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by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





Europa ya no mira hacia el Sur

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- Cuando el comisionado de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE), Chris Patten, visitó varios países latinoamericanos la semana pasada para preparar la Cumbre de Jefes de Estado de Europa y América latina que se realizará en México en mayo, dijo: "Nuestra alianza estratégica está destinada a crecer en el futuro".

¡Hmmm! Lo dudo. A juzgar por lo que me dicen expertos de ambos lados del Atlántico, la expansión de la UE el 1° de mayo próximo tendrá un impacto negativo sobre las relaciones entre Europa y América latina.

En efecto, lo más probable es que la incorporación de los diez nuevos miembros -Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Malta, Eslovenia y Chipre- llevará a los países más ricos de la UE a concentrarse en sus nuevos socios de Europa del Este, a expensas de Africa y América latina.

Aunque la UE ha sido en años recientes el principal inversor y un importante socio comercial de varios países latinoamericanos, hay varias razones para pensar que los vínculos económicos no prosperarán después de mayo. Entre otras:

Alemania, Francia y Gran Bretaña deberán hacer un enorme esfuerzo para ayudar a sacar de la pobreza a los nuevos miembros de la UE. El ingreso medio de los países que entrarán en el bloque es un 40% menor que el promedio de los actuales miembros, lo que significa que se necesitarán décadas de ayuda económica e inversiones para lograr que lleguen al estándar de vida europeo.

Alemania, la potencia económica de Europa, todavía paga los costos de la incorporación de Alemania del Este. Incluso si sale de su recesión para crecer un 2% este año, como lo vaticina el gobierno, Alemania no tendrá tiempo ni dinero para mirar más allá de sus nuevos socios del Este.

Las inversiones europeas probablemente se dirigirán a los diez nuevos miembros de la UE, que constituyen un mercado casi virgen de 100 millones de consumidores. Entre invertir en países socios comerciales que se regirán por normas de la UE y hacerlo en países lejanos que en algunos casos no ofrecen seguridad jurídica, muchos inversionistas europeos preferirán quedarse cerca del propio país.

Varios de los nuevos integrantes de la UE -como Polonia y Hungría- son países agrícolas que compiten directamente con Brasil, la Argentina y otros grandes exportadores de productos agrícolas de América latina. Lo menos que desean Polonia y Hungría es que la UE levante sus barreras y permita una avalancha de productos latinoamericanos.

Marginados

De hecho, la tendencia hacia la baja en las relaciones comerciales entre las dos regiones ya comenzó. En los 90, América latina fue el destino del 21,4% de las exportaciones europeas; hoy, es del 13%. En esa década, Europa recibía el 24% de los productos exportados por América latina; hoy recibe el 12%, según cifras de la Cepal. Y aunque el comercio entre América latina y Europa creció el 60% en los 90, el comercio entre esta región y Estados Unidos aumentó el 230% en el mismo período.

"América latina va a salir perjudicada´´, me dijo Emilio Lamo, director del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos de España. "Hay un realineamiento geoestratégico de Europa hacia el Norte y hacia el Este. Los países del Mediterráneo africano y América latina van a quedar marginados del núcleo central de preocupaciones europeas.´.

Asimismo, Fernando Henrique Cardoso me dijo en una reciente entrevista que habrá menos atención de Europa hacia América latina.

Las únicas excepciones serán España y Portugal, que por motivos culturales, económicos y políticos mantendrán sus vínculos con América latina. En las próximas semanas, a medida que nos acerquemos a la Cumbre, vamos a escuchar muchos discursos sobre la alianza estratégica entre ambas regiones, pero me temo que serán palabras al viento.

Es probable que veamos una creciente alianza política entre parte de Europa y los gobiernos de centroizquierda de América latina, basada en el interés común de encontrar contrapeso a la influencia de Estados Unidos en el mundo. Pero, en lo que hace a las relaciones económicas, todo indica que no habrá una similar comunidad de intereses.

* Angel Soto, Ph.D., es profesor Facultad de Comunicación, Universidad de los Andes.

Fuente: CADAL



  


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