COLOMBIA: COMIENZA LA CARRERA HACIA LA PRESIDENCIA. Redacción POLÍTICA ECONÓMICA.
Después de haberse llevado a cabo las elecciones para el congreso, el debate televisivo entre candidatos, y el nombramiento de las fórmulas a la vicepresidencia, la carrera hacia la elección presidencial ha comenzado en serio. POLÍTICA ECONÓMICA analiza aquí algunos de los hechos que marcan el inicio de esta carrera, que promete ser frenética y llena de interés.
Elecciones al Congreso: Las elecciones para el Congreso mostraron algunos fenómenos positivos, pero en general pusieron en evidencia, como lo han hecho ya durante años, los males propios de nuestra vida política. Tal vez lo más positivo de esta jornada fue la calma con que se llevó a cabo, indicio de que los grupos terroristas no tienen de hecho toda la capacidad de destrucción que parecieran tener. Y pese a que la mayoría de congresistas elegidos representan a la clase política tradicional, hay nombres en el nuevo congreso que suenan prometedores en términos de ideas y de compromiso con una eventual reforma política.
Preocupa que de nuevo se hable en palabras mayores de la influencia del crimen organizado en algunas campañas. Esa preocupación es mayor cuando todo indica que el haber denunciado esto le costó la vida a Monseñor Isaías Duarte Cancino. Más esto no es extraño en un país en el cual el Estado es incapaz de cumplir sus más básicas funciones constitucionales.
Los candidatos a la presidencia que deseen sinceramente hacer una reforma del Congreso van a tropezar con fueres obstáculos. Se requerirá una capacidad de liderazgo gigantesca para imponer la reforma por encima de los poderosos y bien financiados intereses de la clase política. Recientemente, el eminente historiador Eduardo Posada Carbó advertía sobre la trivialización del discurso sobre reforma política, y creemos que tiene razón. Ahora, todo el mundo habla de reforma política. A este sin duda justo anhelo puede ocurrirle lo mismo que le pasó a la política "independiente": hoy no es raro ver a reconocidos politiqueros promocionándose como independientes.
Para que la reforma política sea viable a largo plazo, se requiere, como complemento indispensable, una reforma institucional que ataque la raíz del problema: el hecho de que, en Colombia, la política es uno de los mejores negocios. Salomón Kalmanovitz decía que poca esperanza hay para un país en el cual un narcotraficante gana más que un banquero y un político gana más que un ingeniero. Una reforma institucional liberalizadora, que permita que las actividades productivas sean más dinámicas y fáciles de iniciar y desarrollar, es el complemento necesario de cualquier reforma política.
El Debate en Televisión: Dejaremos aquí de lado todos los justos comentarios sobre la pobreza formal del debate televisivo entre los candidatos presidenciales, y nos concentraremos en lo que este debate mostró sobre quienes aspiran a la presidencia de la república. En primer lugar, se mostró con claridad algo que ya sabíamos: los únicos dos candidatos que de forma seria y coherente están apegados a unas ideas y a unos programas son Alvaro Uribe Vélez y Luis Eduardo Garzón. Aún así, creemos que hay dos puntos muy débiles en la plataforma ideológica de Garzón. El primero de ellos es su posición frente al tema de la confrontación Armada. Garzón ha repetido que su idea es parar la guerra, y ha señalado muchas razones por las cuales esto sería la mejor opción. No cabe duda de que es mejor vivir en paz que vivir en guerra, pero Garzón no ha presentado un plan coherente para lograr esto. Ha dicho que va a parar la confrontación, pero no ha dicho cómo lo hará. Para pactar la paz se necesitan dos, y nadie tiene idea de qué piensa hacer Garzón para convencer a las FARC de que deben detener el conflicto. Al respecto es también muy válida la crítica del candidato Uribe, quien afirma que el Estado, al ejercer su autoridad legítima, no hace la guerra. Si un policía trata de detener a un intruso que penetra en una vivienda, este agente no hace la guerra, ejerce una potestad legítima dirigida a proteger a uno o varios ciudadanos. Igualmente cuando el ejército combate con la guerrilla, no "hace la guerra" simplemente actúa de conformidad con lo que es su función. Otro punto débil de Garzón es su confuso discurso sobre la "globalización financiera", término vago y sobre el cual el candidato no parece tener una noción muy clara.
