OBSERVADOR ECONÓMICO DE COLOMBIA
Notas de opinión sobre la economía colombiana, por Andrés Mejía-Vergnaud, Director General, Fundación DL.
Enero 10 del 2002
Fundación DL
Desarrollo a través de la Libertad
www.fundaciondl.org
HOY: SE ROMPE EL PROCESO DE PAZ CON LAS FARC
Como es ya de conocimiento general, todo parece indicar que el proceso de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC se ha terminado. La razón aparente de esta terminación es la imposibilidad de que ambas partes se pusieran de acuerdo sobre un punto procedimental, a saber, los controles militares establecidos por el gobierno cerca de los límites de la zona desmilitarizada, y que la guerrilla considera violan las garantías necesarias para llevar a cabo el proceso.
Dado que aún el curso que tomará la situación no es muy claro, no es posible aventurarse a realizar pronósticos ni predicciones. Sin embargo, existen unos puntos de importancia que es necesario comentar.
En primer lugar, y para hacer claridad, los controles militares que causaron esta disputa no son en modo alguno una violación de los acuerdos iniciales ni constituyen un peligro para las garantías del proceso. El acuerdo según el cual se estableció la zona desmilitarizada prescribe que en esta área, delimitada con precisión, no habrá presencia de la fuerza pública, pero en ningún momento se estableció limitación alguna al movimiento de tropas por fuera del área. En la medida en que las tropas no penetren al área desmilitarizada, existen plenas garantías para que los representantes de la guerrilla permanezcan allí.
En segundo lugar, esos controles son más que necesarios, y la guerrilla misma es responsable de que se hayan establecido. Desde que la zona desmilitarizada entró en vigencia, las regiones que la rodean han sufrido un incremento sin precedentes de la actividad guerrillera. Hay suficiente evidencia de que las FARC han usado esta zona como una plataforma táctica, desde la cual sus columnas salen a realizar ataques para luego refugiarse allí, debiendo la fuerza pública detener la persecución en el límite de la zona. Varios municipios de los departamentos de Meta y Caquetá han sido atacados en varias ocasiones por columnas que salen de la zona de distensión. Se sabe que las FARC han incrementado los secuestros en las áreas cercanas e incluso en Bogotá, dada la facilidad que la zona desmilitarizada les brinda para mantener a las víctimas de este infame crimen. Desde hace tiempo se ha denunciado que en estas áreas ha aumentado vertiginosamente el robo de automóviles. Todas estas razones son más que suficientes para establecer y mantener controles militares legítimos en los límites de la zona.
Ahora bien, los graves defectos en el planteamiento inicial del proceso hacían pensar que este momento tarde o temprano llegaría. La conducción errada del proceso por parte del equipo de Pastrana hizo que este dejara de ser un proceso de paz y se transformara en un proceso de apaciguamiento. El apaciguamiento, que consiste en ceder casi sin negociar a las exigencias de la contraparte esperando así satisfacerla, no produce resultados en ningún proceso de negociación. El apaciguamiento crea incentivos a una de las partes para seguir exigiendo, sin ofrecer nada y sin crear el equilibrio que toda negociación debe tener. Y llego un momento en el que las exigencias de las FARC son simplemente imposibles de conceder. Ellos, acostumbrados a obtener fácilmente concesiones, no aceptaron ceder.
¿Qué puede seguir ahora? Es todavía temprano para saberlo, pero hay ciertos datos relevantes que se deben tener en mente. Primero, nunca en la historia de Colombia las fuerzas militares habían tenido la preparación, el entrenamiento y el profesionalismo que hoy tienen. Existen unidades importantes de tropas especializadas que están situadas en posiciones estratégicas y que pueden tener capacidad de enfrentarse exitosamente a las mejores unidades de las FARC. Por otro lado, nunca en su historia las FARC habían tenido el nivel de desprestigio político que hoy tienen a nivel mundial. Sus propios excesos y atrocidades hicieron que, en menos de tres años, los que antes eran "luchadores populares" hoy sean vistos como peligrosos terroristas. El secuestro, crimen atroz para el que no existe adjetivo apropiado, es lo que más ha contribuido a este desprestigio. De tal forma, cualquier escalada de violencia y terrorismo que las FARC emprendan como reacción a a la terminación de los diálogos sólo contribuirá a empeorar su imagen, y eso puede tener consecuencias más graves de lo que ellos creen.
A medida que los hechos se vayan desarrollando estaremos enviando más comentarios y análisis.
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