Lo hizo en los EE. UU., ante empresarios locales;
presiones de la Casa Blanca.
NUEVA YORK (De nuestra corresponsal).- La presión
de la administración Clinton sobre el gobierno argentino
ya rindió sus frutos: el presidente Carlos Menem
anunció ayer aquí que vetará la nueva ley de patentes,
si el Congreso aprueba el proyecto que les otorgaría
otros cinco años de protección a los laboratorios nacionales, como adelantó ayer La
Nación.
Un empresario planteó el tema durante la ronda de preguntas que siguió al almuerzo
organizado por el Consejo de las Américas, en el Hotel Sheraton, y Menem dijo lo que su
audiencia quería escuchar.
"Vamos a procurar que no se convierta en realidad, porque perjudicaría las inversiones",
dijo sobre el proyecto que impulsa, entre otros, el jefe del bloque de diputados peronistas,
Humberto Roggero.
"Hablé con los legisladores y les pedí que tengan en cuenta mi opinión, pero al Poder
Ejecutivo siempre le queda una carta, que no es de triunfo, porque (el Congreso) puede
insistir. Pero, de ser necesario, voy a utilizar el veto", anunció el primer mandatario.
Protestas reiteradas
La mayoría de los funcionarios que acompañan al Presidente en esta gira recibió, durante
las últimas cuatro semanas, protestas de diversa índole de la administración Clinton.
La secretaria de Comercio, Charlene Barchevsky, le mandó una carta al canciller Guido Di
Tella; el embajador argentino ante la Casa Blanca, Diego Guelar, fue citado hace tres
semanas por el Departamento de Estado, donde el encargado de los temas económicos,
Stuart Eizenstadt, le transmitió una protesta formal, y el encargado de negocios de la
embajada de los Estados Unidos en la Argentina, Manuel Rocha, transmitió su
preocupación a por lo menos tres ministerios: Economía, Cancillería e Interior.
En todos los casos, los EE. UU. amenazaron con imponer sanciones a la Argentina si el
Congreso aprueba la nueva ley. El primer gran enfrentamiento se había producido durante
la gestión del embajador James Cheek en Buenos Aires, en 1995.
El Congreso, luego de una serie de tironeos con la Casa Rosada, decidió entonces
otorgarles a los laboratorios nacionales plazo hasta el 2000 para cumplir con las
disposiciones de la Ronda Uruguay del GATT y comenzar a pagar regalías por el uso de
las patentes norteamericanas o, simplemente, no utilizarlas.
Cheek dijo entonces que la ley era para un país como Burundi, y que la Argentina no debió
haber establecido ningún proceso de transición.
Ahora, los legisladores amenazan con prorrogar el plazo, hasta los diez años que permitía
el acuerdo del GATT (vencería en el 2005). Para los Estados Unidos, donde el lobby de los
laboratorios medicinales es poderoso, es demasiado.
Sin preocupación
Por otra parte, en el Waldorf Astoria, donde se hospeda, Menem recibió al vicepresidente
ejecutivo del Citibank, William Rhodes, quien desea colocar bonos argentinos. Di Tella,
presente en el encuentro, dijo que a esa entidad bancaria "no le preocupa la transición
política que se producirá en la Argentina a fin de año, sea por la garantía que dieron los
candidatos o porque piensan que algunas cosas están fijas para siempre".
Y negó que Menem y Rhodes hayan hablado de "un conocido común", en referencia al
banquero Raúl Moneta, prófugo, con orden de captura por presunta subversión económica
y asociación ilícita y amigo del Presidente.
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