Guatemala: ¿Socialdemocracia, o socialdesgracia? - por Luis Enrique Perez

Si juzgáramos las decisiones, los actos o las obras del gobierno del presidente Álvaro Colom durante sus primeros seis meses, habría que afirmar que ese gobierno no es la socialdemocracia que pretende ser. Es una socialdesgracia, que no tiene el prometido “rostro maya”, ni rostro xinca, garífuna o ladino, sino el cumplido rostro de Ahalmez y Ahaltocob, señores de Xibalbá, obradores de catástrofes.
Es una socialdesgracia que tampoco tiene el prometido “sabor a tortilla”, o sabor a frijol, maíz o arroz, sino el cumplido sabor a una planta venenosa, como la explosiva Ecballium elaterium, o “pepinillo del diablo”.
Un atributo sobresaliente de la socialdesgracia es la persistencia y hasta el incremento de la criminalidad, la cual exhibe jactanciosamente sus proezas de asesinato, secuestro y robo. Cuando era candidato presidencial, Álvaro Colom prometió que combatiría el crimen “con inteligencia”.
Empero, nadie percibe esa inteligencia, como si ella quisiera ocultarse por modestia; pero todos perciben el crimen, como si él quisiera manifestarse por orgullo. Sólo han transcurrido seis meses; pero durante ese tiempo no hay indicio alguno de que la criminalidad se combatirá “con inteligencia”. Tampoco hay indicio alguno de que por lo menos se combatirá “con estupidez”.
Actualmente la socialdesgracia amenaza con una “reforma tributaria”, que es un tosco y ofensivo simulacro de incremento de impuestos. Durante la campaña electoral, el candidato presidencial socialdemócrata Álvaro Colom prometió que no incrementaría los impuestos; pero el presidente Álvaro Colom, convertido ya en socialdesgraciócrata, se obstina en incrementarlos. Es probable que ya no recuerde su promesa, quizá porque la socialdesgracia es amnésica, si es ventajoso que lo sea. O es posible que la recuerde, y admita que jamás estuvo dispuesto a cumplirla, porque el político socialdesgraciócrata tiene el privilegio de la inmoralidad.
La socialdesgracia es excusatoria. Por ejemplo, seis meses no son suficientes ni aun para percibir el comienzo de un mejor gobierno; o el viejo gobierno legó una catástrofe que, con angélica inocencia, el nuevo gobierno ignoraba; o no hay dinero para financiar las extraordinarias obras públicas que, con fecunda fantasía y ausente sentido de la realidad, concibieron los geniales autores del colosal programa del nuevo gobierno. Empero, por ejemplo, para urdir y tramar un incremento de impuestos; o firmar pactos laborales con sindicalistas delictivos, o expandir la actividad criminal de la Policía Nacional Civil, o permitir una próspera corrupción de la administración gubernamental, seis meses han sido suficientes.
Precisamente una semana antes de que Álvaro Colom comenzara a ejercer la Presidencia de la República, una encuesta mostraba que 47% de los ciudadanos esperaba un mejor gobierno. Empero, una encuesta reciente ha mostrado que 87% de los ciudadanos ya no esperan ese mejoramiento. Es un hecho, y no una interpretación, que la socialdemocracia del presidente Colom es realmente socialdesgracia.
Post scriptum. La socialdesgracia que sufrimos es tal, que los pobres mismos están decepcionados del autoproclamado Presidente de los Pobres.
Labels: Guatemala














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