Está loco!
por Edgar Pina Ortiz
No es algo nuevo. Millones de mexicanos tenemos la certidumbre, basada
en las evidencias diarias, de que el señor Manuel López, es poseedor
indiscutible de un sobrado perfil psico-patológico. Seguramente los
especialistas de la mente tienen sus teorías e hipótesis en las que
aparecen términos tales como trastorno esquizoafectivo de tipo
maniaco; retrazo mental leve; trastorno disocial, esquizofrenia y
otros.
El autor de esta colaboración, al carecer de conocimientos
en la materia, se dio a la tarea de buscar orientación al respecto y
esto es lo que encontró. A continuación le ofrezco un resumen de lo
investigado para que usted juzgue por sí mismo.
Retrazo mental
Es un trastorno definido por la presencia de un desarrollo mental
incompleto o detenido, caracterizado principalmente por el deterioro
de las funciones concretas de cada época del crecimiento y que
disminuyen el nivel global de la inteligencia, tales como las
funciones cognoscitivas, las del lenguaje, del raciocinio, las
motrices y la socialización.
El retraso mental puede acompañarse
de cualquier otro trastorno somático o mental. De hecho, los afectados
de un retraso mental pueden padecer todo el espectro de trastornos
mentales y su prevalencia es al menos tres o cuatro veces mayor en
esta población que en la población general.
En ambientes
escolares, sociales o de trabajo estos individuos son de bajo
rendimiento pero ocultan sus deficiencias haciéndose simpáticos e
ingeniosos y con frecuencia tienen una explicación de sus bajas
calificaciones, de sus errores en el juego o de las fallas en su
responsabilidad laboral, atribuyendo a otros la culpa de sus
desatinos.
Trastorno esquizoafectivo de tipo maniaco
Este es un trastorno en el cual los síntomas esquizofrénicos y los maníacos
están presentes en el mismo episodio de enfermedad. Esquizofrenia, en
corto, es una enfermedad caracterizada por la disociación específica
de las funciones psíquicas, mientras que un maniaco es aquella persona
obsesionada por un tema o cosa determinada.
La alteración del
humor es generalmente en forma de euforia acompañada de aumento de la
estimación de sí mismo e ideas de grandeza, pero a veces son más
evidentes la excitación o irritabilidad, acompañadas de un
comportamiento agresivo y de ideas de persecución.
En individuos
con este tipo de trastorno se presenta un aumento de la vitalidad,
hiperactividad, dificultades de concentración y una pérdida de la
inhibición social normal. Pueden estar presentes ideas delirantes de
grandeza o de persecución. El enfermo puede insistir, por ejemplo, en
que sus pensamientos o estrategias de trabajo están siendo difundidos
o interceptados, o que fuerzas extrañas (la derecha, los ricos, el
innombrable, los gringos) están tratando de controlarlos. También
puede expresar ideas delirantes extrañas que no son sólo de grandeza o
de persecución y a menudo el enfermo se expresa sarcásticamente o en
forma burlona o metafórica, Son extremadamente egocéntricos y
egoístas y por lo mismo estos individuos rara vez escuchan a los demás
y sólo lo hacen cuando el interlocutor los halaga, no les contradicen
y está de acuerdo al 100 por ciento en lo que creen, dicen o proponen.
Trastorno disocial
El trastorno disocial es característico de
niños con edades por debajo de los 9 ó 10 años o adultos que por
múltiples razones permanecen en un nivel de desarrollo equiparable a
tal edad. Se caracteriza por la presencia de un comportamiento
marcadamente desafiante, desobediente y provocador y la recurrencia de
actos agresivos más graves que incluyen la violación a la ley y a los
derechos de los demás.
El rasgo esencial de este trastorno es una
forma de comportamiento persistentemente negativista, hostil,
desafiante, provocadora e irrespetuosa, que está claramente fuera de
los límites normales del comportamiento de las personas de la misma
edad, grupo o contexto sociocultural.
Los individuos afectados por
esta enfermedad tienden frecuentemente a oponerse activamente a las
peticiones o reglas de los demás y a molestar deliberadamente a otras
personas. Suelen sentirse enojados, resentidos y fácilmente irritados
por aquellas personas cercanas a quienes culpan por sus propios
errores o dificultades o por quienes se atreven a cuestionar sus
actitudes y acciones.
Generalmente tienen una baja tolerancia a la
derrota y pierden el control fácilmente. Lo más característico es que
sus desafíos sean en forma de provocaciones que dan lugar a
enfrentamientos. Por lo general se comportan con niveles excesivos de
grosería, falta de colaboración y resistencia a la autoridad. En
este tipo de trastorno de la personalidad se incurre a menudo en
conductas tales como el robo, el soborno, la crueldad, el cinismo, la
mentira, la intimidación, el ataque y la destrucción.
Esquizofrenia
Este trastorno se caracteriza por distorsiones
fundamentales y típicas de la percepción, del pensamiento y de las
emociones, estas últimas en forma de embotamiento o falta de
adecuación de las mismas. En general, se conservan en cierto grado
tanto la claridad de la conciencia como la capacidad intelectual,
aunque con el paso del tiempo pueden presentarse déficits
cognoscitivos. El enfermo cree que sus pensamientos, sentimientos y
actos más íntimos son conocidos o compartidos por otros y pueden
presentarse ideas delirantes en torno a la existencia de fuerzas
naturales o sobrenaturales capaces de influir en los actos y
pensamientos del individuo afectado. Este se siente el centro de todo
lo que sucede y cuando está entre multitudes se siente el iluminado,
el salvador, el perfecto, el legítimo.
Un cierto tipo de
perspicacia es frecuente en estos individuos, la cual suele
acompañarse de la creencia de que las situaciones cotidianas tienen un
significado especial, por lo general siniestro y dirigido contra el
propio enfermo. En el trastorno del pensamiento característico de la
esquizofrenia, los afectados pueden tener o aparentar buen humor y con
frecuencia logran la simpatía de las personas, pero requieren para
ello de muestras constantes de admiración y sumisión.
El
pensamiento y el discurso en personas con este trastorno mental con
frecuencia es vago, elíptico y oscuro y su expresión verbal es a veces
incomprensible. A menudo padecen bloqueos que provocan lentitud en el
habla e incurren en interpolaciones en el curso del pensamiento.
Las características más importantes de la personalidad de estos
enfermos son la superficialidad en el discurso, el carácter caprichoso
y la incongruencia, así como la tendencia a no contestar las preguntas
que se le hacen y a acudir, en cambio, a falacias de distracción.
La
ambivalencia y el trastorno de la voluntad se manifiestan como
negativismo, estupor, ansia de aplauso y de muestras de admiración y
se conducen con un coraje excesivo (que se refleja en su rostro) hacia
los competidores. Si usted amable lector encuentra que la
personalidad del señor AMLO posee las características aludidas, estará
de acuerdo conmigo: ¡Vaya loco que anda suelto... y nos quiere gobernar!
Fuente: Asuntos Capitales
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