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by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





Los errores en el argumento de la emisión monetaria

Desde los días de la profunda contracción económica de 1999, y ante la aparente imposibilidad para alcanzar una senda estable de recuperación, distintos sectores del país han estado en busca de los culpables. Una cantidad considerable de analistas, políticos y personas de la vida pública nacional, han encontrado en la política monetaria de la década anterior al responsable del debacle y apuntan de manera directa al Banco de la República, culpando a esta institución de ahorcar la economía con el único objetivo de combatir la inflación. No es de extrañar, por lo tanto, que existan conocidos economistas clamando por una política expansiva, la cual se haría a través de la emisión monetaria.

Recientemente, esta propuesta se ha hecho de manera más concreta desde dos frentes: el libro “El modelo propio” y un documento del Partido Liberal, el cual es una alternativa a la salida “fiscalista” del actual gobierno, de acuerdo a sus autores. Según estos escritos, con una emisión de $5 billones (equivalentes a 2,5% del PIB) se podría impulsar la recuperación del sector real de la economía colombiana. A esta propuesta de emisión, la cual algunos han planteado que se haga solo una vez, el Partido Liberal ha añadido algunos puntos adicionales a través de los cuales se pretende generar un debate en el Congreso de la República, con el objetivo de redefinir las responsabilidades del Banco de la República y este quede así comprometido con los objetivos de la estabilidad de precios y de promoción del empleo y de la actividad económica.

En otras palabras, lo que se busca es darle herramientas al Legislador para que este pueda definir cuando la Banca Central debe emitir recursos (lo cual en la actualidad es prohibido por la Constitución). Pero el el Partido Liberal va más allá al sugerir el fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización del Congreso hacia el Emisor, para poder evaluar los resultados de la gestión del Banco y a los miembros de la Junta Directiva, con la finalidad de imponer sanciones a estos. Lo que se busca, en otras palabras, es limitar al máximo la independencia del Banco de la República.

La principal razón para estas peticiones, según el Partido Liberal, es el descontento que existe entre una gran parte de sectores de la economía nacional por el manejo monetario durante la década anterior. El punto central de debate es la política de contracción monetaria adelantada por el Banco de la República y su efecto sobre la economía. De esta manera, si una reducción en la cantidad de dinero fue la causante de la recesión, una emisión de $5 billones puede iniciar con paso firme el proceso de reactivación económica. En este argumento, muy utilizado por los contradictores del Banco Central, hay partes ciertas y otras falsas; y resulta conveniente revisarlas para determinar el papel de la política monetaria en Colombia.

Primero que todo, se debe recalcar solo hasta los últimos años de la década pasada el Banco de la República pudo dedicarse de lleno a la lucha contra la inflación, ya que gran parte de sus recursos y dedicación se destinaron a mantener la Banda Cambiaria. Esta dedicación a tiempo completo se tradujo en una reducción en la tasa de crecimiento de la oferta monetaria, y esta es la contracción a la que se refieren los críticos, ya que esta es la única manera de combatir la inflación. Así, los medios de pago, M1, en 1998 y 1999 crecieron tan solo en 5,7% y 6,3%, cuando la tasa promedio del resto de la década había sido de 26,4%. Sin embargo, se debe resaltar que en ningún momento se redujo la cantidad de dinero de la economía, en términos nominales; como si ocurrió en los Estados Unidos durante tres años consecutivos dentro de una política que redujo en más del 15% los medios de pago, entre 1992 y 1997, años de prosperidad económica para ese país.

Desde entonces, se han presentado constantes aumentos anuales en los agregados monetarios, M1 se incrementó en casi $4,6 billones desde 1999, y la oferta monetaria ampliada lo ha hecho en más de $6,2 billones. Así, se puede constatar que la expansión monetaria no ha tenido repercusiones significativas en el desempeño de la economía; al menos en los resultados tangibles de crecimiento y lucha contra el desempleo, ya que el principal logro de esta estrategia ha sido la estabilidad de precios y el control a la inflación. Otro ejemplo claro de la imposibilidad de la emisión monetaria para impulsar el crecimiento económico se encuentra en Argentina. Allí, Los medios de pago, M1, como porcentaje del PIB pasaron de 1,9% en 1990 a 9% en el año 2000; y la economía se encuentra sumida en una crisis nunca vista en su historia con un desempleo que rodea el 25%.

Debe quedar claro entonces, que la emisión monetaria no es el camino para lograr la reactivación económica colombiana; y la experiencia nacional, así como la de otros países también confirma esta situación. Además, esta no debe ser una de las funciones de la política monetaria, ya que su principal labor es velar por proveer la estabilidad de precios y de esta manera sentar bases confiables para la elaboración de expectativas acordes con el verdadero estado de la economía.

Por lo tanto, el único resultado de realizar una emisión de la magnitud propuesta, y de la manera propuesta, solo tendría efectos directos sobre la inflación. Así, se pondría en riesgo lo alcanzado en este tema y los principales perjudicados serían los colombianos de menos recursos.

Fuente: Inteligencia Economica



  


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