Ecuador: Palabras dulces y acciones peligrosas - por Pablo Lucio Paredes

Ya llevamos casi dos años de revolución ciudadana y sus dulces palabras engatusadoras de solidaridad, lucha contra la pobreza o soberanía… pero la realidad es otra.
1) El himno a la juventud y la rebeldía (la nueva Constitución nos da el derecho a ser rebeldes). Pero esto solo es válido contra los demás, jamás para expresarse contra la revolución ciudadana, que por perfecta nunca puede ser cuestionada. Ahí están los chicos de la Católica de Guayaquil.
Enjuiciados y perseguidos por una justicia manipulada “por atentar contra el Presidente”. ¿Ha visto usted que estos jóvenes hayan agredido físicamente al Presidente o a su entorno (por más esfuerzos que la propaganda estatal haya desplegado)?
2) El poner a las empresas extranjeras en su sitio. Pero tenemos dudas sobre el alcance de las negociaciones, o las reales ganancias para el país. En el caso de la negociación “personalísima” con Porta. Y el caso Repsol es extraño, porque se ha bajado el famoso impuesto del 99% al 70%, el precio de base para el cálculo de regalías extraordinarias ha subido a más de 40 dólares (es decir que con los actuales precios del petróleo ya no existen prácticamente ingresos extraordinarios), y peor aún, se les ha alargado en cinco años su contrato. A cambio, un solo factor importante: aumenta la participación estatal. ¿Lo uno compensa lo otro? ¿Solo compensa, o realmente genera excedentes importantes para el Gobierno como para justificar tanta alharaca y paralización de la inversión y producción durante casi dos años? Otro misterio de la transparencia ciudadana.
3) Vilipendiamos a los diputados por sus sueldos astronómicos. Pues ahora la nueva escala salarial de la Asamblea se acerca a los 5.000 dólares mensuales, más que en Montecristi y mucho más que la partidocracia. Según se dice, “la calidad del trabajo es infinitamente diferente”… puedo expresar, de primera mano, mis dudas…
4) En Montecristi se repitió y proclamó que las nuevas autoridades serían electas con procesos abiertos, transparentes y profundamente ciudadanos.
Tenemos ya el primer caso fallido: la elección de la Corte Electoral fue exactamente la repetición del oscurantismo de siempre, una misteriosa página web, un listado precocinado y el apuro de las últimas horas. Y ahora viene la Participación Ciudadana que parece ir por el mismo camino. ¿Nos sorprenderán en el camino del parecer al ser?
5) Se habla de una profunda (y válida) lógica fiscal “los ingresos petroleros financian inversión, de tal manera que si cae el petróleo se suspenden inversiones”. Muy lógico. Sin embargo, el petróleo ya ha caído y se anuncia que la inversión aumentaría del 10% al 13% del PIB (2.000 millones de dólares más). ¿Comprensible? ¿De dónde van a salir los recursos? ¿La necesidad de ganar elecciones supera a la sensatez? Y mientras tanto no encontramos (ni con lupa) refinerías, carreteras e hidroeléctricas que “no se hicieron en la larga noche neoliberal y la revolución ciudadana sí ha emprendido”.
6) Decisión soberana de retornar a la OPEP. Primer impacto: recortar la producción. ¿Y a cambio? ¿Gran estrategia?
¿Dónde quedan las palabras ante los hechos?
Labels: Ecuador














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