El Ciudadano
por Giovanni Fratti 1
Quién es el ciudadano? El ciudadano soy yo. Ciudadanos somos todos. No hay guatemalteco que no sea ciudadano con derechos inalienables e inherentes a su calidad y dignidad de ser humano. Estos derechos son anteriores a cualquier Estado, Gobierno, Poder, Fuerza o Coacción. Existen por que al nacer, todos y cada uno de nosotros le debemos respeto a ese nuevo ser que es nuestro igual, nuestro prójimo, nuestro par. Yo como ciudadano quiero DERECHOS, no leyes por racimo y a granel, leyes para cualquier cosa, como si la ley fuese una varita mágica o el sombrero de mago de donde todo aparece de la nada.
Yo exijo LIBERTAD, no el abusivo ejercicio del poder por parte de protegidos y protectores. No necesito que el gobierno me proteja de mi mismo o de mis actos. Como ciudadano, le debo a los otros la RESPONSABILIDAD por mis actos, y no el eternamente culpar de mis o nuestros problemas a alguien más: a los ricos, a los gringos, a la guerra fría, a la coyuntura, a la situación mundial, a Wall Street, a Moscú, a la colonia, o a cualquier otra cosa o persona, menos a nosotros mismos. Con tal actitud negamos nuestro soberano derecho a ser libres y a triunfar o a equivocarnos. A tener nosotros mismos la responsabilidad de nuestros actos. Escogemos conducir, y arriesgar un accidente, o fumar, y aceptar las consecuencias. Yo soy yo, mi circunstancia, y los resultados de mis actos. No quiero ser el proyecto de nación de alguien más, yo quiero ser mi propio proyecto.
Yo ciudadano digo: afuera el Estado intervencionista y muy mal supuesto "benefactor" o "dador de justicia social o bien común"! Yo no quiero que ningún poder, gobierno, burócrata, tecnócrata o sabio iluminado me diga qué debo, puedo o debiera hacer con MI VIDA. Es mía. Es mi responsabilidad y mi privilegio decidir sobre mi vida, mi trabajo y el fruto de mi esfuerzo. Si acierto, el éxito es y debe ser mío, si me equivoco o actúo mal es mía también la responsabilidad. Si por mis acciones hay un ofendido, que me lo demande por medio del DERECHO, en un juicio justo, donde exista igualdad ante la ley. Mi calidad de hombre libre me exige cumplir no sólo con la exigencia de mis derechos, sino también con mis obligaciones y responsabilidades para con los otros hombres libres.
No quiero igualdad de oportunidades, ni limosnas, ni transición, ni lástima, ni ayuda internacional para agrandar el presupuesto del gobierno. No quiero que el gobierno se arrogue la autoridad de defenderme a mí y a mis conciudadanos en contra de supuestos peligros a la salud, o males ambientales, culturales o financieros, foráneos o internos. Quien más que yo puede decidir qué constituye un peligro, un mal o un bien? Quiero ser libre. Quiero respeto: que se respete mi propiedad, mi dignidad, mis costumbres y mi identidad. Por ello, empiezo por respetar a los demás. MI LIBERTAD SIN RESPETO AL DERECHO AJENO NO VALE NADA, PUES LIBERTAD SIN RESPONSABILIDAD NO ES LIBERTAD.
Yo, el ciudadano, no quiero justicia social, o bien común o estado benefactor. No, no no! Quiero Justicia a secas, sin apellidos, ni nombres cómodos o elegantes, ni iluminados que decidan qué es lo mejor para mi y mi familia. Quiero un gobierno que me garantice el respeto a la vida, a mi propiedad y mi libertad. Un Estado de Derecho y no de hombres con buenas intenciones y promesas convenientes que jamás se cumplirán. Quiero ser libre.
1
Giovanni Fratti es abogado egresado de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Es profesor de Law & Economics en el Instituto de Ciencias Políticas de dicha universidad.