Un millón de personas contra Chávez
CARACAS.– En la mayor concentración opositora desde el frustrado golpe de Estado de abril último, cerca de un millón de personas participó ayer de la llamada Toma de Caracas, una multitudinaria marcha pacífica en la que la oposición venezolana reclamó la inmediata renuncia del presidente Hugo Chávez.
De hecho, durante la manifestación, los líderes de la protesta lanzaron un ultimátum: si el mandatario no dimite o convoca de inmediato a elecciones generales, convocarán a un paro cívico nacional el 21 de este mes.
A la vez, nuevas divisiones parecieron surgir en el seno de las fuerzas armadas cuando, en un mensaje transmitido por las cadenas de televisión, el vicealmirante Alvaro Martín Fossa, jefe del Estado Mayor Conjunto, denunció “irregularidades” en los llamados consejos de investigación contra unos 300 militares acusados de participar en el fugaz derrocamiento de Chávez, seis meses atrás.
A última hora, por otro lado, el personal civil del palacio presidencial de Miraflores fue evacuado ante la cercanía de los manifestantes, a la vez que la Guardia Nacional reforzó su presencia en los alrededores y el director de la Policía Metropolitana, comisario Henry Vivas, instó a los opositores a mantener la calma, pese al temor a que se produjeran nuevos episodios de violencia.
Una marcha opositora el 11 de abril último se dirigió al palacio de Miraflores, donde se encontraban partidarios del gobierno, y se produjeron disturbios que dejaron 19 muertos y un centenar de heridos. Esos hechos condujeron a la intentona golpista que depuso a Chávez por 48 horas.
“No queremos violencia, no queremos problemas, queremos por favor tener tranquilidad, vamos a pensar en el día de mañana, se los pido por favor”, exhortó Vivas a los miles de manifestantes que todavía quedaban en la avenida Bolívar, tras el retiro de la mayoría de los líderes de la marcha y el grueso de la protesta.
Con el lema de “elecciones ya”, la marcha de ayer partió en dos largas columnas desde dos puntos de la capital venezolana, hasta confluir poco después del mediodía en la céntrica avenida Bolívar, tras un recorrido de unos diez kilómetros a lo largo de los cuales se fueron sumando miles de manifestantes.
En medio de un ruidoso ambiente festivo y ondeando banderas, los opositores agitaban pancartas y gritaban consignas como, “¡Chávez vete ya!” y “¡Fuera Chávez!”.
Según sectores antichavistas, la concentración superó con creces el objetivo de movilizar a varios cientos de miles de personas. De hecho, el presidente de la cúpula empresarial Fedecámaras, Carlos Fernández, dijo que había cerca de 1,2 millón de manifestantes, pero el jefe del cuerpo de bomberos, Rodolfo Briceño, ubicó la cifra de participantes en un millón.
En la avenida Bolívar, el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, se dirigió a la muchedumbre y amenazó con declarar una huelga general si Chávez no renuncia y convoca a elecciones. “Si no se convoca al proceso electoral inmediatamente, para el próximo lunes 21 de octubre se inicia el gran paro cívico nacional”, dijo Ortega, un duro opositor. La Toma de Caracas fue convocada por Fedecámaras, la CTV y la Coordinadora Democrática, que agrupa a los partidos políticos y grupos civiles contrarios a Chávez.
Tensión militar
Pero el momento de mayor tensión fue cuando el vicealmirante Alvaro Martín Fossa hizo su denuncia por las cadenas locales de televisión. Entre las “irregularidades” que denunció, el jefe militar mencionó la arbitrariedad de una serie de recientes allanamientos y la violación de los tiempos estimados para la ejecución de los procesos contra los militares acusados de alzarse contra Chávez.
Fossa, que tras su mensaje renunció a su cargo luego de 30 años de carrera, aseguró además que existen fisuras en las filas militares. “Señor presidente –dijo–, si a usted se le ha presentado una imagen de las fuerzas armadas felices, no divididas, sin problemas, no politizadas y con una clara visión de futuro, se lo digo con la responsabilidad de un jefe de Estado Mayor Conjunto, lo están engañando”.
Minutos antes, Chávez había afirmado que Venezuela no va ni a una guerra, ni a una dictadura y llamó a hacer caso omiso a los rumores en ese sentido. “En Venezuela –afirmó en un acto por el Día del Soldado–, no habrá guerra sencillamente porque nosotros, la mayoría, no queremos guerra (...) En Venezuela no habrá dictadura sencillamente porque nosotros, la mayoría, civiles y militares unidos, queremos democracia verdadera.”
Desde Nueva York, en tanto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, llamó “al pueblo de Venezuela a actuar con paciencia y moderación”.
A su vez, el gobierno estadounidense expresó su rechazo a la violencia como medio para resolver las diferencias en Venezuela, y pidió al gobierno y a la oposición a “ejercer sus libertades democráticas de manera responsable”.
Fuente: Diario La Nacion
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