ROBERTO H. CACHANOSKY
ECONOMISTA
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Informe Economico Mensual Septiembre 2002
Editorial
Dependiendo de cual sea la lectura que haga el electorado sobre las causas de la actual crisis argentina, podemos llegar a tener un positivo cambio de rumbo en la conducción del país o una nueva ronda de populismo que desemboque en un crisis aún mayor con un final absolutamente imprevisible.
Si la gente interpreta que la actual crisis fue causada por las medidas populistas adoptadas desde fines del año pasado y por el desenfrenado aumento del gasto público durante el gobierno de Menem, con el consiguiente endeudamiento, crece la posibilidad de que un partido de centro derecha gane las próximas elecciones. Si, por el contrario, la gente interpreta que la actual crisis fue producida por el capitalismo, la globalización y el FMI, entonces tendremos una nueva ronda de populismo.
Lamentablemente las encuestas sobre intención de voto y de imagen de los candidatos parecen indicar que la mayor posibilidad es que tengamos una nueva ronda de populismo.
López Murphy no solo tiene una baja intención de voto con relación a otros candidatos, sino que, además, tiene una imagen negativa que, luego de Menem, es la más alta. Justamente, esa alta imagen negativa le pone un techo a sus posibilidades de crecimiento electoral.
Salvo que se produzca un milagro en la visión del electorado sobre la causa de la crisis, el escenario más probable es que tengamos una nueva ronda de populismo, ya sea de derecha encarnado en Rodríguez Saa o bien de izquierda en la persona de Carrió.
Dado que el país no está en condiciones de redistribuir nada porque no venimos de un período de bonanza, el nuevo gobierno no sólo será débil políticamente, sino que, si aplican alguna de las medidas que vienen sugiriendo Rodríguez Saa o Carrió, el estallido pondrá totalmente fuera del control al país. Si es que ya no está
absolutamente fuera de control.
El juego de la tasa vs. el dólar
La tranquilidad que viene mostrando el mercado de cambios tiene su explicación en un par de factores claves: a) los exportadores tienen la obligación de vender sus divisas y no pueden recomprarlas y b) la colocación de LEBACs a tasas irracionales hace que el Mercado venda posición de dólares para devengar tasas en un mes equivalentes al lo que se paga en un año en el resto del mundo.
Como puede verse en el gráfico de arriba, el saldo promedio diario de depósitos del sector privado durante agosto aumentó en 485 millones de pesos con relación al saldo de promedio diario de julio. Este aumento de los depósitos, ¿es fruto de un ataque de confianza de los inversores? La respuesta obvia es no. Lo que está ocurriendo es que, dadas las altas tasas de interés que vienen pagando los bancos para captar fondos que luego recolocan colocan en LEBACs, induce una nueva especulación financiera de alto riesgo. La apuesta es a ganar una tasa en dólares (dada la estabilidad cambiaria de los últimos dos meses) realmente disparatada. Y utilizo el concepto disparatado porque tasas pasivas del 60% anual implican tasas activas mucho más altas. ¿Qué actividad productiva lícita hay en el país que pueda rendir semejantes tasas? Evidentemente la respuesta es ninguna, por lo tanto, se están devengando tasas que, llegado el momento, serán impagables. El promedio de las tasas pagadas en LEBACs fue del 115,3% en julio y del 75,4% en agosto. Estos simples datos dan la certeza de lo irracional de las tasas de interés y de su imposibilidad de pago en el futuro.
El stock de deuda en LEBACs era, al 2 de septiembre de $ 1770 millones en pesos y de U$S 216 millones en dólares. El grueso de estas letras están colocadas entre 7 y 14 días, lo cual refleja la volatilidad del mecanismo elegido para contener el tipo de cambio. En la década del '80 este mecanismo fue utilizado intensamente para frenar el dólar generándose el gasto cuasifical que luego derivó en la hiperinflación.
Lo que logra este mecanismo de especulación financiera desarrollado por el BCRA es postergar la crisis del sistema financiero. En el INFORME ECONOMICO del mes pasado había pronosticado que en 60 días el sistema financiero podía colapsar a partir de la fuga de depósitos que estaba produciéndose por los amparos y el goteo.
Ahora, ese pronóstico se modifica dado que el sistema financiero deja de perder fondos netos y gana depósitos por la venta de dólares para colocarse a tasa en pesos, crecimiento de depósitos de alta volatilidad y corto plazo, pero crecimiento transitorio al fin.
¿Qué puede ocurrir cuando los inversores decidan dejar de devengar la ganancia de tasa y realizarla? En ese momento el sistema financiero comenzará nuevamente a perder depósitos en forma neta y la presión sobre el mercado de cambios será por el capital ingresado por los inversores especulativos más los intereses devengados. En ese caso el BCRA tendrá que emitir pesos por dos razones: a) para financiar el pago de las LEBACs más los intereses devengados y b) para darle redescuentos a los bancos por la pérdida de depósitos (goteo y amparos) si es que la justicia no resolvió el problema llegado ese momento.
¿Es inevitable la hiperinflación en ese contexto? La respuesta es no.
