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by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





El peligro de un regreso al petropopulismo

Por Andres Oppenheimer

LIMA.- Mientras el gobierno del presidente George W. Bush trata de convencer al Congreso norteamericano sobre la necesidad de un ataque preventivo a Irak, los economistas en esta parte del mundo ya se están preguntando si un alza mundial de los precios del petróleo, provocada por una guerra en Irak, no produciría una nueva ola de populismo económico en América latina.

Tienen buenos motivos para preocuparse: según proyecciones de la firma UBS Warburg, de Connecticut, si una guerra contra Irak provocara una alza del precio actual de 28 dólares por barril a 35 dólares por barril -una proyección conservadora-, las exportaciones petroleras latinoamericanas aumentarían en 12.400 millones de dólares anuales.

En el pasado, este tipo de aumento en los precios petroleros dejaron una secuela desastrosa para América latina. La región todavía está pagando el precio de su endeudamiento externo tras las crisis petroleras de 1973 y 1979, cuando -alentados por sus mayores ingresos petroleros- los principales países de la región comenzaron a subsidiar varios sectores de sus economías y a asumir enormes deudas.

Un costo muy elevado

Pero el petropopulismo le costó caro a América latina. Cuando los precios petroleros comenzaron su inevitable caída, la región se encontró con una deuda externa inmanejable, de 320.000 millones de dólares, que se ha duplicado desde entonces y hasta el día de hoy es la principal causante de la miseria en que vive una buena parte de su población.

Hoy, después de que la Argentina suspendió los pagos de su deuda externa, los bancos internacionales se van a mostrar más renuentes a prestar dinero que hace dos décadas.

Sin embargo, en un clima político de creciente rechazo a las recetas de libre mercado y en favor de una mayor intervención estatal en la economía, no sería raro que políticos populistas en varios países -Venezuela y la Argentina, por citar dos- empiecen a aumentar el gasto público como si los ingresos petroleros no fueran una ilusión pasajera.

Proyecciones

Según las proyecciones de UBS Warburg, el impacto de un alza del petróleo a 35 dólares por barril sobre los países de la región sería el siguiente:

  • Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, ya ha logrado la hazaña de aumentar la pobreza en su país a pesar de beneficiarse de una bonanza petrolera al comienzo de su gobierno, sería por lejos el país más beneficiado. Los ingresos totales de Venezuela, que dependen en un 80 por ciento del petróleo, subirían en 7000 millones de dólares anuales.

  • México, que depende del petróleo para el ocho por ciento de sus exportaciones, ganaría unos 4500 millones de dólares anuales.

  • Ecuador, que depende del petróleo para alrededor del 33 por ciento de sus ingresos externos, recibiría unos 700 millones de dólares más por año.

  • Colombia, donde las ventas petroleras representan un 32 por ciento de las exportaciones totales, recibiría unos 1200 millones de dólares adicionales por año.

  • La Argentina, cuyas exportaciones de petróleo son el 15 por ciento de sus exportaciones totales, ganaría 1000 millones de dólares anuales.

Los principales perdedores serían los importadores netos de petróleo: Brasil, Chile, Perú, América Central y Cuba.

Brasil vería aumentar sus gastos de importaciones petroleras en 1300 millones de dólares anuales; Chile, en 560 millones anuales; Perú, en 140 millones anuales.

"El peligro es que los países exportadores de petróleo salgan a pedir préstamos a los cuatro vientos, mientras que los países importadores se van a ver contra la pared -dice Pedro Pablo Kuczynski, el hasta hace pocas semanas ministro de Economía de Perú-. Y si la economía mundial entra en recesión, todos saldremos perjudicados."

Incluso algunos países exportadores de petróleo, como México, perderían más con la baja en exportaciones no petroleras a Estados Unidos de lo que ganarían con el aumento de sus exportaciones petroleras si Estados Unidos entra en recesión.

Asimismo, si los problemas económicos de Brasil -la economía más grande de América del Sur- se agravaran por una crisis petrolera, caerían las exportaciones de la Argentina, Uruguay y otros países vecinos, que venden sus productos al mercado brasileño.

"El balance general es que un alza de los precios petroleros sería desastrosa para América latina -dice Isaac Cohen, un ex alto funcionario de la Comisión Económica para América latina de las Naciones Unidas-. A la larga, no le conviene a nadie."

Estoy de acuerdo. Y, para peor, dados los vientos populistas que soplan sobre la región, un alza de los precios del petróleo podría llevar a un aumento irresponsable del gasto público en muchos países, lo que podría hipotecar el futuro de la región por varias décadas más. Ojalá que sean temores infundados.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/02/09/10/dx_430160.asp



  


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