial; logró que amigos obsecuentes se adueñasen de diarios, revistas, radios y canales de TV. Creó el "capitalismo de amigos" mediante privilegios a quienes estaban dispuestos a ser sus socios, o cómplices, o testaferros, o donantes.

Compró diputados, como el sonado asunto de la "borocotización". Marginó al peronismo para ensayar la transversalidad y luego, al percibir su fracaso, se apoderó del partido, aunque ya no era el partido de otros tiempos.

Tuvo la desfachatez de designar su sucesor en la Presidencia de la Nación como si viviésemos en una monarquía, sin siquiera simular algo parecido a una elección interna. Y esa designación traía el pecado del más arcaico nepotismo.

Convirtió a la Argentina en un país desconfiable y oscilante. Que en la Cumbre de las Américas ayudó a la fabricación de una Anti-cumbre comandada por el monigote de Hugo Chávez. Se rodeó de funcionarios corruptos. Transformó al Consejo de la Magistratura en el patíbulo donde se degollaría a jueces y fiscales que se atreviesen a juzgar los desaguisados del gobierno.

Hubo escándalos en cadena que no se esclarecen: los cientos de millones de los fondos de Santa Cruz aún sumidos en el misterio, el caso Skanska, los maletines de Antonini Wilson para la campaña de Cristina, el bolso de la ministra de Economía, los negocios de Jaime, los negocios de De Vido, los negocios del juego, las irregulares compras de tierra en el Calafate, y otros numerosos asuntos que deberían ser motivo de serias investigaciones y sanción.

Por fin, llegamos a los recientes comicios parlamentarios. Insisto: parlamentarios. Pero Kirchner quiso hacer de ellos un plebiscito que le inyectara más fuerza a su autoritarismo insaciable. Con el propósito de saltearse la atmósfera negativa que reinará en el segundo semestre de este año por el aumento de la inflación y el descalabro financiero que padecerán todas la provincias, él decidió efectuarlas seis meses antes. Pero, además, se le ocurrió una idea que será incorporada al Libro Guinness de los hechos extraordinarios: las candidaturas testimoniales. Asombroso. Es un agravio no sólo a la Constitución, sino el principio más antiguo del acto comicial. Se trata de un absurdo irrefutable que alguien se presente como candidato para un cargo público, que deberá ser refrendado por el pueblo, con el propósito de no asumirlo. Cosa semejante no se ha visto en el mundo. Es propio de un sainete. El sainete en que Kirchner convirtió a estas elecciones para ganar a toda costa.

Inclusive obligó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, a violar un artículo de su misma constitución, cosa que en un país serio alguna vez deberá ser debidamente castigada. Si Kirchner pudo cometer semejante mamarracho con el gobernador, no iba de dejar de exigirle la misma desvergüenza a los intendentes, forzándolos a ser también candidatos testimoniales.

Pese al "clientelismo" que llevó a su pináculo con regalos, inauguraciones y re-inauguraciones, besos a cualquier humano o cosa que se le pusiera delante, forzar su risa, sonrisa y tono de voz sereno tan lejanos de su carácter, ¡perdió en todas partes! No sólo en la provincia de Buenos Aires, el único reducto que le permitiría presentarse como ganador aunque se le esfumase la mayoría en el Congreso, sino en su natal Santa Cruz.

Pero una ofensa mayor se la abofetearon los intendentes a quienes había exigido presentarse como testimoniales, porque hubo demasiados cortes de boleta en la que los ciudadanos perdonaban el pecado de los intendentes, pero no quisieron votar por Kirchner. Ya corren rumores de que en el mismo Hotel donde esperaba los resultados, su mentalidad paranoide comenzó a calificarlos de traidores. Gritaba enfurecido y ordenó apagar el aire acondicionado para que se fuese la prensa, porque no quería hablar. Lograron tranquilizarlo un poco y hacerle entender que debía hablar, aunque ya eran más de las 2 de la madrugada. Su discurso amargo fue aceptable. Y prometió ayudar a la gobernabilidad. No dijo, claro, que esa gobernabilidad dependerá de un cambio de estilo: respeto, diálogo y consenso.

Pese a su derrota, Néstor Kirchner será diputado de la Nación. Si aún queda un poco de racionalidad en la filas del peronismo (ahora más dividido que nunca), es difícil que lo conviertan en jefe del bloque oficialista. Seguro que habrá tironeos y muchos sobornos en danza para conseguirlo. Pero quizás esa primera minoría, pese a maniobras de todo color, sufra pronto numerosas deserciones. La lealtad peronista sólo dura mientras dura el poder de un determinado jefe. Cuando ese jefe es cambiado por otro, se produce un acelerado reacomodamiento. ¿Acaso en los ´90 no eran todos menemistas? ¿Acaso después no fueron duhaldistas?

La ciudadanía debe contribuir a la paz interior. No dejarse seducir por llamados a la violencia, vengan de donde vengan. Es necesario que enfrentemos los problemas que nos deja la gestión kichnerista con la esperanza de poder superarlos. La nueva composicion del Congreso tiene el deber moral de reencauzar la República hacia los caminos que la hicieron grande. Con estímulos a la productividad, con ideas oxigenadas, con verdadero patriotismo.

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Thursday, July 2, 2009

Argentina: Alegria Destituyente - por Nicolas Marquez

Todo aquel que tuviese una concepción política, filosófica o moral distinta de la que encarna el matrimonio presidencial, ha sido etiquetado ex cathedra como un elemento “destituyente”, tal la curiosa acusación que el régimen ha colocado a toda manifestación de pensamiento disidente o alternativo.

Pues los “destituyentes”, que son más del 70% de los votantes del país, en los adelantados comicios del pasado domingo acabaron por aplastar de manera fulminante el proyecto político capitaneado por los cónyuges patagónicos, cuyo costo letal arrastró también a la corte de alcahuetes inmediatos del matrimonio de marras, puesto que los adulones antedichos oficiaron de indecorosos títeres aceptando sumisamente parodiar de candidatos “testimoniales” en la derrotada lista bonaerense del oficialismo.

De los cinco distritos electorales más importantes del país, el kirchnerismo salió cuarto en la Provincia de Córdoba, tercero en Santa Fé, cuarto en la ciudad de Buenos Aires, fue destrozado por las tropas de Julio Cobos en Mendoza y como golpe de gracia, en el único bastión en donde la banda kirchnerista podía practicar clientelismo y traficar miseria con total descaro e impunidad, también fue derrotada por la lista de Unión-Pro, encabezada por el empresario (y sepulturero ad hoc) Francisco de Narváez.

Pero Néstor Kichner, aun en su noche más negra, tuvo su golpe de suerte: en Buenos Aires llovió a cántaros y las decenas de miles de ciudadanos “destituyentes” no pudieron abarrotar las calles con banderas argentinas festejando la derrota electoral del despotismo iletrado a manos de las fuerzas republicanas.

Al no poder esconderse en el Calafate (tal como hizo siempre Kirchner ante cada papelón), no le quedó más remedio al patagónico que dar la cara y exponer su adusta efigie ante las cámaras, la cual apareció pasadas las dos de la mañana.
En efecto, en la naciente y oxigenante noche de lunes 29 de junio de 2009, un desencajado Néstor Kirchner secundado por Daniel Scioli y Sergio Massa (cuyos desarticulados rostros hacían coro con el de su mandamás), salió a reconocer la derrota electoral recitando artificialmente un libreto pretendidamente moderado con un forzado tono pastoral apenas contenido y controlado.

Tras seis años de absolutismo, la mayoría absoluta de los votantes del país celebraron con júbilo el haber puesto fecha cierta al final irreversible de un emprendimiento familiar que, salvo rebrote de bipolaridad renunciante, culminará el 10 de diciembre del año 2011 conforme lo normado en la Carta Magna.

Sin embargo, quien parece no haber tomado nota de la tunda electoral, es precisamente la bachiller Cristina Fernández de Kirchner (quien parodia de Presidente de la República bajo las órdenes de su marido), quien la tarde del día siguiente de los comicios, en acotada “conferencia de prensa” (verdadero monólogo sin posibilidad de repregunta) minimizó (prácticamente desconoció) la escandalosa derrota padecida.

Pero más allá del cúmulo de tonterías verbalizadas por la mujer de Néstor (praxis frecuente en susodicha consorte), en las atmósferas de la Patria se respira un inequívoco clima de júbilo gracias al multitudinario voto opositor (“destituyente” según la jerga regiminosa), cuyos sufragistas, independientemente de matices o excepciones, apostaron masivamente a la recuperación del sistema republicano, la propiedad privada y la libertad individual.

Así las cosas, tras la contienda cívica acontecida todo indica que el kirchnerismo (o lo que queda de él), ha quedado convertido, tal como lo dice el tango, en “la vergüenza de haber sido y el dolor del ya no ser”.

(*) Periodista, abogado, escritor.

Próximo libro del autor “El Canalla – la verdadera historia del Che Guevara”. Disponible en las principales librerías en los próximos días.

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Opinion: Honduras y la Metastasis Socialista en America - por Virginia Tuckey

“Un despotismo electivo no fue por lo que luchamos”. Thomas Jefferson

El 28 de junio pareció ser un día en que los astros conspiraron contra Chávez y sus aliados: En menos de 24 horas, dos de sus apuestas fuertes en Latinoamérica, habían sido reducidos a polvo. Por un lado, la destitución formal de Manuel Zelaya, ex presidente populista hondureño, por graves actos inconstitucionales; y por otro, Kirchner y su tropa de déspotas, quiénes fueron derrotados en las elecciones legislativas argentinas.

Cuándo el populismo parecía quebrarse por su propio peso, todo empezó a teñirse de rojo venezolano en cuánto las opiniones del mundo entero empezaron a hacerse oír con respecto al mal apodado GOLPE HONDUREÑO.

Para empezar a conocer a éste personaje, Manuel Zelaya, empecemos por decir que su acceso a la presidencia fue un auténtico mamarracho electoral, dónde preso de un descaro e irreverencia propios de los ahora conocidos como “ socialistas siglo XXI” alardeó de haber ganado las elecciones de forma fraudulenta diciendo lo siguiente: “El desorden, el fraude y la corrupción son parte de ese proceso y con eso gané yo, pero me atuve a él; qué iba a hacer"...“Yo le puedo explicar las mil maneras de hacer fraude”, palabras del propio Manuel Zelaya. Esto demuestra claramente que los socialistas (en realidad comunistas no asumidos) no creen en la democracia, solo la usan para acceder al poder e instalar el absolutismo.

Éste 'líder' que nada sería sin los pozos de petróleos venezolanos y vaya a saber uno que otras cosas más (no olvidar la proclama :”el narcotráfico es un arma de lucha contra el imperialismo yanqui”); no conforme con el acceso a la presidencia del estado hondureño por medios dudosos, quiso además REFORMAR LA CONSTITUCIÓN con el objetivo de extender su mandato, el cual, según está reglamentado en ella, es de cuatro años, Y NO PUEDE SER MODIFICADO; lo que nos demuestra que Zelaya, otra vez, saltó la línea que divide lo legal de lo ilegal.

Ante éstos actos seriamente reñidos con la constitución, el Congreso, la Corte Suprema y el Tribunal Electoral destituyen y ordenan detener a Manuel Zelaya por medio de una orden judicial, la cual Zelaya no estuvo dispuesto a reconocer y decidió seguir adelante con el referéndum, tratando de usar a las fuerzas armadas para llevar a cabo su objetivo inconstitucional, siendo desobedecido por éstas por tal motivo. Su insistencia por otros medios aún más desprolijos obligó a dichos poderes a ordenar interceptarlo y sacarlo de sus aposentos antes que sea demasiado tarde y tropas de otros países viniesen a 'defender' la 'democracia' hondureña.

Acto seguido a los hechos ocurridos en Honduras, los medios de comunicación mundiales se arrogaron el derecho de calificar lo de Honduras como un Golpe de Estado. Siguiendo ésta tendencia, los jefes de estado, en unanimidad, reconocen solo a Zelaya como presidente de Honduras. A éstos, se le sumaron los parásitos de academia subsidiados (cómo bien los definió Ayn Rand) que tildándose de liberales y defensores de la ley brindaron su apoyo al destituido dudoso presidente (sus propias palabras). Pero, el espectáculo más grande, lo dio Hillary Clinton, quién demostró ser una ignorante de la historia de los últimos años en la vida política Hondureña y que además no está a la altura de las circunstancias de representar el país que embandera (aunque sí a su presidente). La mujer del enamoradizo Bill Clinton, expresó su apoyo a Zelaya, apelando al respeto al RULE OF LAW; tal vez me equivoco, tal vez Clinton sí conoce a Zelaya y sus artimañas, lo que no parece entender, es de que se trata el RULE OF LAW. La pregunta lógica es, ¿Dónde estaban todos hace una semana atrás?, ¿dónde estaban todos cuándo el descaro del mismo Zelaya reconoció que ganó las elecciones por medio del desorden, el fraude y la corrupción; o cuándo el mismo desobedeció a la justicia?.

Esta masa “ políticamente correcta” que apela al respeto de la constitución, pareciera no entender, que cuando de leyes se habla, se puede hablar de dos categorías de leyes: las leyes buenas, y las leyes malas (las que contradicen el espíritu constituyente). Para agrupar a las mismas dentro de cada grupo, hay que observar que provoca cada una. Siendo la constitución la mayor ley, ésta debería regular la convivencia, la propiedad y la vida, desprendiendo de su conjunto de artículos un sistema que fluya sin interrupciones, sin corrupciones, sin dictaduras electivas que proponen generalmente las minorías mayoritarias a las otras minorías, entre otras cosas. Cuando el mismo sistema legal, con sus baches, permite el acceso al poder de la manera que suelen hacerlo los gobernantes latinoamericanos, es de cretinos, idiotas y mentirosos no aceptar un final previsible, queriendo revestir las pseudocracias con el manto de las repúblicas libres. ¿O será que son funcionales al intento hegemónico europeo sobre nuestro continente, socialismo mediante?

Las fuerzas armadas de un país, son una fuerza que debe estar en guardia de cualquier ataque externo. En consecuencia, deben alistarse y disponerse a defender a su país inmediatamente. En el caso Hondureño, como en el caso Argentino, la financiación de las marionetas chavistas, fueron financiadas exclusivamente por fondos extranjeros, fondos venezolanos; y cómo ya lo demostró Chávez, las fuerzas armadas venezolanas, van a actuar en caso que una de sus cabezas caigan en una de las republiquetas que pretenden controlar con la boina, la hoz y el martillo. Si esto no es una hipótesis de conflicto militar, entonces: ¿qué es?.

La otra cuestión es el 'cómo' un individuo se defiende ante las agresiones del estado que todo lo puede, porque todo lo controla. El individuo, cuando vive en un estado dónde la libertad está asediada y restringida por leyes contradictorias al espíritu constituyente republicano, se debilita y pasa a ser un lacayo de éstas leyes opresoras, siendo su única función la de trabajar para autofinanciar su condena. En el momento preciso en que éste individuo pretenda defenderse, simplemente no lo va a poder hacer, ya que el estado tiene el monopolio del acceso a las armas ; entonces, ¿qué pasa cuando existe una ley, dónde los individuos no pueden defenderse?; sucede lo que indefectiblemente sucedió en Honduras, necesitan que intercedan quienes sí pueden defenderlos. Si las fuerzas armadas hubiesen desobedecido a la ley apoyando a Zelaya, hoy la ONU no estaría reunida, ni Clinton hablando de Rule of Law, ni Cristina Kirchner encomendada en una misión payasesca hacia Honduras, pero lo que sí estaría pasando, sería la sumisión total del pueblo hondureño, a la fuerza bruta de las leyes inmorales llamadas democráticas, que no sólo han sido impuestas todos éstos años por las izquierdas, sino además por los auto denominados liberales , que acuden a la parlanchinería rimbombante de palabras exageradas para ostentar un conocimiento y una inteligencia que no poseen, ya que de la libertad se olvidaron el día que accedieron a ser adoctrinados por las falacias políticamente correctas.

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Monday, June 29, 2009

Argentina y la derrota K: un primer paso de un largo camino para recuperar el pais - por Roberto H. Cachanosky

El domingo, se dio un paso importante para poner fin a un modo de hacer política basado en el autoritarismo. Queda ahora el gran debate para lograr establecer políticas públicas que nos permitan terminar con la permanente decadencia nacional.

Tal vez podría decirse que Kirchner comenzó a construir su derrota electoral, que el domingo a la noche se transformó en muy dura, cuando inició el conflicto con el campo y lo prolongó hasta hoy. Y digo hasta hoy porque ningún problema del sector fue resuelto. Pero, en rigor, si la derrota de Kirchner empezó con la resolución 125, sería solo una anécdota. Podría haber empezado con la resolución 208, las 645 o cualquier otra. Quiero decir, la inconsistencia de la política económica, su comportamiento agresivo, su desprecio por las instituciones, su incapacidad para gobernar y generar confrontaciones lo condenaban, más tarde o más temprano, a este generalizado rechazo que tuvo en las urnas el domingo. Solo era cuestión de tiempo. Si no se hubiese peleado con el campo, hubiese producido algún otro conflicto de las mismas proporciones. Parafraseando al revés a Duhalde, Kirchner estaba condenado a la derrota.

La derrota de Kirchner en Buenos Aires es mucho más estruendosa si se considera que no se privó de nada para tratar de ganar de cualquier manera. Anticipó las elecciones, usó los recursos del Estado para su campaña, armó las candidaturas testimoniales porque si iba solo perdía por más, e infinidad de otras trampitas absurdas. A pesar de todo eso perdió. Pero también sus candidatos perdieron en los otros 4 grandes distritos del país: Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Con estos resultados catastróficos, Kirchner no puede aspirar a nada. Pero, encima, además de tener un fuerte rechazo de la sociedad, ahora ya no tiene caja para disciplinar a gobernadores e intendentes. De casualidad podrá sostener un tiempo más la agónica caja que maneja Cristina.

Esta madrugada, con la cara desencajada y tratando de postergar lo más posible el reconocimiento de la derrota, que por cierto no fue muy caballeresca que digamos, Kirchner dijo que estaba dispuesto a dialogar pero no a dejar de lado sus principios. Puesto en castellano básico y fiel a su personalidad, esto quiere decir que no está dispuesto a dialogar con nadie, lo cual nos lleva a pensar que seguirá haciendo cuanta macana se le cruce por la cabeza hasta que asuma el nuevo Congreso y le ponga límites concretos (esperemos).

Tal vez, ante semejante caída, esté pensando en una retirada ordenada, si es que en los próximos días no se le produce un desbande generalizado de una dirigencia política que no quiere pegarse a un perdedor y pretende sobrevivir como pueda y tenga que encarar una retirada muy desordenada.

Desde mi punto de vista, la buena noticia es que la gente decidió limitar el poder del matrimonio. Pero así como tenemos una buena noticia, permítanme plantear una la parte no tan feliz. Cuando uno ve quienes salieron ganadores, tampoco puede pensar que la gente pide un proyecto político de integración al mundo, gobierno limitado e iniciativa privada. No son justamente Pino Solanas, Luis Juez, Cobos o el mismo Reutenmann, exponentes de una corriente de pensamiento como la mencionada. Es más, sobre los últimos días de la campaña asistimos a un debate sobre las privatizaciones donde De Narváez trató de despegarse de las declaraciones de Macri sobre el tema AFJP y Aerolíneas Argentinas. Privatizar pareciera ser una mala palabra tanto para Kirchner como para los grandes ganadores del domingo. Alfonsín hijo, Stolbizer y el radicalismo en general, la Coalición Cívica y el mismo Pro, aunque en menor medida, parecieran tener vergüenza de pedir privatizaciones. Aunque debo reconocerle a Macri el coraje que tuvo de decir que volvería a privatizar las AFJP y Aerolíneas.

Pero así como planteo mis dudas sobre el futuro económico de Argentina, considerando los discursos de la campaña, me voy a permitir un toque de optimismo. Todo parece indicar que Kirchner es una estrella fugaz que se apaga rápidamente. El nuevo escenario político estaría caracterizado por, al menos, un diálogo sobre las virtudes y de un modelo estatista e intervencionista versus la economía de libre mercado. Quiero decir, ahora sería posible encarar ese debate, porque hasta ahora, con Kirchner gritando y descalificando era imposible llevar a cabo cualquier tipo de razonamiento.

La derrota de Kirchner el domingo 28 ha sido un gran paso adelante para iniciar un camino de mayor pacificación, haciendo la salvedad que, hasta que se vayan, seguramente habrá más gritos, descalificaciones y medidas alocadas.

El domingo, se dio un paso importante en limitar las locuras de un Nerón. Queda ahora el gran debate por establecer políticas públicas que nos permitan terminar con esta permanente decadencia de la Argentina.

Insisto, el domingo a la noche dimos un gran paso adelante al ponerle un límite a la locura en el poder. Yo diría un paso que es condición necesaria para salir de la decadencia. Queda ahora un largo camino por evitar que, en el futuro, se apliquen las mismas medidas que nos han llevado al fracaso, pero con modos más educados.

Lo bueno es que en un futuro no muy lejano ya no habrá un Moreno, o un kirchnerismo condicionando la justicia o arbitrarias prohibiciones de exportación. Considerando hasta dónde nos llevó Kirchner, estas cuestiones lucen como un cielo más despejado. Pero, insisto, no creamos que con la derrota de Kirchner ya esta todo solucionado. Fue una condición necesaria pero no suficiente. Esperemos que, el futuro cercano pueda darse el resto de las condiciones.

La posible recuperación de la Argentina recién comienza. Esperemos no vivir otra gran desilusión. Y eso depende de la gente y de la dirigencia política para entender por dónde pasa el camino del crecimiento y el bienestar.

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Argentina: La hoja en blanco - por Gabriela Pousa

En la calle se respira un aire diferente y hay muchos que sienten haber consumido la espinaca que le daba a Popeye esas virtudes mágicas para frenar cualquier barbaridad que puedan tener en mente. Pero todavía son los Kirchner los que habitan en Olivos y ocupan, aunque sea de tanto en tanto, Balcarce 50.

Pocas horas de sueño, y una jornada previa signada por la esperanza y cierto temor a esa apatía que ha venido caracterizando al pueblo argentino sin mucha razón; amén de la gripe que se erigió también protagonista en la elección. No sé si acaso todo ello me absuelve de un análisis profundo y preclaro de los hechos que, a penas, abiertos los ojos, esta mañana, se confirma: no ha sido un sueño.

Y no se trata de una postura anti kirchnerista por capricho. Se trata de una necesidad que venía exigiendo la sociedad sin poder quizás manifestarla con suficiente ahínco para que no quedara diluida entre maniobras turbias y un maniqueísmo que dominaba la escena y tratará, ¡cuidado!, de seguir haciéndolo.

Perdió el kirchnerismo. Tal vez basta con esas tres palabras para que el lector comprenda la magnitud de los hechos. No se trata de un fracaso estrepitoso en materia de números. Es decir, Néstor Kirchner sabía de ante mano que la mayoría en el Congreso pasaba en breve a ser una utopía. No perdió por un porcentaje apabullante: perdió “por poquito” – dijo. Y hoy, 29 de junio “poquito” parece ser un sinónimo de océano. Siete de cada diez argentinos le dijeron “no” sin sutilezas, sin vueltas.

Es más de lo que puede medirse estadísticamenete, es –como podría decir Aníbal Fernández – una “sensación” más que un porcentaje o un adjetivo. Así se lo vive íntimamente en Olivos. Y así lo vive también gran parte del pueblo argentino.

Es decir, por vez primera quizás, experimentamos idéntica sensación con el gobierno: nada alcanza para explicar lo obvio. Se trató de un “golpe”, como expusimos en este mismo espacio, Kirchner fue contra sí mismo. Se erigió su peor enemigo, y no bastó un burdo intento de cambiar la agresión por un tono suave y bonachón para menguar el hartazgo que había hecho mella en la población.

De ahora en más, vendrán explicaciones para todos los gustos.

El matrimonio presidencial ya tiene una nueva dificultad que no es precisamente gobernar, sino leer los matutinos y digerir los títulos que tanto afán pusieron en evitar. ¿Cuánto tiempo demandará ello? Tras seis años de experimentar superioridad, vana o real ¡qué más da!, hoy deberían bajar al llano. No lo harán.

Al menos no tan rápido. El “reconocimiento” del fracaso al borde de la madrugada, con cara desencajada y un rigor mortis dificilmente disimulable, demuestra que el carácter tiene sus resistencias. Un cambio de gabinete será apenas maquillaje. Es sabido que el gobierno ha estado en manos de una sola persona o acaso de una sociedad conyugal estructurada en torno al poder, nada más.

¿Qué trascendencia tiene que el ministro de Economia en lo sucesivo se llame en vez de Fernández, Pérez o García? Graciela Ocaña desde luego deberá pagar el costo de obedecer, pero en esos caso suele haber alguna suerte de recompensa extra o subliminal: el ostracismo político a simple vista como en el caso de Felisa Micelli o por qué no una embajada, un consulado o un cargo de esos que no requieren exposición ni show mediático. Veamos que Sandra Mendoza de Capitanich pasó de echar la culpa del dengue a un mosquito a ser quién ocupe una banca en lo sucesivo…

Todavía esos “deslices” serán algo “común” en un país que recién experimenta cambios o al menos intentos por aprovechar, de una buena vez, oportunidades que en rigor, nunca le han faltado.

El peor error que podría cometer hoy por hoy quienes resultaron vencedores en la contienda es hablar públicamente de sus afanes futuros. El 2011 no está cerca en una geografía donde todo debe rehacerse, y más aún, dónde todo lo que queda sin destruir tenderá a desaparecer en los próximos seis meses.

Los Kirchner se irán con su absurda “venganza” a cuestas: dejar tierra arrasada, está en su naturaleza. No pidamos peras al olmo ni que el mentado “estilo K” -que no ha variado un ápice desde el vamos-, se modifique o mute por una nueva cepa electoral.

Mostrarán los dientes en breve. Al principio habrá una suerte de tregua, breve, efímera y poco creíble. Después harán ‘tronar el escarmiento’ tal como mandaron a avisar a través de Luis D´Elía. No seamos ingenuos. Poco efecto pero es mejor estar atentos.

Es cierto que en la calle se respira un aire diferente y hay muchos que sienten haber consumido la espinaca que le daba a Popeye esas virtudes mágicas para frenar cualquier barbaridad que puedan tener en mente. Pero todavía son los Kirchner los que habitan en Olivos y ocupan, aunque sea de tanto en tanto, Balcarce 50.

Intentarán negociar, no la gobernabilidad que nunca han ejercido en realidad, sino la inmunidad. Tarea nada sencilla. En una suerte de interna del PJ este tema no puede descuidarse ni la gente puede ahora hacer la vista gorda.

Si bien, el triunfo fue de ese peculiar personaje tatuado que supo caminar la provincia sin que le importe pisar el barro, si bien Mauricio Macri tratará de sacar rédito de aquello aún cuando la ciudad capital -junto al nuevo guiño de ojos le ha mandado un mensaje bastante claro-, hay una sociedad detrás que ha soportado lo insoportable para que todo esto esté pasando.

La Democracia no terminó ayer a las 18 horas cuando los comicios cerraron. La Democracia si se quiere recién está comenzando. Lo sabe Julio César Cobos que deberá tener el equilibrio de un artista circense, cada uno de sus pasos será una apuesta fuerte. Lo sabe Carlos Alberto Reutemann: la velocidad excesiva no es la causa de un triunfo garantizado, y el ex piloto de Fórmula 1 no debería pretender más que ser lo que le ha tocado en suerte: asumir como senador y dejar al tiempo que le muestre el camino hacia otro lado.

Daniel Scioli podrá intentar lo imposible pero es dificil que pueda salir ileso de una obsecuencia que lo ha cegado. Su definición testimonial no tiene sentido dentro de seis meses: hoy los argentinos, sobre todo los bonaerenses, deberían escuchar de sus labios qué destino elegirá a partir de Diciembre.

Es hora de consensos y sinceramientos. El triunfo ya es pasado. No hay tregua ni veda en un país donde está muriendo gente por una pandemia pero también por hambre… por el ocaso de su sector más trascendente: el campo. Es hora de políticas de Estado que deben dialogarse. Los Kirchner no saben qué es el diálogo, si seguimos creyendo que en ellos operará el cambio volveremos a perder una oportunidad más como nos ha sucedido cada vez que creimos que un punto de inflexión nos estaba dando una mano.

Todo lo que ha sucedido en la jornada electoral del 28 de junio es ahora el prólogo. Nada está escrito todavía, y la tinta se seca si no hay una mano que tome la pluma y empiece aunque sea a borronear algo.

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Argentina: El deber moral de la oposicion - por Marcos Aguinis

El resultado de estas elecciones parlamentarias permite emitir breves y duras críticas a la oposición, acompañadas también de categóricas esperanzas vinculadas con su deber moral.

Las críticas se refieren en especial a dos aspectos.

Primero, no haber tenido la grandeza de unirse tras un programa básico unificado, fácil de alcanzar por los numerosos puntos comunes que reflejan sus posturas de mayor relieve. En contraste con el oficialismo, la amplia población opositora coincide en recuperar una República con clara división de los tres poderes mediante la supresión de los decretos de necesidad y urgencia (cuando no existen ni urgencia ni necesidad), abolir los poderes extraordinarios cedidos al poder Ejecutivo con la sanción constitucional de "infames traidores a la patria" a los legisladores que cometieron ese mamarracho, reformar el Consejo de la Magistratura para que los fiscales y jueces puedan desempeñarse con la debida eficacia y seguridad sin temer el degüello cuando juzgan a un funcionario corrupto y, también, aumentar los controles sobre el funcionamiento de las diversas reparticiones del Gobierno. Existe coincidencia en recuperar al federalismo, decapitado por el unitarismo perverso que ejerce la "Kaja". Además, coincide la oposición en jerarquizar la política mediante la lucha contra el clientelismo inmoral efectuado con los recursos del Estado y otras medidas que no son demasiadas, pero sí decisivas para la salud de nuestro país.

Segundo, critico que la oposición no haya puesto el acento en políticas estratégicas con visión de mediano y largo plazo. Se ha limitado a la coyuntura, en responder agravios, a competir entre sus propios candidatos y, de esa forma, ha caído en la trampa oficialista de aumentar la confusión en materia de ideas, modelos y acciones. No ha expresado los grandes sueños que deben motivar a la ciudadanía. No ha desplegado con suficiente intensidad y lucidez su compromiso con la puesta en marcha de políticas de Estado. Estas políticas de Estado deben contar con la nutrición de las mejores cabezas que abundan pero no son convocadas. Son políticas que deben ejercerse a lo largo de varias administraciones con el juramento de no ceder ante las dificultades que deban enfrentar, hasta alcanzar un éxito contundente. Se refieren, entre otras, a la educación, la salud, la seguridad y la apertura incesante de fuentes de trabajo.

Esperanzas. Paso al otro aspecto: las esperanzas. Este comicio parlamentario tiene su mayor anclaje en el hecho de que la oposición ya no se sentirá impotente ante un Ejecutivo soberbio y hegemónico. No deberá someterse a su arbitrariedad. Pese a las diferencias que esgrimen las diversas denominaciones políticas, los aspectos esenciales de la restauración democrática y republicana son compartidos por casi todos. Incurrirían en felonía grave si no se empeñan en devolverle a la patria un claro respeto por la Constitución y las leyes más sanas de nuestra historia. La ciudadanía acaba de expresarse, pero seguirá con más cuidado el desempeño de los representantes elegidos. El descrédito de la "borocotización", de las candidaturas "testimoniales", del clientelismo, de los aprietes a la prensa, de las amenazas, ya dejaron de ser indiferentes. Ahora tienen presencia en el foco de la atención pública como patologías a erradicar. En consecuencia, a la oposición le será más fácil denunciar esas aberraciones y castigar a sus autores intelectuales o instrumentales.

Pero la esperanza también exige otros deberes a la nueva oposición. No sólo me refiero al cumplimiento de los aspectos que he señalado y sobre los cuales existe una amplia coincidencia. Me refiero a un par de peligros que deberá enfrentar con decisión y valentía.

Uno de ellos fue pintado por algunos peronistas antikirchneristas de la provincia de Buenos Aires con un ejemplo que eriza la piel. Esos peronistas han dicho que Néstor Kirchner, debido a su resentimiento incorregible, puede querer imitar la leyenda de Nerón, quien quemó Roma antes de poner fin a su existencia. Urge, por lo tanto, que la nueva oposición impida que Néstor Kirchner implemente -a través del indebido poder que ejerce- medidas que empeoren la vida de los argentinos, echen leña a los enfrentamientos estériles, saboteen aún más la productividad, rapiñen con más ganchos de pirata a la sociedad para nutrir su Kaja exangüe y deje de cumplir con los deberes de la coparticipación federal que provocará un brutal efecto dominó. Su presencia en el Congreso deberá ser el de un diputado más, no el de un jefe absoluto ante quien se arrodillan propios, ajenos y "comprados".

Gobernabilidad. Otra esperanza que suscita la nueva oposición es que ayude a mejorar la gobernabilidad del país. Esto es, que la Presidenta constitucional siga en su puesto y ejerza mejor sus funciones al saber que debe dialogar, consensuar y respetar. Se desempeñará con mejor rendimiento si se le fijan límites y se le muestra qué puede y qué no puede hacer. También, aquello que debe hacer para beneficio de la vida y el futuro de los argentinos. No olvidemos que puede mantener por un tiempo sus caprichos mediante el recurso del veto y los dineros secretos del Estado.

Es probable y posible que ambas Cámaras del actual Congreso, al percibir el rotundo cambio de tendencia que se viene al galope, no aguarde hasta diciembre para sumarse a las acciones que serán impuestas por su nueva composición. Quiero decir, cabe la perspectiva de que senadores y diputados actuales "kirchneristas" abandonen su indigna obsecuencia y se sumen más pronto que tarde al veredicto que la ciudadanía acaba de rubricar en la urnas. Entonces nos encontraremos en pocas semanas con la oxigenación que clama el pueblo, sin tener que esperar medio año. No habrá meses de vacilación y manipuleo. No habrá dudas sobre la gobernabilidad. No seguiremos perdiendo el tiempo y las oportunidades, como hasta ahora.

Si la oposición cumple con estos deberes morales, e inclusive dialoga a calzón quitado con los actuales congresistas para que se sumen al modelo republicano y democrático votado por la ciudadanía, entonces este acto comicial podrá alcanzar el nivel cacareado pero a menudo falso, de ser verdaderamente histórico.

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Argentina: Un golpe definitivo - por Carlos Pagni

Los Kirchner perdieron Santa Cruz. Néstor Kirchner perdió frente a Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. Sus candidatos en Santa Fe, Córdoba y la Capital Federal rondaban el 10% de los votos. Infarto definitivo para el kirchnerismo. Desenlace de una declinación que se inició en octubre de 2007, con el rechazo de la clase media urbana a la candidatura de Cristina Kirchner, y se hizo más pronunciada desde marzo del año pasado, cuando el Gobierno le declaró la guerra santa a la clase media rural.

Este es el mensaje de las elecciones de ayer para la historia del oficialismo. ¿Qué significa para la historia del país?

