Wednesday, October 15, 2008

Chile: Ricardo Lagos da un paso al costado - por Hector Soto


"...la política puede llegar a ser un juego artero de ingratitudes, habida consideración que Lagos salió de La Moneda con un nivel de aprobación superior al 70% del electorado; ese capital político ahora está muy menguado y ciertamente debe ser duro para el ego del ex presidente admitir que él puede ser una figura importante del pasado, pero ya no un actor relevante del futuro."

Mientras la crisis económica internacional sigue sin tocar fondo, la crisis política de la Concertación, la coalición gobernante en Chile, pareciera haber encontrado un punto de inflexión luego que Ricardo Lagos resolviera por el momento no aspirar a la reelección el año 2010. En una larga y reciente entrevista donde midió no sólo las palabras sino también los puntos y las comas, Lagos en estricto rigor no dijo nada muy distinto a lo que ha estado diciendo en los últimos meses: que al día de hoy no es candidato. Eso ya se sabía. El tema es el mañana y el ex presidente sigue cuidándose de cerrar la puerta con palabras muy concluyentes o en forma definitiva. Y por la dudas se ha puesto a recorrer el país para apoyar a los candidatos municipales de la Concertación.

Lo que sí es un hecho político nuevo es que el planteamiento del ex gobernante no generó en los partidos nada parecido a una consternación o a un lamento muy generalizado. Al revés: en las dos agrupaciones donde Lagos figura inscrito como militante dorado, los partidos Socialista (PS) y Por la Democracia (PPD), sus declaraciones fueron recibidas hasta con alivio. En la DC, por su parte, es posible que se haya descorchado champaña. En la actualidad la cúpula del PS no disimula su opción por José Miguel Insulza, actual secretario general de la OEA, y el titular del PPD, Pepe Auth, ha comenzado a recordar que sería bueno cederle ahora el turno a la DC, que Eduardo Frei Ruiz Tagle fue un buen presidente en los años 90 y que podría ser una excelente alternativa para el 2010. La DC a todo esto aspira que un hombre o una mujer de sus filas sea el abanderado único de la Concertación en la próxima elección presidencial y Soledad Alvear, la presidenta del partido, jura que en términos electorales ella puede ser una carta mucho más atractiva que la de Frei frente a los desafíos que vienen.

El enfriamiento de las relaciones políticas de Ricardo Lagos con los partidos de Concertación pone de relieve tres cosas. Primero, que esos nexos nunca fueron fáciles o particularmente estimulantes, porque durante su gobierno los partidos tuvieron que tragarse muchas frustraciones que ahora se las están cobrando. Segundo, que la derecha ha sido mas bien exitosa en el desmantelamiento de Lagos como fenómeno electoral, puesto que el hombre según las encuestas ya no es lo que fue, de suerte que es fácil y hasta cómodo prescindir de él. Tercero, que la política puede llegar a ser un juego artero de ingratitudes, habida consideración que Lagos salió de La Moneda con un nivel de aprobación superior al 70% del electorado; ese capital político ahora está muy menguado y ciertamente debe ser duro para el ego del ex presidente admitir que él puede ser una figura importante del pasado, pero ya no un actor relevante del futuro.

Tanto como despejar el horizonte, la decisión de Lagos de no ser candidato hoy –meses después de haber notificado que tampoco aceptaba competir en primarias internas– pone presión sobre el bloque oficialista para elegir pronto a su abanderado, en lo posible este año. Insulza espera que el PS lo proclame para devolverse luego de Washington y concentrarse según él de lleno en la campaña. Pero son muchos los militantes que quisieran cambiar el orden de las prioridades y preferirían ver al candidato primero en Chile para después de eso proclamarlo. Hay un problema de credibilidad en torno a Insulza y cuando él repite que el mundo no se le vendría abajo si no llega ser candidato la verdad es que más aclarar las cosas las complica y oscurece.

La aspiración de Frei de ser el hombre de la Concertación para el 2010 objetivamente ha estado ganado terreno en el oficialismo. Lo favorece el hecho de que el polo progresista no tiene un nombre alternativo de gran convocatoria, que Soledad Alvear está cayendo en picada y que la ingeniería política dice que es el candidato que eventualmente más daño le podría hacer a Piñera, puesto que Frei tiene cierto arrastre entre el empresariado y nexos con grupos de la centroderecha. Pero el bajo rating que tiene hoy en las encuestas sigue siendo una complicación seria para el ex gobernante.

Lo que ocurra o deje de ocurrir en la próxima elección municipal, a fines de este mes, será decisivo para la clarificación de la contienda presidencial. Hasta el momento la mayor parte de los analistas vaticina un cómodo triunfo de la Concertación como bloque político. Pero habrá que ver cómo califican los distintos partidos. Y Sebastián Piñera, el candidato opositor, tendrá que hacer malabares para demostrar que, a pesar de la derrota de la Alianza en los municipios, su candidatura será la triunfadora el 2010. Todo eso, en el supuesto que no ocurra nada extraordinario, que el gobierno siga haciéndolo más o menos mal y que la crisis económica no se ensañe demasiado con los chilenos. Porque si así fuera, bueno, cualquier cosa podría pasar.

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