El candidato Horacio Serpa cambia de ideas y de discurso dependiendo de la oportunidad política y del auditorio ante el que se encuentre. Eso causa en él una debilidad natural para el debate serio de ideas, y esa debilidad se vio en el debate televisivo. No ha logrado, y no creemos que lo logre, sacudirse de la imagen de representante de la politiquería tradicional. Su fuerza electoral sigue radicando en los caciques regionales; y por otro lado, el Partido Liberal ha sido incapaz de hablar a Colombia sobre uno de los temas que con más ansiedad el país quiere escuchar, a saber, el de la reforma política. Llevarse a los congresistas a hacer un juramento en el Puente de Boyacá no sólo no es suficiente, sino que además es un poco ridículo.
Noemí, por su lado, tiene un brillantísimo grupo de asesores programáticos, pero ella misma no parece estar familiarizada con los programas que sus asesores han diseñado. Y estos programas, que en lo económico y político son sobresalientes, fallan en un aspecto absolutamente decisivo: no han ofrecido al país una visión clara sobre el problema de orden público, a todas luces el de mayor gravedad y urgencia que Colombia soporta. No es probable que Noemí se recupere en la intención de voto. Es más, cada vez la posibilidad de que Luis Eduardo Garzón la supere ha crecido. Garzón ha dado a su campaña un excelente manejo público, y ha logrado incorporar a ella personajes de gran peso en el voto de opinión.
Fórmulas vicepresidenciales: Todas las deficiencias que acabamos de señalar harán que la figura de Fabio Villegas, uno de los hombres más preparados e inteligentes que existe en nuestro país, se desperdicie en esta carrera presidencial. Sin importar quién sea el ganador de las elecciones, debe considerar a Villegas entre sus posibles colaboradores (al igual que a Juan Luis Londoño y otros asesores de Noemí).
Por otro lado, consideramos que el nombramiento de Francisco Santos como compañero de fórmula de Alvaro Uribe ha sido una jugada magistral, que dará a este candidato excelentes resultados no sólo en las elecciones, sino en el ejercicio de sus funciones como Presidente, en caso de salir elegido. Santos jugará un papel crucial para contrarrestar la ofensiva (que ya está en marcha) de las ONG que hacen el juego a la guerrilla, y que se hará sentir con mucha fuerza durante el eventual gobierno de Álvaro Uribe. Santos ha sido víctima de la violencia y su credibilidad no tiene tacha.
Por el lado de la campaña de Serpa, no creemos que el nombramiento de José Gregorio Hernández agregue a esta más votantes de los que ya respaldaban al candidato. Hernández es muy bien recibido en sectores aferrados al populismo, con cuyo apoyo Serpa ya contaba. Hernández no es un personaje muy conocido públicamente, y su recepción en los sectores de opinión podría verse dificultada por las críticas que recibió cuando, en su calidad de magistrado de la Corte Constitucional, fue ponente de las sentencias económicas más polémicas y rechazadas.
En lo que concierne a Garzón, el nombramiento de Vera Grabe ha sido en parte sorpresivo. Se esperaba que esta campaña, que cuenta con el respaldo de importantes sectores de opinión, nombrase como fórmula vicepresidencial a alguien con mayor presencia pública. Aparte de este detalle, el nombramiento de Vera Grabe parece coherente con las posiciones ideológicas que Garzón ha sostenido, lo cual reafirma nuestra valoración positiva de este candidato y su campaña en términos de coherencia y sinceridad.
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