La respuesta es más compleja. Para ensayarla hay que leer los resultados de ayer, todavía provisionales, a la luz de la secuencia que se abrió en 2001. Aquel año colapsó el juego entre dos fuerzas, que había organizado la política a partir de 1983. La vida pública pasó a girar alrededor de una sola fuerza, el peronismo, y éste alrededor de una sola voluntad, la de Kirchner.

El orden rudimentario que se constituyó alrededor de ese liderazgo empezó a transitar anoche hacia una configuración todavía desconocida. Su primera manifestación se verá en el Congreso. El Gobierno se quedará sin quórum. Pero esa llave no pasará a manos de nadie. Las fuerzas de la oposición se coordinarán por la negativa, que es la manera más fácil de coordinar diversidades.

Por ejemplo: Francisco de Narváez pretende la presidencia de Diputados para Felipe Solá, pero los radicales no piensan ceder esa prerrogativa. El macrismo aspira a mediar con Federico Pinedo. Ese arte combinatorio deberá aplicarse también a la composición de las comisiones o del Consejo de la Magistratura.

Más fácil será crear esas comisiones investigadoras que se ponen de moda cuando la oposición está dispersa, y el Poder Ejecutivo desprestigiado. Para estos cometidos, sobran las ideas: una sobre el juego, otra sobre el caso Skanska, una más para la valija de Antonini o los fondos de Santa Cruz.

A la Casa Rosada no le será más sencillo abroquelar al oficialismo. Kirchner condujo a su partido a un derrumbe. Sólo la supervivencia de Carlos Reutemann evitará que el PJ se convierta una colección de náufragos encomendados a dos extraños, Mauricio Macri y De Narváez. Conviene recordar la convulsión que experimentó esa fuerza en 1983. Aunque a diferencia de Lorenzo Miguel o Herminio Iglesias ahora los "mariscales de la derrota" están en el poder.

¿Será posible para los peronistas recuperar la capacidad electoral sin diferenciarse del propio Gobierno? Ya hay antecedentes para ese enigma: para ganar anoche La Pampa, Carlos Verna debió decir que "Kirchner no es discípulo de Perón sino de Nerón". Inquietante dilema entre la aspiración a 2011 y la gobernabilidad. Para peor, el gabinete quedó anoche herido de muerte: hasta Sergio Massa perdió en Tigre. Daniel Scioli, otra gema de la corona, está más dañado que los Kirchner. Tal vez tenga razón Eduardo Duhalde: "El próximo presidente no saldrá del PJ".

Proeza
La Argentina se veía esta madrugada como un país más equilibrado, pero lejos de encontrar un nuevo orden. La voluntad del que manda no será sustituida todavía por un sistema. Para advertirlo, basta hacer un inventario de las estrellas de esta hora. Francisco de Narváez realizó su proeza rodeado de unos pocos asesores: su colaborador todo terreno Gustavo Ferrari, el publicista Ramiro Agulla, su socio José Luis Manzano y el king maker ecuatoriano Jaime Durán Barba, decisivo a la hora de convertir al candidato de un peronista del conurbano a un macrista de Pro.
Si alrededor de Macri y De Narváez funcionará una fuerza política, ésta empezará a formarse recién ahora. Ni siquiera el vínculo que une a esa pareja es de acero, y no sólo porque difieran acerca de las privatizaciones.

Algo similar puede decirse de la otras dos figuras que los comicios de ayer proyectaron hacia 2011. Son Julio Cobos y Hermes Binner. El mendocino es la expresión electoral de la que, acaso, sea la organización más articulada que aparece hoy en condiciones de competir en el país: la UCR. Hay que creer en la resurrección. Sin embargo, el Acuerdo Cívico y Social quedó desbaratado con la mala performance de la Coalición Cívica en la Capital Federal y Buenos Aires.

El desequilibrio político sobre el que se basó el despiadado liderazgo de Kirchner comenzó anoche a resetearse. Hay otro desajuste que llegó en 2001: el desequilibrio territorial. Cobos, Binner, Luis Juez, Reutemann y los gobernadores que comenzarán a rodearlo expresan a un interior que quedó marginado desde que la provincia de Buenos Aires, primero con Duhalde y más tarde con Kirchner, se apropió del poder de la Nación.

Ese país federal y agrario vuelve a buscar su lugar en el concierto. Las elecciones de ayer representaron también el fracaso de un experimento desesperado: ejercer la dominación del país desde el conurbano. Si alguien lo advirtió fue De Narváez, que sustituyó a tiempo a Duhalde por Macri y Michetti. ¿Lo habrá entendido el esposo de la Presidenta? Hasta esta madrugada siguió llamando, desencajado, a cada intendente del Gran Buenos Aires para que le expliquen su derrota.

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Argentina: El rey ha muerto - por Mariano Grondona

Ayer, el pueblo le dijo que no a Néstor Kirchner... Pero no le dijo que no a la banca de diputado a la que tendrá derecho sino al objetivo principal que Kirchner buscaba obsesivamente desde 2003: obtener todo el poder por todo el tiempo.

Según la Constitución, las elecciones de ayer eran "menores", intermedias. Llevado por su ambición, Kirchner trató de convertirlas en un plebiscito en dirección de lo que en verdad quería: el acceso a un tercer mandato presidencial consecutivo en 2011. Pero, como dijo Fernando Henrique Cardoso en su momento: "tres períodos consecutivos, es monarquía". A lo que le dijo que no el pueblo ayer, por ello, fue a la monarquía. Ayer ha muerto un rey.

Cuando moría un rey, el anuncio habitual de las monarquías absolutas era "El rey ha muerto, viva el rey". El segundo rasgo notable de la elección de ayer ha sido que, después de dictaminar que un rey ha muerto, el pueblo no vivó a ningún otro rey. Proyectó a varios presidenciables en dirección de 2011 como Reutemann, Cobos y Macri pero, al no abrirle a ninguno de ellos la puerta de una posición dominante, no coronó a ningún nuevo aspirante a la dictadura. El mensaje del pueblo fue, al contrario, que en la Argentina que viene ya no habrá ningún "hiperpresidente" sino simplemente un presidente de la Constitución, un presidente "republicano". A lo que el pueblo le dijo que sí ayer, en cambio, fue a la restauración de la República que Kirchner había interrumpido en 2003. El "poskirchnerismo", que también ha nacido ayer, se anuncia por lo tanto bajo el signo de la Constitución y el pluralismo.

La Argentina, según lo acabamos de comprobar, no es Venezuela ni tampoco Honduras. La falla cardinal del absolutismo kirchnerista radicó en su concepción no republicana del poder, porque aspirar a un poder ilimitado en el espacio y en el tiempo es sencillamente irrealizable en nuestra democracia. La racionalidad, según Max Weber, consiste en concebir primero un fin realizable para escoger después los medios idóneos para alcanzarlo. Si el pueblo hubiera consagrado ayer un resultado "mixto", una elección en cierto modo "empatada" por ejemplo con el triunfo eventual de Kirchner en la provincia de Buenos Aires aunque no en otros grandes distritos como Santa Fe, Córdoba y la Capital, el país habría sufrido una larga y traumática transición desde el kirchnerismo hasta el poskirchnerismo. Esta transición también habría triunfado al fin, pero en circunstancias más penosas que la sabiduría del pueblo supo evitar. El rey ha muerto, pero tan importante como comprobarlo es saber que ayer no dijimos "viva otro rey" y que la cabeza del que pretendiere reiterar desde otro lugar la desmesura kirchnerista, rodaría bajo la inexorable guillotina del ridículo.

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Argentina: Los Kirchner pierden mayoria parlamentaria - El Universal

El ex presidente Néstor Kirchner obtenía el segundo puesto en la elección de diputados por el mayor distrito de Argentina, según un conteo parcial oficial, una derrota que de confirmarse asestaría un duro golpe al Gobierno de su esposa, la presidenta Cristina Fernández.

Kirchner lograba 32,76%, superado por el peronismo disidente del empresario Francisco De Narváez, que obtenía el 34,96%, con 8,71% de las mesas electorales contabilizadas por la autoridad electoral, reportó Reuters.

Casi 28 millones de argentinos estuvieron habilitados en unas elecciones para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Según proyecciones, Kirchner perdió por leve margen en la provincia más poblada del país, Buenos Aires, ante el disidente peronista y millonario empresario De Narváez.

El ex mandatario se postuló para apoyar al Gobierno de su cónyuge y sucesora, pero la pérdida de terreno legislativo creará dificultades para que Fernández avance con su agenda en el Congreso, en momentos en que la economía argentina se deteriora y se achica el saldo fiscal del Estado.

"El oficialismo pierde el control de la Cámara de Diputados y pondría también en riesgo (su dominio en) el Senado", dijo el analista político Rosendo Fraga al comentar sondeos en boca de urna divulgados por el Canal 13 de Argentina, que indicaron una leve ventaja de Kirchner.

"Gobernar sin el Congreso no es fácil", añadió.

Las elecciones se celebraron en calma, aunque el frío y el miedo a la creciente epidemia de gripe AH1N1 habrían provocado un elevado ausentismo de electores en un país en el que votar es obligatorio.

"Se acaba la hegemonía, regresa el diálogo", dijo Ricardo Alfonsín, candidato a diputado del opositor Acuerdo Cívico y Social, en referencia al pronosticado retroceso legislativo del oficialismo, que ha gobernado de forma férrea Argentina desde 2003, cuando Kirchner llegó a la presidencia.

Resultados regionales adversos El triunfo del ex mandatario en Buenos Aires le habría alcanzado para posicionarlo como uno de los posibles contendientes por el partido peronista a la Presidencia de Argentina en las elecciones generales de 2011.

En la Ciudad de Buenos Aires, capital del país, se imponía el PRO, fuerza que lidera el alcalde Mauricio Macri, aliado de De Narváez, y quien también se proyecta como una figura a disputar el poder en las próximas presidenciales.

En tanto, la agrupación política apoyada por el vicepresidente de la Nación, el radical Julio Cobos, devenido en opositor, ganaba en la provincia de Mendoza y aumentaba sus pretensiones a la primera magistratura.

"Esta es una especie de interna para liderazgos presidenciales", destacó en una entrevista Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía.

El matrimonio Kirchner lleva seis años en el poder, y tras conducir un exitoso ciclo económico, comenzó a perder popularidad junto con un deterioro de la actividad, causado por problemas domésticos, mayormente originados por un choque contra el poderoso sector agropecuario, y la crisis global.

Su debilitamiento en el Congreso podría obligar al oficialismo a negociar alianzas para canalizar su agenda parlamentaria de los próximos dos años.

La nueva legislatura asumirá en diciembre del 2009.

Kirchner es visto como el hombre fuerte del gobierno de su cónyuge. El ex mandatario terminó su gestión en 2007 con un fuerte apoyo popular, que se redujo desde que su esposa asumió el Gobierno.

Los comicios se celebraron en las 24 unidades federativas de Argentina.

Papeletas y mascarillas

El frío y temores al contagio de la gripe AH1N1 provocaron que en muchos centros de votación se extremaran medidas de prevención, por lo que autoridades electorales ejercieron sus funciones con mascarillas y guantes de látex.

Argentina podría declarar la emergencia sanitaria la semana próxima, en momentos en que los muertos por el nuevo virus ascienden a 26 en todo el país.

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Friday, June 26, 2009

Argentina: La clave es Buenos Aires - por Roberto H. Cachanosky

El resultado de los comicios en la provincia más populosa del país definirá cuánto más daño puede hacer Néstor Kirchner en la Argentina.

Luego de 6 años de gobierno de Néstor Kirchner, tengo la impresión que posiblemente no sea la ideología lo que predomine en Kirchner, sino su ambición de poder, ambición que lo lleva a despreciar todo tipo de respeto por las instituciones, la propiedad privada y a no respetar los más mínimos códigos éticos o morales. Con esto quiero decir que tildarlo de montonero, de izquierda, etc. tal vez sea un error. Un hombre que ha acumulado tanta fortuna personal puede tener un discurso de izquierda, pero su billetera es más definitoria que sus ideas. Dicho en otros términos, su discurso de izquierda populista pareciera responder a una mezcla de jueguito para la tribuna y una cortina de humo para esconder su proyecto hegemónico.

Al mismo tiempo, también en estos 6 años, Kirchner ha demostrado desconocer completamente el funcionamiento de la economía. Los errores económicos que cometió en este período son propios de alguien que jamás estudió en serio algo de economía. Sus medidas contradictorias y su incapacidad para resolver un solo problema económico muestran a un hombre analfabeto en temas económicos. Su ignorancia al momento de relacionar crecimiento económico con calidad institucional muestra a un hombre con un herramental muy primitivo en economía.

Si juntamos sus horrores de política económica, las barbaridades institucionales para sostener su proyecto hegemónico, la tendencia a la mentira compulsiva (INDEC, inversiones chinas, tren bala, créditos para inquilinos, créditos para autos, calefones, heladeras y bicicletas, inauguración de obras que no estaban terminadas, etc.) más la agresión a quienes piensan diferente, todo indicaría que estamos frente a un hombre intolerante que no conoce límites para buscar su objetivo de poder. Esto nos lleva a otra conclusión. Lejos está Néstor Kirchner de ser un político hábil o un genio en el manejo de las masas, la pésima imagen que tienen él y su esposa ante la opinión pública es un claro ejemplo que no cautivan a nadie con su prepotencia y mentiras. Más bien estamos frente a un hombre sin escrúpulos que, una vez que le pasó la buena suerte del viento de cola, es despreciado hasta por sus propios “aliados”. Un político hábil no llega a tener una imagen negativa tan alta como la que alcanzó Kirchner. Por eso, me parece que estar pendientes del próximo conejo que pueda sacar de la galera es una ilusión. Los conejos que últimamente viene sacando, cuando ya se le acabó la buena estrella, salen todos muertos.

El famoso modelo del que tanto habla el matrimonio ha llevado a la Argentina a una recesión brutal, aumento de la pobreza e indigencia, serios problemas fiscales, incremento de la desocupación, críticos problemas fiscales, destrucción del aparato productivos, ausencia de crédito y moneda y, por primera vez en años, a tasas de inflación de destrozan el ingreso real de los trabajadores. Digamos que el famoso modelo terminó en una crisis dónde todos los problemas económicos y sociales se les presentaron de una sola vez.

Ahora bien, Néstor Kirchner está imposibilitado de revertir esta crisis económica que él generó. En primer lugar porque perdió la confianza de la gente. En segundo lugar porque espanta las inversiones, en tercer lugar, porque no sabe de economía y, en cuarto lugar, porque tomar decisiones acertadas implicaría ir en contra de su proyecto de poder. El ejemplo del campo es categórico. Kirchner prefiere destruir la economía antes que ceder parte de su poder. Por lo tanto, de Kirchner solo puede esperarse más autoritarismo y creciente decadencia.

Con el país paralizado y sumergido en una crisis de envergadura, llegamos a las elecciones del domingo próximo. El dato que parece ya estar casi confirmado es que el kirchnerismo pierde las elecciones al perder la mayoría en el Congreso. Este solo hecho lo limitaría en temas como los superpoderes para manejar la caja a su antojo (caja que se evaporó por el lado fiscal) y abriría las puertas a que cambie la composición del Consejo de la Magistratura, con lo cual muchas causas de corrupción podrían, repentinamente, comenzar a investigarse con mayor celeridad.

El dato que nos falta conocer al momento de redactar esta nota es si Kirchner pierde las elecciones o, además, pierde por goleada. Perder por goleada sería que, además de perder la mayoría en el Congreso, también perdiera en la provincia de Buenos Aires.

Pensando en el 29 de junio, ¿cuál es el resultado en el cual le puede hacer más daño a la Argentina? Y cuando pregunto cuánto más daño puede hacer es porque de Kirchner solo puede pensarse en que, frente a la adversidad política y económica, profundice su famoso modelo con mayores confiscaciones, regulaciones, ataques a la libertad de expresión, etc. En síntesis, más autoritarismo y medidas que mostrarán resentimiento hacia aquellos sectores que no lo votaron.

Si Kirchner gana por algunos puntos la provincia de Buenos Aires, aunque pierda la mayoría en el Congreso, intentará mostrarlo como un apoyo a su gestión. Como el nuevo Congreso asumiría el 10 de diciembre y recién comenzaría a sesionar en marzo, tendría 8 meses por delante para tratar de postergar el desenlace final de la crisis económica yendo por los depósitos, confiscando otros activos o hundiendo más a aquellos sectores que lo enfrentaron. Por ejemplo el campo. Kirchner buscará evitar un descontrol inmediato de la economía violando todos los derechos de propiedad que tenga que violar con tal de mantener un mínimo de caja que le permita subsistir hasta que pueda negociar su retirada.

Si Kirchner llegara a perder en la provincia de Buenos Aires y encima se quedara sin mayoría en el Congreso, estaría inmediatamente acabado. En ese escenario, no sabemos cómo puede reaccionar. Puede hacer lo que en su momento anuncio el piquetero Pérsico, dejando el poder, o intentando prolongar su permanencia un tiempo más. En este escenario también es de prever que deje tierra arrasada para quien viene detrás de él porque, perdiendo en Buenos Aires, ya no le quedará nada de capital político y hasta el hombre que le alcanza el café lo ignorará. Dudo que Kirchner acepte someterse al dialogo, a los límites que le establezca la oposición vía el Congreso y a los fuertes planteos que le formularán dentro de su partido a alguien que ya no tiene poder en términos que no consigue votos. De hecho tuvo que recurrir a Scioli porque si se presentaba solo perdía contra De Narváez. La candidatura testimonial a la que se prestó Scioli es solo una jugada de Kirchner por tratar de salvarse de una debacle más acelerada.

De manera que, dependiendo del resultado electoral del próximo domingo, podemos imaginarnos dos grandes escenarios que, por supuesto, pueden ser discutibles como todo pronóstico. Esos dos escenarios serían el de una agonía más prolongada con una crisis final inevitable pero muy grave o el de una crisis económica y social con una resolución más rápida. Dicho en otras palabras, el resultado electoral de la provincia de Buenos Aires definirá la capacidad que tendrá Kirchner para seguir destruyendo el sistema económico. Si le queda un mínimo de margen, el segundo semestre puede ser de terror. Si se queda sin ningún margen, los daños igual existirán pero, tal vez, la población tenga que sufrir menos tiempo.

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Argentina: Obsesiones de Kirchner - por Carlos Pagni

La incertidumbre electoral devora a Néstor Kirchner. Mientras se recupera de un sintomático cólico renal, anota sus obsesiones en el gran cuaderno Arte, de espiral: “Las computadoras te las toma cualquiera. En cambio, de acá no se escapa nada”, dice, clavando el dedo en la tapa azul. Y aconseja: “Hay que escribir con letra chica, así la gente con la que hablás no se entera de lo que estás pensando”.

La lista de Néstor, como la conocen en su círculo íntimo, es cada vez más larga. Como si el poder no fuera a abandonarlo nunca. Aunque comienza con una preocupación sospechosa: la Plaza de Mayo. El Gobierno convocó a sus militantes para ocupar ese lugar simbólico el próximo domingo. El encargado del operativo es el médico Donato Spaccavento, quien se reporta al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Estos funcionarios no organizan un festejo. Si hubiera lugar para eso, sería en el hotel Intercontinental, donde el kirchnerismo pasará la noche de las elecciones, como siempre. El control de la plaza, en cambio, es defensivo. En Olivos temen para el 28 una movilización cacerolera. Creen que para eso no haría falta una derrota de Kirchner. Para instalar la idea de un fraude, a los adversarios les alcanzaría con un resultado ajustado. La mala imagen del candidato en los sectores medios es tan alta que una victoria pequeña podría ser vista como una victoria dudosa. La globalización agrega lo suyo: ahora el entorno del matrimonio exagera su angustia con las imágenes que llegan desde Irán. Es el problema de mirar mucha televisión.

La lista de Néstor no contiene, por supuesto, una estrategia. Es el inventario de sus rivalidades y sus miedos. Se inicia con varios intendentes del conurbano, que lo ven perdiendo en sus comunas. O ganando por muy poco, como detectó Alberto Balestrini en su feudo, La Matanza: “Estamos arriba, pero por sólo 10%”, le dijo días atrás a otro legislador, en La Plata. Varios de estos caudillejos piden en lo de Francisco de Narváez boletas ya cortadas para combinar con sus listas de concejales. Se las envían de a cientos de miles, a domicilios casi clandestinos. Cuando las reciben, dudan en repartirlas. Temen que Kirchner gane, detecte la traición y los someta a la asfixia fiscal.

Junto con los intendentes de poca fe, en el cuaderno espiralado están los medios de comunicación. Kirchner descuenta que Clarín perderá la licitación privada por la venta del 50% de Telecom Italia en Telecom, que quedaría -está seguro- en manos de Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez, asociados a los Werthein. No es que tenga la bola de cristal, sino que la operación depende de un dictamen de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que domina Guillermo Moreno. En el renglón siguiente aparece una sola palabra: “Telefé”. En Olivos no se resignaron a que Telefónica rechazara una oferta del ahorrativo Rudi Ulloa e insisten en tener ese canal, “para hacerle fuerza al 13?. No es la única empresa en la que están pensando.

En la lista hay desvelos menos previsibles. Por ejemplo, una embestida sobre jueces federales de la Capital Federal, encabezados por María Servini de Cubría y Ariel Lijo. Más que el salto de calidad institucional prometido por Cristina Kirchner es, en realidad, una ruptura de viejas complicidades.

Casi junto a los jueces aparece un subalterno: Roberto Baratta. Es el segundo de Julio De Vido, que en esta campaña reemplazó al ministro como recaudador entre algunas empresas reguladas. Por lo que anotó en su cuaderno, Kirchner espera precisiones sobre esa tarea.

Más abajo, otra sorpresa: Scioli. Por un lado, el secretario general de la Gobernación, José Scioli, promete dejar a su hermano Daniel por su sometimiento a Kirchner. Por otro, Kirchner puso en observación al gobernador al detectar alguna autonomía. Le reprocha, por ejemplo, un contacto con un integrante de la Comisión de Enlace agropecuaria, la última semana de mayo, después de que lo agredieron en Lobería. Aunque a Kirchner le molestan más los intercambios con Eduardo Duhalde. El enojo incluye a Eduardo Camaño, ministro de Gobierno de la provincia. Alberto Pérez, el jefe de Gabinete bonaerense, también está en cuarentena por sus conversaciones sobre las presidenciales de 2011 con otros gobernadores. Con Carlos Reutemann habla el propio Scioli: le ofreció, a través de un amigo común, una interna abierta. Respuesta: “Ni loco”. Siempre locuaz Reutemann.

Por si Scioli quiere volar, en la Casa Rosada alientan una versión maliciosa: “Néstor estaría pensando en que Daniel asuma su diputación. Así evitaría un escándalo y les taparía la boca a los que criticaron las candidaturas testimoniales”. Más que una ocurrencia, es un plan: Balestrini debería reconstruir, desde una gobernación “peronizada”, las relaciones con el PJ disidente.

La lista de Néstor todavía no contiene la explosión fiscal de algunas provincias ni el durísimo conflicto petrolero de la Patagonia ni la captura del Ministerio de Salud por Hugo Moyano y el bonaerense Claudio Zin. Los apuntes terminan, por ahora, en De Narváez. Kirchner se ha jurado demostrar que su embestida judicial puede haber sido impúdica, pero no caprichosa: “Al revés de lo que se piensa, al Colorado lo salva estar en campaña. Ya van a ver cuando aparezcan los lazos con Colombia y las cuentas en las islas Cook”. Mientras tanto, se propone capturar a los peronistas que acompañan a su rival.

No le será tan fácil. Es verdad que sólo una victoria puede hoy reconciliar al duhaldismo con De Narváez. Antes de viajar, Duhalde se confesó ante un íntimo: “Ya no sé si nos conviene que este muchacho gane”. Duhalde aprendió a ser cauteloso con los productos de su laboratorio. Eso impide su reencuentro con Kirchner: sus diputados formarán su propio bloque.

El conflicto con Duhalde fue la condición del ecuatoriano Jaime Durán Barba para que Mauricio Macri acompañara a De Narváez, sin perder votos porteños. Rédito marginal: Gabriela Michetti, asociada al verdugo de Kirchner en la provincia, adquirió un subliminal perfil opositor que Elisa Carrió no computaba. El costo para De Narváez es la desmovilización de muchos fiscales peronistas, en especial en Merlo, Pilar, San Martín y Morón.

La metamorfosis macrista acercó a De Narváez a los sectores medios y, por lo tanto, a una victoria. Ahora hay intendentes radicales que promueven el corte de boleta en favor del candidato de Unión Pro. “Es la única salida para no perder el municipio”, se excusan. Pero en la Coalición Cívica denuncian una maniobra para hundir a Margarita Stolbizer y sacar a Carrió de la carrera de 2011, en beneficio de Julio Cobos. “Ricardito Alfonsín se fue a hacer campaña al norte del país y, en la Capital, el viernes, los radicales hicieron un locro para 3000 personas al que ni nos invitaron.” Concluyen: “La foto de Cobos con De Narváez escondía algo más pesado”.

El apoyo de Macri y la defección de los intendentes peronistas con Kirchner y de los radicales con Carrió podrían dar el triunfo a De Narváez. Es una posibilidad bastante obvia y, sin embargo, no figura en la lista de Néstor.

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Argentina: Curiosidades publicitarias - por Malu Kikuchi

Se cree que a través de los detalles se puede obtener una buena descripción del todo. “Para muestra basta un botón”, dice el refrán y los refranes suelen ser sabios. Un panorama rápido y casi superficial sobre las propagandas y o publicidades de esta campaña electoral para las legislativas del 28/6/09, dejan ver ciertos hechos dignos de ser destacados, algunos preocupantes por su implicancia.

Propaganda y publicidad no son lo mismo. La propaganda es un conjunto de técnicas que tienen como objetivo influenciar ideológicamente a las personas, intenta “vender” una idea.

Deriva del verbo propagar, en este caso se refiere a opiniones, doctrinas y creencias. En general, la propaganda viene de la mano del estado, de las instituciones y de las organizaciones no gubernamentales.

La publicidad pertenece al campo privado, y viene de “público”, o sea manifiesto, visto y sabido por todos. Trata de persuadir a la gente, a través de argumentos (que deberían ser sólidos e irrefutables y no siempre lo son), para que adquiera un bien, un servicio, o … un diputado.

En campaña electoral, propaganda y publicidad se confunden tanto que casi no pueden distinguirse la una de la otra. Hay que tener en cuenta que tanto la propaganda como la publicidad, tratan de vender algo para que lo compre la mayor cantidad de personas.

Abusando de la propaganda estatal, que da a conocer desde la gestión del gobierno, hechos reales y otros no tanto, la campaña electoral suma propaganda y publicidad partidaria. Así se suceden ininterrumpidamente propagandas que cuentan las maravillas realizadas en los seis años K, desde todas y cada una de las reparticiones gubernamentales.

Maravillas difíciles de comprobar. Se habla de inauguraciones de escuelas, hospitales, aeropuertos, rutas, ramales y viviendas, que han sido inauguradas una y otra vez a lo largo de estos tiempos, y en algunos casos sólo existen los carteles de las obras que se harán, … algún día.

En una propaganda repetida hasta el cansancio, la AFIP muestra como un industrial cumpliendo con su deber, hace el loable esfuerzo de “blanquear” a los 8 obreros que todavía tiene en “negro”. El procedimiento se hace desde una computadora.

El hombre reúne a sus trabajadores y les da la buena nueva. Les explica cuan simple y cómodo (paga la deuda en cuotas) es el procedimiento, y agrega: “estoy contento, ahora tudo bem, tudo legal”. Así, en portugués. ¡Propaganda del Estado Argentino!

AFIP es una repartición gubernamental, que depende de la Presidencia de la Nación, que funciona gracias a los impuestos que aportan los que habitan Argentina y el idioma oficial de la nación es el castellano. Salvo que el portugués lo haya sustituido sin avisarle a la población. ¿Argentina ya es un estado más de la República Federativa del Brasil? Preocupante.

La propaganda y la publicidad tienen como fin dar a conocer ideas, personas, productos. Necesitan identificarse a través de logos, diferenciarse con determinados colores y tipos de letras. La idea es que, al momento de visualizar un afiche, escuchar una tanda radial o ver un spot televisivo, rápidamente la gente sepa de quien o de qué se trata.

En campaña electoral, lo más importante es conocer a los candidatos. Esa ha sido la razón por la cual desde hace unos años se incorporaron a la política personajes ajenos a ella, pero muy conocidos por el público, como artistas, deportistas o simplemente seres mediáticos.

En el caso de las campañas, las caras de los candidatos son fundamentales. No hay mejor identificación que la cara del postulante. Así, todas las publicidades partidarias están presididas por la cara o las caras de los candidatos. Todas no. Casi todas.

Mientras el Acuerdo Cívico y Social muestra candidatos y hasta políticos que no lo son, por ejemplo Gerardo Morales presidente de la UCR, para insistir en la unidad de todos los integrantes del acuerdo, los afiches y spots hacen acopio de caras. Desfilan Lilita, Margarita Stolbizer, Pratt Gay, Ricardo Alfonsín, Gil Lavedra, Enrique Olivera….

Unión Pro, cuya unidad era hasta hace unos días precaria, a veces suma a Felipe Solá y a veces no lo integra en las fotos. Pero “Mauricio, Francisco y Gabriela” están siempre. Es a través de estas fotos que los votantes se enteran si hay problemas entre los integrantes de Unión Pro. No siempre están todos los peronistas que debieran estar, de acuerdo al nombre del acuerdo, que empezó siendo Pro Peronismo y ahora es Unión Pro.

Los partidos más pequeños, o los más locales, desde Luis Zamora hasta el FPV en todos los distritos, menos en la provincia de Buenos Aires, todos los candidatos, “dan la cara”. Kirchner, no.

Es curioso, digno de un estudio sociológico, psicológico y de marketing, averiguar porqué el ex presidente, actual presidente por asalto marital, presidente del PJ, y candidato a diputado por el FPV en la provincia de Buenos Aires, no aparece en ninguna publicidad electoral.

Los afiches, spots, toda la parafernalia publicitaria se reducen a: “Nosotros hacemos” y debajo, Kirchner, Scioli. Sin fotos. Sin caras. ¿?

Sin preguntar “¿qué es lo que hacen?”, para no obtener respuestas desagradables, la pregunta impostergable es: “¿no dan la cara?” o “¿no les da la cara?”. O las dos cosas al mismo tiempo.

Como siempre, todas las respuestas a todas las preguntas, de Usted dependen. Las publicidades de las distintas ofertas electorales, dicen mucho más de lo que dicen. Hay que saber ver y escuchar. El 28 de junio está a pocos días de distancia. Su voto decide.

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Argentina: Extrañas democracias (o sobre esas mayorias minoritarias) - por Gabriela Pousa

Irán y Venezuela. Desde allí convergen dos imágenes que deberían sentirse como diría Ciro Alegría, anchas y ajenas. Sin embargo, de repente, se tornan en exceso familiares y cercanas. Dejan en la pupila un temor a volver a verlas -ya no pantalla mediante- sino en forma directa. Nada de lo que se ve en flashes sueltos se evidencia aún por esta letanía. Aún así, no parece tan descabellado, traspolar aquello a este escenario, máxime si nos detenemos a analizar qué es lo que realmente está pasando.

La duda no cede: ¿Hay cabal conciencia de lo que estamos viviendo en esta previa electoral? ¿Cuántos ciudadanos hay comprendiendo este montaje de escándalos, incertidumbre, quimeras y falsedad? ¿Y cuántos meros espectadores paralizados sin entender quién es quién, ni dar en la tecla con los hechos que apuntalan un libreto tan estrafalario como ausente de sus necesidades y desvelos?

Este régimen de minorías y mayorías se transforma de pronto en una trampa mortífera. Desde luego, es políticamente correcto aludir a la democracia como la panacea de la política. El resto de los métodos demostraron no ser solución sino acrecentar más los problemas. Pero cuando se le preguntaba a Solón cuál era el mejor régimen de gobierno, éste respondía sin titubeos: “Dime primero para qué pueblo”.

Y esto de ninguna manera implica desdén hacia el único sistema que hoy se reconoce capaz de garantizar la soberanía popular pero que plantea desviaciones que merecerían ser tenidas en cuenta para que la democracia, justamente, no termine distorsionada como al parecer lo está.

Veamos, por ejemplo, ¿en que se parece aquella forma de gobernar descripta por Alexis de Tocqueville a esta farsa que se presenta ante nosotros en 3D, digitalizada, casi como una animación, más que como lo que debiera de ser: una artesanía que defina una manera de ser y hacer?

¿Son Irán y Venezuela ejemplos de ese régimen por el sólo hecho de sufragar como lo han hecho recientemente? ¿Es la Argentina un país que se encamina hacia la decisión de mayorías reales y verídicas, o hay una grave confusión entre éstas y el consenso que sí da legitimidad a las partes?

Basta con recordar que Tocqueville era un crítico severo de la centralización y un apologista del federalismo, y que lo atemorizaba la posibilidad de una democracia que derive en un despotismo o un extremo individualismo. Aquel analista de 1800, tal vez era un visionario que preveía este siglo XXI donde ambos peligros pasaron de la mera teoría a la práctica misma.

La democracia no termina en el acto comicial sino que continua a lo largo de los 365 días, en la división y contralor de poderes, y en la inexpugnable custodia social para evitar manipulaciones y hegemonias.

Amén de todo ello, también requería, para Tocqueville, un plan económico preciso, y una justa distribución de riqueza, para que ésta no sea apenas una anatema.

Inocentemente o no, muchos demócratas confunden permanentemente las nociones de mayoría y consenso. A saber, el sólo hecho de esgrimir frases tales como “Argentina ha decidido que…» o «los argentinos han resuelto que…» son deliberadamente contrarias a la verdad cuando tales decisiones han sido tomadas por una mayoría de los votantes (aún suponiendo que estos alcancen el 51%).

Es sabido en que toda votación hay una cierta proporción de abstenciones, sufragios a partidos menores, impugnaciones, votos en blanco, etc. Ende debería ser evidente que, tal mayoría -aunque sea del 51%- no es real y menos aún conlleva un consenso que legitime todo sin necesidad de dialogar. Pero no parece haber ganas de salvaguardar esta deficiencia que se plantea.

Si así está planteado así ha de aceptarse: dogmas extraños que permanecen aunque el diálogo, la tolerancia y el debate prolífico de ideas pudieran mejorarlo, y otorgar más sentido y veracidad al régimen de gobierno electo.

Pese a ello, filósofos como Vladimir Volkoff analizaron estas cuestiones y se interrogaron sin sutilezas hasta qué punto no es necesario una reforma para que haya realmente legitimidad en una elección; si acaso no es menester observar de qué manera se plasma mejor la decisión del pueblo sin que queden mayorías reales sometidas por minorías distorsionadas que terminan adoptando la falsa ilusión del “todos” cuando es a pocos a quienes abarca.

