Usarán el frente contra el tributo docente armado para reclamar la baja o eliminación de otros impuestos
Las aerolíneas no pagarán por el momento el impuesto destinado al Fondo de Incentivo Docente, pero eso no acallará sus voces de protesta porque, como dicen, es sólo uno de los doce puntos que demuestran lo que califican como "el acoso estatal" a la actividad.
Enumerar los estorbos fue sólo el comienzo de un plan sistemático para negociar, en conjunto o con acciones separadas, pero acordadas, en cada uno de los frentes de conflicto. La causa común puso de lado por el momento competencias empresariales y hasta ciertos enconos personales entre quienes dirigen las líneas aéreas para dejar que la Junta de Representantes de las Compañías Aéreas (Jurca) encabezara los reclamos.
Los once puntos, además del impuesto docente, son:
- Impuesto a los activos fijos.
- Impuesto a los contratos de alquiler/leasing.
- IVA a las prestaciones recibidas del exterior.
- Tasa de protección al vuelo en ruta.
- Otras tasas aeronáuticas.
- Aplicación del IVA sobre servicios aeroportuarios.
- Suba en los permisos de uso.
- Modificación de la actividad laboral de las tripulaciones técnicas y de cabina.
- Aplicación de multas por demoras horarias.
- Calidad de las prestaciones del control de tráfico aéreo.
El costo que se evitó
El impuesto docente fue el puntapié inicial. La obligación era de una inconveniencia tal como sacarle el aire a más de una empresa. Southern Winds, por ejemplo, debería oblar alrededor de un millón de pesos debido a su flota de aviones ultramodernos, que incrementan el porcentaje que debía pagarse por ese impuesto.
Aerolíneas Argentinas, a pesar de estar centrada en las rutas internacionales y de que el impuesto fuera para el cabotaje, debería pagar 4 millones, ya que si ocasionalmente utiliza algún avión para vuelos domésticos éste queda incluido en la norma.
La lista sigue: Austral debería pagar 1 millón; la novata Aerolíneas Express, operada por Aerovip, unos 250 mil pesos, y Dinar, entre 400 mil y 500 mil. Por su parte, LAPA calcula en 3 millones el costo del impuesto, que podría duplicarse si cumple los compromisos de adquirir otras naves.
Para este tema, como lo es para los otros once, el argumento central es que en el contexto de una situación de rentabilidad esquiva y cuando la mayoría de las compañías está renovando su flota y aumentando los servicios, gravar las naves -en el caso del impuesto docente- o la actividad -en los otros- las obligará a subir las tarifas y revertir la dirección de sus esfuerzos. Tan afanosas son las negociaciones que, consultada una fuente del sector sobre la próxima reunión entre la Argentina y Estados Unidos para la apertura de sus cielos (es decir, vuelos sin limitaciones entre ambos territorios), éste resopló: "¡Para eso falta tanto!". Todo puede pasar antes de esa cita, que será en sólo quince días.
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