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by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





El ejemplo chino

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- En medio de la actual crisis de América latina, esto puede parecer una locura, pero quizás ha llegado la hora de considerar seriamente una idea muy simple: que se adopte el inglés como segundo idioma.

Antes de que los guardianes de la soberanía nacional se levanten indignados para denunciar esta idea como un nuevo embate del imperialismo norteamericano, permítanme citar un ejemplo de un país que se ha dedicado de lleno a enseñar el idioma principal del comercio y la industria internacionales, sin temor a perder su identidad nacional: China comunista.

Me enteré del esfuerzo de China por enseñar el inglés leyendo una entrevista con el presidente de la siderúrgica Alcoa, Alain J. P. Belda, que tiene a su cargo a unos 127.000 empleados en 40 países.

"Hace unos días estaba hablando con el premier chino, y me contó que tienen 250 millones de estudiantes dedicados seriamente a aprender inglés´´, dijo Belda, nacido en Brasil, a la revista brasileña Veja. "En este momento hay más personas que estudian inglés en China que en Estados Unidos. Han comprendido que para participar en el mundo de hoy, tienen que hablar inglés."

Además de China, otros países que han adoptado como política de Estado la enseñanza de inglés como segunda lengua incluyen a Japón, Corea del Sur, Malasia, Polonia, Hungría, la República Checa y Rumania.

La mayoría de compañías multinacionales están transfiriendo operaciones administrativas y otros servicios de Estados Unidos a la India, China, Irlanda y otros países, para reducir costos laborales.

Pero América latina se ha quedado atrás en este nuevo fenómeno de transferencia de empleos de servicios a países con fuerzas laborales que hablan inglés, o que pueden entender manuales en inglés, o comunicarse por correo electrónico con sus colegas en inglés. Desafortunadamente, se trata de un tema que no está instalado en el debate político ni periodístico en la región. Funcionarios del Banco de Interamericano de Desarrollo me informan que no conocen pedidos de fondos para financiar programas masivos de enseñanza de inglés.

Lo que es peor, el aprendizaje de inglés podría estar disminuyendo por la crisis económica. Una de las pocas excepciones a la regla es Chile, que firmó recientemente un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, en el que el gobierno del Partido Socialista acaba de lanzar un plan masivo de enseñanza de inglés.

Desde el próximo año, todos los estudiantes chilenos a partir del quinto grado tendrán libros en inglés, según anunció el Ministerio de Educación de Chile pocas semanas atrás. Para 2010, todos los estudiantes de octavo grado tendrán que aprobar el Key English Test (KET), un examen internacional de comprensión y lectura del inglés como segunda lengua.

"El inglés abre las puertas para emprender un negocio exportador´´, dijo el ministro de Educación chileno, Sergio Bitar. "El inglés, en definitiva, abre las puertas del mundo."

Está claro que el inglés por sí solo no abre puertas, pero ayuda. Contribuyó a que la India e Irlanda alcanzaran algunos de los niveles más altos de crecimiento económico en los últimos años. Y a que los países asiáticos recibieran US$ 95.000 millones de inversión extranjera el año pasado, mientras que América latina recibió US$ 56.000 millones, según la ONU.

¿Pero acaso no es absurdo pedirles a los países latinoamericanos que destinen fondos para el estudio del inglés cuando tienen millones de personas que no saben leer o escribir en su lengua natal? ¿O, peor aún, que no tienen para comer?

Escuelas y universidades

Sería ingenuo intentar que toda la población latinoamericana hable inglés como segundo idioma en un futuro cercano. Pero sería muy razonable que las escuelas y universidades públicas exijan a todos los futuros profesionales y técnicos un mayor dominio del inglés.

Si los chinos -que ni siquiera tienen nuestro mismo alfabeto- pueden hacerlo, no hay razón por la cual millones de latinoamericanos que crecieron viendo películas de Hollywood y cantando canciones de rock no lo puedan hacer.

Fuente: Diario La Nacion



  


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