En ese aspecto, Volkoff plantea si debemos creer, como se sostiene en muchos espacios, que el alma de la democracia radica en el despliegue de buena voluntad de la minoría que se subordina a una extraña mayoría. “La idea no carece de grandeza” pero se pregunta, si no carece, al menos en ciertos casos, de seriedad.

Propone analizar si el hecho de que Luis XVI haya sido condenado a muerte por una mayoría de 5 votos, o que la Tercera República haya sido establecida por una mayoría de un voto, inspira confianza y otorga carácter “democrático” a esos actos.

Sin mucha sinonimía en las decisiones, hoy por hoy, en la Argentina, estamos presenciando el devenir de una democracia que conlleva también extrañas falencias y/o falacias.

Basta observar la destrucción que ha habido de los partidos políticos y de la alternancia de los mismos en el poder como para desacreditar que estemos frente a un régimen que termine erigiendo autoridad a quién represente cabalmente a una mayoría concreta y real.

En rigor de verdad, basta con preguntarse si la actual mandataria es sentida por la mayor parte de la sociedad, como fiel representante de sus intereses.

A juzgar por los últimos actos en los que celebró el “día de la miel”, enfatizó la continuidad del proyecto del tren bala o se refirió a la compra de aviones para Aerolíneas -cuando es sabido que el porcentaje mayor de la ciudadanía no viaja por esa vía- hay cierta distancia entre la dirigente y su gente. Así, el carácter representativo cae en el vacío.

¿Y qué sucede con los candidatos que pretenden ser votados en breve?

A saber: seguridad, educación y salud no son siquiera referentes en esta campaña que se libra en torno a la profundización del “modelo”, figura abstracta por no decir inexistente, falsa.

Dejando de lado estos interrogantes que surgen de un sistema que ha sido manoseado en demasía, hay que observar que procesos electorales supuestamente democráticos han culminado en conflictos que no son explicables sino fuera por lo desvirtuado que está la metodología capaz de expulsar cualquier renovación que conlleve nuevas propuestas para barrer de plano la corrupción que se ha expandido a lo largo y a lo ancho, provocando que el pus aflore por todos lados.

Es inútil mantener la pureza de un régimen que fue pensado para una América de siglos pasados. Las realidades, las conformaciones sociales son otras ahora.

¿Quién hubiera dicho, cuando Tocqueville plasmaba sus teorías, que las “vedettes” de una elección legislativa serían jueces y letrados más que políticos y candidatos?

Asimismo, ¿quién se atreve a negar que no sean estos nuevos protagonistas quienes terminen definiendo el resultado, cuando en rigor debería darlo el pueblo a través del sufragio?

Hoy por hoy, y aunque esta afirmación despierte inquietud y suspicacias (que no están siquiera contempladas mientras escribo estas palabras), podríamos decir que no hay ninguna garantía que permita prever que tengamos un real resultado electoral tras el cierre del comicio como sería lo normal.

Es decir, hay más posibilidad de que sean aquellos jueces y letrados quienes, finalmente, nos develen los nombres de aquellos que han de representarnos.

Grave. Peligroso pero no descabellado.

Y es que no puede caer en saco roto la sospecha de fraude, ni los artilugios oficiales, ni ninguna otra suerte de maniobra no concebida hasta ahora, teniendo en cuenta quién viene manejando los hilos de las marionetas en este teatro donde la democracia es apenas un día -arbitrario encima- marcado en el calendario, con absoluta impunidad y desidia.

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Monday, June 22, 2009

Argentina: Kirchner vs. The Press - by Mary Anastasia O'Grady

In the wake of the country's 2002 economic collapse, the Argentine Congress gave the executive immense powers on the grounds that the circumstances called for extraordinary government action. Seven years later those powers have not been rescinded and the state dominates the economy as an owner and regulator.

Argentina now faces the threat of a further consolidation of control by President Cristina Kirchner through means similar to those employed by Hugo Chávez. As in Venezuela, free speech and the free press are being targeted for increased repression.

Let this be a lesson to any modern democracy that cedes broad power to government in a time of crisis: Granting power to the executive is easy; getting it back isn't.

Congressional midterm elections will be held on June 28, and polls suggest that Argentines are growing wary of their leaders. Mrs. Kirchner's wing of the Peronist party, known as the Victory Front, is expected to take a drubbing. If so, the president and her husband Néstor Kirchner, who preceded her as president and who likely is still guiding policy from behind the scenes, will face a less pliable legislature.

This would be good news for the country. Under Kirchner authoritarianism, Argentina has moved from democratic capitalism -- no matter how weak -- to an increasingly repressive and isolated state-controlled economic system. Property-rights protection has been eviscerated. Entrepreneurs have been cowed into silence by state threats of tax investigations and regulatory harassment. State-sponsored street thugs target businesses that resist the presidency's agenda. Mr. Kirchner is described by his adversaries as something like Vladimir Putin without the charm.

Clearly, much of the country is fed up with kirchnerismo. The promises of prosperity built on class envy have not materialized. Farmers oppose Mrs. Kirchner's export taxes. She has further alienated middle-class voters by confiscating all privately held pension accounts and raising property taxes. She now wants to raise the sales tax. All of this is happening in recession, while economists estimate that inflation is running above 18%.

Yet even if Mrs. Kirchner loses her congressional majority in June, risks to liberty remain. Thanks to a government decision to hold an early election, the new Congress will not be sworn in for eight months, providing the first couple with a wide window of opportunity to tighten its grip on power. An informed population would of course resist further antidemocratic moves, which is why the Kirchners are escalating efforts to gag the press.

From his earliest days as president, Mr. Kirchner tried to keep media critics quiet by using the government's publicity budget to reward supporters and starve those outlets that dared to print criticism. It was an effective tool in an economy on life support, where advertising had dried up.

As the economy recovered, this strategy began to cost more. In 2008 the government spent $100 million in "advertising" in the media, an eight-fold increase since 2003. It directs its business to news outlets with a supportive editorial line.

Yet independent voices remain, like that of the influential national newspaper, La Nación (which publishes some Wall Street Journal content). This obviously troubles the Kirchners. So the government has taken out the sledge hammer. The director of the secretariat of state intelligence (S.I.) has filed two criminal actions against Bartolomé Mitre, the director of the paper, and Julio Saguier, the president of the corporation that owns it.

They are charged with slander for publishing two editorials that question the political activities of the secretive intelligence agency and its director. Somehow both cases have landed with the same judge -- though the odds of that are remote -- and he has allowed the cases to go forward even though the Supreme Court ruled last year that opinions criticizing public officers cannot be grounds for civil or criminal actions. Press critics have questioned whether the two can get a fair trial. If found guilty in both cases, the accused could get three years in prison.

The government also has drafted a new radio and television law that, if approved, seems sure to quash media freedom. It would reserve only one-third of the broadcast spectrum for the private sector; one-third would be state-owned broadcasting and one-third would be for nongovernmental organizations chosen by the state. It is not clear how licenses would be awarded, but they would last only 10 years and could be renewed only once. Some media companies now operating would be ineligible to compete. The law makes no mention of press freedom, and officials have not asked for comments from the industry.

Argentines should remember that survival of the republic requires a strong fourth estate. Survival of the Kirchner regime requires the opposite. In the coming months only one will prevail.

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Friday, June 12, 2009

La Argentina renga - por Marcos Aguinis

Cuando alguien camina con dificultad, hace esfuerzos por mantener el equilibrio y, pese a todo, se empeña en ir hacia delante, merece nuestro afecto solidario. Pero si esa dificultad tiene diagnóstico y, pese a su claridad, no es acompañado por un tratamiento adecuado, merece nuestra crítica.

Hace un par de décadas comenzó a proliferar en nuestro medio la literatura que realiza profundas e inteligentes disecciones sobre las causas de la decadencia que se infiltró en nuestro país a partir de 1930, cuando sucedió el primer golpe de Estado y empezó a cambiarse el ideario liberal de la Constitución alberdiana por el ideario controlador, estatista y corrupto de un populismo oscilante entre la izquierda y la derecha.

Los casi ochenta años de progreso en todos los órdenes que protagonizó la "Canán de América" entre 1853 y 1930 -como poetizó Rubén Darío- fueron sucedidos por otros tantos años de caída. En los 70, influidos por las ideas revolucionarias de moda, tuvimos vergüenza de ser "tan europeos" y decidimos latinoamericanizarnos. Ahí surgió la popular canción Hermano Latinoamericano que popularizó la bella voz de Mercedes Sosa. Lo conseguimos. Pero en vez de adoptar los aspectos admirables de América latina, incorporamos los horribles: más pobreza, analfabetismo, enfermedad, corrupción, ineficiencia gubernamental, aumento de la brecha entre pobre y ricos, droga y crimen. Ahora, ya latinoamericanizados, pareciera que quisiéramos "africanizarnos", porque no corremos junto a los mejores países de nuestro continente como Chile, México, Colombia y Brasil, sino a la zaga, seducidos por dictadores o semidictadores que evocan al caníbal de Idi Amín.

El dolor que sentimos se debe a la certeza de que la Argentina renguea, aunque podría caminar muy bien. Sabemos que no tiene artrosis incurable ni parálisis definitivas. No. Es un país alejado de los grandes conflictos mundiales, con sus riquezas naturales intactas, sin conflictos étnicos ni religiosos de envergadura y con recursos humanos de calidad, pese a la decadencia educativa, sanitaria y moral. Bastaría con mover un poco el timón y encauzar la República por el camino sabio que marca la Constitución: un Congreso independiente y una Justicia independiente, para que el Ejecutivo no se desmadre hacia la tiranía. En otras palabras, un Congreso donde el Ejecutivo encuentre una sana y patriótica tensión que lo fuerce al diálogo, oriente hacia políticas sensatas y le indique cuidarse de los ilícitos. Una Justicia también independiente y confiable, donde el Consejo de la Magistratura no sea al patíbulo de los jueces y fiscales que deben sancionar a los funcionarios corruptos.

Las cifras. Para que la Argentina deje de ser renga es necesario dejarla de tironear con tanta opresión oficialista. La Argentina es poderosa aún, pero arrastra lastres. Ni siquiera se atiende al hecho de que el Gobierno, nada menos, reconoce la existencia de 6 millones de pobres (en realidad deben ser más del doble). Hasta el mentiroso Indec -cuya desfiguración tendría que ser objeto de una sanción ejemplar por parte del nuevo Congreso- reconoce que el 35 por ciento de los adolescentes, en las provincias más pobres, no concurre a clases. Más aún: el 7 por ciento no ha pisado jamás un colegio (¡Sarmiento, Avellaneda, Roca!, por favor, no se revuelquen de dolor en el sepulcro). El 43 por ciento de los homicidios dolosos son ejecutados por menores de 25 años. El consumo del paco se triplicó desde el año 2005 y una dosis cuesta menos de 3 pesos. Hoy en día, con el gobierno "progre" que nos dirige y manipula, hay un consumo de paco superior al de Bolivia, Paraguay y Perú. ¡Qué bien nos va, por Dios!

Todos estos problemas -y los que no menciono por motivos de espacio-, tienen un diagnóstico. Se sabe por qué existen y por qué aumentan. No hay misterio. Se debe a la falta de trabajo y a la ética que enseña el trabajo. No hay trabajo por causas fáciles de entender. No seamos tan hipócritas de suponer que este mal proviene de una maldición bíblica o de la maniobra de una satánica potencia extranjera. Se trata de algo que se ha implementado en la Argentina por los mismos argentinos, como una inyección infecta que en lugar de curar introduce microbios.

No hay trabajo porque no hay inversión. Así de simple. Las fuentes de trabajo sólo se abren mediante inversiones. Insisto: así de simple. En este milagro no funciona la varita del mago Merlín ni el Estado omnipotente que dilapida sus recursos en la corrupción desenfrenada y el impúdico clientelismo. Nuestra falta de seguridad jurídica -que no cesa de manifestarse mediante "nacionalizaciones" innecesarias y maniobras que llevan dinero al bolsillo de funcionarios inescrupulosos- ha determinado que el pueblo argentino sea el que menos ganas tiene de invertir en su propia patria. Somos lo opuesto de varios hermanos latinoamericanos, pese a la canción popularizada por Mercedes Sosa. Por ejemplo, los brasileños no salen del real y por excepción compran un dólar, los chilenos no mandan dinero al exterior, tampoco los uruguayos. Los argentinos, en cambio, somos el pueblo que más dinero envía al extranjero para salvarlo de las dentelladas que le aplica el Estado de forma súbita, irrespetuosa y paralizante. Lo hizo el mismo Néstor Kirchner cuando era gobernador de Santa Cruz (dejo para otra ocasión la demanda por el informe que él nos debe sobre el periplo internacional de ese dinero y el destino de sus comisiones e intereses).

En definitiva, la renguera es curable. Y si no se la cura, los responsables somos nosotros, que no hacemos lo suficiente para que ello suceda.

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Saturday, June 6, 2009

Argentina: La secretaría del terrorismo - por Agustin Laje Arrigoni

El prontuario de Eduardo Luis Duhalde resulta escalofriante y evidencia una total incapacidad moral para desempeñar el cargo que ocupa desde que Néstor Kirchner ejerce el poder en la Argentina.

No resulta novedoso afirmar que el fetiche de los "Derechos Humanos" en la Argentina no es sino patrimonio de algunos pocos (generalmente de delincuentes y terroristas o de sus partidarios y defensores). Empero, lo que sin dudas todavía no es de público conocimiento para el gran público es el desdichado currículum que ostentan precisamente aquellos funcionarios que manejan la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el cual contradice de medio a medio la función pública para la que están llamados a ejercer y que para eso se les paga con los fondos de los contribuyentes.

El secretario del terror
Eduardo Luis Duhalde es quien se desempeña como secretario de Derechos Humanos en el gobierno de los Kirchner. Presentado frente a la opinión pública como un supuesto humanista de larga trayectoria en la defensa de tan nobles principios, Duhalde se encarga muy bien de tapar su nada filantrópico pasado, cuando reivindicaba, apoyaba, militaba y defendía de manera activa a diversas organizaciones terroristas locales.

Lo cierto es que los primeros vínculos del secretario de Derechos Humanos con el terrorismo subversivo datan de fines de los años '60. Por entonces, el hoy kirchnerista Eduardo Luis Duhalde oficiaba de abogado de los guerrilleros que regaban de sangre el suelo argentino (la afición por defender a los victimarios en lugar de a las víctimas parece perdurar hasta nuestros días). Entre otros casos, defendió enérgicamente a delincuentes del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), comandado por el terrorista Mario Roberto Santucho en "la causa número 305, por el secuestro, tortura y asesinato del Dr. Oberdán Sallustro" (1), amparando sin vacilar a quienes habían violado los derechos humanos que en la actualidad dice defender. Pero, al parecer, el compromiso de Duhalde en este lamentable suceso habría trascendido las fronteras de la mera defensa legal, dado que en el citado secuestro extorsivo el ensayista Guillermo Rojas confirma que "el emisario de los terroristas para realizar la transacción extorsiva fue el actual secretario de Derechos Humanos [.] Eduardo Luis Duhalde". (2)

Poco tiempo después, el compromiso de Duhalde con las bandas terroristas se haría más evidente al comenzar a desarrollar labores periodísticas en los órganos de prensa de Montoneros, nada más ni nada menos que desempeñándose como director de la revista "Militancia Peronista para la Liberación Nacional" . La publicación de marras aplaudía y estimulaba en plena democracia los actos terroristas, calificando de "ajusticiamiento" los asesinatos perpetrados por el terrorismo y celebrando sin tapujos los secuestros extorsivos; tal el caso del empresario Víctor Samuelson (privado ilegítimamente de su libertad por el ERP), cuyo desgarrador sufrimiento era motivo de burla y risas en la revista de Duhalde: "Servidor eficiente de una de las más grandes empresas multinacionales, el mentado Mr. Samuelson no pudo festejar, como acostumbran los ejecutivos extranjeros, este happy new year". (3)

El hecho de que la revista "Militancia" no haya contado con publicidad alguna en sus páginas provocó la duda razonable de que dicho órgano de propaganda terrorista fuera financiado con el dinero de los robos y secuestros que sistemáticamente practicaban las bandas criminales que Duhalde defendía, tanto sea prestando sus oficios jurídicos ad honorem como en su rol de apologista gráfico.

Finalizada la guerra revolucionaria que Duhalde y sus camaradas habían desatado en los años '70, en pleno auge de la democracia alfonsinista en los años '80 el citado personaje tuvo el destacado y desvergonzado papel de ser fundador del grupo homicida MTP (Movimiento Todos por la Patria), el cual saltó a la fama por intentar efectuar un golpe de Estado a la democracia por medio de un ataque terrorista contra los cuarteles de La Tablada, en 1989, tal como lo confiesa el asesino serial Gorriarán Merlo en sus memorias, al destacar que la fundación del MTP "culminó en una amplia reunión --realizada en Managua en el '86-- en la que participamos alrededor de cincuenta compañeros. Ahí estuvieron [entre otros] Eduardo Luis Duhalde". (4) Recordemos que el cruento ataque de La Tablada acabó con la vida de once soldados y dejó sesenta heridos y mutilados.

Parece un sketch de humor negro del Gran Cuñado , pero no lo es: actualmente, el inefable Duhalde es quien está oficialmente a cargo de defender los Derechos Humanos de los argentinos.

Entre el ERP y las FARC
El Sr. Rodolfo Mattarollo secunda a Eduardo Luis Duhalde en la citada Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en calidad de subsecretario. Al igual que su actual jefe, Mattarollo tuvo destacado protagonismo en el terrorismo marxista que enlutó a la Argentina en la década del '70, primero como abogado defensor de guerrilleros, y luego como el delegado del ERP ante la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) (5), una red terrorista internacional que coordinó el accionar de cuatro organizaciones terroristas provenientes de distintas naciones: ERP (Argentina), ELN (Bolivia), Tupamaros (Uruguay) y MIR (Chile). Lo cierto es que las bandas que integraban la JCR colaboraban entre ellas tanto en la logística como intercambiando terroristas, a la vez que brindándose apoyos económico y armamentístico. En consecuencia, no resulta inapropiado preguntarse: ¿qué grado de responsabilidad tuvieron los terroristas argentinos en atentados perpetrados en países vecinos? Y, por añadidura, surge un nuevo interrogante: ¿qué grado de responsabilidad tuvo el actual subsecretario de Derechos Humanos en actos terroristas acaecidos en el extranjero?

Al igual que su superior en la Secretaría de Derechos Humanos, Mattarollo también se incorporaría años más tarde a la sangrienta organización terrorista MTP, manejando un área de Relaciones Internacionales, tal como lo reconoce el jefe guerrillero Gorriarán Merlo en sus memorias. (6)

Hace no mucho tiempo, el ex terrorista devenido en funcionario "derechohumanista" fue designado por Unasur para elaborar un informe sobre los graves hechos de violencia suscitados en Pando, Bolivia, en septiembre del año pasado, como si su aporte fuese garantía de seriedad y ecuanimidad. En efecto, investigaciones recientes realizadas por la ONG trasnacional UnoAmérica habrían determinado que el informe de Mattarollo y los suyos fue completamente falaz y que los objetivos de nuestro polémico representante no fueron otros que encubrir la responsabilidad del vicepresidente de Bolivia Evo Morales (como todo el mundo sabe, el presidente real es el dictador venezolano Hugo Chávez) en la masacre que acarreó serias violaciones a los derechos humanos. Al mismo tiempo, el ex combatiente de las FARC Felipe Salazar vincularía a Rodolfo Mattarollo con la organización narcoterrorista colombiana por un intercambio de correos electrónicos entre éste y el alto mando de las FARC realizado años atrás, y afirmaría que "Mattarollo facilitó el acceso de un economista ligado a las FARC a la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)". (7)

El prontuario de Duhalde y Mattarollo, sin dudas, resulta escalofriante y evidencia una total incapacidad moral para desempeñar los cargos que ocupan desde que Néstor Kirchner ejerce el poder en la Argentina. Sin embargo, el ímpetu transformador y fundacional que Kirchner dice representar omitió rebautizar a la Secretaría de Derechos Humanos como la "Secretaría del terrorismo".


Notas:
(1) Cozzani, Norberto. Yo asumo. Buenos Aires, Edición del autor, 2006, p. 199.
(2) Rojas, Guillermo. 30.000 desaparecidos. Realidad, mito y dogma . Buenos Aires, Editorial Santiago Apóstol, 2003, p. 180.
(3) Revista "Militancia". Nº 30. p. 14.
(4) Gorriarán Merlo, Enrique. Memorias. De los setenta a La Tablada. Buenos Aires, Planeta, 2003, p. 476.
(5) Ver Márquez, Nicolás. El Vietnam argentino. La guerrilla marxista en Tucumán . Buenos Aires, Edición del Autor, 2008, p. 65.
(6) Gorriarán Merlo, Enrique. Memorias. De los setenta a La Tablada. Buenos Aires, Planeta, 2003, p. 479.
(7) Ver Martínez, Emilio. Lo que Unasur no dijo.

* Agustín Laje Arrigoni es un joven estudiante universitario, autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años 70. Este año publicará su primer libro sobre el tema.

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Thursday, June 4, 2009

Argentinean governor accuses Cristina Kirchner of "Chavez-dependency" - El Universal

Argentinean governor accuses Cristina Kirchner of "Chávez-dependency".

Alberto Rodríguez Saá, the governor of the Argentinean province of San Luis, member of right-wing party Es Posible and presidential candidate for the 2011 general election, said that Argentinean President, Cristina Fernández de Kirchner, is affected by a sort of "Chávez-dependency."

Rodríguez Saá held a press conference in the Spanish city of Barcelona. He stated that the government of Cristina Fernández "gets involved in setting the prices only to favor her friends." He branded as "very unfortunate" this situation, adding that it is the result of a sort of "Chávez-dependency" that has led the Argentinean ruler to copycat the style of the Venezuelan leader, EFE reported.

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Tuesday, June 2, 2009

Argentina: Mario Vargas Llosa afirma "Elegir al peronismo es elegir el error" - La Nueva Provincia

El reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa lanzó duras críticas contra Cristina y Néstor Kirchner al asegurar que representan la degradación política y cultural de la Argentina.

"¿Cómo puede estar una pareja como ellos gobernando este país? ¡Qué degradación política! ¡Qué degradación intelectual! ¿Cómo es eso posible?", se preguntó, en un reportaje publicado ayer por un periódico porteño.

"Elegir al peronismo es elegir el error, perseverar en el error a pesar de las catástrofes que se sucedieron en la historia moderna del país", agregó.

-¿Cuál es su perspectiva sobre la actualidad? , se consultó al ex candidato presidencial peruano, derrotado por Alberto Fujimori en los años '90.

-Los argentinos no quisieron tener un mejor nivel de vida. Quisieron, sin embargo, ser pobres. Quisieron vivir dentro del mercantilismo más espantoso. Hay en esto una responsabilidad del pueblo argentino. Eso es lo primero que tendría que reconocer la Argentina. Nadie les hizo eso. Lo construyeron ustedes mismos. Para mí, es espantoso lo que ocurrió. La primera vez que fui allí, quedé maravillado: un país de clases medias, donde no había pobres en el sentido latinoamericano de la pobreza.

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Sunday, May 17, 2009

Argentina: "Carapintada" le pide a Cristina Kirchner destituir a Rodolfo Mattarollo - HoyBolivia.com

Jorge Mones Ruiz, un supuesto "carapintada" acusado por el diario Página/12 de Argentina, se presentó este jueves en la Casa Rosada para entregar una carta abierta a la presidenta Cristina Kirchner pidiendo la destitución de Rodolfo Mattarollo, del cargo de Subsecretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia.

Mones Ruiz se presentó personalmente a la Casa Rosada a entregar la referida carta, demostrando así que no se trata de un personaje clandestino, como quiere hacer ver Página 12, sino un activista de Derechos Humanos que participó abierta y publicamente en la investigacion que hizo UnoAmérica sobre la masacre de Pando...

Este supuesto "carapintada" en rueda de prensa sostenida en Santa Cruz el pasado 1 de abril apareció fotografiado en todos los medios como parte de la comitiva que participó en la investigación de la masacre de Pando. No entró como se quiere hacer ver de forma clandestina, y jamás conoció, ni se reunió con Rozsas, como quiere hacer ver Pagina 12 falsamente

La carta entregada a la presidencia de Argentina Mones Ruiz y Liliana Raffo de Cutiellos piden que como ciudadanos de la República Argentina y en ejercicio de sus legítimos derechos, en salvaguarda de la calidad institucional y el mérito exigible a los funcionarios que la acompañan en su gestión, "el apartamiento de su cargo al Subsecretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Rodolfo Matarollo".

La presente solicitud encuentra su fundamento en las siguientes razones documentadas:

1. Haber pertenecido y ocupado cargo relevante en la organización terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y delegado ante la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), verdadera organización terrorista internacional que nucleara a otras bandas de delincuentes del continente.

2. Mantener vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP). Según las revelaciones del desmovilizado de las FARC, Felipe Salazar, publicadas en el libro “X2 – Lo que UNASUR no dijo”, del escritor y periodista uruguayo Emilio Martínez, “Matarollo facilitó el acceso de un economista ligado a las FARC a la Comisión Económica para América Latina (Cepal)”. Salazar también reveló que existen correos electrónicos que demuestran la comunicación de Mattarollo con los dirigentes de las FARC.

Afirman que Matarollo es el máximo responsable de la investigación y del informe producido por Unasur sobre la denominada “Masacre de Pando” (Bolivia). Una investigación independiente, realizada por la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica), institución de la cual formamos parte, pudo detectar las graves falacias, mendacidades, tendenciosidad e inconsistencias del informe elaborado por Mattarollo. Las investigaciones de UnoAmérica llevaron, como consecuencia, a denunciar al gobierno del presidente Evo Morales por “Crímenes de Lesa Humanidad” ante los organismos internacionales.

Añaden que dado que forman parte de la comisión de UnoAmérica que investigó los hechos de Pando, comenzó una campaña de persecución en su contra vinculándolos a un supuesto complot contra el gobierno de Evo Morales.

La campaña se inició con sendos artículos publicados en el periódico “Página 12” ( 21 de abril y 12 de mayo). Existen motivos para pensar que quien está detrás de la campaña es el propio Mattarollo, y que el objetivo es desviar la atención de los verdaderos responsables de la “Masacre de Pando” y de los encubridores oficiales que la “investigaron”, dicen Mones y Raffo de Cutiellos.

Hacen notar que la nota entregada al gobierno argentino es una carta abierta; por tanto, una vez entregada y debidamente recibida, la haremos pública a través de los acostumbrados medios de difusión, aclaran.

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Friday, May 15, 2009

Venezuela: Chavez llega a Argentina para "fortalecer el eje Caracas-Buenos Aires" - El Universal

El presidente Hugo Chávez llegó hoy a Buenos Aires para entrevistarse con la gobernante argentina, Cristina Fernández, con quien revisará la integración bilateral y firmará acuerdos de cooperación agroindustrial y energética, entre otros.

"Aquí estamos construyendo el eje Caracas-Buenos Aires", dijo a la prensa el jefe de Estado al llegar a la capital argentina, donde esta mañana tiene pautada una cita bilateral con Fernández y una posterior rueda de prensa conjunta.

Chávez consideró que los actuales Gobiernos de Argentina y Venezuela son "hijos de la tormenta, llamados a construir una alternativa a la hegemonía neoliberal".

El mandatario resaltó que la de hoy será su quinta reunión con la presidenta Fernández y la segunda desde que acordaron un mecanismo de citas trimestrales para fortalecer el vínculo bilateral.

En esta visita quedará instalada y tendrá su primera reunión una comisión bilateral de alto nivel que revisará y dará continuidad al casi centenar de acuerdos vigentes entre ambos países.

Ambos mandatarios suscribirán hoy una serie de acuerdos en las áreas de ciencia, tecnología, petróleo, cooperación financiera, agricultura y producción vinícola.

Entre estos convenios, Chávez destacó uno que fijará la localización en Argentina de una planta para la regasificación de gas licuado que será traído desde Venezuela por barcos.

"Argentina consume mucho gas y no tiene reservas que aseguren el impulso argentino. Y Venezuela tiene una de las reservas de gas más grandes del mundo", destacó Chávez, quien dijo que la planta regasificadora será construida con fondos de ambos países, reseñó Efe.

También destacó los acuerdos que se firmarán sobre abastecimiento de alimentos a Venezuela y sobre transferencia tecnológica en materia industrial.

En otro orden, Chávez reivindicó su propuesta del Banco del Sur, que ya fue constituido por siete países suramericanos pero que espera aún el inicio formal de sus operaciones.

"Venezuela está lista para inyectar (al Banco del Sur) una primera cantidad de recursos, y Brasil y Argentina también, y el resto (de los países miembros) hasta dónde pueda. Tenemos que librarnos de la dictadura financiera de los organismos internacionales y del dólar", dijo el gobernante venezolano.

Chávez adelantó que le planteará a Fernández unirse a la propuesta de un sistema de compensación monetaria regional, mediante una unidad monetaria suramericana.

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Argentina: El clima "destituyente" - La Nacion

Al descalificar a quienes piensan distinto, el kirchnerismo sigue exhibiendo un narcisismo intolerante e infantil.

Desde hace algún tiempo, cuando la paciencia de buena parte de la sociedad empezó a agotarse frente a un estilo crispado y confrontativo, opuesto a la tolerancia y al diálogo, el matrimonio gobernante adoptó una lamentable definición para caracterizar la resistencia que generaban muchos de sus actos. Los Kirchner comenzaron a hablar de un ánimo "destituyente".

Los principales referentes de la oposición, los medios de comunicación que conservan su independencia frente al Gobierno y ciertos intelectuales críticos del oficialismo fueron incluidos bajo aquel rótulo.

Curiosamente, el término "destituyente" no forma parte del Diccionario de la Real Academia Española. Sí existe, por supuesto, el verbo destituir, que significa "quitar a alguien su empleo" o "privar de cierta cosa a alguien o algo".

Tal vez los Kirchner, al concebir la voz "destituyente", pretendieron contraponerla a la expresión "constituyente", que se aplica a las Cortes convocadas o reunidas para redactar o reformar la Constitución del Estado, de acuerdo con el citado diccionario.

Pero si fuera así, no podría dejarse de lado que las autoridades que asumieron en 2003 y que hoy todavía conducen los destinos del país carecieron y carecen de las facultades de los convencionales constituyentes. Su deber no es refundar ningún sistema, sino básicamente cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Si algo constituyeron o consagraron los Kirchner, con la colaboración de un Congreso dominado por legisladores oficialistas, fue una cultura de avasallamiento del Poder Legislativo por el Ejecutivo y de mecanismos para amenazar y domar a magistrados que tendieran a ser independientes.

Todos aquellos que, de una u otra forma, cuestionan la actuación del Poder Ejecutivo y su particular estilo, tan negador del diálogo y de la búsqueda de consensos como afín a la permanente invención de enemigos y de teorías conspirativas, son blanco de la furibunda diatriba del coro estable del oficialismo, una suerte de lopezrreguismo de nuevo cuño.

Una de las últimas víctimas de los arsenales de descalificación alimentados por el aparato oficial fue el escritor Marcos Aguinis, quien deberá agradecer los paupérrimos resultados de un empeño que, habiéndose dispuesto como servicio profesional para los Kirchner, ha terminado por elevar aún más a la consideración pública su último libro, ¡Pobre Patria Mía!

La descalificación artera del reconocido intelectual no es más que un ataque a amplios y crecientes sectores de la sociedad argentina que no ocultan su indignación frente al desprecio que advierten hacia las instituciones y los principios de la República.

Aguinis se ha hecho cargo de la voz de quienes no tienen voz, de quienes con angustia inquieren cómo se permite lo inaceptable: que no haya jueces ni fiscales ni tampoco número suficiente de legisladores capaces de poner coto a la corrupción que abruma, al descaro con el cual dos o tres personas deciden por todos.

Mientras tanto, la ruptura del principio de que la Argentina es una república federal envilece a gobernantes provinciales y empuja al conjunto de las administraciones provinciales a mendigar recursos a la todopoderosa autoridad central, que, codiciosa, se apodera de lo ajeno, tanto público como privado.

El pseudoprogresismo reinante encuentra en los ojos del autor vilipendiado la caracterización incuestionable cuando le imputa haber trastrocado la Argentina de la cultura del trabajo, de la cultura del esfuerzo y de la cultura de la democracia por los pilares del régimen que disuelve sus esencias.

En medio de la Argentina de la imprevisión, es natural que ocupemos el puesto 114° en el último ranking de calidad institucional -el primer puesto lo ocupa Dinamarca-, elaborado recientemente por el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima) de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade). En este índice, que incluye diferentes ítems, tales como Estado de Derecho, voz y rendición, libertad de prensa, corrupción, clima de negocios y competitividad, tampoco sorprende que la Argentina ocupe el magro puesto 28° en el continente americano, encabezado por Canadá, y que Chile se ubique 24° a nivel mundial (90 posiciones por delante de nuestro país).

El estilo K, mezcla de narcisismo trágico, melancólico por un lado y ramplón por el otro, coronado por el paradigma de "yo o el caos", nos ha hecho desperdiciar algunos de los mejores años que el mundo haya ofrecido al país en mucho tiempo.

A terminar con esa tendencia, instando a la afirmación de las instituciones y a la rebelión, por la exclusiva vía del voto popular, contra la decadente prepotencia que hasta se ha permitido burlarse de lo que fue la celebración excepcional del primer centenario patrio, apuntan los mensajes críticos reducidos por el oficialismo al calificativo de "destituyentes".

Por eso urge recuperar, a través de un cambio profundo, la serenidad de los espíritus y el verdadero progreso ninguneado por ese reino de la impostura de las estadísticas oficiales y de candidatos que no son lo que se dice que son, sino la falsedad estrepitosa contra la cual se levanta el hartazgo de quienes quieren rescatar lo que queda de la República sin norte.

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Monday, May 11, 2009

Argentina: El kirchnerismo: un negocio agotado - por Nicolas Marquez

De los cinco distritos electorales más importantes y definitorios (Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Capital Federal y Provincia de Buenos Aires), el kirchnerismo perderá por irreversible escándalo en cuatro de ellos. Resta apreciar la evolución de los sondeos en la Provincia de Buenos Aires, hoy envuelta en virtual empate técnico entre las fuerzas encabezadas por Francisco de Narváez y Néstor Kirchner.

Va de suyo que el grueso de los indecisos bonaerenses sienten una genuina y justísima repugnancia por el oficialismo, dato que Néstor sabe y lo aterra, pues torcería la paridad a favor de de Narváez.

Es por ello que el santacruceño no escatima ocasión de impartir bravuconadas desde el atril acusando a de Narváez de gastar fortuna en su campaña electoral, sin aclarar que el desembolso que este invierte lo hace con su propio patrimonio, a diferencias del matrimonio presidencial que usa fondos públicos al efecto, sea que estos provengan del estado argentino o venezolano (tal lo ocurrido en las elecciones anteriores cuando el afamado turista Antonini Wilson trasladó jugosos petrodólares prolijamente acomodados en su valijita viajera). Eso sí, los únicos fondos públicos que no utiliza el kirchnerismo en campaña son los de Santa Cruz, que siguen sin darse a conocer.

