Ecuador va hacia un populismo errático
Por Andres Oppenheimer
¡Pobre Ecuador! Tras la elección del domingo pasado, los ecuatorianos tendrán que elegir en la segunda ronda del 24 de noviembre entre Lucio Gutiérrez, un ex militar populista de izquierda con un pasado dudoso, y Alvaro Noboa, un magnate populista de derecha con un pasado igualmente dudoso.
Aunque Ecuador ya ha tenido suficientes políticos sui generis como para competir en cualquier campeonato latinoamericano de ese rubro --no en vano su ex presidente Abdalá Bucaram se dejaba llamar ''El Loco'', y fue destituido por el Congreso por ``incapacidad mental''-- los dos ganadores de las elecciones del domingo parecen los menos indicados para dirigir un país necesitado de estabilidad política y económica.
Como era de prever, el gobierno de Estados Unidos le está poniendo buena cara al mal tiempo. El vocero del Departamento de Estado me indicó que ''nada de lo que hemos escuchado en la campaña indica que ninguno de los [dos] candidatos no comparta'' objetivos comunes entre ambos países, ``y esperamos continuar los esfuerzos conjuntos con quien sea electo''.
Sin embargo, dos ex embajadores de Estados Unidos en Ecuador y varios diplomáticos que entrevisté en estos días se mostraron menos optimistas. Aunque reconociendo que cualquiera de los dos candidatos podría cambiar una vez en el poder, señalaron que temen que Ecuador entre en un nuevo círculo vicioso de populismo, polarización política, fuga de capitales y mayor pobreza.
El coronel retirado Lucio Gutiérrez, de 45 años, que ganó las elecciones del domingo con el 20 por ciento del voto, fue uno de los líderes del golpe de Estado que derrocó al presidente democráticamente electo Jamil Mahuad en el 2000. Inspirado en el presidente venezolano Hugo Chávez, otro ex militar golpista, Gutiérrez ha hecho campaña en uniforme verde oliva, criticando la globalización, el libre comercio y las reformas económicas de libre mercado.
''Es un individuo que no ha demostrado no tener un entendimiento cabal de la importancia de las instituciones democráticas'', dice Pete Romero, ex jefe de la oficina de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado, que también fue embajador en Ecuador.
Gwen Clare, que fuera embajadora de Estados Unidos en Ecuador hasta el año pasado, me señaló que escuchó versiones no confirmadas de que Gutiérrez recibió algún dinero del gobierno de Chávez, y quizás hasta de Cuba, tras ser despedido del Ejército en el 2000. ''Pero no creo que haya sido mucho dinero. Creo que era un apoyo más simbólico y moral que otra cosa'', dijo Clare.
Pero el dato más preocupante sobre Gutiérrez es su falta de experiencia administrativa. Gutiérrez, que está haciendo grandes promesas a los pobres de su país, nunca ocupó un cargo público ni administró ninguna empresa de cierta importancia. ''¿Cómo va a gobernar? ¿Con quién?'', pregunta la ex embajadora Clare. ``Uno nunca sabe lo que puede pasar una vez que la gente asume el poder, pero va a haber una tremenda falta de confianza entre las elites económicas dentro de Ecuador, y los inversionistas extranjeros''.
Noboa, que salió segundo con el 17 por ciento del voto, es dueño de las principales plantaciones de banano de Ecuador y se le considera el hombre más rico del país, pero según sus críticos tampoco es un buen administRador. Pocas semanas atrás, la organización de derechos humanos Human Rights Watch denunció que la mayoría de los niños que trabajan en las plantaciones bananeras del Ecuador --incluyendo las de Noboa-- son objeto de violaciones al trabajo infantil.
Noboa también está siendo objeto de un juicio multimillionario de sus dos hermanas, que dicen que su padre Luis Noboa Naranjo lo desheredó de la empresa familiar, que valía unos $850 millones, poco antes de su muerte en 1994. Las hermanas dicen que Alvaro Noboa se valió de procedimientos ilegales para echarlas del manejo y propiedad de la empresa.
''No sólo está resentido con mucha gente, sino que podría aumentar su monopolio de poder'', dice un profesor norteamericano que enseña en Ecuador. ``Los artículos periodísticos que denuncian sus abusos con sus trabajadores son ciertos. Conozco gente que ha trabajado con una de sus compañías, y están de acuerdo en que funcionan bajo el principio de ``todos para uno, y nada para todos''.
Es cierto que si los ecuatorianos votaron por Gutiérrez y Noboa, los dos populistas que no pertenecen a los partidos tradicionales, es porque estaban cansados de la elite política ecuatoriana, que tiene mucho de corrupta e ineficiente. El voto fue una clara señal de rechazo a los políticos tradicionales.
Sin embargo, hubiera sido deseable que Ecuador pudiera escoger entre otros candidatos no tradicionales. Ojalá yo esté totalmente errado, y que quien resulte el próximo presidente ecuatoriano pruebe que me equivoqué en grande, pero me temo que Ecuador tendrá una Presidencia errática, ya sea de izquierda o de derecha.
Fuente: El Nuevo Herald
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