Mi primo el Che
por Alberto Benegas Lynch (h) *
Ahora que se han aquietado algo
las aguas de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara, escribo sobre este
personaje macabro con algún ingrediente que, en parte, introduce otra perspectiva.
En mi familia se ha hablado bastante del Che ya que mi padre era primo hermano del
suyo. El abuelo del sujeto de marras era una persona excelente, Roberto Guevara,
casado con Anita Lynch, hermana de mi abuela materna. En tren de genealogía,
consigno que soy mas Lynch que Benegas ya que tanto mi padre como mi madre
descienden de dos de los hijos de Patricio Lynch, de quien desciende también el Che.
De entrada este revolucionario nato reveló cierta inclinación por el incumplimiento
de la palabra empeñada puesto que le prometió a su primera novia que saldría a
comprar cigarrillos y nunca mas volvió. Mostraba también ciertas rarezas al
esforzarse en dar diez pasos a la salida de todos los ascensores y caer con la
pierna izquierda, cosa que si no lograba volvía al adminículo y repetía la operación
hasta que daba en la tecla (ya lo de la pierna izquierda parecía anunciar algo de su
futuro dogmático).
Mi padre solía repetir el conocido aforismo de aquello que "los parientes no se
eligen, se eligen los amigos". Si bien es cierto que en todas las familias hay
bueno, regular y malo en proporción al tamaño de las mismas, siempre noté cierta
dosis de vergüenza por el hecho de que se había filtrado en la nuestra un personaje
de características tan siniestras.
En una oportunidad, una de mis tías me contó que de muy chico el Che se deleitaba
con provocar sufrimientos a animales y, de mas grande, insistía en que la muerte (de
otros) no era tan mala después de todo y que, en este contexto, se adelantó a la
definición de Woody Allen: "morir es lo mismo que dormirse pero sin levantarse para
hacer pis".
Esto último que puede parecer gracioso y ocurrente cuando proviene de ámbitos
cinematográficos, resultó un una tragedia mayúscula para los cientos de asesinados
por el Che quien finalmente transformó aquella definición en que "el verdadero
revolucionario debe ser una fría máquina de matar". Y todo por la manía de los
Stalin, Pol Pot, Hitler y Castro de este planeta que en sus ansias por fabricar el
consabido "hombre nuevo" han torturado, vejado, mutilado y asesinado a millones de
seres humanos.
Y pensar que Cuba, a pesar de las barrabasadas de Batista, era la nación de mayor
ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias
del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de
alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y
refrigeradores en relacion a la población igual que en Estados Unidos, líneas
férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos
de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero,
alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro
de industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana
se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca
central.
Como no podía ser de otro modo el Che comenzó su carrera como peronista empedernido.
Recordemos que la política nazi-fascista de Perón sumió a la Argentina en lodazal
del que todavía no se ha recuperado y que, entre otras cosas escribió en 1970 que
"Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía
haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente" y, cuando estaba en el
poder vociferó en 1947: "Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los
opositores" y, en 1955, sentenció que "Al enemigo, ni justicia".
Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba
es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y
solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los
que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la
escasez de papel). Del mismo modo parecería que aun quedan algunas mentes distraídas
que no se han informado de las ruinas, la miseria y las pocilgas en que se ha
transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la
vidriera para impresionar a cretinos.
Esperemos que los que siguen usando lo símbolos del Che como una gracia perciban que
se trata de la humorada mas lúgubre, mórbida y patética de cuantas se le pueden
ocurrir a un ser humano. Es lo mismo que ostentar la imagen de la tenebrosa cruz
svástica como señal de paz.
* Alberto Benegas Lynch (h) es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la
Academia Nacional de Ciencias, en Argentina.
Es Doctor en Economía y es Doctor en Ciencias de Dirección. Integra también la
Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Es autor de once libros y cuatro más en colaboración y enseña desde hace 35 años en
universidades de la Argentina y del exterior. Sus libros incluyen prólogos del
premio Nobel en Economía James M. Buchanan, del ex-Secretario del Tesoro del
gobierno de los Estados Unidos, William E. Simon, del premio Nobel en Economía F.A.
Hayek y de Jean-François Revel, miembro de la Academia Francesa.
En dos oportunidades integró el Consejo Directivo de la Mont Pelerin Society y fué
asesor económico de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, de la Cámara Argentina de
Comercio, de la Sociedad Rural Argentina y del Consejo Interamericano de Comercio y
Producción.
Ha dictado seminarios y pronunciado conferencias en Canadá, Estados Unidos, Austria,
Suiza, España, Australia, Corea del Sur, la República de China y en la mayor parte
de los países latinoamericanos.
Fuente: Liberpress
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