El derrumbe del poder del régimen es tal, que ya no puede siquiera ordenarles a sus ex mucamos Rafael Bielsa o Daniel Filmus que obren de candidatos porteños.

Desobediencia impensable un año atrás. Ante la diáspora, las negativas y el estado vegetativo en el que se hallaba el oficialismo en la Capital Federal, al desabrochado patagón no le quedó más remedio que aceptar los solícitos servicios del banquero comunista Carlos Heller (quien no tiene empacho en hacer campaña utilizando el nada marxista web site www.facebook.com), hoy respaldado no por el proletariado triunfante sino por la pensadora hegeliana Andrea del Boca, conocida por su papel en “Estrellita Mía” y “Papá Corazón”, entre otros fabulosos eventos del arte contemporáneo.

Estos y no otros son los “cuadros políticos” del kirchnerismo en el segundo distrito electoral más importante del país, lo que demuestra el desastroso estado de Néstor y Señora en tierras capitalinas, donde no pudieron siquiera sumar a Aníbal Ibarra, dirigente que si bien quedó algo quemado tras el incendio de la boite Cromagnon, se sigue dando el gusto de caminar por los barrios porteños y cosechar “espontáneas” muestras de afecto y alegría por parte de un tropel de papanatas que lo vivan con ensayados piropos en bochornoso espectáculo filmado y desenmascarado.

Toda la esperanza del kirchnerismo se reduce entonces a obtener una derrota “digna” y para tal fin, la artillería prebendaria está dirigida a repartir dádivas y bolsas de comida en el segundo y tercer cordón del conurbano bonaerense, zonas mayormente embrutecidas y empobrecidas por el peronismo que ya lleva 22 años ininterrumpidos “gestionando” la Provincia.

Ante un escenario en exceso pesimista para los planes matrimoniales, la camarilla gobernante intenta día a día retrucar la imagen de soledad no perdiendo ocasión de parodiar convocatoria alquilando menesterosos en actos políticos de artificios, en donde Néstor y su corte de alcahuetes inmediatos reciben los aplausos reglamentarios de la multitud rentada, cuyas ovaciones son convenientemente filmadas por las cámara de ATC, siempre prestas a montar la imagen del estrábico caudillo apabullado por “el calor popular”.

El clan de filósofos más cercanos al oficialismo (Edgardo De Petri, Emilio Pérsico, el terrateniente Hugo Moyano y el líder racista Luis D´elía) ya se encargaron de predicar el pánico arguyendo que si no se vota por la murga vigente “volvemos a los años 90`”.

Demonizada década de la que Kirchner y familia participó y disfrutó en calidad de privatizador petrolero y gobernador predilecto del entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, a cuyo partido perteneció el ex Jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández (hoy tibiamente enrolado en la “oposición”) y cuyo cargo vacante fuera ocupado por el simpático Ucedeísta Sergio Massa, quien actualmente comparte la lista bonaerense en calidad de candidato trucho junto al domesticado menemista Daniel Scioli y la reacondicionada longeva devenida en teenager Nacha Guevara (a) Clotilde Acosta, (cuyo apellido artístico fuera puesto en indecoroso homenaje al asesino serial Ernesto Guevara de la Serna).

Detrás de la fachada testimonial bonaerense (encabezada por Néstor y los sujetos antedichos), prosigue en lista de espera una curiosa recua marxista, entre ellos Diana Conti, Carlos Kunkel (ex miembro de la banda homicida Montoneros que oportunamente asesinara al padre de Claudia Rucci –hoy candidata a Diputada en la lista encabezada por de Narváez-) y un tal Carlotto, que suponemos hijo de Estela.

Estos y otros elementos se presentan gustosos a dar batalla electoral a efectos de proseguir defendiendo no la plusvalía y el materialismo dialéctico sino los intereses monetarios del matrimonio presidencial y sus respectivos hoteles “nacional-populares” en el Calafate.

La desesperación del régimen ante la derrota segura es tal, que la bipolaridad reinante se muestra sin ambages en el seno de la familia real: mientras que para Néstor las elecciones son presentadas bajo la consigna “yo o el caos”, para la bachiller Cristina las mismas son apenas “un escollo” (tal su pública confesión) sin mayores trascendencias.

Pero la trascendencia no es menor, prueba de ello es el elevado nivel de crispación y desconcierto que ostenta el Presidente Néstor, quien ejerce el poder real en las sombras mientras que la parodia ejecutiva se halla en cabeza de su esposa, pero esta última no es mucho más que una versión maquillada de Isabelita pretendidamente ilustrada, aunque más vistosa que aquella tanto sea por su fastuoso vestuario como por sus parches faciales rellenados con un látex que no logra simular un deterioro gestual, producto del comprensible estrés que implica saberse un títere mal maniobrado pasando a la historia como una chirusita puesta a dedo por el galán con el que oportunamente eligió contraer nupcias.

El kirchnerismo fue un proyecto político basado no en ideas sino en la acumulación de plata utilizada para edificar un poder ejercido a brazo de hierro disciplinando y/o extorsionando dirigentes, punteros, periodistas y funcionarios, en tanto se entretenía a la sociedad con una mejora de la calidad de vida como producto del azarosamente favorable contexto internacional nacido a partir del año 2002.

Al cambiar esa coyuntura y por ende erosionarse la billetera oficial, sólo quedó del oficialismo lo que hay, que además es mucho menos de lo que habrá después de la derrota del 28 de junio.

Atrás quedaron los gloriosos tiempos de la soja rentable, del alegre dispendio, de la hegemonía política, del Congreso obediente, de la mansedumbre social, del disciplinamiento ideológico y de las encuestas amables.

Argentina tuvo la posibilidad histórica de golpear las puertas al primer mundo tras un quinquenio de bonanza y coyuntura internacional favorable en términos nunca vistos, y el kirchnerismo rifó esa posibilidad descuartizando las instituciones, coartando libertades individuales, violentando preceptos constitucionales, destrozando a las FF.AA., humillando a propios y ajenos, saqueando la propiedad de sectores productivos y dilapidando la bonanza en compromisos demagógicos y clientelismo desembozado.

Más allá de que la sociedad argentina incurra en el insistente error de castigar con el voto a los rufianes siempre a destiempo y con lucidez tardía, lo cierto es que hoy el kirchnerismo es tal como lo dice el tango: “la vergüenza de haber sido y el dolor del ya no ser”.

(*) Periodista, escritor, abogado. Próximo libro del autor “El Canalla”, disponible en todas las librerías a partir del 15 de junio. www.nicolas-marquez.com.ar

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Friday, May 8, 2009

Argentina: La orfandad y el desinteres social por la politica - por Gabriela Pousa

“Finalmente no habrá elecciones legislativas”- imagino, de pronto, ese titular encabezando las portadas de los medios, y me pregunto si acaso a los argentinos reacionaríamos ante ello.

Confieso: no tengo un 100% de certeza a la hora de pensar una respuesta. Y es que observo una sociedad que se mueve por andaniveles sustancialmente diferentes a los que utiliza la dirigencia, y no sólo la política.

Los sindicalistas pelean por sus propios intereses, algunos empresarios pretenden disimular la obsecuencia hacia un poder que aunque parece agotado, no termina de definir su desenlace en este escenario de peculiaridades a granel. Hay quienes no dudan en elevar su voz crítica hacia un “modelo” que nos conduce al destierro del progreso. Saben que no hay forma de explicar que, un título bibliográfico, pergeñado 25 años atrás, esté ‘de moda’ en este ahora.

Preclara se alzó la voz de Cristiano Rattazzi al sostener que: “mientras Brasil demanda autos, acá estamos lidiando para poder importar tornillos”. No hace falta aclarar más nada.

“Vivir con lo nuestro” apenas puede tornarse real, si se entiende por ello la forma mendaz que tiene el gobierno de vivir del pueblo, de sus ganancias o de su encierro si asumimos que el asistencialismo es un sistema que convierte al ciudadano en rehén, despojándolo del más elemental de sus derechos: el ser.

En este esquema, la clase media está preocupada por la cuota de los colegios o por las necesidades que presentan, día a día, los chicos al crecer: médicos, abrigo, salidas, ¡los peligros que entrañan las mismas!; el alcohol, la droga, la violencia…

Si acaso superaron la adolescencia, cada vez más duradera, la mente estará puesta en la salida laboral, el techo que cobije la familia que han de constituir, el bienestar que puedan cosechar, o quizás las mínimas condiciones que les propicie cierta calidad de vida. En este contexto, los padres no dejan de ser padres aunque devengan abuelos, o los “chicos” les saquen una cabeza de altura, y no “dependan” más de ellos dada la mayoría de edad que delata el documento.

Asimismo, las clases marginadas, sumidas en la ignorancia que da el ser esclavos de la dádiva para poder hacer frente a las necesidades básicas o ni siquiera, centran su preocupación en la changa del día, o en la comida que deben buscar en el comedor escolar o en la parroquía más cercana. En este contexto, 100 pesos que puedan conseguir por asistir a una marcha es visto como un “regalo del cielo”. Son ya asistidos perpetuos.

No es justo señalarlos con el dedo cuando a esa desidia se la analiza desde una vivienda digna, con la heladera llena e Internet pago al día. Lo cierto es que, los sectores marginales están abocados, ya no a salir de su pobreza, sino a buscar una y mil maneras de “zafar” de sus consecuencias: la maldición del paco, la delincuencia que merodea las villas, las pestes foráneas o caseras, las persecusiones de punteros políticos buscando usarlos como marionetas, etc., etc.

Más “arriba”, las preocupaciones, aunque acarreen también problemas porque, mal o bien, la salud se afecta; atienden los vaivenes de los mercados, las cuotas de las prepagas, las actividades en los countries de ese “otro” conurbano donde, sin duda, el oficialismo no saca ni un voto. Se ocupan de las inversiones -no en actividades productivas por la simple razón de que carecemos de seguridad jurídica- sino de los espacios donde situarlas para que no puedan ser alcanzados por la rapiña de un Estado manoseado.

Tampoco escapan a sus intereses los avances de la ciencia y la tecnología. Ahora bien, condenar el ciudado de lo que legalmente se ha ganado o heredado, no puede recibir condena aunque es dable aceptar que la realidad queda disminuida y, consecuentemente, desvirtuada como tal. Se pasa a vivir en un microclima.

El vademécum de esos individuos, llamado por Pascal Bruckner entre otros, los “nuevos nómades planetarios” incluye el celular al alcance de la mano, la notebook para vivir conectados, e infiere la creencia de que el mundo está a su alcance porque la miniaturización de la tecnología lo reduce todo al tamaño de un botón que consigue maravillas con sólo apretarlo.

“El triunfo de lo micro, les confiere tamaño de titanes”, y habilitan muchas veces delirios de grandeza insospechados. Hasta las puertas del supermercado se abren ante nosotros como si nuestra conciencia gobernara sobre ellas.

Sin embargo, la tecnología supera, y ante sus deficiencias contamos con un recurso inexpugnable: la sustitución. Todo parece entonces reciclable. Lo posible se vuelve deseable, lo desable necesario. Y en esa posesión se concentra la mente y las fuerzas de quienes ocupan lo que se diera en llamar las “clases altas” o “pudientes”.

Suponen así que, si quieren otro gobierno, lo tendrán sin necesidad de involucrarse. Retrasmiten e-mails con opiniones que coinciden con sus lineamientos personales pero de allí a comprometerse hay pasos abismales.

Es posible hallar entre estos últimos, grupos interesados en cambiar el caos actual con otras autoridades que permitan adoptar modelos económicos más propensos al desarrollo que al intervencionismo de los mercados.

En ese microclima se especula con la caida de los Kirchner tras los comicios, el advenimiento de algo menos “terrorífico”, y ciertamente, tienen argumentos para sostener esos deseos. Le ponen nombre y apellido a sus “salvadores” pero ni se inmutan en averiguar qué están haciendo aquellos o sin son verdaderamente buenos.
Ahora bien, enceguecerse en la creencia de que éstos desvelos pasen a ser los escenarios de corto o mediano plazo es peligroso porque, como estamos exponiendo, hay otra Argentina que -aunque harta también de la porfía de la actual dirigencia- tiene diferentes tiempos y reacciones desconocidas.

Viven en las antípodas. Unos son perseguidores de utopías, otros son perseguidos por la realidad misma.

Este esbozo de preocupaciones disímiles entre argentinos, explica los cuarenta y pico puntos de raiting de Marcelo Tinelli por ejemplo. Nos divide, nos cercena. Nos obliga a ser actores con diferentes roles en el juego que propone el poder político.
En esta etapa proselitista donde todo es negociado y especulación en el armado de listas, los pobres son elenco secundario afanoso de movilizaciones que le permitan “ganarse” el sandwich del mediodía, y los demás no están ni en el ideal cívico que preconizaba el joven Hegel al hablar del soldado que trabaja, o del trabajador que hace la guerra. Esos paradigmas hoy sólo atraen a Néstor y a Cristina.

El entretenimiento y la cultura del ocio vence, y seduce a los sectores más adinerados y capacitados. De ese modo hacen caso omiso a los discursos bélicos del oficialismo, a lo sumo se horrorizan en sus distintas agonías. Se cansan de la política, están hartos de las amenazas. Para todo cuentan con su propia filosofía, proponen soluciones a los problemas perentorios en mesas de café o en piponas comidas pero siempre lejos del compromiso intrínseco que requiere esa deseada “nueva política“.

Ante ellos, los planificadores de la insurrección terminan convirtiéndose en una suerte de animadores, figuritas de distracción. En ese marco se erigen los D’Elía, los Moyano, los Barrionuevo y otros tantos que, mediante actos bárbaros arman un show de una simple elección legislativa.

Néstor Kirchner es el cómico oficial, y el resto bufones funcionales a su comedia en tanto no presenten conductas muy distintas.

Por el contrario, los marginales usufructúan el caos que se les anuncia y marchan tras esa prédica por la tajada diaria. Pese a ello, y aunque en distintos planos, tampoco se adentran en la cosa política para modificar el escenario. No pueden hacerlo.

De alguna manera, ambos sectores tan distintos en apariencia, tienen un denominador común: escapan al compromiso ciudadano y desdeñan el quehacer político concreto, el esfuerzo. Se entregan a lo que hay a pesar…, y sueñan con un país distinto para sus hijos.

Viven y sufren de diferente forma la política pero quedan fuera de los planes de ésta. Así es como, la misma sigue nutriéndose de caras repetidas, de males conocidos, de reiteradas metodologías, y aunque el tiempo pase estamos siempre en la misma disyuntiva: votar al menos malo de la película.

El pueblo argentino está huérfano. La “oposición” no termina de convertirse en alternativa. “Rosquean”, se pelean por los lugares de las listas, no definen, aguardan que lo haga el contrincante para ver qué provecho sacar y si pueden opacar a los protagonistas que las luces de neón remarcan en la marquesina del teatro situado en la otra vereda.

No encuentran o no saben cómo buscar gente limpia. Apelan a la victimización. Esperan el último segundo para que sea menor el tiempo destinado a la campaña sucia.
En definitiva, no hallan espectadores interesados realmente en sus libretos y guiones. Estos ya no tienen un ápice de creatividad, repiten las consignas incumplidas. Hartaron.

De allí que si mañana se leyera en las portadas de los diarios que, “finalmente no habrá elecciones legislativas”, pocos mostrarían sorpresa, reacciones concretas, y los más -quizás con tristeza excesiva-, sentirán que están sacándose un peso de encima.

Si acaso no lo confiesan es porque es “políticamente incorrecto” sostenerlo, máxime de esta manera, sin anestesia.

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Thursday, May 7, 2009

Argentina no tiene futuro - por Jose Brechner

Cien años atrás el mundo veía a la Argentina como el país latinoamericano con mayor proyección internacional. El único que por el nivel educativo de sus inmigrantes, podía llegar a competir con los grandes.

Hoy la Argentina es el fiasco más dramático del continente. Hecho que demuestra, que no son solamente las personas instruidas las que generan el progreso y desarrollo de una nación, sino que el sistema empleado para lograr su avance económico es tanto o más importante que la erudición de sus habitantes. Los europeos bajo el dominio comunista no eran tontos ni ignorantes, pero eran despiadadamente pobres.

Si bien las naciones con elevado nivel instructivo y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo es mejor remunerado y los impuestos mejor distribuidos, en sociedades donde la libertad económica es irrestricta, y el gobierno no se inmiscuye en los negocios de las personas.

La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, pisoteando los valores que hacen a una sociedad decente.. Para reencauzarse, necesita por lo menos 20 años continuos de coherencia política y económica, sin sobresaltos, bajo el imperio de la ley.

Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es imposible.. A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el pasado no hay lugar para al futuro.

Las tácticas del manejo gubernamental obedecen a un caudillismo hereditario canceroso.
La Reina Cristina accedió al mando sin brindarse a una sola entrevista periodística ni a un debate con sus adversarios. Simplemente se sentó en el trono para hacer gala de sus trajecitos de diseñadores famosos, nunca vestidos dos veces. Desde Enero a la fecha su popularidad ha declinado de 56 por ciento a 19.9 por ciento.

La mujer no tiene un solo mérito o virtud, ni capacidad alguna para manejar un país. Su parodia de Evita, saca a relucir su agresivo estilo de piquetera populista cada vez que pronuncia una palabra. Si además es cierto que es maníaca depresiva, puede llevar a su país a una hecatombe peor a todas las que sufrió el pueblo argentino.

Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen amigo Hugo Chávez, y aprovechando de la maquinaria gubernamental manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros. Ex guerrilleros, terroristas y secuestradores, ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas. Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá hacerlo.
Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país: los productores agropecuarios.
En casi dos siglos la Argentina no ha logrado convertirse en exportador significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo.
Los optimistas que hace 40 años quisieron crear una industria o comercio respetable, se encuentran hoy en peor situación económica que cuando empezaron. Los guarismos señalan que 26.9 por ciento de la población vive debajo del nivel de pobreza. De acuerdo al Índice de Libertad Económica, Argentina se encuentra en el puesto 108 entre 157 países (Chile está en el número 8, Uruguay en el 40 y Perú en el 55). Entre 150 naciones la banca argentina ocupa el sitio 149.

La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito.

- Las calles porteñas llenas de basura se asemejan a algunas urbes africanas..

- Las villas miserias se expandieron al centro.

- La criminalidad y falta de seguridad están enraizadas.

- La contaminación ambiental es asfixiante.

- La burocracia es insufrible.

- Los servicios son pésimos.

- Y la lista es larga.

En el último medio siglo Buenos Aires prácticamente no se modernizó. Cualquier ciudad latinoamericana muestra comparativamente mayor desarrollo.

La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile , Perú y Uruguay se encaminan hacia un futuro promisorio. Argentina no tiene futuro.

* Jose Brechner es ex Diputado y Embajador de Bolivia

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Monday, May 4, 2009

Argentina: Flor de gripe pingüina - Diario Perfil

¿En qué se parecen personajes tan disímiles como el carapintada Aldo Rico, el chistoso Luis Juez, el indescriptible Julio Cobos, el ténue Felipe Solá, el otrora periodista Miguel Bonasso, el pétreo Carlos Reutemann, el muralista radical Gustavo Posse, el papelonero Aníbal Ibarra y su camaleónico cuñado de facto, Alberto Angel Fernández?

¿En qué se parecen personajes tan disímiles como el carapintada Aldo Rico, el chistoso Luis Juez, el indescriptible Julio Cobos, el ténue Felipe Solá, el otrora periodista Miguel Bonasso, el pétreo Carlos Reutemann, el muralista radical Gustavo Posse, el papelonero Aníbal Ibarra y su camaleónico cuñado de facto, Alberto Angel Fernández?

Todos fueron huyendo más o menos espantados del matrimonio Kirchner durante los últimos quince meses.

Todos lo hicieron después de haber fogoneado y/o aplaudido a rabiar durante años el “proyecto político en marcha” hasta darle la espalda, acusando a Néstor y a Cristina de autoritarios y maltratadores.

Todos han sido un poco lerdos o bastante oportunistas, ya que cuando el periodismo independiente hablaba en soledad de esos mismos autoritarismos y manoseos, se nos trataba poco menos que de leprosos, fucking derechistas o cobardes destituyentes. Ahora, sus agentes de prensa hacen cola para que los entrevisten en los programas de cable (y los traten bien, por supuesto).

Han cantado ¡bingo! en la sala: parece que hasta Luisito D’Elía, experto
en “recuperar” plazas y comisarías en nombre de una revolución indetenible, será un ex kirchnerista en las próximas horas. Anda llorando por los rincones porque “Kirchner siempre llama cuando tiene problemas, pero nunca llama para armar las listas”.

No sobran principios ni convicciones. Más bien faltan espacios en las boletas electorales. El tiempo, el espacio y el dinero son bienes agotables. Finitos. Y vaya si se ha vuelto finito el límite que hoy separa el bombardeado territorio del oficialismo de los aún desdibujados islotes de la oposición. No sólo en ciertos despachos del poder se cree que escrúpulos es el nombre de una isla griega.

Lo cierto es que las deserciones del kircherismo ya deberían ser consideradas una epidemia en Fase 5, es decir casi pandémica. La gripe pingüina, multiplicada por el caldo de cultivo del cierre de las listas para las elecciones del 28 de junio, está en pleno despliegue. Y cada día son más los punteros, intendentes, gobernadores y sindicalistas que se van calzando el barbijo para evitar que el mal perjudique sus propios futuros políticos.

Néstor y Cristina arrancaron la semana gritando que, si pierden el 28-J, la estabilidad democrática se verá afectada. Sin embargo, cada hora que pasa y cada portazo que se suma sirven para demostrar que la única estabilidad en juego es, al menos por el momento, la estabilidad emocional de los propios Kirchner.
Me aseguran que el sábado 25 de abril, mientras esperaba el agónico empate de Racing frente a San Lorenzo, el marido de la Presidenta en funciones “se sintió pésimo por algo que tomó”. Parece que su colon irritable volvió a jugarle malas pasadas y que su hipotensión crónica lo puso al borde del desmayo.

Es que los días de Kirchner no son, precisamente, envidiables. Está todo el tiempo haciendo cuentas electorales. Siente que no será sencillo mantenerse en el 35% que hoy le indican sus encuestadores. Y ensaya nombres para un cambio de gabinete que, salga pato o gallareta, el Gobierno de su señora debería implementar desde el 29 de junio.

“Si gana, va a apingüinar aún más el gabinete. Si pierde... No estoy en condiciones de afirmar qué hará si pierde”, me decía el jueves pasado un kirchnerista que lo conoce muy bien y jamás se “prendería en la raspadita de los futuros ministros, porque esas cosas Néstor y Cristina no las conversan con casi nadie”.

Sería hora de decir con todas las letras que Néstor Kirchner nunca ganó una elección nacional como candidato. A la Presidencia llegó de rebote tras salir segundo con un escuálido 22,4%, y las subsiguientes pruebas en las urnas las pasó airosamente con Cristina y Daniel Scioli en los lugares más expectantes. El pico de adhesión lo logró en 2005, con el 47%, y CFK fue la presidenta electa con menos votos desde que se recuperó la democracia en 1983: el 45%.

El día que asumió Cristina, uno de los principales escuderos del matrimonio, el diputado Carlos Kunkel, planteó eufórico ante las cámaras de TVcuál debía ser el próximo objetivo: lograr el 51% en la próxima contienda, “porque este proyecto nació para ser un proyecto de mayorías”. Fue un alevoso síntoma de soberbia. Y, pasado el tiempo, un elemento para pensar en serio si a los Kirchner no les habría ido mucho mejor en su segundo mandato si, en vez de obsesionarse de ese modo expulsivo con ser más que el resto, se hubieran predispuesto a ser mejores. Es de sabios darle más importancia al oído que al pico.

El grandilocuente pero básico Kunkel creyó haber hecho mucho por ser más sumando a Rico, por ejemplo, al bando K. Tarde debió darse cuenta de que el ex teniente coronel terminó restando dos veces: cuando se alineó, y esta semana, cuando rompió filas para subirse al tren fantasma del peronismo más ortodoxo.

La gripe pingüina genera mala onda. Ceños fruncidos. Enemistades. Se transmite desde palcos donde se levanta el dedo, se endurecen los gestos y se castiga a mansalva, siempre con una nueva guerra por delante. Por eso es que la frase más ocurrente de la semana la acuñó un político de pocas ocurrencias. Dijo Mauricio Macri:
—Es cierto, si Kirchner pierde el país va a explotar... ¡de alegría!

Quién sabe cómo será la alegría macrista, si es que algún día llega. Pero con seis mayos en uso, la jarra kirchnerista aún no ha derramado felicidad. Los Kirchner deberían ver "Tratame bien". Lástima que va por Canal 13, que es de Clarín.

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Saturday, May 2, 2009

Argentina: Izquierda critica evento de HACER en Buenos Aires - Revista Veintitres

Cumbre de neoliberales y procesistas en la Legistalura Porteña
Un congreso a la derecha
por Deborah Maniowicz

Una ONG reunió a la crema de la Argentina reaccionaria en una institución de la democracia. Quién gestionó el salón y qué se dijo. Cobos, el nuevo ídolo.

No importa si defienden la dictadura, niegan el aborto o pregonan en contra del casamiento homosexual. Mientras representen los valores del libre mercado, el gobierno limitado bajo el Estado de derecho y la libertad individual son apropiados para participar en nuestro congreso y exponer sus ideas”, declaró a Veintitrés Eneas Biglione, director ejecutivo de la Fundación Hispanic American Center for Economic Research (HACER). Con semejante afirmación, este economista argentino radicado en los Estados Unidos explicó la selección de personajes que pasaron por la Legislatura porteña el pasado miércoles 29 y jueves 30, en el marco del encuentro “Argentina: desafíos y expectativas poselectorales”: un rejunte de diputados, economistas, intelectuales y periodistas que defienden las ideas neoliberales y algunos que hasta reivindican la última dictadura militar. Dato curioso, si se tiene en cuenta que todos se vistieron de traje para presentar sus ideas en una institución de la democracia.

Las puertas de la Legislatura a la ONG fueron abiertas por la diputada nacional Nora Guinzburg, que organizó las ponencias, y el legislador porteño Marcelo Meis, que responde al ex ministro Ricardo López Murphy y se encargó de pedir formalmente el Salón San Martín para que se desarrollara el acto. Creada en Washington hace 13 años por Biglione, HACER tiene como misión promover el estudio de las políticas en Latinoamérica. Sobre todo, las neoliberales. Su cuerpo directivo está integrado, entre otros, por Alejandro Chafuen, presidente de la Atlas Economic Research Foundation, una entidad sin fines de lucro con la que comparte valores similares y cuenta entre sus miembros a personajes como Julio Alberto Cirino, ex agente de inteligencia que durante la dictadura actuó como nexo con la embajada de Estados Unidos.

“En un viaje que realicé a Washington visité a Biglione y me expresó su interés en realizar un seminario en la Argentina. El objetivo era debatir la realidad nacional en términos políticos y económicos y evaluar las posibilidades a futuro”, contó Meis, que le ofreció la Legislatura como sede con una condición: que Ricardo López Murphy, elogiado por la derecha neoliberal, expusiera en el evento. Los restantes oradores tuvieron otro jurado. Por un lado, elaboró una lista Eloísa Casarini, asesora de Guinzburg, que propuso a través de un proyecto “disolver el Inadi”, donde tiene una causa por haber dicho “que los homosexuales son una minoría caprichosa”. Y, por el otro, hizo lo propio Nicolás Márquez, columnista mimado de diarios como La Nueva Provincia –propiedad de Vicente Massot, que también integró el club de expositores– y conservador blogger que, entre otras ideas, expresó que “Luis Patti ahora o Antonio Bussi, en su tiempo, son considerados de ‘derecha’ y he allí el meollo de su censura”, dejando a un lado que uno está siendo procesado y otro ya fue condenado, respectivamente, por crímenes de lesa humanidad.

El economista Agustín Monteverde, amigo de Cirino, resultó electo entre los ilustres y fue de los primeros oradores. Sin abandonar su tono apocalíptico, Monteverde dijo: “La única alternativa que muestra (Néstor) Kirchner en caso de perder las elecciones es el caos. Pero lo cierto es que aunque gane el kirchnerismo habrá más desocupación, con niveles de pobreza del 40 por ciento y una gran depresión. El kirchnerismo muestra la voracidad de un poder basado en el caos”. En concordancia, uno de los asistentes al congreso cuestionó al actual gobierno y propuso “hacerles juicio político a los K”.

Por su parte, Massot se ocupó del mapa político poselecciones en el panel siguiente. Y aunque pidió ser presentado como “doctor en Ciencias Políticas y titular del diario La Nueva Provincia”, su historial es aún más jugoso. Perteneciente a una familia vinculada a Emilio Massera durante la dictadura militar, se desempeñó como viceministro de Defensa de Carlos Menem y solicitó el ascenso de dos torturadores. Además, fue editor de la revista Cabildo, durante los ’70, reivindicó la trayectoria de Jaime Smart –el primer civil de alto rango procesado por crímenes de lesa humanidad– y es dueño de la empresa de seguridad Megatrans S.A., que posee la licitación para realizar el sistema de monitoreo a distancia mediante tobilleras magnéticas de los presos, una adjudicación cuestionada por organismos de derechos humanos que objetaron a Massot por ser “defensor de la dictadura”. En la Legislatura, el empresario utilizó la totalidad de sus veinte minutos para criticar al aparato del PJ y sentenció: “La lógica del peronismo muestra que el que pierde es un traidor y se lo acompaña al infierno”.

“Nuestra nueva Biblia debe ser el Manual del perfecto idiota latinoamericano (N. del R.: escrito, entre otros, por Álvaro Vargas Llosa)”, propuso en el panel periodístico Nicolás Márquez y despertó algunas risas en un público caracterizado por su avanzada edad. Marcos Aguinis, uno de los intelectuales más críticos del Gobierno, compartió la gracia y agregó: “Ya podríamos enviar al geriátrico Las venas abiertas de América latina”, el libro de Eduardo Galeano que días atrás el venezolano Hugo Chávez le obsequió al presidente norteamericano Barack Obama. Más serio estuvo el invitado obligado, Ricardo López Murphy. “Kirchner es un síntoma decadente y arrogante”, lanzó y continuó con sendas críticas a la propuesta de “candidaturas testimoniales”. En la misma línea, Guinzburg cuestionó a la oposición “por no enfrentar en forma unida al oficialismo”, pronosticó el regreso de las cuasimonedas –como los Patacones o Lecops–, y advirtió: “Si pierden, será peligroso porque sacarán a los D’Elía a la calle (...) O puede ser que (el Ejecutivo) siga con su heterodoxia, interviniendo en las empresas, queriendo más estatizaciones y persiguiendo a los opositores como lo está haciendo ahora”.

El cierre de la jornada del miércoles quedó a cargo del periodista José Benegas, columnista del blog nomeparece, desde donde en 2008 llamó a “empujar el juicio político a Cristina de Kirchner (...) para lograr su suspensión” y alcanzar el “orden constitucional”. Benegas aprovechó su espacio para desquitarse contra “el populismo de (Hugo) Chávez y de (Juan Domingo) Perón”, criticar al Che Guevara y subrayar que “el Estado no está para proveer felicidad”, en respuesta a las declaraciones de la candidata K, Nacha Guevara, quien expresó: “Ayudaré a construir un país más feliz”.

Al cierre de esta edición, los organizadores no descartaban que Julio Cobos participara del congreso. Invitado para la apertura, el vicepresidente pegó el faltazo aunque los presentes defendieron su estilo. El repertorio del jueves 30 se completó con la periodista Malú Kikuchi, amiga de la ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray y devota de George W. Bush, Domingo Cavallo y Bernardo Neustadt; y el director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas 1853, Gustavo Lazzari, quien en noviembre de 2004 publicó un artículo titulado: “Kirchner no es Stalin porque no quiere”. Distintos representantes de la derecha vernácula, pero el mismo espíritu: procesismo y liberalismo a ultranza.

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Thursday, April 23, 2009

Argentina: Coronel Larrabure, descanse usted en paz - por Luz Garcia Hamilton

Finalmente y por unanimidad, la Cámara Federal de la Nación le dio la razón al Doctor Arturo Larrabure afirmando que el horrendo asesinato de padre fue un crimen de lesa humanidad dando pie a que se inicie la investigación de la causa.

Este valiente fallo de la Cámara Federal llena de esperanzas a miles de argentinos que, desde la otra vereda, reclaman Justicia y piden que los asesinatos brutales de sus familiares víctimas de la subversión sean declarados delitos de lesa humanidad.

El viernes último los familiares de víctimas de la subversión y los millones de argentinos que reclaman que la Justicia sea independiente y que se diga la verdad, vieron una luz en el camino al enterarse que la Cámara Federal había hecho lugar al pedido de Arturo Larrabure quien por medio de su abogado Javier Vigo Leguizamón solicitó que se investigue el asesinato de su padre, quien murió luego de ser secuestrado, humillado y cruelmente torturado durante más de un año y se lo declare crimen de “Lesa humanidad”.

Arturo Larrabure es abogado y jamás tuvo sed de revancha. El hijo del Coronel tucumano siempre bregó por la pacificación del país y la reconciliación de los argentinos. Larrabure hijo, al igual que todos los familiares de víctimas de la subversión, aborrece la violencia en todas sus formas y condena cualquier tipo de tortura. Sin embargo Arturo Larrabure peleó siempre para que haya Justicia y para que sepa la verdad. Desde un escenario diferente al de su padre porque él es un civil, “luchó” para que en el país la verdadera historia salga a la luz y para que todas las víctimas de aquellos años, puedan ser recordadas con dignidad y con respeto.

El camino estuvo lleno de espinas sobre todo desde la llegada de los Kirchner al poder. Para el gobierno actual, que es el mismo que el que asumió en 2003 aunque tenga rostro de mujer, los llamados “jóvenes idealistas de los años 70? así como sus familiares - por quienes aclaro sentimos absoluto respeto- gozan de todo tipo de garantías y hasta son premiados con honores y cargos. Los otros, los que entonces integraron las FFAA así como todas las víctimas de la subversión y sus familias, son tratados como Kelppers en el caso en el que se los considere, o ignorados y humillados en la mayoría de las veces como si sus muertos queridos no fueran argentinos y no hubiesen sido víctimas del terror ó dado la vida por la Patria. La llegada de los Kirchner al poder volvió a dividir las aguas, a remover viejas y dolorosas heridas y sobre todo marcó un rumbo que jamás debió ser porque los argentinos debemos reconciliarnos y mirar hacia adelante para construir la paz.

Arturo Larrabure jamás bajó los brazos y siempre desde su discurso pacifista y bajo el vivo recuerdo de su padre que desde el cautiverio les escribía ”si te pegan en una mejilla pon la otra” o les enseñaba a no sentir odio ni rencor jamás, peleó para que la verdad salga a la luz y para que esos miles de jóvenes a quienes se les negó la verdadera historia puedan conocer lo que realmente pasó en nuestro país cuando irrumpió la guerrilla dejando en claro una y mil veces que de ninguna manera ni él ni quienes están con él, avalan ningún exceso ni ningún hecho de violencia.