La hiperinflación puede ser evitada si el BCRA vende sus reservas para absorber la liquidez del mercado y contener el alza del tipo de
cambio. En definitiva, el BCRA estaría financiando la fuga de depósitos y la devolución de LEBACs con reservas. Con un stock de reservas de U$S 9.000 millones el BCRA puede evitar la hiper. Por supuesto que el costo es transferirle al próximo gobierno una situación externa sumamente delicada, con deuda en default y sin reservas. Pero es claro que este gobierno sólo pretende mantenerse en el poder y no tiene ninguna preocupación por transferirle costos fenomenales al próximo.
HIPER POBREZA
Los datos de pobreza e indigencia informados por el INDEC un par de semanas atrás refleja claramente que el gobierno de Duhalde optó por la hiper pobreza en vez de asumir el costo de la hiperinflación. Tener un 21,5% de desocupación y más de la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza es consecuencia directa de la disparada inflacionaria, la devaluación y la confiscación de depósitos que comenzó con Cavallo y continuó forma más grave con el gobierno de Duhalde.
Los alarmantes datos sobre pobreza son la consecuencia lógica de la decisión del gobierno de abandonar la convertibilidad y comenzar a financiar el gasto público con emisión monetaria. En vez de llevar a cabo una profunda reforma del estado para equilibrar sus cuentas y generar confianza en los agentes económicos, la alianza Duhalde-Alfonsín impulsó la devaluación y la emisión monetaria para sostener el gasto público. Dicho más directamente, optaron por financiar el gasto con el impuesto inflacionario.
Si los salarios se hubieran indexado como en la década del '80, los incrementos salariales nominales hubiesen convalidado los aumentos de precios catapultando la inflación y desbordando el gasto público.
No es que con aumentos de salarios nominales y emisión monetaria hubiesen hecho despegar la Argentina, simplemente describo dos males alternativos: a) destrozar el consumo interno licuando los salarios reales e impulsando la pobreza o b) destrozar la economía con la hiperinflación. Entre las dos pestes optaron por la primera.
RECAUDACION
En agosto la recaudación impositiva volvió a crecer respecto a agosto del año pasado en el 16,4%, es decir, por debajo de la tasa de inflación acumulada en el año que en el caso de precios al consumidor llega al 36,5% y en el caso de mayoristas es del 107,7%. En otros términos hay una caída de la recaudación en términos reales. Sin embargo, el no ajuste de los salarios y las jubilaciones del sector público más el no pago de los intereses de la deuda pública hace que el estado pueda contener el déficit fiscal. Más concretamente, lo que está haciendo el gobierno es no implementar reformas estructurales en el sector público manteniendo congelado un gasto ineficiente.
Donde debería aumenta el gasto no lo hace y donde debería bajarlo o eliminarlo tampoco lo hace.
Cuando se miran los números absolutos de incremento de la recaudación, comparando agosto de este año con agosto del año pasado, queda en claro que el aumento de $ 667 millones se explican casi íntegramente por los derechos de exportación. Así, por cuarto mes consecutivo se verifica que el modelo fiscal del gobierno solo cierra con retenciones a las exportaciones y con tipo de cambio alto como puede verse en el cuadro de abajo.
EL ESTADO AUSENTE
El monopolio del uso de la fuerza que los ciudadanos le delegan al estado tiene sentido si los gobernantes utilizan ese monopolio de la fuerza para defender los derechos de propiedad, la vida y la libertad de las personas. Es más, se supone que este monopolio de la fuerza permite bajar los costos de transacción dado que los ciudadanos no tienen que ocuparse de hacer cumplir personalmente los contratos. El estado tiene el poder de hacerlos cumplir por la justicia y la fuerza.
Hoy tenemos la paradoja que el estado argentino ha desertado por completo de sus funciones básicas. Fue el estado el que rompió los contratos, la justicia no funciona correcta e independientemente y tampoco el estado proporciona el servicio de seguridad. El estado ha desertado de sus función de proveer los servicios básicos de seguridad y justicia y ha sido tomado por asalto por buena parte de la corporación política para beneficio propio. Es decir, para financiar la actividad partidaria.
Esta situación inédita determina que: a) sea difícil establecer una regal moral de cobro de impuestos, dado que los mismos no están destinados a la provisión de los bienes básicos. La rebelión fiscal es un hecho hoy en la economía argentina por la inmoralidad en el uso de los recursos que aportan los contribuyentes y b) la ausencia de un estado que no sólo no hace cumplir los contratos sino que, lo que es más grave aún, él mismo los viola, determina un aumento de los costos de transacción haciendo impensable la recuperación económica.
Es impensable cualquier recuperación económica si previamente la dirigencia política en su conjunto no acepta como inmodificables ciertas reglas de juego. En la medida en que se continúe pensando en que los importante es votar, sin importar cuales serán las reglas de juego básicas de organización social que todos aceptarán, el despegue argentino será imposible. Puesto de otra forma, una cosa es votar para elegir a alguien que administre la cosa pública dentro de claros y precisos límites que el estado no puede sobrepasar bajo ningún concepto y otra muy distinta es votar y que con cada votación el nuevo gobierno modifique esos límites. Cuando esto último ocurre desaparece el estado de derecho porque la política se coloca por encima del orden jurídico impidiendo la existencia de normas estables.
Todo pasa a ser opinable, no existe el orden jurídico y las cambiantes reglas de juego hacen inviable las inversiones, el crecimiento y el bienestar de la población.
Este es el dilema que hoy debe superar la Argentina para recuperar su economía: subordinar la política al orden jurídico.
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