Brasil toma partido en el conflicto venezolano
SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- La decisión del nuevo gobierno brasileño de comenzar a tener una ascendencia mayor sobre la región y una participación más activa en los conflictos de los países vecinos ya generó las primeras acusaciones de injerencia en la soberanía ajena.
La acusación contra Brasil surgió de las fuerzas opositoras venezolanas, que criticaron duramente la decisión del gobierno brasileño de venderle a la administración de Hugo Chávez un barco cisterna con 82 millones de litros de combustible para enfrentar el desabastecimiento provocado por la huelga.
"Es una violación clara de la soberanía", dijo el dirigente de la oposición a Chávez, Timoteo Zambrano, que forma parte de la mesa de diálogo con el gobierno. "Se trata de una actitud enemistosa con la sociedad democrática y con la Coordinación Democrática (CD, grupo de oposición al gobierno venezolano)", afirmó Zambrano, que remató: "Ese gobierno de Lula quiere ser un quiebrahuelgas ".
Lula reaccionó en tono enérgico contra las críticas. "No sé por qué la oposición se queja. Esperamos que Venezuela pueda resolver su problema de la forma más democrática posible", dijo. Y se mostró preocupado con la opción de una nueva elección, ya que no habría suficientes garantías "de que las partes acatarán el resultado electoral".
Los resquemores de la oposición venezolana comenzaron la semana pasada, cuando Lula decidió enviar un emisario del nuevo gobierno para conocer directamente la crisis venezolana. El enviado, Marco Aurelio García, había dicho la semana pasada a LA NACION, antes de partir rumbo a Caracas, que se reuniría con el presidente Chávez para conversar sobre la crisis. En esa reunión el jefe del Estado venezolano le pidió el envío de combustible brasileño. García conversó con Lula, que a su vez le consultó al presidente Fernando Henrique Cardoso su opinión. Ambos concordaron ayudar a Chávez y le ordenaron a Petrobrás que enviara el combustible.
Intercambio normal
García negó ayer la acusación de injerencia. "No se trata de ninguna interferencia en asuntos internos o soberanía de otras naciones, como quieren algunos sectores más nerviosos de la oposición (venezolana)", dijo. "Lo que estamos haciendo es simplemente una medida normal entre dos gobiernos. La oposición no puede exigir el mismo trato dado al gobierno constitucional", expresó, delimitando diferencias.
A la Agencia Estado, García -uno de los dos hombres que, junto con el nuevo canciller, Celso Amorim, conducirán la política externa brasileña- dijo ayer que la actitud de Brasil se debe a "una cuestión de principios", ya que el país defiende el fortalecimiento de las democracias en el continente. Pero también, dijo, hay "razones de naturaleza geopolítica, ya que Venezuela es el quinto mayor productor mundial de petróleo. Una guerra civil en Venezuela y una guerra abierta contra Irak causarían un impacto muy grande sobre las economías mundial y brasileña".
El barco cisterna enviado por Petrobrás a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) llegará a Caracas este fin de semana.
Fuente: La Nacion
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