Tuvo que peregrinar largos años por la Justicia y chocar contra un Gobierno de izquierda pero más que de izquierda porque poco importa la ideología, luchó contra la arbitrariedad, la prepotencia y la falta de objetividad para juzgar. Al igual que su Padre, el Coronel Larrabure, quien antes de ser ejecutado y con apenas 42 Kg se puso de pie, rezó y cantó el Himno Nacional argentino, jamás se doblegó y a paso firme consiguió que el crimen de su padre sea ahora investigado por ser considerado un delito de lesa humanidad a pesar de que el Procurador General de la Nación, Esteban Righi, ex ministro de Cámpora nada más y nada menos había instruido a todas las fiscalías federales del país por medio de una resolución, investigar crímenes cometidos por la subversión.

El esfuerzo de años, el dolor, la impotencia sufrida casi a diario durante más de tres décadas hoy parecen tener sentido ya que este fallo ejemplar de la Cámara Federal marcará un hito y ya durante el fin de semana muchos fiscales y jueces de todo el país se estarán preguntando si han sido justos o si no es hora de desempolvar expedientes para volver a analizar situaciones como por ejemplo ver si el atroz asesinato del Capitán Viola y de su pequeña hija de tres años acribillados cobardemente en Tucumán no deberían ser inmediatamente investigados como causas por lesa humanidad.

Es evidente que el poder de los Kirchner se desmorona a pasos agigantados y que al compás de la caída las Instituciones y sus hombres comienzan a funcionar de manera independiente y sin aceptar presiones o cuestionamientos.



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Tuesday, April 21, 2009

Argentina: El año que vivimos en peligro - por Gabriela Pousa

"Vamos a ir por todos" Guillermo Moreno dixit

Aunque no tengo muy presente la trama exacta, recuerdo ese titulo del film de Peter Weir, que en estos días, me vino a la mente como el reflejo cabal de lo que pasa. Todo y nada.

Si bien, aquí no hay margen para grandes guiones o crónicas magnas, aún quedan hechos aislados capaces de jaquear el sentido común de quién pretenda contar este presente donde la coherencia es la mayor de las carencias.

La polémica sobre el dengue o las penas para asesinos ya han superado hasta la ficción, y en concreto todo sigue sin hacerse. Es por ello que prefiero escapar a temas que no aportan más que al debate mediático pero no generan acción, ni han de generarla en tanto el gobierno siga, con la mano, tapando el sol.

Todos saben de las epidemias, de la inseguridad, de la inflación por más que la obsecuencia se empeñe en negar hasta lo evidente o insistan con el eufemismo de “sensación”.

Apostándonos en el circo proselitista, la pregunta más frecuente que se me hace hoy, apunta a desentrañar qué puede pasar en la Argentina. La amplitud de la respuesta es infinita. Sin embargo, intentar limitarla a una serie de posibilidades mínima no es imposible porque como reza el refrán: “todos los caminos conducen a Roma” .

En su aplicación local, cualquiera sea la ruta que se escoga para analizar este escenario pre electoral y extenderlo incluso al día después, deriva en un panorama sin grandes divergencias.

En una simplificación muy llana, puede decirse que las opciones son básicamente dos: la derrota de los Kirchner, o el “triunfo” de éstos, aunque necesariamente ese “triunfo” deba acarrear comillas para poder ajustarse mínimamente su definición a la que le asigna la Academia.

Siguiendo ese lineamiento, en el primero de los casos, la sociedad sentirá un soplido de aire fresco aunque no dure demasiado. Es decir, habrá evidenciado que el cambio es posible aunque sólo se trate de un incipiente primer paso. Desde luego que el exitismo característico de los argentinos - cabalmente reflejado en el paso de los DT por los clubs deportivos donde de dioses se convierten en diablos en apenas un par de partidos – llevará al festejo indiscriminado originado en el hartazgo que va colmando la paciencia como si se jugara con fuego en una estación de servicio.

En caso de una “victoria” oficialista (vuelva a tenerse en cuenta las comillas), circunscripta únicamente de la provincia de Buenos Aires, más específicamente del segundo y tercer cordón del conurbano, sobrevendrá una serie de interpretaciones maniqueas que harán que las noticias se trasmitan como si fueran capítulos aislados de series sin argumentación donde nadie termina sabiendo quién es protagonista y quién elenco, quién el bueno, y quién el asesino. Y menos aún qué se hace con el muerto. Igual, en menos de 24 horas todo lo visto y oido será materia de olvido.

En el mientras tanto habrá quienes traten de explicar lo que es harto sabido: el clientelismo, el aparato justicialista, la “caja”, el apriete, y hasta el fraude, aún cuando nunca se lo compruebe en la justicia como es debido. Pero no cabe duda que esos serán los temas de debate si quedara el conurbano en manos del kirchnerismo.

Planteados ambos escenarios, más que desentrañar cuál tiene mayor porcentaje de darse en el plano objetivo, lo trascendente es analizar las consecuencias que acarrean culminado el escrutinio. Porque lo que resulta más pavoroso no es el resultado sino que lo que sigue al mismo. Es decir, la segunda parte de este año que estamos viviendo en peligro. Y es que gane o pierda el kirchnerismo no cambia, lamentablemente, aquello con lo que deba convivir cotidianamente la gente.

Si el oficialismo pierde estaremos frente al más virulento efecto del “estilo K”: el resentimiento y la bronca en su máxima potencia. La furia del matrimonio presidencial no quedará reducida a una simple batahola en Olivos, o limpieza del gabinete donde se buscará endilgar la culpa de un fracaso que sólo tiene un nombre y apellido. La población en su conjunto sufrirá la ira oficial. Y perdido por perdido, Kirchner terminará arrasando lo que queda del país que ya ha saqueado.

Inútil e ingenuo es esperar autocrítica, reconocimiento a quien ha triunfado, abrir el juego, negociar para seguir gobernando, etc., etc. No son esas conductas características del oficialismo. Por el contrario, verán en la sociedad a un nuevo enemigo contra quién descargar la cólera de la derrota, aún cuando estén derrotados de ante mano. Sino, ¿qué explica esta seguidilla de manotazos de ahogados que se producen a diario creando candidatos virtuales, testimoniales y postergando las listas como si, de pronto, pudieran encontrar en sus filas alguna ‘maravilla’ que se les haya pasado inadvertida?

Pero la paradoja es que lo mismo ha de acontecer si logran “vencer” en esos bolsones marginales, necesitados de los planes sociales. Habrá que soportar y costear la fiesta que trasmitirán los canales televisivos, bastante adeptos a seguirles el juego, como si no pudieran dominar el miedo que les causa esta nueva amenaza de una Ley de Radiodifusión que, ¡vaya casualidad! surge justamente antes de los comicios.

Y desde luego veremos como descaradamente se nacionaliza la elección haciendo creer que una ventaja en el conurbano es una “victoria” magnánima que va desde Tierra del Fuego a la Quiaca.

Una vez acontecido ello, lo grave es que terminaremos exactamente igual que en el escenario descripto en el párrafo anterior donde la opción era la derrota K. Es decir, nos encontraremos con el matrimonio presidencial reafirmando el “estilo K”, creido que ha sido la mejor estrategia, y que no hay otro modo de manejar a la sociedad que con la mentira, el maltrato, el avasallamiento institucional, y esa concepción de política como sinónimo de guerra donde todos los que no son aliados son enemigos a derrotar paso a paso.

Envalentonados por la ceguera que puede provocar apenas un 0,1% a su favor en el conurbano, saldrán como suele decirse en la jerga popular “con los tapones de punta” a destruir a todos aquellos que se negaron a su juego electoral. Esta forma de echar a Santiago Montoya será apenas una sutileza frente a lo que vendrá.

El peligro de los K no termina, pues, el 28 de junio cuando se cierren las urnas y el pueblo se haya expedido con o sin libertad.

Ese es un debate que amerita un análisis aparte: ¿es la Argentina actual un territorio donde se vive con libertad? ¿Es este ir a votar en menos de 70 días la garantía de vivir en una democracia real? Si alguien se atreve a dar respuestas afirmativas está claro que nada puede cambiar en esta geografía. Si se asume que la realidad no vislumbra democracia genuina, ni libertad que no sea condicionada o condicional -y en seis años nada se ha hecho al respecto- tal vez debemos asumirnos cómplices, aunque no nos guste nada ese término.

Y no es que todo sea negro. Hay una luz de esperanza que se funda en la posibilidad de votar aunque tengamos que caer nuevamente en la elección de “lo menos malo” ofertado en el mercado electoral. Quizás haya algo bueno, pero está visto que no encuentra todavía el modo de ser exhibido sin interferencias que permitan descubrirlo.

Todo huele a mezquindad y ambición más que a patriotismo y servicio. Todo sabe a manoseo y chicanas, a desencuentros y plata, mucha, demasiada plata…

Si alguien esperaba un desenlace mejor para este panorama, le pido perdón. No falseo a la hora de tipear con sinceridad - no datos sueltos de ‘correveidiles’ o vendedores de información cuya fuente mejor no detallar – sino una visión profesional de lo que sucedió, sucede y en contrapartida puede suceder de acuerdo a los actores que van a representar el papel principal en esta próxima función.

Hasta el 2011 después se verá cómo vivir en peligro uno o dos años más…

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Thursday, April 9, 2009

Argentina: ¿Ignorancia, desidia o connivencia? - Malu Kikuchi

En la ciudad de Buenos Aires, hay 13 “villas”. Alrededor de 20 sacerdotes viven en ellas. Estos sacerdotes, llamados “villeros”, han dado a conocer un durísimo informe sobre la droga.

Dice el informe: “La droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir, sin ser prácticamente molestado. Habitualmente, ni la fuerza pública ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos (de la villa), que tienen veneno en sus manos”.

Continúan diciendo: “El problema no es la villa, es el narcotráfico”. “No hay que ser ingenuos: la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte”.

¿Cómo es posible que las autoridades ignoren, dejen hacer, toleren, que miles de jóvenes se pierdan en la droga, mientras se enriquecen unos pocos, se aterroriza a muchos y se mueren demasiados? Si es vox populi, ¿cómo es que no lo sabe el gobierno? Y si lo sabe, ¿por qué no actúa?

Hechos. Tomando al azar artículos de distintos medios, en distintas fechas, ha sido público y notorio el incremento del consumo de droga, a partir de 2002 y en particular, del paco.

Hechos. El 6/4/05, La Nación publicaba un editorial titulado, “Paco, una droga peligrosa”. El 13/11/05, Página 12 (lo llaman el Boletín Oficial) publicaba, “Las muertes del paco”. El 9/3/06, siempre Página 12, esta vez nota de tapa: “Mucha pasta, un viaje al mundo del paco” artículo firmado por Lucas Shaerer.

El 3/12/06, Infobae.com, “Cada vez más jóvenes salen a robar para comprar paco”, aclarando que 6 de cada 10 chicos que roban, lo hacen para consumir. El 1/11/07, Infobae.com, “El nuevo precio del paco”, firmado por Andrea Sambucetti. ¡Si hasta sabemos cuanto cuesta!

El 23/2/08, El New York Times publicó un artículo de Alexei Barrionuevo, titulado: “Cheap cocaine flood Argentina, devouring lifes”, o sea “cocaína barata inunda Argentina, devorando vidas”.

Todos y en todos lados, saben lo que ocurre en las villas porteñas, ¿el gobierno no sabe, no quiere saber, no sabe qué hacer, no le importa hacer, el tema lo supera o qué?

Hechos. El paco (PA de pasta, CO de cocaína), se hace con pasta base, es decir la basura que queda de la coca después de haberla convertido en clorhidrato de cocaína. Al paco también se le dice “basuco”, basura de cocaína, con reminiscencias del arma, bazuka, porque su efecto es igualmente letal.

Hechos. La definición de paco que da Wilkipedia es: droga callejera de bajo costo, elaborada a partir de los residuos de la cocaína, procesada con querosén y ácido sulfúrico.

Hechos. El paco afecta directamente la corteza pre frontal del cerebro, encargada de controlar la inhibición social o conducta humana, lo que explica la violencia de quienes la consumen (reporte médico).

Hechos. Lo consumen chicos de 10 años en adelante, aunque se conocen casos de chicos de menor edad, ya enviciados con el paco. A partir de los 6 meses de consumirlo puede producir muerte cerebral.

Hechos. “La relación entre el consumo de drogas y el delito aumenta cada día” (Daniel Gallo, La Nación, 4/4/09). En La Casa del Sur, ONG especializada en jóvenes adictos, los profesionales sostienen que en 2001 llegaban al 20% los chicos adictos con problemas delincuenciales, hoy, son el 80%.

Hechos. El consumo del paco creció desde 2001 en un 500%. El paco es hijo de la devaluación de 2002; al encarecer la cocaína, la pasta base la reemplazó. En 2002 costaba $1 la dosis, hoy cuesta entre $2 y $5. Se pueden consumir hasta 15 dosis diarias. Y luego, morir.

Hechos. Se fuma en pipas caseras, la adición es rápida y fulminante. Tiene 3 etapas dicen los expertos: locura, fisura, amargura, y el inevitable final, la muerte. Se sabe que hay más de 250 cocinas de paco en las villas.

Hechos. El informe de la ONU sobre consumo de drogas en América, marzo 2008, dice que Argentina es el país donde ha crecido más el consumo de cocaína en el continente, y detrás de EEUU, es el 2º consumidor de marihuana de América.

Hechos. También en marzo 2008, en Ginebra, foro de ONU, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, habló de presentar un proyecto para despenalizar la tenencia de droga de uso personal. El proyecto ya fue presentado. También la Corte Suprema de Justicia de la Nación, declaró la libertad de plantar marihuana para uso personal.

Hechos. Argentina cuenta con una Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico; la mantienen los ciudadanos con sus impuestos.

Hechos. De la Secretaría depende la OAD, Observatorio Argentino de Drogas, auspiciado por: SEDRONAR, Presidencia de la Nación, Ministerio de Salud, CICAD (Comisión Interamericana para el control del Abuso de Drogas), UNODOC (United Nations Office on Drugs and Crime).

¿Qué hacen todos estos organismos mientras los chicos se drogan, matan y se matan con el paco? ¿Y qué hacen al respecto el Ministerio del Interior y el de Justicia y el de Salud y la Presidencia de la Nación y las fuerzas de seguridad?

El 23/5/06, el diario O Globo, Brasil, publicó la entrevista que el periodista Roberto Cabrini le hiciera a Marcos Camacho, alias Carlo Marcola, capo narco del PCC, Primer Comando Capital, desde una cárcel de máxima seguridad en las afueras de San Pablo.

La entrevista es escalofriante y revela verdades que la sociedad no quiere ver, pero que los gobiernos deben ver y solucionar.

Dice Marcola: “No hay más proletarios o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivándose en la llama, educándose en el absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo alienígena escondido en los márgenes de las ciudades.” “¡Estamos todos en el infierno!”

En Argentina, si las autoridades ignoran el horror de lo que sucede en las “villas” y viven un país irreal, no tienen la idoneidad imprescindible para gobernar.

Si las autoridades conocen lo que pasa y no actúan por desidia, no cumplen con su deber de funcionarios públicos, y no deben gobernar.

Si las autoridades saben lo que ocurre y lo toleran, violan las leyes. Es ese caso, el Congreso Nacional tiene motivos para iniciar un juicio político (artículos 53 y 59 Constitución Nacional) a los funcionarios supuestamente responsables. Si se probara la connivencia de alguno de ellos o de varios, con lo que sucede en las villas, el tema debe pasar a la Justicia Penal.

Ignorancia, desidia o connivencia, no importa. Del infierno, hay que salir. El 28 de junio, de Usted depende.

*Connivencia: “disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven”. Diccionario de la Real Academia Española.

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Argentina: Yo, el yuyito - por Roberto Cachanosky

La soberbia del matrimonio presidencial destruyó la actividad económica, paralizó la inversión y destrozó las ilusiones de millones de familias argentinas.

Cuando la presidente Cristina Fernández de Kirchner tuvo la mala idea de referirse a la soja como el “yuyito” y su marido la peor idea de enfrentarse a muerte con el campo, ambos cometieron el error de su vida. Un error que no sólo los destruyó políticamente, sino que, además, llevó la economía a la parálisis que hoy estamos viendo. Tal vez, si hubiesen leído un pequeño texto escrito por Leonard Reed 50 años atrás y titulado “Yo, el lápiz” hubieran advertido que el camino que tomaban los conduciría al fracaso.

En ese famoso ensayo, Leonard Reed explica todo el complejo sistema económico que tiene que funcionar para fabricar un simple lápiz de grafito. En principio, alguien tiene que dedicarse a la forestación para producir la madera que se utilizará para fabricar el lápiz. Otro tendrá que elaborar las máquinas y herramientas para talar los árboles. Un tercero tendrá que generar los insumos para crear esas máquinas y herramientas: acero, caucho para los neumáticos y plástico, entre otros. Alguien deberá invertir en cemento para construir las rutas que permitan transportar, primero, la materia prima y, luego, el producto terminado. También alguien deberá invertir para extraer el grafito. Para ello, tendrá que contratar mano de obra, instalar una fábrica y comprar equipos y herramientas. Otro deberá estar dispuesto a asignar capital para fabricar la pintura para terminar el lápiz. Nuevamente, fabricar la pintura exigirá contratar mano de obra, comprar productos químicos, transportarlos, empacarlos, comercializarlos y distribuirlos.

En síntesis, Reed demuestra que la producción de un simple lápiz de grafito requiere de infinidad de tareas, decisiones de inversión y creación de puestos de trabajo que nadie coordina. Simplemente, la gente va tomando decisiones en base a los precios que se pagan en el mercado por cada uno de los insumos necesarios para producir el lápiz y lleva adelante su tarea. En libertad y sin que ningún mandamás le esté pegando con un látigo para que produzca como si fuera un esclavo.

El mensaje de Leonard Reed en ese pequeño ensayo consistió en mostrar cuán complejo es el sistema de asignación de recursos. Al mismo tiempo, demostró cómo la capacidad de innovación y la libertad económica permiten ir compaginando todas las tareas hasta producir un simple lápiz de grafito, compaginación que ninguna mente humana podría, por sí sola, llevar a cabo, ni siquiera con la ayuda de la computadora más potente que pudiera existir.

Sin tener en cuenta estas enseñanzas, la soberbia de Néstor Kirchner lo llevó a creer que su subordinado Guillermo Moreno podía, por medio de la fuerza bruta, asignar los recursos productivos de acuerdo al capricho de su patrón. Fue así que, en lo que hace al sector agropecuario en particular, lo primero que hicieron fue meterse con la producción y comercialización de carne. Consiguieron destruir la industria ganadera y, con ella, a una serie de actividades ligadas a la misma, lo que generó desocupación. A continuación, destrozaron la industria láctea y la producción de trigo. Vemos ahora que, de acuerdo a estimaciones privadas, la Argentina –el país de las vacas y el trigo– podría llegar sembrar menos trigo que 100 años atrás.

Curiosas las vueltas de la vida: mientras la presidente repite sin parar que gracias a su marido y a ella la Argentina creció, en los últimos 6 años, como nunca había crecido en los últimos dos siglos (si sigue así va a remontarse al descubrimiento de América), la realidad indica que por culpa de los Kirchner la producción nacional de trigo bajó a los niveles de principios del siglo XX y el país perdió el liderazgo en la exportación de carne vacuna en manos de Brasil y Uruguay. Dicho en otras palabras, si Néstor hubiese gobernado alguna nación árabe productora de petróleo, seguro que fundía dicha actividad y, obviamente, también al país.

Ante tanta soberbia en la pretensión del conocimiento de qué hay que producir, a qué precios hay que vender los productos y de qué calidad hay que producirlos, Néstor consiguió que los productores fueran desplazando su producción hacia la soja. La actividad ganadera, láctea, trigo y girasol dejaron de ser negocio porque Néstor así lo decidió con su intervencionismo.

Claro, la recomendación lógica frente a tanto populismo era producir algo que no tuviera que ver con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Es decir, producir algo que si aumentaba de precios no le molestara a Néstor porque no afectaba el IPC dibujado del INDEC.

Pero resulta que su ambición por la caja también lo llevó a meterse con el “yuyito” y la mandó a Cristina a demonizarlo. La 125, la negativa a bajar la retención a las exportaciones del yuyito, la farsa de federalismo de coparticipar el 30% de lo que se recaude por derechos de exportación del yuyito, todo conspira contra su producción y comercialización.

¿Qué consiguieron con todo esto? Paralizar la economía, perder recaudación, caja y poder político. Al atacar al sector agropecuario frenaron la demanda de fertilizantes y la compra de maquinarias. ¿Cuántos puestos de trabajo se han perdido, no solo en el sector agropecuario, sino en otras industrias? El productor no compra maquinaria agrícola. El fabricante de maquinaria agrícola no sabe qué hacer con sus empleados y operarios. No compra insumos para producir, lo cual afecta a otras industrias y sus puestos de trabajo. El productor, ante las pérdidas que le producen Néstor, deja de comprar autos. El concesionario de autos vende menos y despide personal. Cierran los locales de las concesionarias y el dueño que le alquilaba el local se queda sin ingresos, con lo cual disminuye su consumo afectando los comercios que antes le vendían algo al dueño del local.

Como los concesionarios venden menos autos, las fábricas automotrices producen la mitad o menos de lo que producían el año pasado. Les sobran empleados y, en cualquier momento, comienzan los despidos. Sus empleados ya no reciben ingresos por horas extras y, por lo tanto, tienen menor capacidad de demanda.

Al producirse menos autos, se demanda menos acero. Las fábricas de acero están frenadas, con riesgos de pérdidas de trabajo en el sector. Como producen menos acero, demandan menos materias primas. Al comprar menos materias primas se contratan menos fletes, con lo cual, las empresas transportistas tienen menos trabajos. Lo que, a su vez, los lleva a no renovar sus unidades. Compran menos camiones.

El ataque al yuyito y al campo también redujo en 1.000.000 de viajes menos el transporte de granos. Los camioneros tienen menos trabajo. Al tener menos trabajo consumen menos. Compran menos ropa, calzado, salidas a comer afuera, etc.

Los fabricantes de neumáticos ven que, al fabricarse menos autos y camiones, tienen menos trabajo. Nuevamente, sobra gente en el sector.

En los pueblos, la tienda de electrodomésticos vende cada vez menos. El carpintero, el pintor y el albañil no tienen trabajo porque el productor frenó toda mejora en sus campos y la gente que vive en los pueblos no tiene suficientes ingresos para encargarles trabajos.

El gerente de la sucursal bancaria del pueblo observa que cada hay menos trabajo porque la gente no hace operaciones. Así, el sistema financiero se reduce a simples transacciones: se pagan la luz, el gas y algunas otras cuentas. ¿Para qué necesita el banco un empleado que venda créditos si no hay quienes lo demanden? ¿Para qué precisa un analista de créditos si no hay a quién prestarle, ni qué prestarle? El resultado: menos puestos laborales en los bancos.

Los dueños del bar, del restaurante y del hotel ven con tristeza cómo hay cada vez menos trabajo porque la gente del pueblo no tiene la plata (ni las ganas) para salir a comer y cada vez hay menos viajantes que llegan a los pueblos para alojarse allí. ¿Qué van a venderles a los productores los comerciantes de programas de computación, fertilizantes y demás insumos si nadie quiere ni puede comprar nada? ¿Para qué hacer kilómetros de ruta de pueblo en pueblo para intentar vender nuevos insumos si no hay demanda gracias a Néstor?

En toda esta locura de paralización económica generada por el matrimonio Kirchner, hay un dato que no es menor. Decía antes que, en un momento, convenía producir cualquier cosa que no influyera en el IPC para que Moreno, por orden de su superior Néstor, no se metiera en el negocio. La soja era el refugio ideal porque prácticamente no se consume internamente. Sin embargo, ¿cuál fue el mensaje que envío Néstor al expoliar a los productores de soja y librar una batalla personal por el tema? El mensaje fue para toda la sociedad y consistió en lo siguiente: “Estamos tan hambrientos de plata que cualquiera que tenga utilidades será objeto de nuestro voracidad”.

El resultado es que, luego de ver lo que hicieron con el yuyito, nadie quiere invertir un peso en un país gobernado por un autócrata que se cree que él sabe mejor que cada uno de nosotros qué hay que producir, cómo hay que producirlo y comercializarlo y cuánto tiene que ganar cada uno. Su comportamiento destruyó actividades económicas enteras, destrozó los puestos de trabajo, hizo aumentar la pobreza y la indigencia y destruyó algo que no es económicamente mensurable: las ilusiones de millones de familias que soñaban mejorar gracias a su esfuerzo personal.

A la luz de las barbaridades que ha hecho Kirchner, el famoso ensayo de Leonard Reed, redactado 50 años atrás para explicar cómo la producción de un simple lápiz genera una serie de actividades que mueven el conjunto de la economía sin necesidad de que ningún burócrata intervenga, hoy podría ser reescrito titulándolo: “Yo, el yuyito. Cómo Néstor dinamitó la economía argentina”.

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Friday, April 3, 2009

Argentina: "La unica politica es la del soborno" dice Marcos Aguinis - por Carmen Maria Ramos

En su nuevo libro, ¡Pobre Patria mía!, el ensayista analiza con preocupación el presente político de la Argentina.

"Lo que quiero escribir es tan fuerte y tan claro que debo escupirlo. Me acosa la furia y quisiera estar sereno."

Hay indignación en Marcos Aguinis y se nota desde la primera línea de ¡Pobre Patria mía! , título con que apela al lamento final de Manuel Belgrano para expresar la congoja que le produce al autor este presente difícil e incierto de una Argentina que duele, entristece, lastima.

Con estilo ágil, eléctrico y visceral, que el propio autor identifica con el panfleto, el ensayista y psicoanalista admite que escribe desde la bronca, una bronca que se ha vuelto generalizada y casi permanente. "Debemos hacer algo, porque la Argentina merece otro destino", reclama.

Y dispara fuertes críticas al Gobierno. Dice que "la única política de Estado que funciona es la del soborno" y que "si existieran seguridad jurídica y respeto por la propiedad la crisis económica mundial habría sido una oportunidad brillante para la Argentina".

Aguinis es autor de otros títulos también dedicados a nuestro particular devenir, como El atroz encanto de ser argentinos (I y II) y Un país de novela. Su último libro, sostiene en una entrevista con LA NACION, es el resultado del coraje de atreverse a ver la dolorosa verdad de un acelerado deterioro que se profundizó en 2008. Se muestra, así, convencido de que "los Kirchner se encaminan a un Waterloo".

-Hasta marzo de 2008, cuando se inicia el conflicto con el campo, muchos creyeron que la Argentina estaba bien encaminada. ¿Por qué todo se descompuso de manera tan abrupta?

-Hace mucho tiempo que el país cambió sus tres pilares de oro -la cultura del trabajo, del esfuerzo y la decencia- por la mendicidad, el facilismo y la corrupción. Veníamos arrastrando una creciente ola de enfrentamientos estériles, inseguridad jurídica, deterioro de las instituciones, decadencia educativa, ausencia de políticas de Estado y el dramático déficit de una mirada estratégica sobre hacia dónde encaminar a la Argentina en los próximos años. En medio de esto estalla la guerra Gobierno-campo y encuentra a la sociedad conducida por quienes no entienden que la inclusión social y equidad en la distribución del ingreso no se alcanzarán ni por asomo con intereses mezquinos, demagogia e inercia social cómplice.

-¿A qué atribuye la imposibilidad de encontrar salidas superadoras?

-La democracia argentina se ha convertido en un autocracia gobernada por una sola persona que, para colmo, no conoce lo que significa la productividad, ya que toda su vida y su flamante fortuna personal estuvieron ligadas a la especulación financiera. Bloquear la productividad del campo significa la ruina de todos los actores ligados al sector. Es algo criminal, y todo porque los Kirchner quieren sacarle al campo para distribuirlo según sus conveniencias electorales. Lo perverso de un régimen como el que tenemos ahora es que necesita de la pobreza y la ignorancia para perpetuarse.

-¿Esto no lo comprenden los legisladores que se alinean automáticamente con el Gobierno?

-Aquí la única política de Estado que funciona es la del soborno. El dinero de todos es usado para favorecer el poder de la autocracia. El autócrata que nos gobierna tiene la psicología del tirano. Generalmente los tiranos no sólo generan enormes prejuicios, sino que terminan autodestruyéndose. Sólo así podemos entender que Kirchner se deje llevar por un capricho enceguecedor que le impide encontrar soluciones inteligentes, viables. En ninguna democracia el oficialismo ha dejado nunca de conversar y de escuchar a la oposición.

-¿Cree que ello es factible?

-El problema es que Kirchner padece de una suerte de esclerosis psicológica que lo aísla del mundo. En cuanto a Cristina, nos vendió una imagen falsa, de independencia, de capacidad, de vuelo propio. Pero no existe tal cosa. Es totalmente dependiente del marido y está atacada de anuncitis. Miente sin pudor al anunciar cosas que nunca se concretarán, como fue el caso de los hospitales y tantos otros. Sus desplantes son mezcla de soberbia, ignorancia y elementos histeroides que explican su obsesión por la apariencia y por sobreactuar sus dificultades de género. Nos hace quedar pésimo y su imagen en caída arrastra a todos los argentinos. Lo digo con total convencimiento: yo creo que los Kirchner se encaminan a un Waterloo.

-Los dirigentes surgen de la sociedad y el problema viene de arrastre. ¿Hasta dónde remontaría los orígenes de la decadencia?

-Durante muchos años la Argentina se fue infectando de populismo, de colectivismo, de pseudoprogresismo, y dejó de lado el sabio rumbo que había establecido la Constitución de 1853/60. Esa Constitución se juró cuando la Argentina era el país más desértico y miserable de toda América latina y en 50 años nos convirtió en el país más alfabetizado y culto de América latina.

-Pero después sobrevino la revolución de 1930.

-Antes del golpe de 1930 -todo golpe tiene un período de incubación- empezó el deterioro, influido por ideas estatizantes, colectivistas y finalmente totalitarias. El camino ascendente y democrático que la Argentina había empezado gracias al Acuerdo de San Nicolás y la Constitución se obstruyó hacia fines de la década de 1920. El golpe de 1930 fue la profanación extrema de la ley. Luego siguieron otros, cada vez más insolentes, y una profanación institucional incesante. Eso derivó en una confusión ideológica que hizo que la gente no supiera hacia dónde orientarse ni a quién apoyar.

-¿Cómo se sale de esto?

-Con una larga batalla en el campo de las ideas. Mi esperanza se orienta hacia los beneficios de las paradojas. Los grandes males que este matrimonio le está infligiendo al país pueden paradójicamente generar un consenso general de que debemos unirnos en pos de algunos puntos clave: calidad institucional, independencia de los poderes, políticas educativas y sanitarias, de defensa y de seguridad.

-¿Eso es posible?

-Ojalá pudiera firmarse un nuevo Acuerdo de San Nicolás, una suerte de pacto de honor para cumplir un consenso legislativo en temas de fondo para los dos años que faltan hasta 2011. En las próximas elecciones tenemos que apuntar a conseguir un congreso nuevo, independiente, lúcido, comprometido a restablecer la calidad institucional y efectuar los controles que una auténtica democracia debe ejercer sobre el Poder Ejecutivo. La Presidenta debe seguir hasta 2011 bajo estas nuevas condiciones, que, incluso, la ayudarían a gobernar mejor.

El personaje: MARCOS AGUINIS
Novelista y ensayista
Profesión: médico y escritor.
Edad: 74 años
Nacido en: Córdoba

Por su novela La cruz invertida ganó en 1970 el Premio Planeta de España. Aguinis es uno de los principales best sellers de la Argentina. Sus obras más importantes son Un país de novela , Refugiados. Crónica de un palestino , Elogio de la culpa , La gesta del marrano y El atroz encanto de ser argentinos , entre otras.

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Saturday, March 28, 2009

Argentina: ¿Que puede pasar en los proximos meses? - por Enrique Guillermo Avogadro

El jueves pasado, con la aprobación del Senado, la discusión acerca de la fecha de las elecciones legislativas de mitad de mandato presidencial ha dejado de existir. Argentina votará el 28 de junio, como quiso don Néstor.

Sin embargo, algunos hechos sucedidos en los momentos inmediatamente anteriores a la sesión de la Cámara alta pueden darnos serios indicios acerca de qué puede pasar en Argentina antes y después del acto electoral.
En un país que, en un pasado reciente, vio como se compraban senadores y se obtenía la sanción de leyes que el Poder Ejecutivo requería, no dejó de llamar la atención tanto el cambio de postura de los representantes de las provincias de Tierra del Fuego (Martínez y Díaz) y Catamarca (Saadi), cuanto la simultánea ausencia de quienes habían comprometido su voto en contra. El resultado de todo eso fue que el bloque del Gobierno obtuviera 40 votos, y la oposición 26, superando proporcionalmente a la mayoría obtenida en Diputados.

Pero, como digo, el tema ha precluido. En cambio, lo que sigue vigente es la actitud de don Néstor y de su vocera, de permanente confrontación y agravio a quienes no quieren someterse, mansamente, a su idea de pensamiento único.

Y así llegamos a la preocupación que me lleva a escribir esta nota.

¿Qué puede suceder en Argentina hasta el 28 de junio, ese día, y los días que seguirán hasta el 10 de diciembre de 2011?

En lo inmediato, es decir, en los tres meses que faltan para las elecciones, podemos apostar a que don Néstor, cada día más, profundizará las ya graves heridas que ha recibido, de su mano, el tejido social del país.

Dada su mentalidad, continuará azuzando el conflicto con el campo, con los medios periodísticos y, casi con seguridad, con la Iglesia. De resultarle posible, es muy probable que lleve a la Argentina a una conflagración.

¿Y esto por qué? Muy simple. Don Néstor, al cual uno puede calificar casi de todas las maneras, no es idiota. Sabe, como el resto de nosotros, que enfrentará en las urnas –si el proceso es limpio y transparente- una derrota épica que, cuando se plasme en la pérdida de las mayorías legislativas, lo haría perder la guerra, el patrimonio y, seguramente, la libertad.

Que este señor carece de los más mínimos límites y escrúpulos, ya nos consta a todos, locales y extranjeros, que lo reflejan diariamente en la prensa internacional. Creo, sin embargo, que esta vez está dispuesto a superarse a sí mismo.

Hace tiempo, concretamente en 2006, escribí un artículo –que puede leerse en mi blog- al que titulé “Lo inexplicable …”. Gestado a raíz de la demencial prohibición de exportar carne, la nota concluía llamando la atención de la población, ya que –pronosticaba- a don Néstor no lo sacaríamos a cacerolazos, a golpes de carritos de supermercado, ni siquiera con votos.

Hoy, estimo, ya toda la sociedad no kirchnerista se ha convencido de ello, especialmente por la desnuda y descarnada negativa a tratar el tema de la boleta única, que permitiría impedir –o, al menos, morigerar mucho- el fraude que intentará el oficialismo en las urnas.

Otro factor agravante del cuadro, es la deserción y la licuación que está sufriendo el frente armado –en verdad, amontonado- por don Néstor. Como se sabe, “el peronismo te acompaña hasta la puerta del cementerio, pero no se entierra con vos”.

