A nadie se obliga a fumar
por Pablo Gurdian 1
Como una nueva ola – de esas que van y viene a través del tiempo – se esta llevando al banquillo de los acusados a las empresas tabacaleras. El juicio ya se ha iniciado en Estados Unidos, y como era de suponerse, en otras naciones ya se están anunciando juicios contra las firmas que expenden cigarrillos.
Entre los argumentos a que se hecha mano, están los de que el tabaco produce cancer y mata, de que el humo de los cigarrillos es molesto, y de que debe haber una sociedad limpia o menos contaminada.
Se están esgrimiendo razonamientos que a primera vista cuentan con cierto apoyo general y que tienden a estimular esas emociones románticas de quienes se quedan en la superficie de las ideas o planeamientos y no ahondan para escarbar y encontrar el origen de los hechos o situaciones.
En primer término, a ciencia cierta, todavía no existe conocimiento pleno y contundente de cuál es el origen del cáncer. Aún la ciencia médica está en el preámbulo de las especulaciones. Podría ser que un conjunto de factores, tanto de origen genético como ambiental, así como alimentos y hábitos de conducta, podrían originar el cáncer o ciertos tipos de cáncer. Incluso se habla hasta de la posibilidad de virus.
De modo, pues, que no se puede responsabilizar con tanta ligereza, de un mal generalizado, a una industria. Recuerden que niños, y personas que nunca fumaron, padecieron y murieron de cáncer. Téngase presente también que ya en la antigüedad la gente moría de cáncer. Y en ese tiempo, como todos saben, no se producían ni se vendían cigarrillos.
Otro punto importante por tomar en cuenta es que la polución la origina una serie de situaciones y que no se puede atribuir al tenue y fugaz humo de los cigarrillos un porcentaje alarmante de los problemas de la contaminación ambiental. Muy jalado del pelo.
Por otro lado, cada quien esta en libertad de fumar o no fumar. A nadie se le obliga a hacerlo. A nadie se le pone bajo amenaza para que heche humo por la boca o por la nariz, a inhalarlo o a entretenerse haciendo rosquetas en el aire una vez que lo expulsa de los pulmones.
Vivimos en un mundo de ofertas por todos los medios. Vivimos en una feria cotidiana, donde cada quien adquiere o rechaza lo que se le propone, y cada quien decide por si mismo, conforme a sus intereses y dictados de conciencia, sus necesidades y aspiraciones.
Lo grave de este tipo de iniciativas es enfilar las baterías contra empresas productoras, que dan empleo y generan riqueza, que pagan tributos, que son solidarias con una serie de campañas de bien social, y que están sometidas a las regulaciones que los gobiernos les han impuesto.
Sentar en el banquillo a las tabacaleras porque venden un producto dentro de un marco legal, podría conducir mañana a que se haga lo mismo contra cualquier otra industria por la actividad que realiza y por los artículos que expende. Eso sí atenta contra la libertad, contra la libre iniciativa y contra el espíritu de competencia y producción que debe prevalecer en nuestro mundo.
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Pablo Gurdian es Licenciado en Derecho de la Universidad Autónoma de Centro América y notario público.