Weekly Latin American
News Report by e-mail

Unsubscribe here

Subscribe to USA News Report feed
Subscribe to Latin American News feed
HACER in Facebook
HACER in Youtube
HACER in Twitter


Home
Who We Are
Directions to HACER
Contact Us



Weekly News Report & Columnist Project

HACER in the News

Non-Immigrant Work Program

Juan Bautista Alberdi Award

The Economic Transformation of Chile

Latin American Public Policy Experts Guide

HACER Advisor of the Institute for the Mexicans Abroad

HACER Book Store

Support HACER today!


  - Policy Issues
  - Online Library
  - Latin Newspapers
  - Latin BLOGS NEW!!
  - TV & Radio Links
  - Magazines Links
  - Events Calendar & Media Archive
  - Articles Archive
  - Management Tools for Think Tanks
  - Recommended Links


Recommended Books:

by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





¿El regreso de las estatizaciones?

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- Shafik Handal, ex guerrillero y candidato presidencial para las elecciones de marzo en El Salvador, parece convencido de que la historia está de su lado: en América latina, los países que experimentaron con privatizaciones están dando marcha atrás y se vuelcan a un mayor control del Estado sobre la economía, señala.

"El péndulo se está moviendo nuevamente hacia la izquierda-me dijo Handal, pocos días atrás-. Los resultados de las privatizaciones han sido desastrosos."

A primera vista, Handal parece tener razón. Hay varios ejemplos de países latinoamericanos que se han rebelado recientemente contra las privatizaciones de los años 90 o que están revisando esos contratos. Entre los ejemplos mas recientes:

En la Argentina, el presidente Néstor Kirchner anunció el 26 de enero su decisión de suspender el contrato que el grupo francés Thales tenía para administrar el espectro radioeléctrico. En noviembre, el gobierno había suspendido la concesión del correo al grupo Macri. En ambos casos, el gobierno argentino acusó a las compañías de no cumplir con sus contratos de prestación de servicios.

En Uruguay, el gobierno perdió abrumadoramente en un plebiscito el 7 de noviembre, que habría permitido al monopolio estatal Ancap realizar algunos proyectos junto con el sector privado, para hacer la empresa más eficiente y para lograr que el precio que los uruguayos pagan por su combustible deje de estar entre los más altos del mundo.

En Bolivia, una violenta revuelta de indígenas y sindicatos contra el plan del gobierno de firmar un contrato con una empresa privada para explotar el gas y exportarlo a Estados Unidos -que habría cuadruplicado el total de las exportaciones- derrocó a Gonzalo Sánchez de Losada en octubre pasado.

En Perú, violentas protestas en la ciudad de Arequipa en junio de 2002 forzaron a Alejandro Toledo a archivar sus planes de vender dos compañías estatales, Egasa y Egesur, a una compañía belga.

Una reciente encuesta de Latinobarómetro en 17 países muestra que sólo un 22%de los latinoamericanos piensan que las privatizaciones fueron beneficiosas, una caída notable respecto del 44% que pensaba así en 1998. En algunos países, como la Argentina, sólo el 12% de la gente cree que las privatizaciones fueron positivas.

Pero ¿significa eso que veremos una ola de estatizaciones o de regulación extrema? Lo dudo mucho. Aunque algunos políticos de la vieja guardia de la izquierda tengan prejuicios ideológicos contra las privatizaciones, la mayoría de los presidentes son conscientes de que las privatizaciones ayudaron a reducir el gasto público y a hacer que muchas empresas sean más eficientes.

Lo que también dicen -con razón- es que muchos de estos contratos fueron transacciones poco transparentes que lo único que hicieron fue convertir monopolios estatales en monopolios privados.

El factor China

Pero el motivo principal por el que dudo de que pueda haber una ola nacionalizadora es el factor China.

El gigante asiático, que es el principal receptor de inversión extranjera del mundo en desarrollo, está considerando silenciosamente privatizar algunas de sus corporaciones, lo que convertiría a China en un lugar aún más atractivo para las inversiones extranjeras.

Según informa la revista Fortune esta semana, el gobierno chino acaba de permitir que la participación estatal en la empresa de electrodomésticos TLC -el principal fabricante de televisores del mundo, que además produce teléfonos celulares y heladeras- caiga por primera vez por debajo del 50%.

La medida podría tener enormes consecuencias: si TLC prueba que la menor participación estatal se traduce en una mayor eficiencia y la compañía se convierte en la primera gran empresa multinacional china -que, además de producir bienes, los distribuya y comercialice en todo el mundo-, los reguladores chinos podrían permitir la privatización de otras empresas.

Eso haría que América latina enfrente una competencia china aún más formidable que la actual para atraer las inversiones internacionales. Y la región no puede darse el lujo de ignorar su creciente dificultad para atraer capitales.

Según el último Informe de la Inversión Mundial de la ONU, la inversión extranjera en América latina cayó por tercer año consecutivo en 2002, mientras que China registró cifras récord.

O sea, es probable que los países de América latina tengan cuidado de no tomar medidas que ahuyenten a los pocos capitales que están logrando atraer.

Al contrario de la opinión de varios de mis colegas y de muchos políticos latinoamericanos, creo que así como la ola privatizadora de los 90 pasó a la historia, la ola antiprivatizadora de los últimos dos años podría estar llegando a su punto más alto, para comenzar a retroceder muy pronto.

Fuente: Diario La Nacion



  


© 2001 Hispanic American Center for Economic Research | Home