La gran incógnita está centrada, desde ese ángulo, en la cantidad de sapos que tanto los muchachos de la CGT y los “barones” del Conurbano cuanto los piqueteros leales estén dispuestos a tragar.

¿Qué sucederá cuando Moyano exija el pago de su lealtad con lugares en las listas de Kirchner? ¿Qué harán los intendentes para no perder las mayorías en sus respectivos consejos deliberantes? ¿Podrán armarse listas que contengan juntos a los Moyano, a los Viviani, a los Ishii, a los Curto, a los Pereyra, a los Pérsico, a los D’Elía, etc.?

En medio de esta crisis, internacional pero también anterior y local, ¿de dónde saldrá el dinero para el clientelismo, más para las obras públicas, más para la “coparticipación” de las retenciones a la soja, más para los auxilios a las provincias quebradas por la política oficial? La sumatoria es, en este caso y en este momento, de resultado imposible.

Kirchner puede ir todos los días que faltan hasta el 28 de junio a recorrer partido por partido del Conurbano prometiendo viviendas, pavimentos y cloacas, y devolver atenciones recibiendo a esos pseudo-caciques en el quincho de Olivos, pero lo que no puede hacer –básicamente, sería como resolver la cuadratura del círculo- es cumplir todas sus promesas.

Y esto lo saben tanto los intendentes como los votantes que, desde la última elección, han visto innumerables carteles de anuncio de obras nacionales oxidándose, sin que apareciera en el lugar ni un obrero ni una máquina.

Resulta obvio que la miseria a la que ha sido llevada gran parte de la población del Conurbano por las políticas oficiales -puestas en marcha por don Néstor desde 2007- hace q ue esos votantes sean presa fácil de quienes están dispuestos a comprar sus votos por sandwichs, por gaseosas, por vino, por colchones, por electrodomésticos o por ‘planes’.

Por eso, es obligación de toda la oposición, en realidad de todos los ciudadanos, asumir la tarea de fiscalizar el acto electoral, aún en las zonas más inhóspitas del segundo y del tercer cordón, para evitar que, con los votos, roben otra vez el futuro del país.

Obviamente, el Gobierno puede ganar estas elecciones (alta improbabilidad, salvo un fraude masivo) o perderlas (altísima probabilidad). Veamos, entonces, qué podría pasar en uno u otro escenario.

En primer lugar, corresponde resaltar que, por tratarse de legislativas, el triunfo real o la derrota efectiva del kirchnerismo se deberán medir de una sola manera: la conservación o la pérdida de las mayorías en ambas cámaras del Congreso. Don Néstor, naturalmente y cualquiera sea el resultado, intentará “vender” una victoria, pero ya resultará intrascendente.

En segundo término, también resulta menester señalar que los diputados y senadores que resulten elegidos recién jurarán sus cargos el 10 de diciembre, casi 6 meses después y, si el oficialismo hubiera perdido las mayorías en cuestión, puedo asegurar que no convocará a sesiones extraordinarias al Congreso, por lo cual sólo asumirán sus cargos el 1° de marzo de 2010, o sea, diez meses después de estas elecciones tan anticipadas.

Hasta esas fechas, el Gobierno seguirá disponiendo, al menos en teoría, de esas mayorías automáticas, que tantas satisfacciones les han dado (salvo en la discusión por la Resolución 125).

¿Qué disparate estarán dispuestos a votar los legisladores cuyos mandatos se cumplirán el 10 de diciembre? ¿Estarán dispuestos a arriesgar todo para satisfacer a un perdedor que, además, se quedó pobre (no a título personal, obviamente)? ¿Asumirán el riesgo de que los juzguen por sus actos, seguramente violatorios de la Constitución Nacional, como es el caso de los “superpoderes”? Grandes incógnitas, ¿no?

Por lo que no resulta dudoso, y es absolutamente probable, es que, para entonces, la fuerza del tsunami económico-financiero haya llegado con fuerza, provocando una ola inédita de despidos, sin red de seguridad de ningún tipo para quienes terminen en la calle, con todo el conflicto social real que eso puede traer aparejado.

Y esto, que también sabe don Néstor, fue el factor principal que lo llevó a disponer el adelantamiento de las elecciones.

Entonces, y volviendo atrás, lo real es que don Néstor y su vocera podrán continuar disponiendo de los destinos del país, y de su economía, hasta –como mínimo- el 1° de marzo del año próximo.

En la medida en que Argentina carece hoy de cualquier herramienta financiero-monetaria apta para enfrentar la crisis –por ejemplo, como hizo Luiz Inácio Lula da Silva, que ayer sacó de la galera un plan para construir un millón de viviendas populares y cuenta con los recursos para llevarlo adelante- y tiene vedado el acceso a los escasos mercados de crédito internacional que hoy subsisten, sólo les cabrá recurrir al odiado FMI.

Para ello, están preparando el discurso, especialmente hoy, cuando Cristina planea reunirse con don Biden, el Vicepresidente de Obama, para encontrarse con éste en abril, para “explicarles qué hemos hecho los argentinos, desde 2003, para estar tan enteros y tan preparados frente a la crisis que nos llega de afuera”. (¡Gracias a Dios tenemos a don Néstor, un precursor!)

Ya el aparato oficial de propaganda –verdaderamente, digno de Goebbels- se ocupará de explicar a la gilada que vamos a poder pedirle dinero al FMI porque éste habrá cambiado, y no porque vayamos ‘con el caballo cansado’.

Pero el real problema se presentará, para don Néstor y su vocera, cuando los diputados y senadores electos dentro de 90 días asuman efectivamente sus cargos y, con los salientes, se vayan las mayorías automáticas.

Y eso se producirá indefectiblemente, porque don Néstor, como ha demostrado desde sus lejanos días de Intendente de Río Gallegos, es incapaz de negociar con la oposición, o de dialogar con la prensa. No lo ha hecho hasta ahora: desde que asumió como Presidente, el 25 de mayo de 2003, no hizo una sola reunión de Gabinete, ni una sola conferencia de prensa, limitándose a lanzar sobre los que piensan distintos epítetos y agravios de toda índole.

Y también contribuirá, esencialmente, al conflicto la certeza de que, con la pérdida de las mayorías, desaparecerán de sus manos resortes tales como el manejo arbitrario del Consejo de la Magistratura, de los organismos de control, de la economía, de los fondos provenientes de impuestos no coparticipables, del Indec y del terror.

Habrá llegado, para él, para su vocera, sus funcionarios –que los odian- y sus cómplices en el saqueo, el momento de rendir cuentas ante jueces que habrán recuperado el coraje, ante una ciudadanía harta y asqueada, Seguramente, como dije, perderán entonces sus bienes y su libertad. ¿Qué no estará dispuesto a hacer para evitarlo?

Tengo esperanzas en el futuro post-kirchnerismo. Y tengo confianza porque creo que todos, especialmente los líderes de la oposición, han aprendido al menos que es lo que no se puede hacer. Y porque Argentina, con respeto de las instituciones y con seguridad jurídica, es uno de los países mejor dotados para salir velozmente de la crisis, ya que el mundo, que entró en ella con hambre, saldrá al final con el mismo o más hambre, y nosotros podemos contribuir a quitarlo.

Por ello, como ya dije, que lo que tenga que pasar lo haga rápido.

* Enrique Guillermo Avogadro es abogado.

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Friday, March 27, 2009

Argentina: La coparticipacion de la violencia - por Gabriela Pousa

Una vez más, los Kirchner dan otra vuelta de tuerca, y al avance del campo en el Congreso Nacional, le hacen un jaque mate. Sin embargo, esta nueva provocación a los ruralistas, le da un protagonismo decisivo a otro sector: la ciudadanía.

Esta vez, las elecciones cambian 180 grados sin que importe demasiado si se harán en Junio o en Octubre. Si hasta ahora se creía que habría un plebiscito del “proyecto” kirchnerista, con esta renovada afrenta que implica hacer coparticipable las retenciones, lo que habrá será un plebiscito que defina qué clase de sociedad es la argentina.

Las burlas han sido demasiadas, han abusado -más que cualquier otro gobierno- de los decretos de necesidad y urgencia (DNU) y han mentido sistemáticamente hasta enredarse a sí mismos con esa suerte de hilo de falsa Ariadna. Ahora, en vez de conducirse a la salida del laberinto se han adentrado hasta paralizarse en la ignominia.

En esa soledad de bizarrías, el matrimonio presidencial apela a artilugios maquiavélicos, y al mismo tiempo, conspira contra su propia fuerza. La debilidad que los mantiene en el escenario político se asemeja a una superficie de arenas movedizas. ¿Cuánto puede resistirse sobre la misma?

Volviendo a la anterior premisa, la ciudadanía entra a escena como protagonista. No por las marchas y reclamos que organiza, no por las quejas a puertas cerradas, ni siquiera por esa posibilidad que se le otorga -casi como una dádiva, en lugar de un derecho en el seno de cualquier democracia- a sufragar y elegir; pese a que no encuentre en el mercado de la dirigencia aquello que demanda con insistencia.

Se irá a las urnas en fecha arbitraria ya no para determinar si los Kirchner han obrado con pericia o si no hay nada que “enamore” en la política.

A esta altura de las circunstancias, se irá a las urnas a plebiscitar si los ciudadanos han aprendido o no a lo largo de los años. En el cuarto oscuro definirán si el rol de inmaduro perpetuo le viene a pie juntillas, si acaso hay un afán de mártir autoproclamado en su modo de concebir la vida, o si por el contrario, hay un paso adelante para salir de tan larga porfía.

Un triunfo oficialista aunque sea en ese bastión tan manoseado pero, simultanea y paradójicamente, tan deseado como es el conurbano bonaerense arrojará luz sobre la idiosincrasia argentina. Pondrá en evidencia si el clientelismo puede más que la decencia. Y no se trata de justificar con la miseria. Hay personas de una dignidad exquisita en medio de carencias infinitas.

Pretender justificar la delincuencia, la ignorancia o la compulsión al “voto cadena” porque se adolece de lo esencial, y las necesidades básicas están insatisfechas, es menospreciar la pobreza.

Ser pobre no es una enfermedad. Es -o debiera ser-, una condición coyuntural. Ahora bien, si a esa pobreza no se la sabe leer como una creación permanente del poder para asirse de ella cual si fuera su presa, entonces seguiremos escuchando que hay delincuencia e inseguridad ‘por obra y gracia’ de las villas miseria. Una falacia más y van…

Esa prédica lejos de justificar, segrega. Sin duda, la droga hace mella en esa franja social con desgarradoras consecuencias, pero de allí a generalizar o a estigmatizar aduciendo que los pobres son los únicos que delinquen en la sociedad es cooperar a que la delincuencia siga expandiéndose sin miras de retroceder un ápice siquiera.

Hay tanta honradez en la carencia como pueda haberla en la riqueza. Y cualquiera podrá hacer un repaso interno de su agenda para verificar que hay avaricia que deriva muchas veces en una seguidilla de violencia.

Violencia en diferentes manifestaciones que proviene de aquellos que más tienen aunque cause sorpresa. Porque a veces la abundancia ciega. La acumulación tapa el ángulo de visión y quita perspectiva, dibuja una realidad de microclima.

No es novedad, aunque sea fácil silenciar, que en los colegios más caros de la ciudad surgen, mcuhas veces, casos de violencia manifiesta e incluso de delincuencia que nada tienen que “envidiar” a los que se suceden en ámbitos donde la moneda corriente es la marginalidad. La educación ciertamente es esencial, pero más aún lo es la formación personal; y ésta no requiere recursos materiales en abundancia para obtenerla.

En barrios marginales hay ejemplos de dignidad que no se los encuentra fácilmente en muchos barrios privados o en los centros urbanos más desarrollados. Los roles no están tan manoseados, el padre es padre, y el hijo sabe que le debe obediencia sin que esto implique servidumbre. Muchas veces, en esos ámbitos, la familia se vive con mayor losanía. No hay nada que distraiga: en la mesa familiar no se habla de cuánto sale mantener dos o tres autos en la cochera, ni del aumento de la cuota del club social o del gimnasio donde lo que prima es la masa muscular al ejercicio intelectual o a la humanidad (y esto no implica que ambas cosas deban ser contrapuestas)

Los extremos son malos. La obsesión y el otorgar valor a lo que se observa a simple vista sin reparar que hay “del corazón pa’ dentro” como reza la copla, suele erigirse como una forma de menoscabo y violencia que puede resultar cruel, al igual que aquella que nos priva -en un atraco- de una cartera o billetera.

Lo dicho amerita una doble lectura, digamos que es capicúa o viceversa. Es decir, hay gente de abultada fortuna con valores y conducta que debería ser ejemplo para la sociedad toda. Y también hay pobres que constituyen paradigmas de honradez. Cuidado con las generalizaciones que hacen mella, y confunden hasta al dios de la clarividencia.

Pero retomando el hilo conductor de la nota, este nuevo anuncio “sorpresivo” de la Presidente ha confirmado una vez más cuál es la cuna de la violencia: desde la cima de la pirámide se destila un odio incomprensible, y éste se va deslizando por las laderas hacia la base entera. De allí que salir a la calle sea, hoy por hoy, adentrarse en una jungla donde todo puede suceder sin que asombre siquiera.

Desde ese conducirse como si el otro fuese el enemigo y la política una guerra, el gobierno ha redoblado su apuesta. Confirmaron el “estilo K”. No pueden escapar de ese molde que es sinónimo de mediocridad. Fiel a sí mismos, no están dispuestos a ceder un ápice porque eso es para ellos la esencia de la victoria. De lo que adolezco me lleno la boca…

Los gritos no confunden -o no debieran confundir más- al grueso social. Gritan por propia sordera.

Esta vez, la coparticipación tramposa que decretan, hiere el corazón mismo de una batalla gratuita que se está librando hace más de un año en esta tierra: argentinos versus argentinos en todas las áreas como si el país fuese un gran ‘ring’ en lugar de una geografía donde convivir en armonía.

Y con esta actitud, no hay forma de evitar que se trastoquen los comicios, y del voto salga una radiografía de nosotros mismos. Porque si bien se mira se verá que se dirime en la votación la dignidad de la ciudadanía. Si con todo lo que se ha visto y oído en los últimos seis años no basta para ‘darse cuenta’, y por un electrodoméstico que ya se sabe pasajero o un plan social que también se descubre como una subordinación mísera, se vota al artífice de la violencia que experimentamos estos días, está claro que la hipótesis tanta veces escuchada no es tan falsa. “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece“, 0 que se le asemeja.

Y aceptarlo, digerirlo será el costo de la libertad que, consecuentemente, se pierda.

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Wednesday, March 25, 2009

Argentina: Un golpe contra nadie - por Agustin Laje Arrigoni

El absurdo de pretender que la tragedia de los `70 se inicia un 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que la consecuencia de tantos años en ausencia de un revisionismo histórico serio y desideologizado.

En rigor, la descontextualización de los hechos constituye el arma mejor aprovechada por el setentismo contemporáneo para deformar nuestra historia reciente. El objeto no es otro que omitir las causas y difundir tan sólo los efectos (una verdad a medias es mentir dos veces).

Lo cierto es que antes del 24 de marzo de 1976, un conjunto de situaciones catastróficas (a la sazón, omitidas por los historietistas mediáticos) tenían lugar en la Argentina: las organizaciones terroristas que operaban desde la década del '60 se encontraban en su momento de mayor auge; el país era gobernado por Isabel Perón, una mujer de escasa formación académica y nula experiencia política que, en medio del caos y la anarquía reinante, tomaba licencias alegando problemas de salud y se la vinculaba en polémicos casos de corrupción; y como si todo esto fuera poco, la economía se derrumbaba mientras sus ministros se sucedían a un ritmo nunca antes visto.

En puridad, la República respiraba un verdadero vacío de poder que se reflejaba día a día en las expresiones de la desorientada clase política que, de a poco, iría abandonando el gobierno.

"La Argentina está viviendo una situación límite", ponía de manifiesto el senador Cerro ya en septiembre de 1974. "Realmente, frente a tanta violencia, tanta sangre, confieso que me estoy quedando sin palabras", admitía, a inicios de 1975, el senador Frúgoli.

"El país no puede transcurrir un minuto más en este desgobierno", agregaba el diputado Ferreira. Téngase en cuenta que las expresiones analizadas tenían lugar cuando todavía faltaban muchos meses para marzo de 1976.

Los diarios de la época también ponían de relieve esta extrema situación, incluyendo a la prensa extranjera que, sin disimular el asombro y la preocupación, describía a la perfección el clima de anarquía que vivía nuestro país.

El "Sunday Telegraph" , de Londres, por ejemplo, en su edición de agosto de 1975, informaba: "Con una inflación que pasó la barrera del sonido y una orgía de asesinatos, la Argentina se encamina hacia el punto de desintegración".

En extrema síntesis, así llegamos a los días previos del 24 de marzo de 1976 cuando la situación, lejos de mejorar, empeoraba cada día. A pesar del caos que sacudía al país, la clase gobernante seguía sin brindar solución alguna y se pronunciaba en todo momento desconcertada.

"¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta", se sinceraba una semana antes del golpe el diputado Molinari. El diario "La Opinión" , del 19 de marzo, daba cuenta del alevoso accionar del terrorismo subversivo, titulando en su tapa "Un muerto cada cinco horas y un atentado cada tres", a la par que el izquierdista Américo Ghioldi pronunciaba frente a la prensa que "el gobierno, o mejor dicho el régimen, muestra signos de agotamiento. No pueden hacer nada ante el derrumbe monetario, la semiparálisis del aparato productivo y la inseguridad de vida".

Lo cierto es que el gobierno de Isabel iba cayendo solo, sin la necesidad de que ninguna fuerza lo derribara, y ya el 21 de marzo el diario "Clarín" informaba: "Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias".

Otro matutino agregaba: "No quedan ni los pungas en la zona del Congreso". Cuenta Juan B. Yofre, quien ha investigado a fondo estos sucesos, que "la gran mayoría de los legisladores vaciaron sus escritorios, carpetas y retiraron sus heladeras portátiles".

Es dable destacar la expresión utilizada por el secretario general de la CGT, Casildo Herreras, quien en medio de la anarquía se había exiliado a Montevideo en compañía de otros dirigentes. "Me borré", dijo ante periodistas.

Francisco Manrique, presidente del Partido Federal, cuando todavía ninguna fuerza militar había derrocado a Isabel, no sin razón sentenciaba: "Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto".

El 24 de marzo de 1976 había llegado y las FF.AA, desplazando a lo que quedaba del gobierno peronista, se hacían cargo del país. Quizás el pronunciamiento más ilustrativo para completar este poco conocido panorama fue el del vicepresidente del justicialismo, Deolindo Felipe Bittel, que le gritaba al secretario de prensa de Isabel Perón: "Chau, papá, hasta mañana. Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado". Vale decir, los residuos del partido gobernante festejaban su propio derrocamiento.

En rigor de verdad, el golpe no había sido contra nadie, pues la clase política no sólo se había desentendido de la extrema situación que afrontaba el país sino que hasta había, en gran medida, desalojado voluntariamente el gobierno mucho antes de la intervención militar (no se trata de justificar este hecho sino promover un revisionismo serio).

Basta con recordar que Ricardo Balbín en aquellos días expresaba que "nunca fue tan fácil como en este momento para las Fuerzas Armadas tomar la Casa de Gobierno: porque no hay nadie en ella".

Los desaparecidos que desaparecieron
Como en los anteriores 24 de marzo, los discursos tocarán inevitablemente la siempre presente cuestión de los terroristas desaparecidos, aunque sólo limitándose a denunciar aquellos casos producidos luego del "golpe" cuando, en rigor de verdad, la técnica de la desaparición fue implementada años antes por el gobierno constitucional.

En efecto, el mismísimo informe de la Conadep contabilizó más de 750 casos de desaparición de personas durante el peronismo, registrándolos en el famoso libro Nunca Más (más citado por la izquierda que efectivamente leído).

Es dable, asimismo, destacar que los Montoneros, desde la revista Evita Montonera , ya en su número de marzo de 1975 denunciaban públicamente "un número indeterminado de secuestrados y desaparecidos".

En consecuencia a lo expuesto, cabe preguntarse: ¿por qué recordar sólo a los desaparecidos posteriores al 24 de marzo de 1976? ¿Deberíamos pensar que cuando un gobierno de signo constitucional comete tal aberración es legal y tolerable, mientras que cuando uno de facto la pone en práctica es ilegal y reprochable?

Derechohumanistas de hoy, procesistas de ayer
Por más que en el presente muchas figuras públicas intenten ocultar a través de la santificadora bandera de los derechos humanos su adhesión al Proceso en otrora, existe documentación que compromete a más de uno.

Caso a destacar es el de quien fuera nada más ni nada menos que fiscal durante el famoso Juicio contra las Juntas Militares, el doctor Julio Strassera, siempre listo para llenarse la boca de derechos humanos frente a los medios de comunicación.

En rigor, este inefable personaje, desde 1976 hasta 1982 se desempeñó como fiscal y juez. En ambas condiciones juró por los Objetivos Básicos del Proceso, los Estatutos y sus Actas. ¿Por qué, en su momento, obligado por la función que ejercía, el doctor Strassera no denunció las desapariciones de personas que en el presente tanto dice lamentar?

El ex procesista, hoy emblema de la lucha por los derechos humanos y la democracia, Ernesto Sábato, también constituye un caso a citar. Si bien el reconocido escritor fue elegido presidente de la Conadep por el gobierno de Alfonsín y comenzó desde entonces a horrorizarse por las secuelas que dejó la guerra contra el terrorismo, años antes le expresaba a Videla que "el país necesitaba un baño de sangre para purificarse" y hasta se daba el lujo de compartir banquetes con el mismo presidente de facto.

"Le agradecí personalmente a Videla el golpe de Estado del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado la responsabilidad de gobierno", declaró ante la prensa a la salida de un almuerzo.

Por su parte, la familia Timerman, hoy tan comprometida con los derechos humanos, hace treinta y tres años recibía con euforia al gobierno de Videla a través del diario "La Opinión" (de Jacobo Timerman), poniendo de manifiesto que "si los argentinos, como se advierte en todos los sectores --aún dentro del ex oficialismo--, agradecen al gobierno militar no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan".

En consecuencia a todo lo expuesto, es dable señalar que ocultar el contexto en el que sucedieron los acontecimientos del 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que promover un revisionismo maniqueo e ideologizado; luchar por los desaparecidos posteriores a la instauración del gobierno de facto y olvidar a los anteriores no es sino una de las tantas pruebas de que la memoria y la justicia no son los objetivos reales del setentismo; silenciar que, en su momento, la población no armada apoyó aquella gestión (incluidos muchos de los hoy abanderados de los derechos humanos) es lo mismo que despojarnos a la fuerza de nuestras responsabilidades que, como sociedad, tuvimos en los sucesos que hoy recordamos.

Agustín Laje Arrigoni , autor de esta nota, tiene tiene 20 años, es estudiante universitario y autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años '70.



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Argentina: ¿Calidad institucional? - por Javier Pablo Marotte

Nuestra presidente de la Nación encabeza actos a diario. Cualquier motivo es plausible para amontonar gobernadores, seguidores y lamedores del Poder Ejecutivo. Sus expresiones son aplaudidas como si en realidad oyeran el discurso de Perón o Roosevelt. Nunca queda en claro de que lado está la idiotez, si en el atril o en las butacas.

¿Creerá seriamente el gobierno que la gente es tan tonta como para alegrarse con los interminables anuncios de obras que jamas se hacen, de medidas que nunca se aplican, de repartos de fondos millonarios que jamas llegan a destino?
Canal 7 transmite los discursos del presidente del PJ Néstor Kirchner. No se adopta similiar temperamento respecto de sus homólogos de los restantes partidos políticos.
El ex presidente y actual primer magistrado en las sombras utiliza los recursos del Estado para movilizarse.

El INDEC sigue mintiendo descaradamente los índices de precios al consumidor.
Los ministros Randazzo y Anibal Fernandez, obran como comentaristas de un gobierno ajeno, pese a ser las principales espadas de la presidente Fernandez de Kirchner.
Los señores gobernadores de provincia cumplen el triste rol de clap de la presidente. ¿No tienen actividades en sus gobernaciones? ¿Por qué no redistribuyen los gastos en aviones y movilidad de tantos días en los que actúan de "genuflexos" de la Jefe de Estado?

¿El doctor Pichetto, senador por Río Negro y presidente del bloque sicristinista, habrá olvidado cuan ferviente menemista y duhaldista fue años atrás?

¿Por qué utilizan permanentemente a las madres y abuelas de la Plaza de Mayo para provocar el aplauso en los montajes escénicos de la presidente?

Calidad institucional es buen gobierno, previsibilidad y familias felices. Calidad institucional no es repartir fondos de publicidad entre los medios amigos o canallas. Calidad institucional no es desviar la atención de la gente con actos vacíos de contenido. Calidad institucional no es adelantar las elecciones para evitar sangría de peronistas, mas reparto de fondos e impedir una seguidilla de elecciones que solamente transmitirían olor a derrota.

Calidad institucional no es conseguir mayorías parlamentarias con Saadi o Borocotó. Calidad institucional no es pretender violar la Constitución imponiendo a Néstor Kirchner como candidato de una provincia de la cual nada lo une por nacimiento ni domicilio. Calidad institucional no es mentir arteramente los índices de precios al consumidor. Calidad institucional no es proclamar que las elecciones serán entre Kirchner o Clarín, Calidad institucional no es desafiar a Magnetto a presentarse como candidato. Calidad institucional no es considerar enemigo al que piensa distinto.

Calidad institucional no es desairar ni presionar al vicepresidente de la República. Calidad institucional no es repartir las obras públicas entre amigos o favorecedores. Calidad institucional no es creer que las elecciones son un escollo, como piensa la dra. Fernandez. Calidad institucional no es criticar aviesamente a la Corte Suprema de Justicia cuando opina de manera divergente con el Ejecutivo.

Calidad institucional no es que una agrupación liderada por el hijo de la presidente salga a aplaudirla y lanzar papelitos en las funciones de teatro presidencial de todas las tardes. Calidad institucional no es frivolidad, hipocresía ni bajeza. Pero, esas son las características salientes de nuestro gobierno nacional, el cual por sí o lamentables voceros ladra sobre temas que ni siquiera conoce.

Ignoran que es gobernabilidad, que es calidad institucional y para que sirve la Constitución de la Nación Argentina.

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Argentina: El escenario donde se educa al soberano - por Gabriela Pousa

Presentar un escenario político hoy en la Argentina es adentrarse en un juego donde no hay salidas ingenuas, y donde puede resultar ganador el más ignorante de los participantes. Y es que el país se ha convertido en una lotería.

Puede apostarse por una votación legislativa favorable o no al oficialismo pero pretender saber cuántos senadores aprobarán el adelanto de elecciones, y cuántos han de abstenerse o negarse, es manejar el azar más que tener acceso a fuentes calificadas de información off the record o a viva voz.

La inconsistencia de los temas a tratar y la seriedad de algunos dirigentes políticos ha llevado a que sus decisiones en una Cámara se diriman, la noche previa al debate, con una mera consulta con la almohada. De nada sirve la oleada de asesores que caminan los pasillos aledaños al recinto. Como alienados buscan afanosamente un dato, una señal o, al menos, una cifra que bendiga y justifique la votación positiva. Ni siquiera hay disimulo en la prebenda o el ‘negociado’ tras bambalinas.

De alguna manera, el anuncio presidencial de la coparticipación de retenciones les ofreció ese número pero, a juzgar por las caras y declaraciones en voz baja, no ha conformado demasiado. Nada está dicho hasta el momento en que se acallen los discursos, y las consecuentes agresiones en la Cámara de Senadores. Será menester volver a presenciar monólogos desaforados, mientras se confirma, tristemente, que el respeto por el prójimo es una utopía en la mayoría de la clase dirigente que debiera ser ejemplo para la ciudadanía.

¿Cómo cuestionar las trifulcas de vedettes en televisión abierta o la mediocridad de quienes no tienen más responsabilidad que entretener a las masas si muchos de los representantes de la misma dejan los modos y maneras a la hora de sentarse en sus bancas? Con certeras excepciones, puede decirse que el espectáculo que brindan es dantesco. Falta el pochoclo y el “dolby system” para que la película, al menos, pueda valorarse por sus efectos especiales o ser un poco más entretenida.

No puede negarse que, en ese mismo sitio donde hoy priman computadoras portátiles y teléfonos celulares capaces de convertir a los presentes en autistas viviendo realidades virtuales donde no habita la ciudadanía, se han labrado páginas memorables de la historia argentina con enseñanzas inexpugnables. ¿Qué dejan hoy los debates? ¿Cómo ha de enlazarlos un historiador en algún futuro probable, cuando quiera trazar los hechos que signaron este comienzo de siglo en un país que, alguna vez, se llamó el granero del mundo?

Poco legado va quedando para las generaciones futuras, aquellas que tanto preocupan de la boca para afuera. Mientras crecen - o siquiera suman centímetros a su estatura física-, la juventud va aprendiendo cómo se conquista el “éxito”: con gritos, denuncias, insultos y protestas, con toma de edificios, o cercenando el paso a terceros en pro de algún supuesto derecho al que, paradójicamente, puede accederse violando los ajenos.

Los jóvenes de hoy saben que la buena nota y la eximición de materias implica un simple escrache al maestro o una “sentada” a la entrada del colegio. En caso de fracasar con esos métodos, se apelará a los manoseados “centros de estudiantes” donde siempre hay “jóvenes viejos”. Aquellos que están siguiendo una carrera hace tanto tiempo que podría decirse, sin equívoco, que la carrera les ganó a ellos.

En este trastrocamiento de valores y principios, los padres acuden a los medios para que los ayuden a “dominar” a sus hijos. Estos temas, en apariencia fuera del escenario o del contexto político, se comprenden si se observan las enseñanzas y los modelos que están plasmándose con los ejemplos que emanan desde “arriba”.

Los adolescentes y jóvenes de la Argentina están creciendo en un marco donde se considera, por ejemplo, que la victoria de Néstor Kirchner (aunque sea tramposa o se limite al conurbano bonaerense) es posible, a pesar de la estructura proselitista que emplea; y donde las leyes que se necesitan por oportunismo y conveniencia salen en bandeja, mientras duermen en cajones aquellas otras demandadas con ahínco por la ciudadanía.

Crecen observando cómo “triunfa” el que más grita o quien más artilugios utiliza para redoblar apuestas, como si los problemas y conflictos se dirimiesen solamente en afrentas cargadas de violencia.

Crecen en un país donde la posibilidad de viajar está más cerca del barrabrava con apoyo institucional que del hombre honrado que hace del trabajo un culto con el cuál alimentar y sostener a los suyos. Crecen estudiando con manuales ideológicos en vez de con páginas consagradas cuya prueba de veracidad no la dio un gobierno de turno sino años de permanencia entre generaciones de culto.

Crecen sin saber porqué hay feriados, dado que los mismos se venden como “fin de semanas largos” bendiciendo al turismo más que a las epopeyas o gestas magnas que se conmemoran con ellos. Crecen escuchando que la oligarquía son los De Angeli, los Buzzi o los productores rurales que perdieron el fruto de su siembra, no sólo por la sequía que es una inclemencia de la naturaleza sino también por la desidia y el rencor injustificado de quienes, paradójicamente, son los actuales terratenientes.

Basta observar que, el ministro del Interior, Florencio Randazzo ataca en forma permanente al campo mientras se difunde –sin desmentida hasta la fecha- la compra en Vedia, provincia de Buenos Aires, de “Las Acacias”: 1.470 hectáreas mas la sociedad anónima dueña del bien llamada ADM.Pigue S.A.

Crecen entre ignominias e incoherencias que nadie explica: los piqueteros pueden tomar una comisaría o boicotear las bocas de expendió de combustibles en determinadas compañías y ser premiados con subsidios y despachos en Balcarce 50, pero la gente no puede manifestarse exigiendo seguridad porque se dirá que es un hecho político pergeñado por mentes ocultas que buscan instaurar un clima destituyente en la sociedad.

Crecen con preguntas sin respuesta. Crecen en un ambiente donde todo huele mal, y nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que se quema ni de qué manera oxigenar.

En definitiva, crecen sin saber o sin poder discernir qué está bien y qué está mal. Pero eso sí, crecen sabiendo lo que nosotros, de adolescentes, no sabíamos. Ellos explican a sus progenitores qué es el “PACO” o cómo acceder a las drogas, saben de la efedrina y hasta del INDEC. ¿Cuántos de nosotros conocíamos esas siglas a edades tempranas? Gracias al kirchnerismo aprendieron que se es buen economista ahorrando en bolsas depositadas en placares de sanitarios, que los precios bajan apretando al empresario o que el dinero viaja en equipaje de mano.

No escapa a su intelecto que el “idealismo” se conquista con armamento clandestino y bombas que cercenan vidas. También pueden dar cátedra de retenciones, yuyos, granos y cartas de porte… En síntesis, crecen sabiendo mucho más de lo que los mayores sabíamos a su edad. Quizás sea ese el modo de ver el lado positivo o el vaso medio lleno, en vez del vaso medio vacío.

Estas líneas comenzaron exponiendo sobre el azaroso panorama político y derivaron, aparentemente, en un seudo análisis educativo. Sin embargo, si bien se mira, el tema es siempre el mismo. No hay falta de ilación en la trama ni un “irse por las ramas”.

Aquello que sólo adquiere una lectura coyuntural y queda relegado al olvido como un debate en el Poder Legislativo, deja tras de sí una marca infranqueable en la franja más importante de la sociedad: aquella que debe forjar los destinos de la Patria, si no resucitarla.

Al observar que hay de un lado y de otro, se asume que es titánica la tarea que les dejamos. Posiblemente ese legado sea el consuelo que absuelva al saber que, al menos, se mantendrán ocupados. Otra no les queda si nosotros seguimos como espectadores y no como protagonistas en este teatro.

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Argentina: Pacto patriotico, urgente - por Marcos Aguinis


Se precipitan los acontecimientos y aumentan los riesgos de la gobernabilidad. También se acelerará nuestra degradación si no encendemos los motores. Numerosos argentinos creen que la gobernabilidad se consigue con el látigo. Esa percepción equivocada deriva de una historia llena de abusos, demagogia y opresiones. Pero en un artículo que hace unos días se ha difundido en gran parte del mundo, el agudo periodista venezolano Moisés Naim señala otra cosa. Los males no derivan, en forma dominante, de causas económicas, despilfarro fiscal, corrupción desenfrenada, conflictos étnicos u otros factores sobre los que se machaca de continuo -nadie niega que son males horribles-, sino de un factor más decisivo aún: los límites que se le pone al jefe del gobierno por parte de los otros poderes públicos (Congreso, Justicia, controles). Los estudios en que se basa Naim demuestran que un 70% de las democracias se descomponen en autoritarismos caníbales por causa de la debilidad que tienen esas restricciones. Esto, precisamente, sufre la Argentina.

