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by Manuel F. Ayau CordonManuel F. Ayau Cordon


 





La inflación ya comienza a dañar
la popularidad de Lula

SAN PABLO.- Las garras de la inflación ya están comenzando a arañar la popularidad del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, forzado a tomar medidas que le hacen llover críticas desde los sectores industriales, sindicales y casi todas las fuerzas políticas.

Al descubrir que "el virus de la inflación" -como lo llama Lula- continúa vivo, el Banco Central aumentó el miércoles la tasa de interés por segunda vez desde el inicio del gobierno. La tasa Selic, utilizada como referencia por el Banco Central, subió de 25,5% a 26,5% al año. Fue el segundo aumento en sólo 45 días de gobierno de Lula.

La medida provocará una desaceleración mayor de la economía, pero el gobierno estima que es la única forma de detener la inflación antes de que se convierta en una hiperinflación. "La inflación muestra señales de resistencia", explicó, escuetamente, el comunicado del Comité de Política Monetaria (Copom).

"Gobierno sube intereses y sofoca la economía", "Intereses suben de nuevo y críticas a la política económica crecen" publicaron, respectivamente, los dos principales diarios de San Pablo y Río de Janeiro, Folha de Sao Paulo y O Globo.

Para el nuevo gobierno, en tanto, la situación es dramática. En el primer mes del año el índice de precios al consumidor ampliado (IPCA) fue del 2,25%. Proyectado, a este ritmo el índice llegaría a fin de año al 27%, es decir, tres veces la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional para este año, que es de 8,5 por ciento.

Si la inflación no da una frenada brusca, no sólo no se cumplirá el acuerdo con el FMI, sino que será difícil detener las ansias de aumento salarial de los trabajadores brasileños, que hace años que pierden poder adquisitivo frente a la inflación.

La novedad es que la medida ortodoxa de subir la tasa de interés para contener la inflación está siendo tomada por el gobierno del Partido de los Trabajadores, que atacó durante ocho años consecutivos la política de intereses altos del gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

Ahora, como en un enroque de ajedrez, las fuerzas políticas intercambiaron el discurso. "Esperábamos que el PT pusiera en práctica lo que prometió en los últimos años: bajar las tasas de interés", dijo, desde la derecha del Partido de Frente Liberal, el diputado Rodrigo Maia.

Desde el Partido Social Demócrata también llovieron críticas, pero curiosamente por adoptar las mismas políticas que el Partido Social Demócrata tomaba: "El PT ganó las elecciones condenando las tasas de interés altas, algo totalmente diferente de lo que está haciendo ahora, adoptando políticas económicas recesivas".

Críticas en el PT

Ubicado en el lugar del pragmatismo económico defendido por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ahora el gobierno de Lula comienza a enfrentar críticas tanto de la derecha como de la izquierda, es decir, desde dentro de su partido. El diputado del Partido de los Trabajadores Lindberg Farias, uno de los llamados "radicales" del PT, dijo ayer, tras el anuncio del aumento de la Selic, que Palocci "está viviendo en otro mundo" y que durante la campaña el partido había prometido bajar la tasa de interés para generar más empleos.

Con una nota oficial, el presidente de la central sindical Fuerza Sindical, Paulo Pereira da Silva, condenó la decisión. "Lamentamos profundamente esta insensible y nefasta decisión del Copom. Al aumentar la tasa de interés el gobierno da señales de asimetría entre las aspiraciones populares de empleos y crecimiento económico y los intereses de los especuladores."

A medida que la economía se desacelera, la tolerancia del sector productivo comienza a reducirse frente a las medidas ortodoxas del gobierno de Lula. Mediante un comunicado, el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Electro Electrónica, Carlos de Paiva, afirmó que "las medidas tomadas van a frenar el desarrollo del país".

Sólo el sector financiero elogió la medida, porque esperaba un aumento de la tasa de entre 0,5 a 2 puntos porcentuales. Pero el presidente de la Confederación Nacional de la Industria, Armando Monteiro Neto, condenó la decisión del BC: "Va a producir sacrificios adicionales con un impacto recesivo en el sector productivo".

La encrucijada económica de Lula

La creciente inflación y una posible suba del precio del crudo complican la proyección de la economía brasileña, pero a su vez las medidas del gobierno para reactivarla también generan críticas

La inflación anual no debería superar 8,5% este año. Sólo en lo que va del año alcanzó 4%.

Para frenar la inflación, Lula fue obligado a subir la tasa de interés a 26,5%, para provocar una recesión en la economía que impida el aumento de precios.

La medida aún no está surtiendo efecto. Mientras tanto, los brasileños están perdiendo el acceso al crédito y la producción industrial ya decae.

Las medidas recesivas generan críticas al gobierno desde los sectores productivos, sindicales y hasta del propio PT, además de todas las fuerzas de oposición, de centro y derecha.

Otras medidas de austeridad, como el ajuste de 4,75% de superávit primario al que se someterá el gobierno, le impiden inyectar fondos en programas sociales en la magnitud prometida durante la campaña.

Para dificultar aún más el escenario, la supuesta inminencia de una guerra en Irak eleva el precio del petróleo, que Brasil importa. Eso provoca aumento de la nafta y estimula aún más la inflación.

Fuente: La Nacion



  


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