El 2007 fue un año tenso para Bachelet
AFP
El 2007 fue otro mal año para la presidenta chilena Michelle Bachelet, que termina la primera mitad de su mandato debilitada por una crisis interna en su coalición y enfrentada a los empresarios, lo que le ha impedido lucir los logros sociales de su gobierno.
La mandataria socialista termina el año con una popularidad en torno al 40 por ciento, casi 15 puntos menos de la que tenía en enero y muy por debajo del 75 por ciento con el que inició su gestión en marzo del 2006.
La figura de Bachelet se desgastó por la fallida implementación de un nuevo plan de transporte en Santiago, la lenta marcha de la economía y sucesivas críticas a su ''falta de liderazgo'' para enfrentar conflictos sociales.
En las últimas semanas, la mandataria ha debido lidiar además con una aguda crisis al interior de la Concertación, su coalición de gobierno, donde el principal de los cuatro partidos que la integran, la Democracia Cristiana, enfrenta la amenaza de desmembrarse.
A esa dificultad Bachelet sumó un fuerte enfrentamiento con el presidente de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Alfredo Ovalle, quien la acusó de falta de liderazgo, en lo que se considera el fin de la idílica relación de los empresarios con los gobiernos de la Concertación.
La falta de liderazgo no es una crítica nueva a Bachelet: la oposición de derecha la ha acusado frecuentemente de ''no estar a la altura del cargo'', instándola además a ``ponerse los pantalones''.
Pero lejos de amilanarse, la mandataria ha defendido su estilo de liderazgo, no masculino y menos confrontacional.
La mandataria sumó críticas por el desempeño de la economía, que este año crecerá en torno al 5.5 por ciento, menos de las proyecciones oficiales, acosada por una inflación de un 7.4 por ciento, una de las más altas tasas de América Latina.
El menor crecimiento se da en un contexto de alto precio del cobre, el principal producto de exportación chileno, que este año generará un superávit fiscal de más de $14,000 millones.
Los excedentes han alimentado las demandas sociales, con una serie de paros gremiales, coronados por una gran movilización de trabajadores en agosto que derivó en serios actos de violencia.
En el ámbito internacional, Bachelet tampoco tuvo suerte por el ya célebre enfrentamiento verbal entre el rey Juan Carlos de España y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que relegó a un muy último plano la pasada Cumbre Iberoamericana de Santiago, que Bachelet había organizado con tanto esmero.
En el frente externo, Chile mantuvo sus buenas relaciones con Bolivia y Perú aunque ya este último país anunció que en enero próximo llevará a la Corte de La Haya un reclamo sobre la frontera marítima común.
Los conflictos le han impedido a Bachelet lucir los logros sociales de su administración, que en los últimos 12 meses selló un acuerdo para modificar el sistema educativo y uno para reforzar la seguridad pública.
Una reforma al sistema de pensiones avanza en el Congreso, junto a un plan para elevar desde 54 a 80 las enfermedades cuyo tratamiento está garantizado por el sistema público.
Fuente: El Nuevo Herald
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