Aciertos y desaciertos de las reformas económicas:
La reforma pensional
En la presente semana se ha iniciado la discusión de las reformas económicas del gobierno en el Congreso, y al parecer sus miembros no objetarán muchos de los puntos de la Reforma Laboral. Algo totalmente distinto al parecer ocurrirá con la reforma al régimen de pensiones colombiano, ya que muchos parlamentarios han expresado sus reservas sobre el contenido de esta. Es conveniente entonces revisar cuidadosamente algunos aspectos de la iniciativa gubernamental que busca dar solución a tan delicado asunto.
La reforma pensional de este gobierno propone agilizar el traspaso de los cotizantes a la Ley 100 de 1993, el cual se debía realizar completamente hasta la próxima década; aumentar las edades de jubilación (hombres a 62 y mujeres a 58) en el año 2009 y una vez más en el año 2018 (Hombres a 65 y mujeres a 62); incrementar las semanas cotizadas, las cuales en la actualidad son 1100, a 1200 en el 2009 y posteriormente a 1300 en 2018; también se aumentarán las cotizaciones, hoy en 13,5% del ingreso, en un punto por año hasta el 2005, al cabo del cual permanecerá en 15,5%; y, finalmente, recortará algunos beneficios en las mesadas del sistema de pensiones del sector público.
Es claro que todas estas medidas tiene un solo objetivo: salvar el régimen de prima media, el cual es administrado casi en su totalidad por el Instituto de Seguro Social. Esto se logrará por medio de la disminución del pasivo pensional de esta entidad, lo cual se hace a través de los incrementos en semanas cotizadas y en edades de jubilación, y de la eliminación de los subsidios otorgados por medio del ingreso base de liquidación. Pero, al mismo tiempo que se buscan reducir los egresos, también se quieren incrementar los ingresos, y es por eso que se aumentarán en dos puntos porcentuales las cotizaciones. Todos estos elementos contribuirán para intentar salvar el ISS del descalabro financiero en el que se encuentra por el régimen pensional, el cual lo llevó a cancelar entre el 2000 y 2001 la cifra de 700 mil millones de pesos por encima de los ingresos, es decir, un déficit en este sistema.
Pero el problema no es solo del ISS. Estos recursos adicionales han tenido que ser aportados por el Gobierno Nacional, y solo en las pensiones de los antiguos empleados públicos el país tuvo que destinar 6 billones de pesos del presupuesto de la nación para el 2001, lo cual equivales al 3% del PIB. Y de no corregirse esta tendencia, para el 2014, esta cifra llegaría al 6% del Producto Interno Bruto. Pero esta situación es aún más preocupante: el gobierno tiene que subsidiar cerca del 42% y el 72% de cada pensión que paga el sistema de pensiones estatal, lo cual equivale a casi 4 billones de pesos. Por lo tanto, no se trata de salvar solo el ISS, sino de aliviar la carga del gobierno en este aspecto y devolverle la viabilidad financiera al país.
Sin embargo, tales esfuerzos podrían perderse ya que al parecer el Congreso piensa introducir algunas modificaciones que en nada contribuyen a solucionar la situación. Así, la reforma que al parecer aprobaría el órgano legislativo establecería que solo hasta el año 2014 se aumenten las edades de jubilación, y que a partir de ese año la edad aumente a 57 para las mujeres y a 62 para los hombres. También se modificarían lo concerniente a las semanas de cotización (estas pasarían en el 2014 a 1200 y en el 2020 a 1300) y a la tarifa de cotización (esta se incrementaría en 1 punto al aprobarse la Ley y 0.25% por año hasta el 2008).
Por lo tanto, de aprobarse esta reforma modificada, los cambios necesarios en el sistema de pensiones se demorarían mucho más de lo necesario en hacerse efectivos, y el ISS no tiene tanto tiempo ya que esta institución solo tiene recursos para responder por las pensiones de sus afiliados hasta el año 2005.
Por lo tanto, será deber del Ministro de Trabajo y salud (e) hacer todo lo posible para evitar la modificación del proyecto del gobierno, ya que esta es quizá la mejor de todas las propuestas realizadas hasta ahora. Afortunadamente, al presentar esta reforma, la administración Uribe retiró el monstruoso Proyecto de Ley 206 de 2002 (la reforma pensional del gobierno anterior), el cual intentaba realizar lo mismo, salvar el ISS, pero a costa de la desaparición de los Fondos privados. El actual proyecto, si bien también está pensado para el régimen de prima media, al menos es equitativo con ambos sistemas.
Ahora bien, es necesario aclarar que si bien la reforma pensional tiene una orientación correcta, acorde con un objetivo central, no es la solución ideal al problema de las pensiones en Colombia. El sistema de prima media no da buenos resultados y lo que se requiere no es fortalecerlo, sino orientar las pensiones hacia el ahorro individual. La situación no solo es grave en Colombia. De hecho, en el mundo entero se cuestiona hoy día la viabilidad del sistema de prima media. Los cambios sugeridos buscan reducir cada vez más el tamaño de este régimen, y permitir que esta función quede en manos del sector privado.
Por último, el giro hacia el sistema de ahorro individual no solo es necesario por la crisis del régimen de prima media, sino también por sus ventajas inherentes. No solo se le otorga al los individuos la tranquilidad de disponer de sus ahorros al terminar su vida laboral, sino que además estos tienen libertad para elegir como dispone de ellos mientras los ahorra. Además, y sobre todo, este sistema es una manera de impulsar la acumulación de capital, necesaria para favorecer el crecimiento económico, al tiempo que convierte a los trabajadores, hasta los más humildes, en capitalistas e inversionistas.
Fuente: www.InteligenciaEconomica.com
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