COLOMBIA SE REZAGA EN LIBERTAD ECONÓMICA: CONCLUSIÓN DEL ÍNDICE FRASER
Redacción POLÍTICA ECONÓMICA
By Andres Mejia-Vergnaud
Colombia parece irse relegando cada vez con respecto al resto del mundo en materia de Libertad Económica. Esa es la principal conclusión que se puede sacar al revisar el La Libertad Económica del Mundo, publicado por el prestigioso Fraser Institute de Canadá, y que cuenta con la colaboración de más de 50 instituciones a nivel mundial, las cuales corroboran, procesan y estudian los datos que conforman este estudio. Nuestra entidad hace parte, desde Febrero pasado, de la red de institutos que elabora el informe.
De acuerdo con la edición del presente año, el estado de la libertad económica en el país es muy deficiente. Colombia parece ir en contravía de la gran mayoría de naciones del mundo, las cuales han reconocido y aceptado la libertad de mercados como el único medio para alcanzar el progreso y el desarrollo de sus economías. No es sorpresa, por lo tanto, que sean precisamente los países más ricos del mundo los que ocupen los primeros lugares dentro del índice. A diferencia de estas naciones, Colombia se ubica en el puesto 92 (con una calificación de 5.6 de un máximo de 10) entre 123 países; y lo que resulta más preocupante es que en 1990 ocupaba el lugar 77, lo que implica un retroceso en este campo de tan vital importancia.
Entre todas las variables, aquella en la cual Colombia presenta un desempeño más bajo es la relativa al Tamaño del Estado y en particular al gasto público, transferencias e impuestos. En este campo la calificación es de 5.4 cuando en 1995 era de 6.8. El Estado colombiano cada vez se hace más grande y genera un efecto de desplazamiento del sector privado al mismo tiempo que la carga impositiva se hace mayor para las personas.
El segundo componente del índice hace referencia a la Estructura legal y garantías a los derechos de propiedad. Aunque en este aspecto se ha mejorado un poco en el país, al pasar de una calificación de 2.8 en 1995 a 3.5 en el presente año, aún persisten graves fallas, que hacen de Colombia un lugar cada vez menos adecuado para la inversión. Entre los puntos que más críticos se encuentran la independencia judicial (es decir la ausencia de interferencia en el sistema judicial por parte del Estado o las partes en conflicto) y la protección a los derechos de propiedad. Así, el país no cuenta con la plataforma legal adecuada para facilitar el normal desarrollo de la actividad productiva.
Un componente de suma importancia dentro del índice es el que mide la eficacia de la política monetaria, y se denomina Acceso a una moneda sana. Esta es la única variable en la que Colombia presenta una mejoría sostenida a lo largo de los últimos años, al pasar de 5.0 en 1995 a 7.1 en este año, la calificación más alta para los últimos 30 años. Este puntaje se debe sin lugar a dudas a la caída significativa de la inflación y a las políticas de control de la oferta monetaria llevadas a cabo por el Banco de la República. De esta manera, se ha reducido de manera importante un elemento que genera distorsiones a la hora de tomar decisiones sobre el comportamiento de la economía: la inflación.
El cuarto componente, Libertad para comerciar con extranjeros, mide el grado de apertura comercial, (aranceles, cuotas, subsidios, y restricciones a los mercados de capital). En este campo, si bien el resultado es el mismo de 1995, 6.3, existe un comportamiento mixto de los distintos elementos, esto genera algo de confusión sobre la política comercial nacional.
Por último, el componente de Regulaciones al mercado financiero, al mercado laboral y a la actividad empresarial, también arroja un resultado ambiguo, ya que si bien la calificación fue ligeramente más alta que la de 1995, 5.7 contra 5.6, se puede observar una tendencia notoriamente descendente en el área de las regulaciones al mercado laboral: Colombia obtiene una calificación de 5.0, inferior a la observada en los últimos años.
Por último, se debe aclarar que aunque Colombia mejoró su calificación con respecto a los últimos años, se ubicó en el último sector de la clasificación debido principalmente a dos razones: el incremento exagerado del tamaño del Estado y del gasto público, y a que otros países han hecho progresos apreciables.
|