Control o descontrol cambiario?Por Jose Luis Cordeiro
Los controles cambiarios siempre generan corrupción, en Caracas o en Corea, en China o en Cuba. Ni siquiera regímenes tan represivos como la antigua Unión Soviética pudieron controlar el mercado negro producto de los controles cambiarios que sólo beneficiaban a los miembros de la pequeña nomenklatura comunista. Ahora aquí tenemos una nomenklatura robolucionaria que va a crear un nuevo nido de corrupción para beneficiar política y económicamente a los más altos mandatarios del desgobierno actual.
La experiencia internacional es muy clara con relación a los terribles efectos de los controles cambiarios. Sin ir más lejos, en Venezuela ya hemos sufrido controles cambiarios con resultados nefastos. Según prestigiosas publicaciones, entre 1983 y 1989, el fraudulento Recadi resultó en la malversación de cerca de 60 millardos de dólares, y la OTAC no se quedó muy atrás aunque sólo funcionó entre 1994 y 1996. Después de las dolorosas experiencias de Recadi y OTAC, con gobiernos mucho menos malos que el actual, qué se puede esperar de este nuevo Recadi robolucionario?
Trágicamente, como siempre, los más afectados serán los más pobres cuyos ingresos no subirán mucho debido a los controles cambiarios (y otros controles de precios y de salarios). Después de cada episodio de controles cambiarios, tanto en Venezuela como en otros países, la población siempre sale más pobre al terminar la pesadilla de los controles. La falsa tranquilidad de los controles se desvanece pronto ante la realidad del aumento acelerado de precios al terminar los controles y reajustar los costos frente a los robos generados por los controlistas y sus allegados. El problema de fondo en Venezuela no es el tipo de cambio sino el cambio del tipo.
Fuente: El Universal
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