En otras palabras: la sabia ruta constitucional inaugurada en 1853 fue quebrada de forma impune y es preciso volverla a construir. No olvidemos que para que haya paz social y progreso es necesario más democracia y un sólido desempeño de las instituciones. La democracia es el gobierno del pueblo, no de un autócrata, aunque se lo haya votado. Es una verdad de Perogrullo que tendemos a olvidar.

El 6 de marzo pasado, en Catamarca, cierto líder político exclamó: "¿Tienen miedo de perder, que adelantan las elecciones? ¿Dónde está la calidad institucional de la que hablan y no quieren para el país?" ¿Recuerdan quién pronunció esas frases contundentes? ¿No? Las pronunció Néstor Kirchner. ¡Asombroso! Porque son incontables quienes ahora suponen que él (sin cargo público alguno) decidió adelantar las elecciones nacionales de octubre a junio, despreciando las consecuencias de una medida que hiere más hondo la deteriorada previsibilidad de nuestro país. ¿Pretende un triunfo aplastante, teme que en octubre nadie lo apoye o se arriesga a un Waterloo? El genial Bonaparte, en vez de aprovechar las cien jornadas que tuvo luego de su exilio en la isla de Elba para dialogar con sus enemigos y establecer la paz, decidió seguir la guerra y jugarse al todo o nada. Sabemos cómo le fue. ¿Lo sabe Kirchner?

Los adversarios del oficialismo no son "destituyentes", como se predica con irresponsable ligereza. Kirchner procede como el rey descripto por Plutarco, que mandó asesinar al oficial que lo había salvado en una batalla para que no hubiera un testigo de su debilidad. No tolera ceder, no acepta críticas, no reconoce verdades ajenas. Y entonces es peligroso, porque destruye, descalifica, embarra. Y puede terminar aniquilándose a sí mismo y a quienes se prenden de sus mocasines. Lamentable, por cierto.

En 2004, luego de publicar un libro de propuestas titulado ¿Qué hacer? Bases para el renacimiento argentino , me convocó Avelino Porto para llevar esas iniciativas a la práctica. Como yo hablaba del papel brillante que habían jugado las Bases de Alberdi, insistió en una verdad: esas Bases no habrían servido de mucho si no hubiera seguido de inmediato la acción firme de Urquiza y decenas de patriotas enlazados por el Pacto de San Nicolás. Iniciamos a fines de 2004 un lento y cuidadoso reclutamiento de inteligencia argentina hasta constituir el Foro del Bicentenario, con la esperanza de sumar voluntades en torno a una fecha que hermana al país entero. Los detalles se pueden leer en www.forodelbicentenario.org.ar. Sus méritos ya exceden largamente las tareas de su brumoso amanecer, porque cada uno de sus integrantes fue depositando con generosidad y entusiasmo ideas que sirven y servirán al país, sin claudicar de experiencias, conocimientos o percepciones diferentes.

Durante estos años hubo reuniones de trabajo, intercambio de enfoques, análisis de propuestas, evaluación de iniciativas. Se realizaron actos públicos con notables figuras del exterior y referentes nacionales. Se elaboró un decálogo de propuestas. A título personal, deseo que el documento sea rubricado por la mayor cantidad posible de partidos políticos y organizaciones sociales, oficiales o no, en la medida en que acepten fortalecer la institucionalidad que hizo grande a la Argentina.

La inminencia de elecciones legislativas abre una oportunidad extraordinaria para conformar un Congreso que ponga límites a los desenfrenos del Poder Ejecutivo y mejore de manera sustancial las virtudes de la democracia. Para ello, urge establecer un pacto entre todas las expresiones políticas, sin importar su ideología o las ambiciones que enfocan a la contienda presidencial de 2011. Si el Congreso elegido se constituye en una entidad maciza, respetable y respetada, decidida a cumplir con un programa legislativo consensuado y ejemplar, nuestro país llegará en mejores condiciones al 2011.

Quizá no sea posible un total acuerdo del amplio arco político y social, pero sí es posible llegar a un compromiso de honor entre todas las fuerzas de bien para que el nuevo Congreso cumpla con los principios que el Foro del Bicentenario ha elaborado con prudencia y esperanza. A título de ilustración, señalo algunos párrafos:

"Vivir reconciliados en un proyecto común de coexistencia política. Respetar plenamente la Constitución y el Estado de Derecho, tanto por gobernados como por gobernantes. Rechazar toda intención hegemónica."

"El Estado debe ser administrado con decencia y en función del bien común. Debe brindar información confiable. Debe ser profesional, con funcionarios que ingresen por concurso y sean promovidos según sus méritos."

"Asegurar que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ejerzan su independencia e interactúen de acuerdo con lo establecido por la Constitución. Los órganos de control deben cumplir sus responsabilidades sin condicionamientos. Consolidar la plena libertad de prensa."

"Fortalecer los partidos políticos. Regular en forma ecuánime la distribución de los recursos del Estado. Garantizar la neutralidad del Estado en el proceso electoral. Rechazar como indigna la manipulación de la pobreza con fines electorales."

"Reducir la pobreza y la exclusión con medidas que estimulen la creación de trabajo. Avanzar hacia una comunidad libre de amenazas y respetuosa con el prójimo. Enseñar a obedecer la ley. Combatir la delincuencia."

"Sostener un sistema educativo orientado a la excelencia y la integración. Valorar el conocimiento, la tecnología y la ciencia. Más escuelas, más horas de clase, docentes bien pagos y mejor entrenados, con autoridad intelectual y moral."

"La economía debe ser libre e integrada al mundo. El sector privado tiene que ocuparse de producir y el Estado debe actuar con prudencia fiscal, defender al consumidor, promover la competencia, regular los servicios públicos e incentivar las fuerzas creativas."

Este Foro del Bicentenario, por su naturaleza abarcativa, no entra en detalles que pueden interpretarse como ligados a la oposición contra el actual oficialismo. Va más allá de la coyuntura. Pero en calidad de ciudadano, asumo el riesgo de ingresar en la arena para introducir puntos extra de suma importancia, que no involucran al Foro, porque es una institución que aspira a una saludable neutralidad.

Opino que el pacto patriótico -como un nuevo Pacto de San Nicolás, que se adelantó en un siglo al de la Moncloa- debe incluir la inmediata cancelación de los poderes extraordinarios que le confirieron, en mala hora, al jefe de gabinete. Y, además, que tiene que incluir otros "debe": poner límites a los decretos de necesidad y urgencia. Someter a los ministros a periódicas rendiciones de cuenta. Mejorar la jerarquía e independencia del Consejo de la Magistratura. Frenar los laberínticos recursos que, en forma directa o indirecta, procuran censurar la libertad de prensa y de expresión. Fortalecer los organismos dedicados a ejercer el control de la administración pública, particularmente la escandalosa compra de bienes y servicios, que está superando todos los desquicios que registra nuestra historia. Ejercitar un federalismo real mediante la desactivación de las prebendas que se distribuyen mediante una tramposa coparticipación federal. Castigar el obsceno clientelismo realizado con el patrimonio de la Nación. Consolidar la seguridad jurídica para que la Argentina vuelva a ser el puerto donde converjan capitales productivos. Disminuir o cancelar el robo de las retenciones, para que florezca la productividad agroindustrial.

Si todo esto se pone en movimiento, seremos protagonistas de una marcha tan fructífera y admirable como la que se inició en 1853 y adquirió un notable refuerzo en 1880. De lo contrario, seguiremos deslizándonos por el tobogán de la decadencia en todos los aspectos de nuestro complejo tejido nacional.

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Argentina: Jugadores Compulsivos - por Esteban Crevari

Como un auténtico jugador compulsivo a quien la fortuna parece haberle dado irremediablemente la espalda, el gobierno de los Kirchner procede en forma semejante a lo que puede asociarse como una auténtica partida de naipes entre poder hegemónico contra federalismo.

En efecto; como un enajenado que ante la ruina económica termina asumiendo un derrotero egoísta e irreflexivo, empeñándose, y valiéndose de recursos tan ajenos como circunstanciales para intentar doblegar inútilmente un azar desfavorable, el gobierno de Cristina Fernández —y su titiritero Néstor Kirchner— incurre en prácticas semejantes, apropiándose indignamente de los recursos de los argentinos con un plus adicional: el chantaje.

Fiel a su estilo de mesianismo, arrebato, y crispación, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha firmado un decreto de necesidad y urgencia a través del cual se procura establecer un singular marco de coparticipación a las retenciones surgidas de la producción agrícola. Así, y de acuerdo a datos publicados por diversos medios periodísticos, el 30% de los 6.520 millones de pesos derivados de las retenciones a la soja serán coparticipados a las provincias y municipios en un hipotético fondo federal solidario.

La irrestricta condena que desde toda perspectiva nacional y democrática inmediatamente surge frente a la lamentable decisión de establecer un marco legal a lo que de por sí constituye una indudable acción de prepotencia y latrocinio —no obstante— merece ser fundamentada. No sólo para desestimar la mecánica respuesta oficial que permanentemente le endilga a los sectores opositores el recurrir a un rechazo automático y cerril a toda iniciativa de su propia autoría, sino —fundamentalmente— para dar cuenta a ciertos sectores de la sociedad civil que aún piensan que la discusión de la coparticipación federal es de naturaleza técnica y económica, y no comprenden suficientemente que lo que está en juego es nada más y nada menos que el federalismo argentino y la integridad de la Nación.

Para ser claros vale la pena responder ¿por qué se rechaza una medida supuestamente fundada en fines altruistas? Las razones son múltiples aunque toda ellas son en sí complementarias a un principio rector: el rechazo a todo avasallamiento institucional de la República.

De este modo, se formulan algunos de los aspectos que fundan el rechazo, a saber:

1. El gobierno rompe con su deber indelegable de gobernar para todos. Diez son las provincias que se ven principalmente favorecidas, mientras el resto del país permanece como un auténtico convidado de piedra, considerando que el criterio de reparto es básicamente el grado de intensidad de producción sojera. Según datos publicados por el diario Clarín en su edición del 22 de marzo del corriente año, la provincia de Buenos Aires obtiene $1.383 millones de pesos; Santa Fe $562,8; Córdoba $559,2; Chaco $314,2; Entre Ríos $307,5; Tucumán $299,6; Mendoza $262,6; Santiago del Estero $260,2; Salta $241,4; y Corrientes: $234,1. Las demás provincias solamente son coparticipadas con fondos menores. De ello puede suponerse que ese mismo carácter selectivo sería el que se deduce a escala provincial; el 70% correspondiente a cada gobierno provincial, y el 30% restante coparticipándose a los municipios que más se vinculan con la señalada producción. En cuanto al resto de los gobiernos locales, quedan sujetos a la discrecionalidad de quien ejerce circunstancialmente el poder político.

2. La coparticipación no puede sustentarse en el chantaje. Es sabido que no hay federalismo sin recursos coparticipables. Y la trascendencia de tal principio se verifica a partir de la necesidad imperiosa de contar con una ley de coparticipación basada en el principio de justicia y equidad distributiva. El oficialismo, lejos de exhibir una voluntad política semejante, recurre a un peculiar ejercicio de distribución que lejos de perseguir la paz social, incrementa las diferencias entre centro y periferia, y quiebra la cohesión de las jurisdicciones. Así se estimula un enfrentamiento entre nación y provincias, y gobiernos provinciales contra gobiernos municipales.

3. Se niega una vez más el valor del consenso. Ello se percibe fácilmente a partir del planteo del gobierno nacional que obliga a aceptar la cuestión sin discusión, y a modo de todo o nada. El consenso, que debiera ser un aspecto básico propio del sentido común, constituye un elemento lejano y exótico. Una decisión tan trascendente no puede ser tomada a la luz de la exclusiva especulación política del Poder Ejecutivo, ni desde un instrumento de por sí arbitrario como un decreto de necesidad y urgencia, que pone de manifiesto un total desdén por la división de poderes en general, y la potestad del Congreso de la Nación como expresión genuina de los intereses de las provincias en particular.

4. Se sientan las bases para una economía agrícola progresivamente orientada al monocultivo. A partir del chantaje referido, el gobierno nacional procura canalizar la explotación agropecuaria en mayor producción de soja. Es lógico suponer que gobiernos provinciales, municipales, y productores orientarán su accionar hacia la soja por ser ésta mucho más rentable, dejándose de incentivar o subsidiar producciones alternativas, y debilitándose hasta límites alarmantes la producción de otros productos indispensables por ausencia progresiva de cultivos.

5. Se recurre a la irresponsabilidad política. No sólo no se resuelve el problema de fondo sino que se lo pretende eludir, transfiriéndolo sin más a otras jurisdicciones. Así se coloca entre dos fuegos a los gobiernos provinciales frente a eventuales embates con el gobierno nacional, y en relación a las complejas tensiones con sus municipios. Por otra parte, se procura “socializar” y “diluir” el conflicto, fiel al principio de divide y reinarás, y tratando de que los productores agropecuarios ya no vean al gobierno nacional como el único aparato político con el que confrontan por sus intereses, sino fundamentalmente a los gobiernos provinciales. Desde este punto de vista toda duda que aún pudiera quedar en pie respecto al carácter atentatorio de la medida para con el federalismo se derrumba: los gobiernos provinciales quedan absolutamente a merced de los fondos que gire el Estado nacional y en tensión permanente con municipios y productores. En aras de incrementar poder se recurre a un irresponsable manejo autoritario y discrecional que desdibuja toda posibilidad de contraste con el otrora despotismo menemista de los ’90.

Lo que en 2003 comenzó como una posibilidad cierta de superación del paradigma neoliberal, hoy se erige como su auténtico e igualmente indigno sustituto. Es que más allá de su mera prédica progresista, el kirchnerismo constituye una nueva versión de populismo regresivo y prebendario que condena a la Argentina a una lamentable postración y a un incesante derrotero.

Es menester que las próximas elecciones parlamentarias sean el puntapié inicial para la construcción de un poder democrático alternativo que definitivamente ponga fin a esta lógica dicotómica que crispa y divide a los argentinos. Pese a todo, es posible.

Esteban Crevari es Licenciado en Ciencia Política (UBA) – Profesor de Ciencia Política del Colegio Nacional de Buenos Aires.

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Sunday, March 22, 2009

Argentina: El porque de los fracasos de Kirchner - por Roberto Cachanosky

Cuando se miran los últimos seis años de política económica, se puede advertir cómo Kirchner quedó enredado en una serie de medidas inconsistentes, pues redobló la apuesta de agregarle parches a un "modelo" que adolecía de serias fragilidades hasta que quedó en evidencia su inviabilidad de largo plazo.

Para entender el proceso, hay que recordar que la devaluación de 2002 tuvo por objetivo abaratar la mano de obra medida en dólares y dejar caro el acceso al crédito. Se apuntó a reducir la desocupación bajando el salario real. El insumo barato era la mano de obra; el caro, el capital.

La devaluación, combinada con la confiscación de los depósitos, tuvo un doble efecto sobre la economía. Redujo las importaciones y entregó el mercado interno a los productores locales. El campo mejoró su ingreso a pesar de las retenciones, y se encontró al poco tiempo con la suba de los precios de las commodities . En el mercado interno, el ahorro no se volcó al sistema financiero, sino a la compra de inmuebles y a la construcción. Tanto el sector agropecuario como la construcción reactivaron la economía sin necesidad de grandes inversiones, dado que existía una alta capacidad ociosa. El desafío era pasar de la reactivación al crecimiento mediante mayores inversiones, algo que nunca ocurrió.

Cuando Kirchner asumió la presidencia, tenía que corregir las tarifas de los servicios públicos, pero optó por no hacerlo; dijo que las privatizadas ya habían ganado mucho. Lo que hizo fue consumir el stock de capital acumulado en el sector energético o en el transporte.

Dado el modelo de sustitución de importaciones adoptado, más el aumento de los precios de las commodities , el saldo de balance comercial fue positivo, esto significaba que el tipo de cambio tendía a bajar, lo que se evitó con el impuesto inflacionario. Con la reactivación y los mayores ingresos por derechos de exportación los ingresos fiscales mejoraron. Sin ajuste por inflación en los balances, se aplicó ese impuesto a las ganancias ficticias, lo que produjo más ingresos fiscales, mientras que el resto de los impuestos se aplicaba a la suba de precios generada por la inflación. Kirchner aprovechó esto para expandir el gasto a niveles récord.

Cuando la política monetaria del BCRA comenzó a impactar sobre los precios empezó el problema para el gobierno. Si mal no recuerdo, el entonces Ministro de Economía, Roberto Lavagna ,hizo un acuerdo de precios con sectores de la carne, lácteos y pollos.

El proceso inflacionario se agudizó a partir de la política monetaria del BCRA, con lo cual los controles de precios se ampliaron hasta llegar a las prohibiciones de exportaciones de carne y otros productos. A todo esto, se sumaron los aprietes de Guillermo Moreno. ¿Cuál era el problema de fondo? Por un lado, se le transferían ingresos al sector empresarial gracias al tipo de cambio alto, al que financió con la inflación. Como el impuesto inflacionario licuaba el ingreso real, intentaron compensarlo con los controles de precios y prohibiciones de exportación. Como esto no alcanzaba, comenzaron los reclamos salariales, con aumentos nominales importantes. Con el tipo de cambio clavado en los tres pesos, el salario en dólares -insumo barato que tenían las empresas- se encareció.

Paralelamente, se insistía en retrasar las tarifas de los servicios públicos y, siendo esto ya insostenible para las empresas, el Estado comenzó a subsidiar la energía, el transporte público y otros rubros. El gasto subió en todos los rubros y ahora se le agregaban las mayores erogaciones por subsidio. En el caso de la energía, el subsidio se duplicó año tras año, en los últimos tres años. Disparados con el gasto, la necesidad de recursos impositivos pasó a ser creciente; se sumaron los vencimientos de deuda pública en el 2009 y 2010, sin acceso al mercado voluntario de deuda, gracias al manejo soberbio de Kirchner. El gasto público subía, la deuda crecía, no había cómo pagarla y los recursos no alcanzaban. Encima, seguía financiándose con inflación el tipo de cambio competitivo que cada vez era menos competitivo por el aumento de los precios internos. Es decir, cuando Kirchner intentaba acomodar una variable, desacomodaba otra y entraba en una vorágine de regulaciones y parches que estrechaban el margen de acción.

Desesperado por más recursos fue por la 125, una jugada que no sólo le salió muy mal desde el punto de vista político, sino que le complicó la economía del país. La voracidad fiscal causó más fuga de capitales, mientras que la actividad económica empezaba a paralizarse por el largo conflicto con el campo.

Sin los recursos que le hubiese otorgado la 125, fue por los ahorros de la gente en las AFJP, con lo cual mejoró en algo su caja, pero acentuó la fuga de capitales porque ya confirmaba que estaba dispuesto a confiscar a quien fuera con tal de sostener la caja.

Como diría la Presidente, en eso estaba la Argentina, metida en un lío de regulaciones, distorsiones de precios, retraso cambiario, desborde del gasto público y confiscaciones, cuando vino el mundo y terminó de acelerar una crisis que nos habíamos comprado solitos gracias a las inconsistencias del modelo. Los precios de las commodities bajaron y la caja se les hizo trizas, con lo cual el Gobierno tuvo que hacer un curso intensivo de jazz para entender cómo se bailaba esa crisis.

Lo concreto es que en estos cinco años, mientras todos disfrutaban de la playa y el sol, el Gobierno armaba untsunamique apareció en el momento menos pensado. Gracias al manoseo de las variables económicas para compensar lo que se sacaban a uno para darle otro, se quedaron con el tipo de cambio atrasado, los salarios en dólares altos, el costo del capital inaccesible, recesión, conflictividad social creciente, más desocupación, mayor pobreza y, para ser generosos, al borde del déficit fiscal.

¿Tiene salida Kirchner del berenjenal en que metió a la economía? Desde el punto de vista técnico, sí; el problema es él, que ha perdido la credibilidad y nadie está dispuesto a invertir un peso en el país con un gobierno que arrasa con las reglas de juego. Para aquellos que creen que la calidad institucional es un discurso académico alejado de la realidad, ahora pueden ver cómo la falta de respeto por las reglas de juego espanta inversiones, crea desocupación, confisca ahorros y destruye actividades económicas. La calidad institucional es el punto de partida de cualquier política económica que pretenda ser exitosa. Sin institucionalidad, no hay seguridad jurídica, y sin ésta, no hay crecimiento sostenido.

Kirchner fracasó y no tiene retorno de su fracaso, no sólo por los disparates económicos que cometió, sino porque cree que un país puede crecer según la imprevisibilidad de sus caprichos y arbitrariedades. Eso es lo que lo condena al fracaso: no entender la relación entre crecimiento e institucionalidad.

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Tuesday, March 17, 2009

Argentina: Pais circunstancial - por Malu Kikuchi

Dice el diccionario de la Real Academia Española, que “circunstancia” quiere decir: accidente de tiempo, lugar, modo, etc., que está unido a la sustancia de algún hecho o dicho. Por lo tanto, “circunstancial” significa que depende de alguna circunstancia.

Argentina es un país circunstancial. No es una nación que depende de estructuras sólidas, arraigadas en el imaginario popular y respetadas por sus supuestos representantes. Argentina depende de las circunstancias por las que atraviesa el gobierno de turno.
Argentina se ha convertido en un país cuya anomia le impide ser una nación. País viene de paisaje, y eso es lo que somos, un territorio habitado por personas que todavía, y no sabemos por cuanto tiempo más, tienen algunos rasgos comunes. Argentina es cualquier cosa menos un país en serio.

Hasta la fenomenal derrota del kirchnerismo en Catamarca el 8/3/09, las elecciones nacionales legislativas, (se renueva la mitad de la Cámara de Diputados, 128, y un tercio de la Cámara de Senadores, 24), estaban programadas para el domingo 25 de octubre.

Hasta la fenomenal derrota del kirchnerismo en Catamarca, adelantar la fecha de las elecciones, era considerado una cobardía por el ex y siempre presidente Kirchner.

“¿Por qué adelantan tanto las elecciones, tienen miedo de perder?” Es lo que vociferó desde un palco en San Fernando del Valle de Catamarca, Néstor K, el jueves 5/3/2009, tres días antes de perder por 10 puntos.

Dice el Código Electoral Nacional, ley Nº 25.983 del 15/12/2004, ley impulsada por el entonces presidente Kirchner: “La elección se realizará el 4º domingo de octubre, inmediatamente anterior a la finalización de los mandatos”.

Las circunstancias de Kirchner en el 2004 requerían esa norma. Hoy, esa norma entorpece las necesidades del matrimonio presidencial, ende, hay que cambiar la norma. ¿Y la previsibilidad? Los K, ¿sabrán lo que significa ser previsible? Aparentemente, no. Argentina tampoco.

Es así que el matrimonio presidencial enviará al Congreso un proyecto de ley para que se vote el 28/6/09, en vez de hacerlo como dice la norma (norma de los Kirchner), el 25/10/09. El pretexto esgrimido es que en tiempos de crisis no se puede gobernar y hacer campaña al mismo tiempo.

Pregunta, ¿se puede caminar y mascar chicle al mismo tiempo? Este gobierno, que no gobierna, que sólo anuncia actos de gobierno, no soporta la idea del descalabro económico que ya empezó.

Descalabro que traerá más desocupación, más pobreza, más tensión social, más drenaje de partidarios que se alejan de los K como si estos fueran enfermos contagiosos.

Por lo tanto adelantan las elecciones para finales de junio antes que todo se desmorone y con el desmoronamiento desaparezcan los necesarios votos para seguir manejando el país a su antojo.

El hecho en sí, no pasa de ser una anécdota. Que sea por única vez significa que quedará para siempre. En Argentina lo único permanente es lo transitorio. Lo terrible, lo conceptualmente trágico, es vivir en un país que no respeta ninguna ley, ningún contrato; un país fuera de todo sistema legal, un país que no es confiable.

En Argentina, la Constitución Nacional es una estación de trenes y si alguien sabe que además de estación es un librito, éste anda perdido en alguna oscura biblioteca, en un estante inalcanzable para la mayoría de los habitantes. Que ese librito es el alma de la Nación, lo saben muy pocos, y de esos pocos, ninguno forma parte del gobierno.

Las leyes se cambian de acuerdo a las circunstancias. Es más, en algún momento el Congreso ANULO leyes dictadas por el Congreso, facultad que éste no tiene. El Congreso puede derogar leyes, no puede anular algo que ha hecho.

En Argentina el estado de derecho es una frase sin sentido y sin ninguna intención de vigencia. Lo urgente siempre se impone a lo importante. Hoy, es un hoy sin mañana, y después de los K “el diluvio”, al mejor estilo Luis XV. Total, qué importa. Los argentinos son pacientes, mansos y no tienen memoria.

El Congreso aprobará el adelantamiento de las elecciones ya que el kirchnerismo tiene mayoría en las dos cámaras y los argentinos votarán antes de lo establecido previamente. Los diputados y senadores electos, deberán esperar en el freezer más de 5 meses antes de asumir.

También irán a parar al freezer las demandas del campo, el tema de la insoportable inseguridad y el acuciante problema económico, el territorial sumado al internacional. ¡Qué importa! Las circunstancias dictan las normas, cambian las fechas y hacen de Argentina un país irrelevante.

No se sabe si Néstor Kirchner leyó a Ortega y Gasset aunque se apropie de su célebre frase, “yo soy yo y mi circunstancia” (Meditaciones del Quijote 1914). Aclarando que el filósofo español, al concepto lo hacía personal, no lo aplicaba a un país. Kirchner hace de Argentina un país circunstancial.

Respetuosamente se le recomienda al ex y siempre presidente Kirchner, otra frase de Ortega: “a la República sólo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia el porvenir”.

Porque todo pasa, aunque a veces tarde en pasar. También los Kirchner van a pasar. Y el porvenir, existe. Puede empezar el 28/6/09. De Usted depende.

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Sunday, March 15, 2009

Argentina: Entrevista con el hombre que atrapo al Che Guevara - por Nicolas Marquez

El general Gary Prado nació el 15 de noviembre de 1938 en Bolivia, se inició en la carrera militar y cuando contaba con 28 años y ostentaba el grado de capitán (Comandante de la Compañía B del Regimiento de Asalto "Manchego") dirigió una operación en el sur de la selva boliviana que lo hizo pasar a la historia.

Corría el mes de octubre de 1967. El guerrillero Ernesto Guevara, junto a otros insurgentes cubanos y algunos refuerzos locales se habían internado en la selva boliviana desde hacía casi un año. Guevara y los suyos, en ese lapso, ya habían asesinado a medio centenar de personas y el objetivo era efectuar un golpe de Estado contra el presidente constitucional, René Barrientos. El entonces capitán Prado fue quien comandó la captura del iconográfico guerrillero argentino.

Actualmente, el general Prado cuenta con 71 años, vive en Santa Cruz de la Sierra, en las tierras bajas del oriente boliviano y nos concedió el siguiente reportaje, en el que rememora su plan para capturar al Che. Sostiene que el delator de la presencia de Guevara en Bolivia fue el intelectual francés Regis Debray y que, además, Fidel Castro abandonó al Che a su suerte dejándolo aislado y cortándole toda comunicación y contactos.

Prado considera a Guevara un hombre violento que en el caso de Bolivia preparó un plan insurreccional totalmente desacertado. Afirma, también, que la imagen actual que masivamente se ofrece respecto de la persona del Che no se corresponde en lo absoluto con la realidad.

NM - ¿En que circunstancias capturó al Che Guevara?

GP - A raíz de informaciones proporcionadas por un campesino que nos hizo saber en la madrugada del 8 de octubre que durante la noche habían pasado por su sembradío de papa un grupo de hombres armados, subiendo la quebrada. Con esa información, reuní unos 70 hombres y descendí del Abra del Picacho hasta las quebradas.

NM -¿Desde cuándo tenían información de que el Che estaba en Bolivia?

GP -La confirmación de la presencia del Che se obtuvo con las declaraciones de Regis Debray al momento de su captura, cuando quiso encubrir su participación haciéndose pasar por periodista, pues dijo que había venido a Bolivia a hacerle una entrevista, cosa que había realizado en el campamento. Esa noticia fue mantenida en reserva hasta el mes de junio, cuando el abogado defensor de Debray la hizo pública como argumento de defensa en el juicio que se instauró en Camiri.

NM - ¿Cuánto tiempo pasó Ud. Junto al Che tras la captura?

GP - Alrededor de 20 horas, desde la 13.15 del día 8, cuando lo capturamos hasta que dejé La Higuera a las 8 de la mañana del 9, para continuar el registro del área en busca de los guerrilleros faltantes.

NM - ¿De qué hablaron? ¿Cómo era su ánimo? ¿Qué impresión personal le causó el Che?

GP - Esos diálogos están reconstruidos fielmente en mi libro publicado en varios países. Existe una edición argentina con el título de "Che: traición y muerte", de la editora DISTAL, del año 2008 a la que puede referirse.

Si bien Prado nos remite a su libro, en otras declaraciones efectuadas con anterioridad, Prado afirmó "tengo dos percepciones del Che. La primera fue el momento de la captura, de un hombre derrotado, como él mismo lo admitía, que decía `esto se ha terminado'. Un hombre prácticamente en el límite de sus fuerzas. Después, ya más descansado, alimentado, un poco más activo, mirando, buscando, queriendo saber cuál iba a ser su futuro. Son las dos imágenes que tengo, que son diferentes. El Che que yo conocí no es el Che del mito y de la leyenda. Era un hombre que daba pena. Daba pena verlo. No inspiraba ni admiración ni respeto. Era un hombre capturado, derrotado. Esa es la realidad". (1)

NM -¿Qué opina de la imagen mundial que hoy se ha construido del Che en cuanto "héroe romántico"?

GP - Es parte del gran esfuerzo mediático que hizo Cuba para compensar la derrota sufrida por el castrismo a manos del Ejército mas débil y pequeño de Sudamérica. Con un enorme costo publicitario se ha creado una imagen que nada tiene que ver con el Che real.

NM - ¿Vio la película de Benicio del Toro? (la segunda parte del filme es dedicada a Bolivia), ¿su enfoque se corresponde con la realidad que Ud. vivió y protagonizó?

GP - No, aquí solo llegó la primera parte. Sigue siendo parte del mito hacer este tipo de películas, pero aparentemente, pese al esfuerzo, la película no ha logrado el efecto que esperaban sus productores y quienes están detrás de esto.

NM - ¿Ud. estuvo de acuerdo con el fusilamiento de Guevara? Si no lo estuvo, ¿Cuál cree que debió haber sido la actitud correcta?

GP - Es difícil este tema pues una cosa es la perspectiva de los '60 sobre las acciones de guerrilla y otra es la actual, con toda la vigencia de democracia y derechos humanos. En Cuba había fusilamientos masivos, aquí solo hubo dos. Tal vez no fue la mejor solución pero los argumentos de los conductores de la época, que están en el libro, explican sus puntos de vista.

NM - Más allá de que como militar obedecía órdenes, ¿obró convencido de lo que hacía al capturarlo?

GP - Por supuesto, estábamos combatiendo contra una agresión extranjera a nuestro territorio, una invasión armada que pretendía imponernos un modelo que la mayoría rechazábamos. Hasta el PC (Partido Comunista) de Bolivia se opuso a la guerrilla foránea.

NM - ¿Por qué el Che no logró simpatía entre los campesinos bolivianos?

GP - Por su absoluto desconocimiento de la idiosincrasia boliviana, de nuestra historia y de las diferencias regionales existentes. La Revolución del '52 ya había realizado una profunda reforma agraria, de manera que no había problema de tierras. En el oriente, lo que faltaba era gente.

NM - ¿La zona escogida por el Che para montar su guerrilla era propicia para un fin insurreccional?

GP - De ninguna manera, era una zona poco poblada, sin centros vitales que amenazar, de fácil aislamiento y con pocas vías de comunicación. Tal era el desconocimiento, que el Che asistía a clases de quechua con sus guerrilleros, cuando las habitantes de la zona hablan guaraní.

NM - ¿La estructura guerrillera del Che era importante como para dar un golpe duro en Bolivia?

GP - Era insuficiente y sumamente precaria. En su mayor momento los guerrilleros llegaron a 52 componentes, de los que luego varios desertaron. No tenían, fuera de los cubanos, la menor preparación militar y su motivación era limitada.

NM - ¿Qué apreciación tiene Ud. en cuanto a que Fidel Castro lo abandonó a Guevara en Bolivia?

GP - Es evidente que el Che fue abandonado una vez que llegó a Bolivia. El enlace cubano que tenían en La Paz desapareció y dejó a la red urbana sin contactos, la guerrilla en el monte no tenía contacto con nadie y nunca llegaron ni refuerzos ni medios. Con esto, Castro se libró de un personaje que ya se había tornado incómodo para él, tal como lo atestiguan los propios sobrevivientes cubanos de esta aventura.

NM - ¿Qué opinión tiene Ud., a la distancia, del Che?

GP - Un hombre violento, dispuesto a todo para obtener sus fines.

NM - ¿Qué opina de la reivindicación que el presidente Evo Morales hace de Guevara?

GP - El presidente Morales nunca ha sabido ni leído lo que dice el Che. El simplemente usa la figura mítica. No tiene mayor trascendencia, aunque no deja de irritar a quienes combatimos esa invasión y mella la memoria de los que murieron defendiendo la Patria.

* Nicolás Márquez, autor de esta nota, es abogado, periodista y escritor.

Notas:

(1) www.BBC.mundo.com (14 abril, 2004)

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Argentina: Evitando el helicoptero (o postergandolo en realidad) - por Gabriela Pousa

“¿Tienen miedo de perder que adelantan las elecciones? ¿Dónde está la calidad institucional de la que hablan y no quieren para el país?" Néstor Kirchner, el 06 de Marzo de 2009, en Catamarca

“El miedo no es tonto”, del refranero popular

Es posible que ningún gobierno haya “disfrutado” tanto las bondades de desplazarse a diario por aire como lo ha hecho el matrimonio presidencial. Para ellos, el helicóptero es una extensión misma de su anatomía. Jamás se atreverían a franquear las calles porteñas en cuatro ruedas, esas epopeyas apenas si las realizan cuando se movilizan localmente por trayectos breves, nada muy frecuente.

Ahora bien, hay un viaje de ida sin regreso que los Kirchner no están dispuestos a dar aún cuando se trate de volar en su transporte predilecto. Partiendo de esa premisa, y en pro de evitar ese vuelo que realizara años atrás otro mandatario argentino, se explican muchas de las medidas que viene adoptando el oficialismo.

En rigor, hay apenas una cabeza pergeñando las tácticas y estrategias, ni el doble comando ha quedado con su anterior fortaleza. Hoy por hoy, es Néstor Kirchner el artífice de la política, después está Cristina. Él marca los tiempos y borra y redefine la agenda.

El adelanto de los comicios ha sido, sin ir más lejos, la jugada más fuerte y también la más elaborada a pesar del riesgo. Representa el “estilo K” en su esencia más pura, fidelidad absoluta a un modo de concebir el poder como herramienta hegemónica.

La habilidad del santacruceño, a esta altura, y muy a pesar de tantos escollos que se ha puesto a sí mismo en estos seis años de gobierno, es indiscutida. Tiene el as en la manga siempre presto, y esta vez lo ha jugado en el momento exacto. Un día antes hubiese sido un capricho reprobado por todo el arco político incluido al jefe de gobierno de la ciudad. Un día después hubiera permitido acrecentar las críticas del campo, su avance parlamentario y no habría dejado espacio al ordenamiento necesario que implica los cambios que deben llevarse a cabo: atravesar el Congreso, elegir con idéntica prestidigitación los candidatos capaces de hacerse del conurbano: ese es, en definitiva, el objetivo amén de perdurar.

Mal que le pese, Mauricio Macri le dio el guiño a esta maniobra, que por sagaz no deja de ser macabra para la institucionalidad; pero la institucionalidad nunca estuvo en los intereses del kirchnerismo. Asombrarse por la decisión es lícito, hacerlo por el avasallamiento a los intereses del pueblo y de los demás personajes del elenco político es ingenuo. Kirchner siempre estuvo primero para sí mismo. Ya la candidatura de Cristina Fernández mostró a las claras cuál es su juego.

Más allá todo aquello, harto analizado en un viernes en que se alteraron las piezas del tablero, está el pueblo. Al ciudadano común movilizarse a votar en junio u octubre no le representa un cambio de trascendencia. Después de seis años de un estilo muy definido de gobierno, la gente ya sabe quién es quién o puede intuirlo al menos. Es cierto que hay un aparato manipulador de la información y los hechos, capaz de confundir a cierta franja del electorado pero no de alterar en demasía el resultado del comicio.

El intento por justificar con la crisis internacional, la recesión que afecta a la economía puede que encuentre varios adeptos porque en alguna medida la influencia es concreta, pero no hay modo de excusar un clima social irrespirable en esta geografía. Ni la inseguridad nació con la caída de Wall Street, ni la desidia del oficialismo para con las demandas ciudadanas puede ser atribuida a la “burbuja” del primer mundo.

Menos todavía, la crisis del sector rural es causa de la debacle de los mercados internacionales, aún cuando ésta afecte, hoy en día, el precio de los productos agropecuarios. La verdadera causa del mal que sufre el campo data de mucho antes y se debe a la falta de una política agropecuaria de mediano, largo plazo, y a la injerencia antojadiza del Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en la fijación de precios.

Ahora bien, el adelanto de los comicios en vez de atenuar los conflictos internos, agrava los mismos al dejarlos librados a un segundo plano. Todo vuelve a postergarse, en definitiva a mantenerse en ese ‘stand by’ al que tantas veces aludimos en este espacio. En definitiva, volvemos a presenciar otra maniobra típica de la metodología kirchnerista .

Lo más grave de este desorden de cosas, radica en la posibilidad no tan remota de un triunfo de Néstor Kirchner en las elecciones próximas. Nadie habla de una victoria grandilocuente ni tampoco de una conquista a nivel nacional; las provincias más fuertes en el padrón electoral son reticentes al ‘modus operandi’ del presidente del justicialismo. Su única chance se apoya en la franja del conurbano bonaerense donde trabajan con ahínco los punteros políticos y el aparato clientelista justicialista.

Aunque la pérdida de bancas es un hecho por el desgaste sufrido, la deslealtad como moneda corriente en las filas de una “transversalidad” basada en la repartija discrecional, etc., Néstor Kirchner con hacerse de un 30% de ese electorado saldará el costo de las portadas de los diarios. Sin duda son triunfos vanos y fútiles, ilusorios, capaces de evitarse con una alternativa que priorice poner freno a la hegemonía kirchnerista.

La pregunta que sobrevuela es si hay capacidad y voluntad del otro lado de la vereda de lograr que eso suceda. Hay demasiados intereses de por medio y tras el anuncio del pasado viernes, un desconcierto que obstaculiza en gran medida las alianzas aún cuando estas resulten furtivas.

Lo cierto hasta el momento es que vienen días de excesivo movimiento político donde es posible que, nuevamente, se evidencie hasta qué punto, el pueblo argentino está ausente de la mente de sus dirigentes. Y otra certeza se apoya en un escenario complicado en demasía para la segunda mitad del año. Ese escenario al que pretende, inútilmente, escaparle el kirchnerismo creyendo que puede lograrlo con un artilugio electoral, en lugar de hacerlo con determinación y acción gubernamental.

Mientras tanto, el helicóptero, seguirá esperando…

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Argentina: Una decision derrotista - por Carlos Pagni

Si hacía falta una señal de que el plan político del Gobierno -en caso de que existiera- hace aguas por varios costados, esa señal llegó con la decisión de Néstor Kirchner de adelantar las elecciones nacionales para el 28 de junio próximo.

El cambio de fecha se resolvió anoche en una reunión, celebrada en Olivos por la Presidenta, su esposo y los líderes del oficialismo en el Congreso.

En principio, la resolución indica que el Gobierno ha detectado dificultades muy graves para llegar a octubre, la fecha que prevé la ley, en condiciones para competir con éxito.

Es cierto: los candidatos del PJ tienen un futuro sombrío en Córdoba, Santa Fe, donde todavía no se despejó la incógnita Reutemann, Mendoza y Capital Federal, distrito en el que las encuestas ubican al partido oficial en el rubro "otros".

Sin embargo, el recurso a adelantar los comicios habla en especial de las perspectivas oficiales en la provincia de Buenos Aires, donde tiene previsto competir Kirchner como primer candidato a diputado. El ex presidente figura en la mayoría de los sondeos detrás de Julio Cobos y de Daniel Scioli, empatando en su nivel de imagen positiva con Francisco De Narváez y Felipe Solá. Pero la decisión de anoche lleva a pensar que la tendencia en la que se mueven esos números es descendente. Es decir, que Kirchner ve un escenario más probable de derrota para octubre que, supone, podría evitar en junio.

Ese pronóstico se sustenta en que la crisis con el campo y el deterioro social que irá verificándose en el conurbano bonaerense como consecuencia de la recesión económica, le crearían dificultades más graves al oficialismo cuanto más pase el tiempo.

La señal emitida ayer es especialmente delicada desde el punto de vista fiscal. A los mercados que dudan acerca de la solvencia del Tesoro para afrontar las obligaciones del año el Gobierno parece decirles que tienen razón al temer que "la caja no alcanza".

En otras palabras, los Kirchner parecen haber suscripto, de manera inesperada, esa leyenda urbana que recorría los análisis políticos a la violeta y que se resumía en la frase "este Gobierno no llega hasta octubre". Ahora eso lo sugieren ellos.

No está tan claro, sin embargo, que la estrategia decidida sea la mejor para conjurar estos problemas. No sólo porque hace pensar que detrás de los muros de Olivos se registra una fragilidad política superior a la imaginada fuera de ellos. También porque viene a reparar el enorme daño que le había creado a la oposición bonaerense la decisión de Mauricio Macri de desboblar las elecciones porteñas. Ahora Kirchner les devolvió a Narváez y Solá la colaboración que pueden prestarles, desde el otro lado del Riachuelo, Macri y, sobre todo, Gabriela Michetti, por el solo hecho de que sus campañas sean simultáneas. El oficialismo repuso a Macri y Michetti, aunque sea de manera subliminal, en el drama bonaerense.

Más allá de que tal vez Kirchner haya decidido anoche agigantar sus problemas, la manipulación de las reglas de juego para ponerlas al servicio de los supuestos intereses del partido oficial revela el descenso de calidad en el que se mueve la política argentina. Desde la Casa Rosada se recusará este reproche, casi seguro, con alusiones a la crisis internacional y a la urgencia por superar pronto la discusión proselitista para despejar inconvenientes importantes. El argumento se refuta con facilidad: basta mirar el ejemplo de los Estados Unidos. Allí la tormenta financiera no sirvió de excusa para alterar el ritual electoral. Ni siquiera se utilizó como coartada para adelantar la transmisión del mando presidencial, aún cuando la credibilidad de George W. Bush había caído al abismo.

Pero la resolución de Olivos no sólo denuncia el carácter faccioso con que se lleva adelante la gestión institucional. También confirma el aislamiento de los Kirchner respecto del resto del oficialismo. Es cierto que no había que esperar que ellos consultaran a la oposición antes de fijar una fecha. Pero sigue llamando la atención que, aún cuando están más débiles, sigan sin consultar al resto del PJ. Para esta manera de ver el poder, no sólo "el Estado", también "el partido soy yo".

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Monday, March 9, 2009

Argentina: Kirchner, el proximo "arrepentido" del oficialismo - por Gabriela Pousa


Si no fuera porque este análisis responde a hechos de la realidad que tienen cabida ni más ni menos que en esta geografía, podría decirse que estamos presenciando una película con toques de comedia pero también con escenas de tragedia indiscutida.

Entre muertos cuya sangre seca rápido, farándula de rauda verborragia, funcionarios enardecidos acusándose unos a otros, conflictos irresueltos y batallas campales, se va dirimiendo el año electoral. Tal como lo desea el kirchnerismo: en el marco de un clima bélico donde ellos se sienten más cómodos porque pueden elegir abiertamente quienes son sus contrincantes.

Los Kirchner nunca supieron hacer política en una cancha que no esté enlodada. Necesitan de la crisis como Sansón necesitaba del largo de sus cabellos. Basta un breve repaso por lo que se supone ha sido la “gestión” para observar que, en la calma, han sido ellos mismos quienes establecieron obstáculos y enredaron la trama. Desde la vereda de enfrente no supieron siquiera sacar rédito político de tantos errores cometidos.

La premisa oficial apunta al desconcierto. Cuánto menos se comprenda lo que pasa, mejor. Mantener a la ciudadanía dispersa en temas que no pasan de ser nimiedades de sobremesa es un acierto para un gobierno que no puede mostrar otros avances, y a su vez, debe ocultar todo tipo de balances.

En ese contexto, que se debata la pena de muerte en el siglo XXI, y aún cuando ésta contradice la letra de la Constitución Nacional es tan absurdo como funcional a los K. Dentro de ese marco, surge la voz de la Presidente abriendo una nueva contienda: el Poder Judicial. Quizás, un intento por desplazar al campo del centro de la escena. Cambiar de tema es otra de sus estrategias.

¿Cuánto tiempo acaso perduró en la opinión pública o publicada los vaivenes de la bonaerense y del secuestro de Bergara? Si ahora, el debate sobre la pena de muerte abre paso a la demora de los juicios de lesa humanidad, ese será otro logro K.

Entre tanto, siguen manejando con absoluta discrecionalidad la política nacional. Estipulan el cuándo y el cómo se atienden los problemas o mejor dicho, se postergan. Porque no ha habido solución para ninguno de los conflictos que acecharon y acechan.

En ‘stand by’ está la cuestión por los salarios docentes, en ‘stand by’ las retenciones y la falta de política agropecuaria. En ‘stand by’ estuvo y estará la inseguridad. Y sin estadísticas.

Semanas atrás un alboroto poco racional se produjo por una supuesta filtración de un informe de la central de inteligencia americana. Este daba cuenta de una posible crisis política-institucional en la Argentina. Pues bien, si lo que acontece en estos días no es un fiel reflejo de lo que exponía ese documento, ¿qué es? El Poder Ejecutivo embistiendo al Judicial y al Legislativo, sin olvidar que, en el mismo seno del poder, se dirime una interna más compleja de absorber: aquella que enfrenta a Julio César Cobos con el matrimonio presidencial en una parodia con ribetes circenses.

Nadie puede negar que, los artilugios para diezmar al Vicepresidente son, paradójicamente, la mejor campaña que le pueden hacer. Cobos no ha tenido gran oportunidad de demostrar sus dotes de dirigente pero ha obtenido un altísimo porcentaje de apoyo ciudadano por ser víctima de los atolladeros que le ponen los Kirchner. Ese es el ‘mérito’ de Cobos más allá del desempate en una votación parlamentaria tal como lo exige el reglamento de la Cámara.

Lo cierto es que esta crisis interna es más gravosa que la crisis financiera, que, acá, aún no ha hecho mella con toda su virulencia. Los bancos registran ganancias indiscutidas aún cuando el crédito se ausenta, y la desconfianza hace que el dólar siga siendo la elección de aquellos que tienen la posibilidad de ahorrar o proyectar.

La debilidad del oficialismo quedó al descubierto con la sangría de legisladores que emigraron a bancas donde mejor asientan sus ¿convicciones u oportunismos? Se oponen: ¿a qué? Algún día sería bueno dilucidarlo, así como también cooperaría al entendimiento ciudadano conocer el por qué esa repentina divergencia “justo a tiempo”. A tiempo de no quedar pegados a tanto daño que se ha hecho, y a tanto que no se ha hecho, en un pecado de omisión oficial.

Mientras las alternativas no surgen, las críticas alcanzan ofertas impensadas y todos hacen causa común con las víctimas K. ¿Qué es lo que demandará la sociedad: crónicas de fracaso, uniones de espanto o metodologías distintas capaces de resucitar a la Argentina? Por ahora nadie se atreve a contestar, ni a entrar en cuestiones con más trasfondo. La polémica furtiva y banal se impone desde el poder y coopta la atención popular.

Entre tanto, son cada vez más las contradicciones entre la oratoria presidencial y lo que han avalado en los últimos seis años. La última crítica de Cristina Fernández acerca de los cortes de ruta choca en forma categórica con aquella entrega simbólica que se hiciera desde el Salón Blanco a los piqueteros: “Esta casa de Gobierno es de ustedes”, sentenció Kirchner el 25 de Mayo de 2003. Aplaudían entonces Luis D’Elía y otros tantos punteros que venían cortando el Puente Pueyrredón en pro de aumentos en planes sociales y reclamos sectoriales.

Asimismo, el aval oficial a los asambleístas que cercenaron los pasos fronterizos a Uruguay fue otra de las ‘hazañas’ K. No queda de lado la metodología de los Moyano que se adueñan de la ciudad sin que ello merezca una reacción de Florencio Randazzo, ministro del Interior devenido vocero presidencial. Ahora, todo aquello que antes fuera apañado asusta y resulta condenado.

Y por último, el mayor de los grotescos: Mientras la Presidente criticaba el corte de rutas, el paso a Chivilcoy era flanqueado por un “piquete” policial para que no avancen los productores reclamando a Néstor Kirchner el cese del fuego contra el sector de mayor productividad y que, paradójicamente, le regalara la tranquilidad de los primeros años de gobierno. Si no fuera por los ruralistas, Cristina no estaría donde está. A muchos le duele en demasía esa verdad.

Néstor Kirchner erigido candidato a diputado sin confesar, y más allá de las elucubraciones de juristas, puede llegar a convertirse en esta ausencia de racionalidad en el próximo de los arrepentidos del kirchnerismo. No sería de asombrar verlo autoproclamarse como disidente de sí mismo, despegarse de esa imagen donde la mesa de enlace, por ejemplo, era la oligarquía maldita. No en vano, en sus últimos discursos de campaña, se han escuchado benevolencias para los antaño maltratados.

Los Kirchner juegan a la ruleta rusa. Hay que admitirlo: van zafando. Forzando las cosas, desplegando el aparato comunicacional que acalla aquello de lo cual es mejor no hablar, y manteniendo en segundo plano (lo que no implica descartarlos) a los halcones criticados por sus adversarios.

A su vez, le arrancaron firmas a los representantes del sector agropecuario, intentaron debilitar, en una maniobra petulante, a Mauricio Macri liberando el paso a las hueste sindicales; y -sumándose (tarde) al reclamo primario de la sociedad-, aparecen ahora castigando a quién ellos consideran culpables de la inseguridad.

Todo es maniqueo y poco serio. Pero el juego está en marcha, y hasta ahora, aún en el apogeo de su debilidad, siguen siendo ellos quienes reparten las cartas. Cuál será el último as es un enigma, aunque mucho no puede demorar. Catamarca, sin ir más lejos, permite una lectura donde prever resultados del desgaste auto-propiciado.

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Monday, March 2, 2009

Argentina: "Genio y figura hasta la sepultura" - por Gabriela Pousa

Si después de 6 años de gobierno, alguien esperaba un discurso diferente de la Presidente con motivo de la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso, quiere decir que la ingenuidad, todavía tiene cabida en esta devastada geografía.

Han sido innumerables los signos y gestos que marcaron aquello que desde el vamos se dio en llamar “estilo K”. De hecho se han escrito un sinfín de notas y análisis sobre ese “modus operandi” tan peculiar del quehacer político oficial. En ese aspecto, los Kirchner tienen una coherencia que quizás no la tengan muchos otros dirigentes: son fieles a sí mismos, y obran según sus propias “leyes”.

Ahora bien, descubrir después de tanto tiempo que esas “leyes” no responden a las demandas de la sociedad o la lógica básica de los acontecimientos en el mundo entero, es redundante al menos en este espacio donde siempre se advirtió el defasaje entre el decir y el hacer del kirchnerismo, entre su realidad y la realidad de los demás.

Viven en una Argentina distinta que sólo tiene visos de existencia en sus cabezas. Allí, ellos se erigen paladines de la justicia y artífices de la verdad revelada. No hay miseria ni problemas. El matrimonio es la solución a todo cuánto sucede, no sólo en ese país, sino sobre la tierra. Dentro de esa “lógica” se enmarca o se debe enmarcar el discurso de la Presidente. De ese modo puede comprenderse que el gran logro anunciado sea la mayor de las deudas de un progresismo falso: la distribución de riqueza que ya es una anatema.

Por otra parte, creer que la Argentina es la gran maestra que imparte premisas para salvaguardar al planeta de una crisis cuya envergadura no es siquiera sospechada por la primera mandataria suena a fábula o incluso a excesiva mitomanía. No hay forma de encuadrar el relato oficial con la verdad. Los números que se revelan en esas circunstancias causan gracia si acaso no convocan alguna lágrima. Hay hechos que de tan grotescos dejan tiesos, a quienes los presencian, debatiéndose por dentro entre el llanto sincero o la risa para amortiguar.

Las repercusiones de un discurso sin originalidad, a no ser que se tenga en cuenta el tono que ha disminuido en su fervor porque a veces la vergüenza de alguna manera se tiene que expresar, eran también obvias por demás. La oposición, sumando a los “arrepentidos” del “modelo productivo”, emitirían ofuscación por la levedad de la nueva improvisación presidencial. Y los sobrevivientes del oficialismo dirían que es maravilloso todo lo que ha dicho la Presidente porque, además, lo hace sin leer ni un papelito…

Sin anuncios significativos, sin balances capaces de corroborarse en resultados palpables, y sin atisbos de cambio que permitan vislumbrar un escenario menos problemático se cerró la voz de Cristina Fernández en un recinto que ya no es el de antes. Quizás eso es lo más rescatable de este primer día de Marzo donde, la soledad del matrimonio, es lo distintivo para evitar una total similitud con las mismas fechas en viejos calendarios.

En un país donde más de un 50% de los niños no tendrán su primer día de clases con normalidad, dónde la pobreza aumentó un 30% en los últimos años, dónde los habitantes de las villas miseria se incrementaron en cientos de miles en los meses de reinado, y donde la inseguridad continúa haciendo estragos no hay forma de lograr una oratoria capaz de decretar caprichosamente otra realidad.

Por otra parte, un escenario político actual signado por la crisis en y con el campo, que encuentra a la jefe de Estado guardando silencio de radio sobre el futuro de tamaña situación es, por omisión, una declaración de hostilidad más. El rumor que salió adrede del propio gobierno estableciendo la posibilidad de una estatización del comercio de granos es, posiblemente, la afrenta que mejor define la metodología de los Kirchner. Para ellos la política es sinónimo de batalla campal. Si no hay enemigo se lo inventa, de lo contrario no pueden “gobernar”. No resisten la vida en paz, ni la propia ni la ajena desde ya.

Las “sutilezas” con las cuales adelantan sus medidas no alcanzan a ser un enigma que no se revele con el sólo hecho de mirar hacia atrás qué se ha hecho y qué se ha deshecho. Los anuncios de “ instrumentos que permitan intervenir en la economía para preservar el trabajo y la actividad económica" no pueden sorprender si desde el 2003 éstos están siendo utilizados. ¿Qué sucedió sino con las AFJP? ¿Qué son los 30 aviones que no volarán pero que insumen millones del erario nacional?

Si el mentado plan de estatización no se ha enunciado es porque ni ellos saben cómo instrumentarlo: son conscientes de que la medida generaría un descontrol capaz de ahuyentarlos antes de cumplirse los 4 años de mandato. No por sesgos golpistas o antidemocráticos sino por la crisis que se les escapa de las manos, y que nada tiene que ver con la burbuja internacional que ha estallado. La economía argentina hace agua desde antes que en Wall Street pase nada. El manejo arbitrario de los tiempos es otra de las características intrínsecas de la manera de operar del matrimonio presidencial.

La sangría de legisladores anticipó las elecciones. Octubre ya no cuenta: Néstor Kirchner insistirá con las encuestas para definir qué rol adoptar. Se juega el 2009 pero también la necesidad de impunidad para que el futuro no los encuentre enrejados.

Mientras millones de argentinos están preocupados por la falta de seguridad y la inflación que en Marzo no menguará, ni una palabra al respecto se escucha en la voz oficial. Cristina Kirchner no aportó un ápice con su discurso inaugural de las sesiones del Congreso, es cierto que tampoco defraudó. Tan sólo dio una señal más de lo que sigue en lo sucesivo: la ratificación del “estilo K” que ya conocen todos los argentinos.

La ceguera aumenta y el relato oficial observa una película que no es la real. Por este tipo de circunstancias, y por la absurda novela que lleva a los medios a repetir, una y mil veces, la imagen del saludo de la Presidente y su Vice como si no fuera un gesto nimio de normalidad y convivencia, pareciera que la CIA se disculpa por diplomacia más que por errar en su creencia.

Los verdaderos democráticos pretendemos que el próximo 1º de Marzo, sea también Cristina Fernández de Kirchner quién improvise en el recinto, aunque su oratoria se valore no por el contenido sino por los dones de la memoria para aglutinar palabras pese a que no digan nada. Lo que no está del todo claro es que este deseo sea compartido por todos los integrantes del kirchnerismo, y muy especialmente por sus máximos referentes: mujer y marido.

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Sunday, March 1, 2009

Argentina: El kirchnerismo analiza nacionalizar el comercio de granos - por Luciana Binaghi

Nuevamente el fantasma de la nacionalización compulsiva azota a los argentinos. El objetivo del gobierno kirchnerista es poder llegar a la soja que los productores rurales conservan en silos como consecuencia de los precios poco rentables que determina el gobierno argentino. Alerta en el campo.

Con la mira puesta en la soja de la última cosecha que todavía guardan los productores en sus silos bolsa, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner amenaza con monopolizar las compras de los principales cultivos de exportación y recrear la Junta Nacional de Granos, organismo que cumplía ese rol monopolizador del mercado hasta la dictadura militar.

Simultáneamente a la posibilidad real de entrometerse de lleno en el mercado de los granos monopolizando el comercio, el gobierno kirchnerista también echó a rodar la versión de que "agentes estatales" recorrerán los campos para ver dónde se oculta la producción de granos, que el gobierno cuestiona como "especulativa" ya que está a la espera de que los precios del mercado sean mejores.

Tras las versiones que tomaron repercusión en todos los medios del país, las multinacionales acopiadoras que controlan el negocio exportador encendieron todas sus alarmas, para analizar los posibles pasos legales en caso de que el gobierno kirchnerista quiera entrometerse en el negocio y la propiedad privada de los sectores del campo.

Consultado sobre los crecientes rumores, el titular de la Agencia Federal de Impuestos (AFIP) Ricardo Echegaray no negó la posibilidad pero tampoco confirmó nada. "Es una decisión que nos excede, que corresponde a la Presidenta" señaló el funcionario kirchnerista

En los ministerios de Economía y de Producción la respuesta fue la misma: "es una decisión de la presidente"

Retroceso en las negociaciones

Los rumores sobre la nacionalización del comercio de granos, que el gobierno kirchnerista no salió a desmentir, complican notablemente el proceso de dialogo y negociación que el gobierno viene manteniendo con los sectores rurales. "Esto afecta el diálogo de manera sustancial. Es una medida que excede la imaginación de cualquiera y que va a ser fuertemente resistida por todo el sector agropecuario, mucho más que la [resolución] 125", planteó Hugo Luis Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA)

Consultado sobre la posibilidad real de que el gobierno kirchnerista llegue a la instancia de nacionalizar compulsivamente un área neurálgica del mercado, Biolcati fue contundente "Todo es posible en esta búsqueda desesperada de hacer caja, de manejar todo hegemónicamente. Parece una enfermedad".

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Tuesday, February 24, 2009

Argentina: Antes de que sea demasiado tarde - por Ricardo Lopez Murphy

Argentina va a producir en la actual campaña agrícola, al menos, 25/30 millones de toneladas por debajo de las que se esperaban, o preveían, a esta misma altura del año pasado. Es decir, que estamos registrando una caída de alrededor de 30%.

La conjunción de malas condiciones climáticas y de peores decisiones en materia de política interna determinó semejante retroceso que, además, coincide con una muy desfavorable situación internacional. Ahora el viento está de frente. Sin embargo, la testarudez oficial se mantiene, e incrementa, como cuando todas las variables eran de signo positivo.

El escenario sin duda es difícil, pero la crispación y la ceguera siguen impidiendo avanzar, lo cual todavía sería relativamente factible.
Sin embargo, para eso, es imprescindible producir ya una sustancial modificación de las políticas que se están aplicando sobre los sectores productivos y, especialmente sobre el campo, dada su incidencia sobre distintos rubros (desde fletes, hasta la industria metalúrgica; desde el comercio hasta los servicios bancarios).

Para tener idea de la magnitud del perjuicio que enfrentamos se puede hablar de, por lo menos, U$S 12.000 millones menos por exportaciones agroindustriales. Esto, a su vez, implicaría una caída mínima de U$S 3.5.00 millones en la recaudación fiscal “solo” por derechos de exportación, al margen de lo que implica respecto a Ingresos Brutos, Ganancias, Impuesto al Cheque, etc.

Pero, además, hay un impacto geométrico negativo sobre toda la economía. Por caso, según comentó recientemente, un dirigente a un sindicalista, estamos hablando de ¨un millón de viajes menos para los transportistas¨, también se dice que el consumo de fertilizantes cayó más de un millón de toneladas y que la venta de agroquímicos se redujo más de 25%.

Gremios como el de la carne, por no hablar del sector lácteo, ¡y que decir del rubro de maquinaria agrícola!, reconocen estar ya en el límite de sus posibilidades para mantener el actual nivel de empleo.

Y, aunque en las grandes ciudades aún no parece tan evidente, la cadena de pagos en el interior ya está terriblemente resentida y la falta de liquidez es moneda corriente.

A su vez, ¿como se supone que la producción puede encarar ahora la nueva campaña en estas condiciones?.

Tiene que quedar muy claro que, de no mediar cambios urgentes, se va a producir un nuevo retroceso que va a ser geométrico, y de consecuencias impensables.
Para atenuarlo es imprescindible recrear ya los incentivos a la producción, devolviéndole un horizonte razonable a la actividad. Estamos hablando, en primer término, de eliminación total de las restricciones, de cualquier naturaleza –administrativas, sanitarias, burocráticas, etc.-, a las exportaciones. Después de 3 años de una supuesta política antiinflacionaria oficial, los resultados demuestran, en forma palmaria, que: no creció la producción (al contrario), y tampoco se beneficiaron los consumidores internos (al contrario).

Peor aún, perdimos confiabilidad como proveedores del codiciado mercado internacional. Un ejemplo, Rusia compra ahora carne a Brasil, Paraguay es proveedor de Chile y, nuestro principal socio en el Mercosur, Brasil, importa trigo ruso. Y esto, por citar solo algunos ejemplos.

Así, de mantenerse la actual tendencia, seguramente el próximo año estaríamos lamentándonos por tener que importar nosotros trigo, o leche, o hasta carne…
En segundo término, es necesario mantener una política cambiaria que, por un lado, sea acorde con la de nuestros vecinos, y permita también mantener la competitividad de nuestra economía.

Un tercer puesto está referido a la imperiosa necesidad de abolir las extravagancias impositivas. Impuesto al cheque, gravámenes al trabajo, o retenciones a las exportaciones, son solo algunos de los anacronismos de la actual política fiscal que deben ser corregidos en forma inmediata.

Finalmente, es absolutamente necesario que el Gobierno recupere el rol de Gobernar, y sea capaz de adelantarse a ciertas situaciones críticas comenzando por dejar de provocarlas y, luego, adoptando las medidas de previsión que eviten desequilibrios macroeconómicos.

Debemos cambiar antes que sea demasiado tarde. El costo potencial que enfrentamos de no hacerlo, es un creciente nivel de conflictividad que nos puede paralizar como Nación.

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Monday, February 23, 2009

Argentina: ¿Buscan la solucion o quieren ganar la discusion? - por Roberto Cachanosky

Las actitudes del Gobierno en relación al conflicto con el sector agropecuario no muestran una verdadera voluntad de conciliación.

Mi fallecido amigo y economista Adrián Guissarri tenía una frase muy divertida cuando debatía y no se llegaba a nada. En un momento del debate, solía decir: "¿vos qué querés, encontrar la solución o ganar la discusión? Porque si querés ganar la discusión, te la regalo. No me interesa".

La misma frase le correspondería al Gobierno cuando uno ve cómo, sistemáticamente, torpedea cualquier acuerdo con el campo. Todo indica que no quiere encontrar la solución al problema. No le importa. Lo que le interesa es ganar la pulseada y poner de rodillas a los productores agropecuarios. Basta con recordar los innumerables desplantes que les hizo a los dirigentes agropecuarios el año pasado en el peor momento de la crisis.

A un año del inicio del conflicto, el gobierno sigue con la misma tesitura. No busca la solución sino ganar la discusión o, para adecuarlo a este contexto, doblegar a los productores. Ningunearlos. Descalificarlos. Hacerles chicanas. Todas cosas que en una negociación franca no se hacen, si es que uno quiere llegar al final de una negociación feliz.

La última jugada fue la de mandar al vocero Núñez a informar públicamente de las reuniones que había tenido Biolcati con De Vido, a pedido del gobierno y también a pedido del gobierno de la confidencialidad. A nadie escapa que De Vido no actuó por su cuenta sino que tuvo que recibir el visto bueno o la orden de Néstor, tanto en lo que hace a la reunión como al pedido de confidencialidad del mismo.

¿Cuál fue el error de Biolcati? Creer en la palabra de un gobierno que ha demostrado que nunca la cumple. Con los datos que fueron publicados en los medios, me pregunto qué hubiera hecho yo en ese caso. Siempre hablando en base a la información publicada, tal vez hubiese ido a la primera reunión y luego de escuchar le hubiera dicho a De Vido que toda negociación continuaría con la Mesa de Enlace informada, pero esa es una idea que doy sin conocer los detalles de las charlas.

De todas maneras, tampoco Biolcati negoció algo en contra del resto de las entidades. Insisto, su único pecado es haber creído en un gobierno desleal, que claramente intentó destruir la unidad del campo. ¿Por qué? Porque si la negociación no llegaba a ningún acuerdo no implicaba romper la confidencialidad pedida por parte del gobierno. Al no llegarse a un acuerdo y romper la palabra dada de mantener la confidencialidad, queda claro que lo que se buscaba no era un acuerdo, sino hacer caer en una trampa a Biolcati para generar conflictos dentro de la Mesa de Enlace. En el barrio, a un comportamiento similar, lo calificarían de sucio, de bajeza, y demás palabras irreproducibles.

¿Cuáles han sido los beneficios y los costos de semejante comportamiento por parte del gobierno? La Mesa de Enlace no entró en el juego y no se dividió. Por el contrario, le contestaron con un nuevo paro. Pero lo más grave es que el gobierno dejó en claro que no cumple con la palabra prometida. Que puede llegar a mentir con tal de ganar la discusión.

Si el gobierno ha demostrado jugar sucio a la hora de cumplir con la palabra empeñada, la pregunta es: ¿por qué alguien se va a acoger al blanqueo de capitales si mañana pueden dar vuelta sus promesas y castigar al que creyó? ¿Por qué alguien va a invertir bajo la administración kirchnerista si mañana le cambian impunemente las reglas de juego? Si ya mintieron con el IPC del INDEC, los datos de pobreza, indigencia, actividad económica, desocupación presentan distorsionados los números de recaudación, inventan planes de reactivación que no funcionan y demás historias conocidas, con este último comportamiento ha terminado de perder lo más valioso que puede tener una persona: la credibilidad. El valor de su palabra.

Esto quiere decir, como ya lo he sostenido en infinidad de veces, que bajo el gobierno de Néstor no hay respeto por las instituciones. Lo que rige es su capricho y su comportamiento arbitrario, llegando a cualquier límite con tal de ganar la discusión. En este contexto pensar en inversiones, crecimiento y prosperidad en Argentina es una ilusión imposible de cumplir.

Pero lo que más alarma es que en su deseo por confrontar permanentemente y doblegar a los que no piensan como él o no quieren dejarse atropellar, Néstor está dispuesto a destruir la misma economía. Veamos el siguiente ejemplo. Hoy tenemos una feroz recesión interna y externa. El consumo interno se desploma y la inversión brilla por su ausencia. Una devaluación tradicional para impulsar las exportaciones no tendría demasiado efecto por la caída de la demanda internacional. Sin embargo, dentro del contexto recesivo del mundo, lo que menos va a caer o caerá en menor medida es la demanda por alimentos.

La gente podrá postergar la compra de un auto, una propiedad, un televisor o un celular, pero no postergará en primer lugar el consumo de alimentos. Si esto es así, en momentos en que en el mundo se matan por exportar algo, Néstor prohíbe las exportaciones de carne, trigo y castiga las de soja y otros granos. Hoy sería más fácil intentar mover la economía vía el sector agropecuario que buscar exportar algunos productos industriales. Por lo menos, la eliminación de las retenciones mejoraría la actividad agropecuaria, con su derrame sobre otros sectores, y amortiguaría una recesión que hoy ya luce inevitable para el 2009. Sin embargo, Néstor se empecina en boicotear la actividad agropecuaria, aún a costa de perjudicar al país en su conjunto hasta niveles insospechados.

El problema que tiene Néstor (en realidad son muchos los problemas que tiene) es que, entre los horrores que cometió, fue quedarse sin financiamiento externo. Luego del falso acto de soberanía de pagarle al contado toda la deuda al FMI, cayó en las garras de Chávez que nos costó mucho más caro. El problema es que el autócrata venezolano ya no tiene billetera por la caída del precio internacional.

Una salida sería bajar las retenciones al campo para amortiguar la recesión y compensar la merma en la recaudación (la que igual va a caer si el campo sigue paralizado) con un préstamo del FMI combinado con una baja del gasto público. Pero aquí chocamos con otro problema. Las mentiras estadísticas sobre los números de la economía lo inhiben de acordar con el FMI, más allá de que tendría que guardarse en el bolsillo la famosa frase: "chau, Fondo". Para poder acordar con el FMI habría que blanquear todas las mentiras estadísticas.

En síntesis, si tuviera que describir hoy la situación, diría que estamos en un avión en emergencia, con un piloto que no sabe cómo pilotearlo pero cree que sabe y, encima, está ebrio de poder.

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